jueves, 3 de septiembre de 2026

Lúgubres callejones

 

Antonio R. Naranjo escribe en El Debate que algunos miembros del Ejecutivo van a por el rey “por la espalda, desde la esquina de un lúgubre callejón”. Vamos, como fueron a por Juan Prim en la calle del Turco. Lo que todavía desconocemos los lectores de ese diario digital es el método que utilizarán los supuestos criminales para llevar a cabo el magnicidio: si hacerle beber al rey cicuta o usar un bisturí oxidado. Tiemblo solo de pensarlo. El jefe del Estado merece respeto por lo que representa. Cosa distinta es que muchos políticos pongan en solfa la Transición y la forma de Estado que brotó de ella sin haber consultado a los españoles previamente. A nadie se le escapa que Juan Carlos fue puesto a dedo como sucesor de Franco a título de rey por el capricho de ese sátrapa, y que fue condición sine qua non que el sucesor jurase los Principios del Movimiento. Y así lo hizo el nieto de Alfonso XIII si quería reinstaurar la monarquía borbónica fenecida. Tampoco le importó al entonces aspirante al Trono saltarse a la torera a su padre, Juan de Borbón, en el orden de sucesión, que entendía “ser poseedor” de los derechos históricos, algo que personalmente siempre me pareció absurdo. Si el padre de don Juan perdió la Corona por abandonar España de la forma más miserable (dejando en palacio a su esposa y a parte de sus hijos, uno de ellos muy enfermo de hemofilia) ya no quedaban derechos históricos que ventilar. Recuerde el lector que, si vergonzosa fue la huida de España de aquel monarca, acompañado de Alfonso de Orleans, más cabizbaja fue  la partida de su familia al día siguiente desde la estación de El Escorial camino del exilio, con dirección a Hendaya, a la que solo les acompañó en el andén en aquel amargo  trance el cojitranco Álvaro Figueroa, el 15 de abril de 1931. Cuando partió el convoy, éste se quedó solo, abatido y pensativo sentado en un frío banco de aquella estación cuando silbó la locomotora.  La familia real no había podido partir desde la estación de Príncipe Pío porque a esa hora estaba prevista la llegada de Indalecio Prieto y de otros líderes republicanos. La reina, como digo, partió al exilio con el príncipe de Asturias, los infantes Jaime, Beatriz, Cristina y Gonzalo. Juan lo había hecho unas horas antes desde Gibraltar, siendo guardiamarina  de la Escuela Naval de Dartmouth.  Existe una foto (hecha durante una breve parada en Galapagar) en la puede verse a Victoria Eugenia sentada sobre un roca con cigarrillo en mano, donde aparece Pilar Primo de Rivera y un grupúsculo personas de riguroso luto, como si de un sepelio se tratase. Naranjo debería tranquilizarse. Me consta, como les consta a todos los españoles respetuosos con la Constitución del 78, que nadie “va ahora por la espalda, desde la esquina de un lúgubre callejón” para terminar con la Monarquía. Los que sí pusieron fin a la anterior carta magna, la Constitución del 31, fueron los responsables de un golpe de Estado y la posterior guerra civil. Una Constitución, aquella, que  nunca fue derogada en la Gaceta de Madrid. En esta vida hay que ser consciente de lo que se cuenta, más aún tratándose de un periodista, aunque preste sus servicios, como es su caso, en un diario digital reaccionario de ideología ultracatólica que tiene puestas todas sus complacencias en expulsar a Sánchez de la Moncloa mediante labor de zapa.

