martes, 19 de mayo de 2026

Populismo emocional

 

 

Hoy me pedía el cuerpo comentar algo sobre  los jabones “Lagarto”, fundada en San Sebastián en 1914, y que desde hace 55 años estaba situada en un polígono industrial de Zaragoza, pero que por causas que desconozco desaparecerá para ser por traslada su producción  a Illescas, en la Provincia de Toledo. Sobre aquel ‘jabón de tajo’ había escrito hoy, pero sin saber por qué razón no he podido editarlo como hubiese sido mi deseo. A veces, el ordenador  arcaico que poseo me hace esas faenas. ¡Qué le vamos a hacer! No pasa nada, y si pasa, ¿qué pasa? Chueca, la alcaldesa de Zaragoza que había amenazado con poner multas de hasta de 3.000 euros a aquellos pobres que durmiesen en los parques públicos, por ejemplo en el Parque Bruil, como parece que se ha dado cuenta de que quienes  pernoctan  al sereno lo hacen por no tener posibles y, en consecuencia, ni otro sitio donde dormir, ha decidido rebajar esas abultadas sanciones a 50 euros, cantidad que presumo que tampoco poseen los desheredados de la fortuna. Lo que debería hacer esa alcaldesa que administra la urbe con la ayuda de Vox sería aumentar las plazas del albergue municipal y dejarse de decir sandeces un día sí y otro también. Y si no queda dinero público para esos menesteres, que lo pinte, que para hacer un nuevo y flamante estadio de fútbol para un equipo de Primera Federación (tercera categoría de sistemas de liga donde suelen participar los equipos filiales con jugadores no profesionales) al que está abocado el Real Zaragoza, si parece que haya fondos. También hay dinero para ayuda de la fiestas de los toros, por imposición de sus socios de ultraderecha. El Ayuntamiento, con un presupuesto de 1.039.813.747 millones de euros, además de otros  34 millones de las sociedades municipales (‘Zaragoza Vivienda’ y‘Ecociudad’),  otros 50 millones de financiación afectada, es decir, créditos vinculados a proyectos concretos,  más las guindaleras de  sanciones, multas de tráfico, etc., no tiene excusa para dedicar más dinero a asuntos sociales  Esa señora, que maneja el dinero público como si de una empresa se tratase, debería ser más solidaria y tener más empatía con los”sintecho” y dejarse de derrochar dinero público en folclorismos trasnochados a mayor gloria suya. Zaragoza es una de las ciudades más ruidosas y sucias de España, donde las ratas campan a sus anchas en parques y calles cuando desaparece el sol, donde huele mal por razones que desconozco, y donde no se ejerce un exhaustivo control de terrazas de bares por parte de la Policía Local, que no pisa las calles de los barrios. Pasan, pero de largo y sin apearse de los coches-patrulla, salvo para multar a algún pobre hombre que marcha en patinete con una bolsa de 'Glovo' a la espalda por el carril-bici o a algún conductor despistado. Los alcaldes, que lo sepa esa señora, no gobiernan, administran. Sentí vergüenza ajena hace pocos días viendo a la alcaldesa (durante las fiestas del barrio de Arrabal), repartir churros a dos euros la docena en la barraca de “La bola de plata”, instalada en la calle Sobrarbe. Eso se define como populismo de baja intensidad en un intento de ganar adeptos mediante la manipulación emocional de cuatro idiotas que le siguen el juego.

 

lunes, 18 de mayo de 2026

Ajenidad en los riesgos

Dos personas empresario y trabajador estrecharme la mano. Acuerdo de  acuerdo de contrato puesta en marcha concepto de dinero de idea. | Vector  Premium

 

