viernes, 29 de mayo de 2026

La democracia repuesta

 Nuestra democracia: respuesta a un debate – Blog de la redacción

 

Señala hoy Anson en su artículo de La Razón que “la Monarquía parlamentaria española organizó su democracia profunda sobre esta base, elemental, defendida por Don Juan durante su largo exilio: la soberanía nacional reside en el pueblo. Fue secuestrada en 1939 por el Ejército vencedor de la guerra incivil. Y ha sido la Monarquía restaurada la institución que devolvió al pueblo lo que al pueblo correspondía”. Aquí habría que hacer ciertas matizaciones. La Monarquía encarnada en un rey puesto a dedo por Franco no fue la que devolvió la democracia a los ciudadanos. La democracia la repusieron los españoles en su conjunto el día que aprobaron por mayoría  la Constitución Española de 1978. Juan Carlos I, que heredó todos los poderes del sátrapa, tuvo que renunciar a ellos, no por propia voluntad sino por exigencias de una sociedad harta de sufrir una dictadura tremenda, por mucho que se le llamase eufemísticamente “reino” a España desde la Ley de Sucesión del 7 de junio de 1947. Franco lo que hizo fue reservarse  el cargo de jefe del Estado de por vida y el derecho a nombrar a su sucesor a título de rey, manteniendo la Jefatura del Estado vacante durante décadas. Es cierto que gran parte de la familia real apoyó activamente al bando sublevado durante la Guerra Civil española. Tanto los monárquicos como la dinastía Borbón se sumaron a la causa franquista con la esperanza de restaurar la Monarquía tras el final de la Segunda República. Alfonso XIII desde su exilio en Roma apoyó económicamente el golpe de Estado en 1936 y algunos miembros de la familia Borbón se alistaron pero no combatieron directamente en las filas franquistas, como fue el caso del infante Jaime, pese a ser sordomudo de nacimiento, que se ofreció como voluntario para combatir en el bando sublevado, pero no luchó; y su hermano Juan, que había acompañado a Jaime, cruzaron la frontera por Dancharinea el 1 de agosto de 1936 provistos de mono azul y boina roja para intentar incorporarse al bando rebelde (tras dejar Juan en Cannes a su mujer, que acababa de parir a Pilar), entrevistándose en Burgos con miembros de la Junta de Defensa Nacional, que le obligó a marcharse de España por vía de urgencia, por deseos de Mola. La únicas bajas en combate fueron las de Carlos de Borbón y Orleáns, cuñado de Juan, muerto en Elgoibar siendo alférez provisional del Grupo Mixto de Ingenieros de Pamplona, el 27 de septiembre de 1936; Alfonso María de Borbón y Pinto, teniente de Caballería en el Tercio de Requeté Castellano, muerto el 21 de diciembre de 1938 en Lérida; José Eugenio de Baviera y Borbón, alférez de complemento en el Regimiento de Transmisiones del Ejército del Aire (1940); y Alfonso María de Borbón Pinto, muerto en la batalla del Ebro en 1938. También hubo parientes fusilados: Elena de Borbón y de la Torre, nieta del duque de Sevilla, detenida y fusilada en Madrid el 24 de septiembre de 1936; Enrique María de Borbón y de León, marqués de Balboa, asesinado en Aravaca (Madrid) el 29 de octubre del mismo año, junto su hijo Jaime de Borbón y Esteban, de 15 años; Alfonso de Borbón y de León, marqués de Squilache, fusilado en Aravaca el mismo lugar y fecha que los dos anteriores; y José Luis de Borbón y Rich y su primogénito Luis, fusilados en agosto de 1936 en Gerona. Creo haber contado once. Me falta por relatar una historia curiosa: José María de Borbón y de la Torre, duque de Sevilla, nació en Madrid en 1883 y era un coronel de Infantería africanista con un futuro prometedor que se labró en las campañas de Marruecos. El militar era tío abuelo del actual duque de Sevilla, Francisco de Paula de Borbón y primo de Alfonso XIII. Algunos años antes, en 1909, María Luisa Rich y Carbajo se casó con José María de Borbón y de la Torre sin saber que aquel matrimonio era su sentencia de muerte. El 5 de febrero de 1926, José María de Borbón y de la Torre, asesinó a María Luisa Rich en su domicilio de la calle Andrés Mellado de Madrid de tres disparos por la espalda, por una discusión sobre una quemadura que sufrió uno de sus hijos en un pie, según declaraciones posteriores de una criada de la casa al juez intructor Ruidabert. Según sus declaraciones, José María de Borbón había pasado toda la mañana en Cuatro Vientos, como de costumbre. Al llegar a su casa, sobre las tres y media de la tarde, encontró a su esposa y sus hijos sentados a la mesa. Ya habían terminado de comer. El marido dispuso que sus hijos y las dos criadas abandonasen la habitación, y él se encerró con su mujer en el cuarto de baño. Su mujer salió al pasillo intentando huir por la escalera. Fue cuando su marido le disparó con su pistola varias veces y el estruendo llamó la atención de vecinos y transeúntes. Ella murió casi al instante. Vino un médico que nada pudo hacer. El juez militar de guardia ordenó que el agresor pasase a Prisiones Militares, cosa que realizó acto seguido un automóvil, acompañado por un guardia de seguridad. Aquella mañana, José María de Borbón se había despedido de sus compañeros y amigos de Cuatro Vientos, diciéndoles que partía ese mismo día para Cuba. Lo cierto es que jamás llegó a cumplir su condena por el asesinato. Su parentesco con Alfonso XIII ayudó a que su causa fuera sobreseída por “enajenación emocional”. Los Borbones son como el tiempo: cuando parece que marchan, vuelven. Que tengan un buen fin de semana si las calores se lo permiten.

