martes, 23 de junio de 2026

España a la brasa

Untitled Document

 

De alguna manera, las hogueras de san Juan se han adelantado en Zaragoza al calcinarse en cinco minutos por una fuga de gas el ‘Restaurante La Junquera’ (Camino de la Fuente de la Junquera, 120) en funcionamiento desde 1948,  dedicado a eventos y con capacidad para 600 comensales. En el momento del suceso estaban comiendo 30 comensales  que han tenido que salir tarifando precipitadamente. Disponía de cinco comedores, dos terrazas, un asador, una zona de barbacoa y otra infantil. Pero no ha sido el único incendio. A lo largo de la mañana de este martes los bomberos han tenido que intervenir en unas instalaciones en construcción del grupo ‘Inditex’ en el polígono de Malpica y en Burgo de Ebro, donde se declaró otro incendio en un campo próximo a las vías del ferrocarril. Hoy Zaragoza ha rebasado los 40 grados de temperatura por la ola de calor, lo que no ha ayudado en sofocar esos fuegos sobrevenidos.  Pero hoy, también, para sorpresa de muchos, la policía judicial de la Guardia Civil ha registrado el Ayuntamiento de Soria por actuaciones relacionadas con la Concejalía de Comercio, en el marco de unas diligencias abiertas por la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Soria número 3. Se han incautado de varias carpetas con documentación del Consistorio y ha habido 6 detenidos (4 en Soria y 2 en Madrid). Se da la circunstancia de que el socialista Carlos Martínez Mínguez fue alcalde de esa ciudad  desde 2007 hasta hace dos meses, cuando asumió su escaño en las Cortes de Castilla y León y poder liderar la oposición del PSOE, pasando la Alcaldía a manos  del concejal socialista Javier Antón Cacho.  Las actuaciones llevadas a cabo hoy  presuntamente están relacionadas con Yolanda Sánchez Grandes, responsable, como decía, del PSOE en el Área de Comercio de ese Ayuntamiento. No cabe duda de que estamos en periodo de “caza de meigas”. Alguien ha hecho una excelente queimada. Se dice que el fuego purifica el alma, y que, al recitar el famoso ‘conjuro’ mientras se remueve el alcohol en llamas del orujo gallego, se crea un potente hechizo de protección y atrae la baraka. No sé, no sé…

 

lunes, 22 de junio de 2026

Más sobre las "Alfonsadas" (II)


 La momia de doña Urraca goza de buena salud | Cultura | EL PAÍS

 

Como ya dejé constancia ayer, Urraca I de León murió de parto el 8 de marzo de 1126 en el castillo de Saldaña, a los 46 años, en el parto de su quinto hijo, concebido con su amante, Pedro González de Lara, entregando a su heredero, Alfonso VII, un Reino de León unido, cuyo territorio había logrado mantenerlo intacto. Aquella relación sentimental se inició tras la desaparición del conde Gómez González en la batalla librada en Candespina contra Alfonso I el Batallador. Y fruto de aquella relación fueron, por lo menos, dos hijos, Fernando y Elvira. Aquel castillo sería más tarde escenario de las bodas de Alfonso VII y Berenguela, la hija del conde de Barcelona.  En la Historia Compostelana  puede decirse que hay, por lo menos, tres Urracas diferentes: la Urraca de los primeros capítulos, la de Munio Alfonso, es la esposa de Raimundo de Borgoña o la hija del rey Alfonso VI; la Urraca de la última parte de la crónica es una Urraca recordada, descrita por alguien que conoce ya el final de su reinado y puede tomar alguna distancia en su caracterización. En medio, la reina Urraca que presenta Giraldo de Beauvais, es la mujer de los tiempos difíciles, de los desencuentros repetidos que, finalmente, conducen al choque frontal con Diego Ramírez. Para Giraldo, Urraca es Jezabel ejerciendo injustamente el poder contra Gelmírez, el justo y pacífico Nabot, que se niega a desprenderse del señorío de Santiago, su legítima posesión. Nunca fue exhumado el cuerpo de Urraca I de León desde que sus restos reposan en el Panteón Real de la basílica de San Isidoro, en León. Pero sí se abrió la sepultura de otra reina, Urraca Alfonso (conocida como "la Asturiana"), nieta de Urraca I de León, cuyos restos se conservan en la Catedral de Palencia. Había nacido en Aller (Asturias) en 1133 y falleció (se cree que en 1179) en Palencia. Era hija bastarda de Alfonso VII y de Gontroda Pérez, noble asturiana. Fue reina consorte de Pamplona por su matrimonio con el rey García Ramírez. Después de enviudar, volvió a su tierra donde gobernó hasta 1165 y con su segundo esposo, Álvaro Rodríguez de Castro, se sublevó contra su medio hermano el rey Fernando II y protagonizó un intento de independencia de Asturias. Tras seis años de matrimonio, el rey García Ramírez falleció en 1150 y la reina viuda regresó  a su tierra natal. Su padre le concedió el gobierno de Asturias, con título de reina, título que Alfonso VII había concedido a su hermana, la infanta Sancha Raimúndez y a sus hijos Sancho y Fernando. Fruto de su matrimonio con el rey de Pamplona nació una hija, Sancha Garcés (1148-1176), esposa de Gastón de Bearne, fallecido en 1170 sin dejar sucesión. Se desconoce la fecha exacta de la muerte de Urraca Alfonso, como ya conté, aunque se cree que fue en 1179, según aparece en los Anales Toledanos Su enterramiento en Palencia pudo ser por el hecho de que miembros de la Casa de Castro, a la que pertenecía su segundo esposo, gobernaban varias plazas, entre ellas, Palencia. Durante las renovaciones de la Capilla de Santa María Magdalena  se descubrió en el siglo xvi su cuerpo  momificado, siendo depositado en un ataúd de madera policromado que fue colocado suspendido en lo alto de una de las paredes de esa capilla. Un reciente estudio antropomórfico realizado en 2023 ha hecho muchas revelaciones. Se dice en un informe: La Asturiana fue una mujer alta para su época (un metro sesenta y dos centímetros) y obesa, con una corpulencia que contrasta con sus delicadas manos y pies, como confirma la momia que se conserva en la catedral de Palencia”. (...) “La restauración reciente ha permitido documentar fotográficamente el estado de la momia de la reina Urraca de Navarra, ya que la única fotografía existente hasta ahora era la realizada el 11 de diciembre de 1896, durante una sesión científica que se celebró a instancias de la Real Academia de la Historia”. En dicha sesión, el médico, Francisco Simón Nieto, que desempeñaba el cargo de secretario de la Comisión de Monumentos, procedió al examen de los restos, y elaboró un dictamen en el que señalaba que “la momia de doña Urraca medía un metro y seiscientos veintidós milímetros, tenía los brazos cruzados sobre la cintura, las manos eran pequeñas y finas y las piernas rectas y fuertes, su cara ovalada, con ojos no muy grandes y la barbilla redonda y pequeña”. (…) “Lo que más llamaba la atención eran los extensos perímetros torácico y abdominal, especialmente el último, con relieves tan acentuados, que permiten asegurar la corpulencia y obesidad de esta señora. La obesidad, aunque grande, no era deforme sino simétrica y ordenada y encaja bien en la aventajada estatura, en la esbelta rigidez de una dama cuyo espinazo tuvo muy pronunciada la curvatura lumbar”. Y concluía el informe que “el volumen de todo el tronco y de los miembros, especialmente el inferior, contrasta con el desarrollo fisiológico de la actividad cefálica y la finura y delicadeza de las manos y los pies.” (...) "En 1532 se decidió que el sarcófago con la momia de la reina se ubicara en la cornisa elevada en la capilla del Sagrario de la Catedral, y se puso en lo alto de la pared en una tumba de madera pintada y dorada como ahora aparece con su letrero”. Tras la celebración de la exposición “Renacer”, que se celebró en ese templo palentino en 2023, como ya quedó dicho, el féretro fue restaurado por  Celia Rosa García "por observarse signos de deterioro". También se desinfectó y protegió  contra xilófagos. Para ello, se extrajo el ataúd interior con tapa de cristal que acoge los restos de Urraca Alfonso, cubiertos con un sudario blanco y un manto de seda azul, que le regaló Isabel II cuando contempló la momia el 4 de febrero de 1865.

