domingo, 11 de septiembre de 2011

Rato y su fórmula magistral


El mejicano escritor y diplomático Marco Aurelio Almazán dejó escrito antes de morirse en Mérida, Yucatán, lo siguiente: “Se dice que existen tres clases de testigos: los que han visto bien, pero dudan de lo que han visto; los que han visto mal, pero creen haber visto bien; y, finalmente, los que no han visto nada y aseguran haber visto todo”. A este último grupo de testigos pertenecen los expertos en economía. Y entre ellos está mi amiga Florinda Pedroche Chorroalbiés, premio extraordinario de licenciatura, a la que le pedí su número de teléfono y me dio una cifra aproximada. Ahí tienen a Rodrigo Rato, que acaba de hablar en el Foro del Empleo que el PP ha celebrado en Canarias. Y, según parece, la sabiduría de sus exposiciones ha encandilado al aspirante a la Presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy, hasta el punto de hacer suyas las propuestas del presidente de Bankia, (vinculando salario a productividad, etc.) y de convertir tales consejos magistrales en parte esencial del programa electoral del aspirante. Consejos todos ellos, al parecer, capaces de desmontar los obstáculos que impiden la creación de empleo. De Rodrigo Rato consta que fue el noveno director gerente del Fondo Monetario Internacional hasta su dimisión anticipada el 19 de junio de 2007 y que había tomado el testigo de Horst Köhler. Y también consta que en un posterior informe interno del FMI se señalaba que durante su gerencia “se vivió en una burbuja de optimismo mientras se gestaba la mayor crisis financiera desde la Gran Depresión”. Pero lo cierto es que del Foro de Empleo de Canarias han regresado los dirigentes del PP como si les hubieran puesto una inyección de optimismo en vena. Si no, no se explican las previsiones de González Pons. Rajoy, sin duda, ya sabe lo que tiene que hacer cuando llegue a La Moncloa: llamar todas las mañanas nada más levantarse a Rato y a Cospedal, los dos pilares en los que se sustenta su doctrina. A eso de las diez, a la hora del piscolabis, a cualquiera de los cabreados de la otra orilla ideológica sin resignación posible, o sea, al nuevo “asesor” Hidalgo, todavía enfadado con Fernández Toxo, y a los escorados a estribor sin la ayuda de nadie Cristina Alberdi y Joaquín Leguina. Y al filo del vermú, a Carlos Dávila, para que la fiesta no decaiga.

No hay comentarios: