jueves, 17 de marzo de 2016

Escritores de pacotilla





En su columna de hoy en El Mundo Antonio Lucas señala el “campanazo” de Eduardo Mendoza en el VI Congreso de la Lengua celebrado en San Juan de Puerto Rico, cuando dijo ese autor: “Me da igual que la gente no lea”, en referencia a que la mayoría de los libros que se publican “son una birria”. “Quienes más publican  -afirma Lucas- casi siempre son los que no tienen nada que contar”. (…) “Sé de algunos que han escrito más libros de los que han leído. Y han escrito dos o tres”. Personalmente conozco a varios de ellos. Forman parte, incluso, de la Asociación Aragonesa de Escritores” y presumen de tener impresos más de veinte libros, casi todos de poemas trasnochados que nadie ha leído y que nadie leerá nunca. E incluso hasta escriben una columna semanal en algún diario de provincias mas huecos que un nido vacío. No cobran esas columnas, naturalmente, pero se sienten “útiles” en el medio que los acoge. Y los recortan y los colocan pegados a un folio y los archivan en una carpeta de gusanillo y los miran y remiran una y otra vez como si se tratase de una colección de sellos… Saben los directores de esos medios de papel que tales columnistas jamás darán “problemas” con sus opiniones, al carecer de ellas. Evocan tiempos de su adolescencia perdida, doran la píldora de próceres a los que nunca llegaron a conocer, o ilustran con la ayuda de la pluma o de la vieja máquina de escribir un paisaje otoñal donde un rebaño de ovejas pone la nota de color. No se mojan ni en la ducha. Lucas añade que “hay demasiada nadería impresa, ejemplares  sin porqué ni condición”. Pero hay que leer porque, como así lo entiende Lucas, “leer cura de morirse los domingos por la tarde”. Lo que pasa es que con los años nos volvemos más selectivos, sabedores, tal vez, de que nuestro tiempo se apura.

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