jueves, 8 de enero de 2026

Subido a la noria

 

Pues nada,  me entero de que ahora resulta que nos llega la borrasca ‘Goretti’ y de que Javier Milei recibirá hoy jueves a  Díaz Ayuso en la Casa Rosada durante su  “viaje institucional”, no sabemos si para hablar sobre la situación de Venezuela o para bailar el tango mientras los incendios arrasan los bosques de la Patagonia. Una cosa no tiene que ver nada con la otra, pero todo suma. Mientras, Trump pone los ojos en Groenlandia; la fábrica de Figueruelas ensambla coches chinos; la Conferencia Episcopal Española señala que asumirá el pago de las indemnizaciones por abusos sexuales; y siendo sabedor de que han talado el árbol de Moguer donde, según Juan Ramón, está enterrado Platero. Empezamos 2026 como si nos hubiese mirado el tuerto. La Iglesia católica lleva muchos años en el epicentro del cogollo del meollo del bollo. Son tantos los pederastas (reconocidos y sin reconocer) que hoy se les habría quedado pequeña la cárcel concordataria de Zamora de los tiempos de Franco y que contaba con el beneplácito del Vaticano. Entonces se les internaba a los curas por pronunciar  homilías subversivas, como fue el caso de Alberto Gabikagogeaskoetxea, o de los franciscanos Felipe Izagirre y Juan Mari Zulaika, por haber asistido al Aberri Eguna. Aquella fue una de las prisiones más frías de España y no estaba preparada para estancias largas. Algunos reclusos fueron torturados y otros, como Jon Etxabe, pasaron uno de sus siete años en celdas de castigo. La mayor parte de los presos que padecieron aquella triste experiencia terminarían colgando los hábitos. Llevamos demasiado tiempo mirando para otro lado cuando se cometen injusticias y nuestro silencio se vuelve cómplice. Nos pasamos la vida acumulando ingentes saberes inútiles sin darnos cuenta de que existen distintos niveles de lectura: elemental, de inspección, analítica y sintópica. Uf, creo que me voy a tomar un vermú con un par de gildas. Después, hasta puede que me acerque a Ranillas por ver la noria gigante que ha colocado la folclórica alcaldesa Chueca. Y por aquello de que “el valor se le supone”, como así consta en mi vieja‘Cartilla militar de tropa’, hasta es posible que monte en ese artefacto que siempre me revuelve la oficina de las tripas con una ‘baliza V-16’ sobre el colodrillo para poder disfrutar desde su cima del esplendor de los extensos dominios chuequenses e intuir por dónde sopla el viento para poder lanzar la cometa. Que la borrasca ‘Goretti’ nos pille confesados.

 

miércoles, 7 de enero de 2026

Las otras amenazas

 

No es lo normal, pero debo darle la razón a Bieito Rubido, director de El Debate, cuando la tiene. Hoy entiendo que la tiene y se la doy. En su artículo “La amenaza del panettone” hace referencia a “la batalla que se está dando en España entre el roscón de Reyes y el panettone italiano”. Yo, que no como ni lo uno ni lo otro, acostumbro a desayunar un café con leche acompañado de una magdalena. Solo una. Aunque señalan los nutricionistas que el desayuno debe ser la comida más nutriente del día, tengo por costumbre hacerlo frugal y de forma rápida. También la cena si deseo dormir como mandan los cánones, o sea, sin pesadillas, sin flatos y de un tirón. Lo importante es la comida del mediodía. Rubido señala como  “invasión de fauna autóctona” todo aquello que de un tiempo a esta parte nos invade imponiéndose sobre nuestras propias costumbres, como es la visita a los cementerios en las festividades de Todos los Santos y el Día de los fieles difuntos los días 1 y 2 de noviembre. Y pone como ejemplo el Halloween; que, como señala el cura de su pueblo, Cedeira, Antonio Rua, al que tiene por buen teólogo y experto en historia del arte, “es negro y trae la oscuridad, mientras que Dios es luz, es blancura, luminosidad.  Él tiene razón, pero lo cierto es que la iglesia está vacía esos días y las calles se llenan de niños, y no tan niños, disfrazados de horribles personajes”. Yo añadiría que de igual manera se está perdiendo la costumbre de llevar a los escenarios teatrales “Don Juan Tenorio”, de José Zorrilla, quien se dio a conocer en el entierro de Larra una fría tarde de febrero de 1837 en el cementerio de la puerta de Fuencarral, donde las manos sus amigos le habían preparado un nicho. Todo ello lo dejó bien patente don Natalio Rivas en la ‘primera parte’ de su “Anecdotario Histórico Contemporáneo” (Editora Nacional. Madrid , 1944, pp. 201-206). No conozco a Antonio Rua, al que Rubido tiene por gran teólogo. Tampoco sé si levantando una carcajada se apagan los gemidos. No sé, no sé…

 

viernes, 2 de enero de 2026

Un país de viejos

 

 

Ahora resulta que la U.E. quiere cargase la festividad de la Epifanía, tan celebrada en España, y que los chavales vuelvan a las aulas el 4 de enero. De ser así, se acabarán definitivamente las cabalgatas de Reyes, la entrega de regalos a los niños y el típico roscón con el que se pone fin a las navidades. Se perderá una vieja tradición española, la llegada de los Magos de Oriente al portal del belén casero, con el oro, el incienso y la mirra traducidos en juguetes (para los que han sido traviesos, carbón) y se pondrá fin a los sueños infantiles a la hora de escribir las cartas y de colocar los zapatos cerca de la ventana con alguna cotufa para los camellos conducidos por los pajes cansados de su largo peregrinar. En nuestro país, como señalan las estadísticas, cada año se producen menos nacimientos y ya existen muchas aldeas donde no corretean los niños y donde, en consecuencia, también han desaparecido las escuelas públicas. España es un  país envejecido, como digo. La pirámide demográfica se ha invertido: la mitad de la población pasa de los 45 años y más del 20% son mayores de 65 años. Pero sucede que  este país no está preparado para ser un cementerio de elefantes. Las residencias son carísimas, el trato  en ellas suele ser deficiente y preocupa el alto índice de ancianos que viven en la más penosa e ingrata soledad. Vivimos en una sociedad deshumanizada donde muchos hijos solo se acuerdan de sus progenitores para ir al notario. La solución a la falta de mano de obra y de nacimientos que tomen el testigo en las empresas solo podrá solucionarse, si acaso, con la llegada de migrantes, algo que detesta una crecida ultraderecha que está escalando posiciones en la esfera política europea por razones que no acierto a comprender. Si alguien lo entiende, que me lo explique.