lunes, 9 de julio de 2018

El punto del biribís



De los 105 artículos recopilados por Camilo José Cela en su “Garito de hospicianos” me quedo con la dedicatoria: “A Matildita, coima en desuso, punto del biribís…”, etcétera. El biribís, que yo sepa, es un juego de azar de origen francés precursor de las actuales lotería y bingo parecido a la ruleta, prohibido por ley en 1837.  Los biribís o biribises son, también, unos anillos de ganchillo tejidos con el punto del biribís. Pero el juego, a eso iba, consistía en lo siguiente: una tabla (biribís) dividida en varias casillas cuadradas o redondas cada una con su número, pintadas de diferentes ricuras. En una bolsa se ponían tantas bolitas como casillas y dentro de cada bolita había un  papelillo enrollado con el número correspondiente a cada una. Los jugadores apostaban el dinero que querían en una o varias casillas y moviendo la bolsa el que llevaba el biribís, se la daba a otro para que escogiera una bola. Se leía el número que señalaba ganando multiplicadamente todos aquellos que habían apostado en la casa con el mismo número. De la misma manera que hay individuos que adoran al santo por la peana y políticos que se alzan con el santo, la peana y el cepillo de las limosnas por arte de birlibirloque, reconozco que yo, en ocasiones, paseo por la madrileña Cuesta de Moyano y compro algún libro por haberme gustado la dedicatoria. Según Cela, su tía Micaela, la tía de Matildita, “tuvo amores con mi cuñado Nicolás Tordillo, campeón provincial de billar (especialidad tres bandas). Nuestras familias, desde entonces, ni se saludan”. Y ya puestos, coima, Matildita era coima en desuso, tiene dos acepciones: la primera, mujer que convive con un hombre sin estar casados entre sí; y la segunda, sueldo que percibe el garitero por preparar las cosas necesarias para las mesas de juego. Quédese el lector con la acepción que más le satisfaga.

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