 

jueves, 28 de mayo de 2026

Tolle, lege

 Tolle lege (déjalo ya, lee) | Anecdonet | Anécdotas y más cosas

 

Servidor de ustedes, que como decía Pío Baroja, soy "agnóstico y dogmatófago”, he de reconocer que el agustino  y nuevo papa León XIV es un hombre de fuertes convicciones, cuyo lema es ‘tolle, lege’. "Y  escuchado eso, Agustín de Hipona abrió al azar un libro, leyendo el capítulo 13, versículos 13-14 de la Carta a los Romanos".  Hoy, en El Progreso de Lugo, Álvaro Ulloa comenta que “ha tenido que ser el papa León XIV el que nos alertase sobre los riesgos y el sesgo de la IA con una ‘espléndida’ encíclica, en palabras del presidente de la Conferencia Episcopal, que cree que marca un hito en la doctrina social de la Iglesia. No fue el único en elogiarla. Por ejemplo la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, considera ‘muy interesante’ la reflexión humanista de la encíclica Magnifica humanitas”. Atravesamos tiempos convulsos donde Trump pretende ser dueño de la cuerda de trenzado del mundo, Putin cree tener derecho a apropiarse por la fuerza de territorios ucranianos que no le pertenecen y Netanyahu, a hacer una limpieza étnica en la Franja de Gaza, donde ya van 80.000 muertos y de entre ellos más de 20.000 niños, ante la indiferencia vergonzosa de la Unión Europa y el silencio capón  de la prensa de la derecha española, pese a que la Corte Penal Internacional haya emitido órdenes de captura contra ese malnacido. De la inteligencia artificial se está haciendo un uso perverso. La postura de Pedro Sánchez con respecto a esa escalada bélica mundial se critica con furor en ciertos sectores conservadores que lo único que desean es que abandone la Moncloa para dar paso a Núñez Feijóo, que no se resigna a que su partido, pese a haber ganado las últimas elecciones generales, no consiguió los apoyos necesarios para gobernar, solo o con la ayuda de Vox, como ha sucedido en Extremadura, Castilla y León, Aragón y posiblemente sucederá en Andalucía, esos ‘reinos de taifas’ donde priman más los derroches suntuarios y la demagogia que la eficacia en la gestión. El lema de esos emires de pacotilla no es el de Agustín de Hipona precisamente, sino el de Aznar: “El que pueda hacer, que haga”. Lo que no sabemos es “qué y para qué”. Porque ellos leer, lo que se dice leer, nada.