 

miércoles, 2 de septiembre de 2026

El "cuñao"

 

 

A no tardar, la prensa de papel regional sobrevivirá  a duras penas gracias a los anuncios oficiales, o de  contar noticias de pueblos donde nunca ocurre nada, o adelantando los pisos de lujo que va a construir no se qué empresa constructora en un  páramo, o de lo bien que se come en tal o cual parador de carretera a criterio de un plumilla que no sabe cómo se coge un cuchillo de hoja fina y un tenedor con tres puntas ligeramente curvada que permiten manipular el pescado. Las noticias  de fuera de la región convertida en reino de taifa y manejada por diferentes familias locales y clanes, llegan de agencias al carecer de corresponsales. Solo se diferencian las noticias referidas a las provincias que componen el territorio en las esquelas mortuorias. Y con esos bueyes habrá que labrar   esos campos sedientos y agostados. Ya no existen aquellos densos artículos de opinión que ayudaban a dormir la siesta en la butaca, generalmente escritos por un prócer de no sé qué institución donde su autor inspirado analizaba meticulosamente los problemas que corroen España y la forma de solucionarlos. Lo cierto es que llevamos un mes desde la invasión de marroquíes en Ceuta y todavía no sabemos cuántos sobrevenidos hay que atender ni de dónde proceden. La gente, harta de escuchar referencias del Gobierno sobre la grave situación creada, prefiere escuchar al “cuñao” que leer la prensa o escuchar la radio, ese loro que no calla. El “cuñao” es ese tipo que, como escribe Oti Corona en un artículo reciente, “rechaza la evidencia científica y los datos estadísticos si no se adaptan a sus intereses, que culpa de sus fracasos a las feministas y a los inmigrantes y que desfila, banderita española en ristre, a la defensa de la parcela del hombre de la casa o de la señorona al mando del servicio”. Si le invitas a comer, te suelta un rollo que aburre a las ovejas, preñado de tópicos y chistes viejunos de la más baja estofa. Cuando se despide te suelta aquello de “yo ya no creo nada”. En eso coincide con el primo de Rajoy. Y antes de cerrar la puerta deja claro el “cuñao” que la culpa de la invasión de Ceuta se debe a un contubernio judeo-masónico que nunca da la cara; y que Mohamed, amigo de España y primo de Felipe VI, sería incapaz de hacer una cosa así. ¡A quién se le ocurriría pensar eso! Y se marcha tan fresco como llegó, consciente de haber sembrado un buen grano en los cerebros en erial de gente ignara.

 

martes, 1 de septiembre de 2026

Cisne blanco, cisne negro

 

 

Comienza el mes de septiembre con Ceuta ocupada por marroquíes y con el obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Javier Pérez Pueyo, a la greña con el Opus Dei por la posesión de una talla de una virgen negra, la Virgen de los Reyes, del siglo XI, que los miembros de esa organización ultraconservadora se niegan a devolver a la Diócesis. Entre los siglos XI y XIII, este tipo de imágenes se multiplicó notablemente en Europa, impulsadas por órdenes religiosas como el Císter y los Caballeros Templarios. No tiene consistencia, empero, la peregrina explicación de que muchas tallas están oscurecidas por las velas y lámparas de aceite encendidas o el uso de albayalde con plomo (que causaba envenenamientos graves) en las pinturas originales. Quizás esa negritud esté relacionada con la Sulamita, mujer que prefirió casarse con su compañero pastor en lugar de aceptar la oferta del rey Salomón de convertirse en una de sus esposas, originaria de Sunem (territorio de la tribu de Isacar, donde acamparon los filisteos cuando lucharon contra Saúl) y mujer protagonista del poema bíblico de autor anónimo “Cantar de los Cantares”,  que algunos atribuyen a Salomón y la reina de Saba y se inspiraron en el versículo bíblico (1.5): "Morena soy, pero hermosa”. Curiosamente, en la catedral de Chartres había dos vírgenes negras: Notre Dame de Pilar (una copia de nogal oscuro de 1508 de una virgen de plata del siglo XIII, situada en lo alto de un pilar elevado y rodeada de velas); y Notre Dame de Sous-Terre, una réplica de una original destruida durante la Revolución Francesa. Las obras de restauración de la catedral dieron como resultado la pintura en 2014 de Notre Dame de Pilar, que ya no es bruna. Curiosamente cada virgen negra en su día encontrada casualmente en cualquier paraje tiene su posterior leyenda, que para algunos es casi dogma de fe, como sucede en Aragón con la Pilarica, también de piel oscura y pequeño tamaño. Pongo un ejemplo: la Virgen de la Peña (no confundir con la Virgen de la Peña de Francia, patrona de Ciudad Rodrigo, o con la Virgen del Canto, patrona de Toro) que se venera en Calatayud y a la que se le rinde culto cada 8 de septiembre desde su aparición en el siglo XII, cuando unos bilbilitanos descubrieron una estrella que  se situaba cada noches en el mismo punto de un cerro y creían escuchar débilmente  un sonar de campana. Allí, un curioso excavó y descubrió una campana y debajo de ella la imagen sedente (de origen románico) de la Virgen con el Niño  en su regazo, una talla del siglo X que había sido escondida durante la invasión musulmana, permaneciendo oculta hasta su descubrimiento. Sobre ese montículo se decidió edificar un santuario utilizando en parte sillares de la muralla islámica. Cada “moreneta”, y son muchas las que se veneran en España, dispone de su particular leyenda. En contraposición está el culto de hiperdulía a la Virgen Blanca, o Virgen de las Nieves, o Virgen de la Paloma, o Virgen del Rocío, con gran impacto religiosos en distintas ciudades y pueblos, donde también les dedican romerías y fiestas populares. Son muchas las vírgenes escondidas o perdidas durante la Edad Media y halladas por un pastor o un animal tirando del arado. A partir del hallazgo se creaba la leyenda. La mayoría de esas festividades  están comprendidas entre finales de agosto y comienzos de septiembre, cuando ya se han recogido las frutas, se han segado los trigales y todavía no ha comenzado la vendimia.