Una sentencia del Tribunal Supremo hace referencia a la "ajenidad en los riesgos". Esto significa que el empleado de caja que  presta servicios dentro de la organización empresarial, no tienen  por qué asumir las pérdidas o desviaciones económicas derivadas de la actividad en cada descuadre. En consecuencia, esos descuadres de caja deben considerarse, con carácter general, parte del riesgo empresarial y no una responsabilidad personal del trabajador. Pero como no hay regla sin excepción, cuando el empresario incluye en la nómina del auxiliar de caja una exigua cantidad en concepto de plus de “quebranto de moneda”, el empresario, que suele sabérselas todas, entiende que hecha la ley, hecha la trampa. Está todo inventado. Los empresarios son como los crupieres extremos, los que utilizan el rastrillo corto. Es como en el juego de la ruleta: la banca siempre gana. Para eso inventó el “cero” además de los otros 36 números, que no hace ganadora ninguna suerte sencilla. El “cero” también lo utilizan los empresarios a la hora de pagar las nóminas. Si en todas ellas se utiliza el calendario laboral, cada cuatro años ganan un día, el 29 de febrero, san Dositeo de Palestina, que se trabaja ‘para el inglés’. Es muy habitual que cuando un empresario necesita contratar a un nuevo empleado, le surja la idea de hacerlo mediante un contrato mercantil, en vez de utilizar la contratación laboral. Hay que saberlo distinguir y pensarlo bien antes de firmar. El primero otorga autonomía profesional, donde el trabajador es independiente, asume el riesgo y factura por sus servicios. El segundo implica subordinación, un horario fijo y trabajo por cuenta ajena. El primero se rige por el Código de Comercio, el Código Civil y el resto de leyes civiles. El segundo, por el Estatuto de los Trabajadores. Son muchas las ocasiones en las que cuando las empresas tienen la necesidad de contratar a un trabajador hacen sus cálculos por ver qué les resulta más rentable. La picaresca suele optar por el primero de los casos, por la factura por servicios, donde se ahorran vacaciones, bajas médicas y sus prestaciones, excedencias, reducciones de jornada por maternidad, indemnizaciones por despido, cotizaciones por pago de horas extras, etc. Por otro lado, la resolución de conflictos ya no pasa por la (tan temida para ellos) Jurisdicción Social sino por la Civil.

 

domingo, 17 de mayo de 2026

Peirones, picotas y todo eso


Hoy domingo, la Iglesia católica celebra la festividad de la Ascensión del Señor, seis semanas después del Domingo de Pascua. En mi juventud, recuerdo, se decía  que era uno de los tres jueves que relucían más que el sol. Los otros hacían referencia a Jueves Santo y el Corpus. Esta festividad, también el Corpus se trasladaron a domingo. Hoy coincide la Ascensión con otra fiesta que se celebra en muchos pueblos: san Pascual Baylón, fraile franciscano y patrono de los cocineros, nacido en Torrehermosa (Comunidad de Calatayud, en el límite con la provincia de Soria) en 1540. El viajero andariego que se anime a recorrer los cinco kilómetros que separan Santa María de Huerta con Torrehermosa se topará con cinco peirones, uno por cada kilómetro, a lo largo de ese trayecto casi estepario. El primero de ellos peirones, en tierras sorianas, presenta la imagen de san Saturio, donde está representado san Pascual y la virgen del Destierro, patrona de Santa María de Huerta. Al entrar en la provincia de Zaragoza  se encuentra el segundo peirón, donde aparece san Pascual de fraile franciscano ejerciendo de pastor de ovejas, y una inscripción:  “Le agrada a san Pascual que se rece el rosario durante el trayecto”. Un poco más tarde el viajero se topará con otro peirón, el tercero, donde aparece san Pascual, glorificado, con hábito y cayado. Sobre un altozano puede observarse una ermita dedicada a ese santo y a la virgen de la Sierra, datada en 1954. Pascual, segundo de cuatro hermanos e hijo de  Martín Baylón e Isabel Yubero, recibió ese nombre en el bautismo por haber coincidido su nacimiento con el día de la Pascua de Pentecostés (50 días posteriores al Domingo de Resurrección). Más adelante aparecen el cuarto y el quinto peirón referenciados, donde no encuentro nada digno de ser resaltado. En el ‘Diccionario Etimológico Aragonés’ de José Pardo Asso, impreso el año 1938 en Zaragoza, peirón o pairón (de pagus: “aldea”), se referencia como columna u obelisco conteniendo alguna imagen y que se halla únicamente a la entrada de las aldeas. Solían ser columnas de piedra o de ladrillo,  rematadas por una cruz metálica, que en lo antiguo era insignia de jurisdicción y que en muchos casos también servía de picota. Pascual Baylón  murió en el Convento del Rosario, en Villarreal (Castellón) el 17 de mayo de 1592,  justo el día que cumplió 52 años. Fue beatificado en 1618 por Paulo V y canonizado por Inocencio XII en 1897. De paso, deseo recordar al lector las tradicionales judías de san Pascual, en Terrer (Zaragoza), cocinadas y servidas al aire libre en la plaza Bajo el Olmo (aunque no exista árbol que dé sombra a un kilómetro a la redonda) por miembros de la cofradía. Se cuecen 17 marmitas cada mes de mayo (coincidiendo con el día 17 o el domingo más próximo),  de judías con arroz, chorizo, morro y tocino de cerdo. Solo se exige a los participantes al acto que acudan con su propia cazuela para que más tarde puedan ser degustadas en cada domicilio particular. Se suelen bendecir y repartir 2.000 raciones a vecinos y foráneos. Esa costumbre comenzó con dos calderos (uno para los cofrades y otro para los indigentes) hasta llegar a convertirse en un acto de interés turístico aragonés que recomiendo. Ignoro si posteriormente habrá un concurso de pedorretas controlado, sin explayarse mucho, ya que el metano que produce el consumo de alubias tiene un potente efecto invernadero, causante del cambio climático.