miércoles, 27 de mayo de 2026

Como la falsa moneda

 

 

Cualquier excusa es buena para que entre dos localidades se produzca un hermanamiento. Recuerdo que el 10 de noviembre de 2018 se produjo una jornada de hermanamiento entre Toro y Magallón con la peregrina historia de que durante la batalla de Toro en 1476, que no fue en Toro sino en Peleagonzalo, hubo una destacada presencia de batallones aragoneses al servicio de la causa de Isabel I de Castilla. En aquel hermanamiento se inauguró un monolito donde se colocó un boceto de 20 centímetros de altura diseñado por Ramón Salvador y fundido por Marta Soto Plasencia. Uno de aquellos bocetos fue regalado al Ayuntamiento de Magallón y al que cuatro años antes había puesto el nombre de“Pulida magallonera”. Representaba a una mujer con vestimenta tradicional aragonesa a la que le había puesto el nombre de una jota compuesta por el músico local Ramón Salvador Castro.  Pero ese Ayuntamiento, que entonces presidía el socialista Víctor Manuel Chueca Rodríguez, en una clara falta de sensibilidad, regaló a su vez aquel boceto a la ciudad de Toro, que entonces presidía el también socialista Tomás del Bien Sánchez. Fue como la copla del sevillano Juan Mostazo Morales que cantaba Imperio Argentina sobre la falsa moneda,“que de mano en mano va y ninguno se la queda”.  Pero dos años más tarde el boceto fue robado con nocturnidad de su base y la Policía Local, tras visionar las cámaras colocadas en los “jardines de la Villa de Magallón”, no logró descubrir a los malandrines. Se pidió la colaboración ciudadana, sin resultado positivo. Tal es así que a día de hoy sigue sin saberse dónde se encuentra el boceto de esa obra de arte. El original de esa pieza fundida en bronce había sido colocada en la plaza de la Constitución de Magallón en 2014.

 

EL califato de Feijóo

 

Todavía resuena en mis oídos aquella letanía lauretana de Aznar pidiendo de forma monocorde aquello de “váyase, señor González” mientras la derechona dormía con un rosario bajo la almohada y la Bolsa, a la expectativa, contenía la respiración. El Partido Popular e Izquierda Unida le hicieron la pinza a González en la prensa y hasta Marcelino Camacho tenía hueco en ABC cuando Anson acababa de sacar a ese diario de los Luca de Tena de la muerte anunciada de ese rotativo de tendencia conservadora y monárquica fundado en 1905 (más tarde dirían que en 1903, aunque como semanario) por don Torcuato, con presencia en Madrid y Sevilla y que solo  interrumpió su tirada, aunque temporalmente, durante el fallido golpe de Estado de Sanjurjo en 1932. Pero a lo que iba. A la caída de Casado, el PP nombró un nuevo adalid, al gallego Núñez Feijóo, que llegó a la Villa y Corte dispuesto matar varios pájaros de un tiro: tomar la dirección del PP, librar a Isabel Díaz Ayuso de un  berenjenal espinoso y sacar a  Sánchez de la Moncloa por el procedimiento de apremio. Y para conseguir los propósitos de  alzarse con el santo y con la peana, Feijóo trató de imitar, en modo opereta bufa, lo acontecido en la batalla de Guadalete, cuando las tropas del Califato Omeya comandadas por el bereber Táriq ibn Ziyad derrotaron al ejército del rey visigodo don Rodrigo. Feijóo lleva tiempo clamando a la rosa de los vientos que Sánchez debe convocar elecciones ya. Pero ese clamor choca contra una pared y su eco le rebota y le desespera. Le queda una solución: la moción de censura, pero no le salen las cuentas. Los intentos de camelar a Junts y al PNV para conseguir sus apoyos tampoco le han funcionado, y los lazos de fidelidad con Abascal (en el papel de Witiza) son circunstanciales, casi inexistentes. De momento el PP lleva ganadas las batallas en Extremadura, Castilla y León, Aragón y Andalucía, pero la batalla decisiva donde la campa se llenará de cadáveres y de herrumbrosas lanzas ya es harina de otro costal; vendrá, si es que viene, al término de la legislatura y suenen los clarines, o en el supuesto de que Sánchez decida convocar elecciones generales anticipadas. De momento se afilan las navajas cabriteras, se prueban petos y espaldares y se engrasan la alabardas. Conque paciencia y a barajar.