 

domingo, 30 de agosto de 2026

Apatía

 

Señala hoy en The Objective Francisco Sierra, bajo el epígrafe “La decadencia en  España”,  algo que decía Ortega hace algo más de un siglo en“España invertebrada” (1921) : “Una nación no se sostiene si no existe un proyecto sugestivo de vida en común. Cuando se pierde esa ilusión compartida hacia el futuro, la cohesión del país se derrumba”. Y Jesús Cacho, en Vozpópuli,  se pregunta: “¿Cuántos españoles estarían dispuestos al sacrificio de empuñar las armas en defensa de la españolidad de Ceuta y Melilla en caso de definitiva invasión de ambas ciudades por parte del tirano marroquí?”. Pone dos ejemplos: “Margaret Thatcher respondió a la invasión de las Malvinas por parte de la junta militar argentina enviando a la Royal Navy para expulsar a los invasores a sangre y fuego. Cerca de 700 militares argentinos muertos y 255 británicos. Pedro Sánchez ha respondido a la invasión de Ceuta, enviando a los invasores tiendas de campaña, comida caliente y muchas aspirinas. Y pidiendo respeto para el agresor, un socio leal". (…)  “En realidad Sánchez no puede abrir la boca ante Mohamed VI. Rehén de sus socios en el interior y rehén del sultán de Marruecos en el exterior. Ninguna salida que no suponga su muerte política: si rechaza la agresión marroquí y obra en consecuencia protegiendo Ceuta, corre el riesgo de enfadar al amo de Rabat que desde el famoso incidente del software Pegasus’  le chantajea sin piedad. La alternativa de rendirse ante el invasor, como es el caso, le deja a los pies de los caballos ante 50 millones de españoles, asombrados ante un espectáculo de sumisión política inédito en los anales de las democracias europeas”. Pero ahí no acaba la cosa. Sigue diciendo Cacho: “El comportamiento del Ejecutivo en la crisis ceutí es tan escandaloso, su inacción tan estruendosa, que hay quien piensa que Sánchez ha comprometido ya con Mohamed VI algún tipo de soberanía compartida sobre Ceuta y Melilla, lo cual explicaría en gran parte los silencios de un Gobierno para quien la invasión de 80.000 personas es un simple bulo creado por el lucero del alba, porque lo importante, como diariamente se encarga de recordar RTVE y el grupo Prisa, es el ático de Ayuso. En contrapartida, tanto el PP como Vox aprovechan la ocasión de este río revuelto para echar leña al fuego por aquello de ‘cuanto peor, mejor’. La apatía que está demostrando el pueblo llano ante tales dislates en todas las direcciones de la rosa de los vientos recuerda en gran manera a la desidia y la abulia plasmada en todos los escritores de la‘Generación del 98’  cuando España perdió lo poco que le quedaba de ultramar. Manuel Azaña nunca ocultó su antipatía  hacia aquella generación, que era la suya.