sábado, 16 de mayo de 2026

Se acabó la fiesta


 

Se acabó la fiesta de san Isidro (salvo las corridas de toros) y los madrileños habrán vuelto a meter en los armarios la chaquetilla de cuadros corta (chupa), los pantalones oscuros y ajustados (alares), la camisa blanca, el chaleco (Gabriel) con dos bolsillos para posar los pulgares, los botines, el pañuelo blanco al cuello (safo),  las parpusas de pata de gallo y el clavel de la solapa. También habrán desaparecido de la Pradera los organillos de manubrio y las barquilleras coloradas con ruleta incorporada. Y habrán bajado la persiana los ambigús con mesas y sillas de tijera donde se servían buñuelos, porras, tazas con chocolate y agua de cebada. Se acabó la fiesta del patrón labrador de la misma manera que habrán puesto mustios los claveles que llevaban las chulapas a un lado de la cabeza sobre el pañuelo blanco de pico, y se habrán metido en los baúles los vestidos chinés rojos o celestes, con mangas de farol y faldas largas adaptadas a las caderas,  vuelo en su parte final y zapatos negros de tacón. Aquellas flores siempre tuvieron un mensaje: claveles blancos: soltera; dos claveles rojos: casada; uno rojo y otro blanco, con novio o comprometida; dos rojos y uno blanco, viuda… Antaño era una forma de que el chulapo supiese a quien podía cortejar. Todo muy propio de los populares barrios de Madrid en el siglo XIX. El origen del traje de chulapa se remonta a finales del siglo XVIII, cuando la Casa de Borbón trajo consigo  una moda afrancesada que la burguesía madrileña comenzó a imitar y que las clases populares rechazaron. Ello impulsó en los barrios la necesidad de diferenciarse y a forjar su propia manera de vestir. De ahí surgieron los majos y las majas que con tanto acierto plasmó Goya en sus cuadros. El chotis llegó a Madrid en 1850 y se bailó por primera vez en el Palacio Real, la noche del 3 de noviembre de 1850, bajo el nombre de 'polca alemana’. El organillo también fue introducido en Madrid por el italiano Luis Apruzzese que, siguiendo el consejo del músico Tomás Bretón, se instaló en Madrid tras montar un taller de fabricación y reparación en la costanilla de San Andrés y más tarde en la Carrera de San Francisco. Aquellas cajas  acústicas iban provistas de un cilindro que en su giro introducía sencillos ritmos austriacos que traían grabados los cilindros originales llamados ‘schotis’. Durante el baile de aquella musiquilla, que hizo furor, la mujer giraba alrededor del hombre, que a su vez iba girando sobre su propio eje. Aquel baile ‘agarrao y picarón’  se bailaba sin salirse de un ladrillo. En ese sentido, en un artículo de Javier Barreiro, “Los primeros chotis españoles” (Publicado en “Anales del Instituto de Estudios Madrileños”, CSIC, Madrid, 2010, pp. 37-42)  se señalaba que “hay que remontarse algo más atrás, aunque no demasiado. Las primeras noticias que he localizado sobre el chotis en España aparecen en ‘El Clamor Público’ el 18 de septiembre de 1849. Allí se anuncia la partitura de un nuevo baile (schottis-polka) dedicado a la sociedad de bailes, ‘La Juventud española’, bailado por primera vez en dicha agrupación. La partitura para piano valía nueve reales y para flauta o violín, cuatro. Lo que parece indicar que sería poco antes de esa fecha cuando, bajo la dirección de Marcelino San Martín, se interpretase y bailase allí el que sería el primer chotis ibérico”. En aquel mismo artículo, Barreiro señalaba que “se ofrecía ahora también una partitura para guitarra, a cinco reales y se vendía en el almacén del editor Casimiro Martín, situado en la calle del Correo nº 4”. Se acabó el carbón, se terminó la fiesta castiza y regresó cada mochuelo a su olivo. Hoy es día de reflexión en Andalucía y en Sevilla queman por atraer a la suerte hojitas de romero…, solo romero.