 

martes, 26 de mayo de 2026

'Overbooking' celestial

 

 

El pasado sábado, 23 de mayo, bajo el título “A propósito de una reedición”, hacía referencia a un  artículo de Ramón Pérez-Maura en El Debate donde, bajo el epígrafe “Sí, todavía hay mártires por declarar”, señalaba que “el papa León XIV ha firmado este viernes el decreto de martirio del sacerdote Francisco González de Córdova y 79 compañeros mártires, que dieron su vida por la fe en la diócesis de Santander entre 1936 y 1937”, en referencia a los sacerdotes que murieron asesinados en el cabo de Faro Mayor. En ese sentido, yo aclaraba que alguno de aquellos cadáveres  fueron posteriormente rescatados del Cantábrico, de noche y a hurtadillas,  y sus restos fueron sepultados bajo el altar mayor de la cripta de la Catedral, llamada “El Cristo”,  siendo obispo de esa diócesis José Eguino Trecu. Pues bien, hoy, 26 de mayo, tres días más tarde, vuelvo a leer en se mismo diario digital un artículo de Pablo Sánchez Garrido donde se hace referencia al mismo tema en su trabajo “Otro miembro de la Asociación Católica de Propagandistas, camino de los altares” en referencia a Francisco Sánchez Trallero, dentro del proceso de martirio de Francisco González de Córdova y 79 compañeros asesinados en la diócesis de Santander, después de que León XIV firmase el decreto de martirio el pasado viernes, 22 de mayo. Sánchez Trallero tenía 23 años en el verano de 1936 y era entonces presidente de la Unión Diocesana de la Juventud de Acción Católica, y fue  asesinado en 27 de diciembre de 1936 en el barco-prisión “Alfonso Pérez”. La lista completa de fallecidos aquel día en aquel barco fue de 171 hombres. Pero hubo otros 3 los que fueron fusilados aquella tarde en el Sollado y otros 3 en el cementerio de Ciriego, de acuerdo con los datos recogidos por Fernando de la Lama Ruiz-Escajadillo en su libro “Mártires de la Montaña” (según datos de El Diario Montañés de fecha 28 de diciembre de 1936) donde se narran los sucesos desde la perspectiva del bando sublevado, rindiendo homenaje a los miembros del clero y seglares que fueron ejecutados durante la guerra en Santander. Publicado como edición de autor en 1994 cuenta con 271 páginas e incluye diversas ilustraciones en blanco y negro. El último acto público de Sánchez Trallero tuvo lugar el 1 de julio de 1936, cuando inauguró los Cursos de Verano católicos de Santander junto al marqués de Lozoya y Alberto Martín-Artajo, defendiendo que dichos cursos debían seguir la estela intelectual del gran polígrafo cántabro Marcelino Menéndez Pelayo. El 18 de noviembre de 1936 Sánchez Trallero fue llamado a filas. En el propio cuartel militar, un tribunal improvisado presidido por un secretario del dirigente socialista Bruno Alonso lo catalogó como ‘sospechoso’ de abrazar la rebelión. Esa misma noche, las milicias lo arrestaron en su domicilio familiar de la calle Isabel la Católica, número 1. En el interrogatorio posterior  fue acusado de pertenecer a Acción Católica. Tras un breve paso por la checa de Neila y la Prisión Provincial, el 20 de noviembre fue conducido al buque ‘Alfonso Pérez’ y se le requisó el dinero que llevaba encima, 196’55 pesetas. Con la toma de Santander por los rebeldes, su cuerpo fue encontrado en el ataúd 98 del cementerio de Ciriego. Tras su exhumación fue llevado a la cripta de “El Cristo” de la catedral de Santander para unirse a los cadáveres de los otros asesinados que pudieron ser rescatados de los acantilados de Cabo Mayor. En el Cielo el aforo parece estar casi completo. Fuera del Paraíso solo quedaremos los inicuos, los que no tenemos redención posible..., y por exceso de cupo, claro.