 

sábado, 29 de agosto de 2026

Pavana para dos monarcas difuntos

Muere a los 34 años el rey de Toro, en Uganda, que alcanzó el trono con tres años

 

A los acordes de la Pavana Op. 50 de Gabriel Fauré me dispongo a comunicar a mis lectores el triste fallecimiento de dos monarcas, uno europeo y otro africano. Uno,  Harald V de Noruega, de anemia hemolítica; el otro, el rey de Tooro, Oyo Nyimba Kabamba Iguru Rukidi IV, de cáncer. El noruego murió con 89 años.  El rey de Tooro falleció con 34, el pasado día 27 de agosto siendo soltero. Un comunicado ha especificado que “Su Majestad deja atrás a un príncipe como su heredero, cuya identidad será revelada formalmente en el momento apropiado, de acuerdo con las tradiciones y costumbres del Reino de Tooro”. El monarca se convirtió en el rey más joven del mundo el 12 de septiembre de 1995 cuando con sólo tres años heredó el trono de su recién fallecido padre, Kaboyo Olimi III. Hasta su mayoría de edad ejerció de regente su madre, Kemigisa Kaboyo. Para el que lo desconozca Tooro, situado en el suroeste de Uganda y con capital en la ciudad de Fort Portal es uno de los cinco reinos tradicionales reconocidos por la Constitución de ese país.  Se fundó en 1830, cuando el príncipe Kaboyo, hijo del rey Nyamutukura Kyebambe III de Bunyoro, se rebeló contra su padre y proclamó la independencia de esa provincia. Pero no hay que olvidar que esos cinco reinos de Uganda fueron abolidos en 1967 por el presidente Milton Obote tras la independencia de Uganda del Reino Unido en 1962. Obote fue derrocado en 1971 mediante un golpe de Estado liderado por el general Idi Amin Dada mientras Obote asistía a una cumbre en Singapur. Idi Amin Dada se unió en 1946 al regimiento colonial británico, los Fusileros Africanos del Rey. Ascendió al grado de teniente y participó en las operaciones británicas contra los rebeldes somalíes en la guerra de Shifta y después en la rebelión del Mau Mau en Kenia. Está considerado uno de los déspotas más crueles de la historia moderna. El número de víctimas de su régimen oscila entre cien mil y quinientas mil, según los cálculos de observadores internacionales. Obote volvió a ocupar  la Presidencia de Uganda entre 1980 y 1985 tras la expulsión de Idi Amine Dada. Aquel año el gobierno de Obote se enfrentó una fuerte rebelión armada y fue derrocado nuevamente por los generales Tito Okello y Basilio Okello. Vivió en el exilio hasta su muerte el 10 de octubre de 2005 en Johannesburgo a causa de un fallo renal. Aquellos cinco reinos tradicionales, Buganda, Bunyoro, Busoga, Tooro y Rwenzururo (a veces se añade Ankole), fueron restaurados por el actual presidente, Yoweri Museveni mediante la Constitución de 1995, aunque sin devolverles poderes políticos. En África, oficialmente, quedan tres reyes: Mohamed VI en Marruecos, Letsie III en Lesoto y Mswati III en Esuatini (antigua Suazilandia) y varios reinos culturales reconocidos de manera interna dentro de algunos países (como los reinos tradicionales en Uganda aquí citados o los emiratos en Nigeria), aunque no funcionan como países independientes. Tampoco cuentan los cuatro reyes de la baraja, por supuesto.