sábado, 29 de septiembre de 2012

Hiperdulía patriótica




En los Presupuestos Generales del Estado disminuye el número de funcionarios en el 2’2% y aumenta el número de altos cargos en el 4’3%, es decir, que esta guerra de cifras disminuye el número de soldados de tropa y aumenta el de jefes y oficiales. Todo para el pueblo pero sin el pueblo. Y la Guardia Civil, en un arranque de fiebre mística y de hiperdulía, acaba de conceder la Gran Cruz de la Orden del Mérito a la Virgen del Pilar. Yo ya no sé si es que les aprieta el tricornio y no les deja pensar con coherencia, o es que  es el mundo al revés. Lo que ya no sabemos es si tal distinción es pensionada y, en caso de serlo, si se enviará el dinero al cielo por medio del deán de la Basílica aragonesa o, simplemente, pasará a beneficio de inventario de los funcionarios del cielo, que no sufren recortes. Por otro lado, Juan Alberto Belloch, alcalde de Zaragoza, desea que este año las flores que conformen el manto de la Pilarica en  la Ofrenda del 12 de octubre sean de color rojo. Esa medida ha sido razón suficiente como para que hayan puesto  el grito en el cielo los floristas, que ya tenían sembrados para la ocasión gran cantidad de gladiolos de color albo. Nadie entiende ese cambio de color. Para mí que es una cortina de humo para que no se hable de otra cosa, es decir, de los recortes municipales en asuntos sociales. El lector de un periódico local, en la sección de “opinión”, se preguntaba hoy: “¿No hay un ser de carne y hueso o una organización que por sus méritos se haga acreedor a tal distinción? Ese lector, con los debidos respetos, no debe ser creyente, porque, de serlo, estaría obligado a creer de forma irrevocable en el dogma de fe que señala que “la Virgen está en carne mortal en el cielo”. El culto de hiperdulía  está asignado al culto que se rinde a la Virgen y se diferencia del culto de dulía, que se emplea para venerar a los santos o a sus reliquias. De ahora en adelante sería bueno que las casas-cuartel de la Guardia Civil cambiara en su fachada el “Todo por la Patria” por el “Todo por la hiperdulía”. La gente de los pueblos se acostumbraría al nuevo rótulo de los cuarteles una vez que conocieran su verdadero significado. Y eso, con dos homilías del párroco bien explicadas, listo.

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