 

domingo, 21 de junio de 2026

Más sobre las "Alfonsadas" (I)

URRACA, LA REINA PRISIONERA

 

Hoy domingo, primer día del solsticio de verano se han puesto fin a Las Alfonsadas” bilbilitanas donde, como ya decía ayer, se escenificaba la reconquista de Calatayud por Alfonso I El Batallador en 1120, tras la batalla de Cutanda y la posterior leyenda del socorro de san Jorge. Pero, curiosamente, no se hace mucha mención a Urraca I de León, nacida en León el 24 de junio de 1081 y fallecida en Saldaña el 8 de marzo de 1126. Fue soberana de ese Reino desde 1109 (tras la muerte de su hermano Sancho en la batalla de Uclés hasta su fallecimiento a los 44 años. Su cadáver fue trasladado a León, al Panteón de Reyes de San Isidoro. Era hija y sucesora de Alfonso VI y de Constanza de Borgoña. A su muerte le sucedió Alfonso VII. Se casó en primeras nupcias con Raimundo de Borgoña, fallecido en 1107. Urraca tenía entonces veintisiete años y dos hijos vivos, Alfonso, que sería más tarde Alfonso VII y Sancha Raimúndez. Llegó a ser reina de León a raíz y como consecuencia de la muerte de su único hermano varón, Sancho Alfónsez en 1108, que habría sido el sucesor de Alfonso VI de no haber muerto el 1 de julio de 1109. Siendo viuda de Raimundo de Borgoña, se casó en segundas nupcias con el rey aragonés Alfonso I el Batallador en 1109 en el castillo de Monzón de Campos por un matrimonio obligado y aquello no podía salir bien con el choque entre un violento y machista marido y una mujer de carácter inteligente y firme. En las capitulaciones matrimoniales quedó plasmado (entre otras cosas) que Alfonso I El Batallador cedía amplias tierras a su esposa y se comprometía a no abandonarla por excomunión o por consanguinidad. Pero el entonces arzobispo de Toledo, Bernardo de Sédirac, como el papa Pascual II, pusieron en duda la autenticidad de aquel matrimonio, alegaron consanguinidad y declararon el matrimonio nulo. Tras el enlace matrimonial, ambos viajaron a Aragón. En 1110, el rey aragonés dio muerte al emir zaragozano Al-Musta'in II  en la batalla de Valtierra. No quiero pasar por alto algo importante: Urraca I de León nunca puso un pie en Calatayud.  Y el día que Urraca decidió alejarse de Alfonso I el Batallador se refugió en el monasterio de Sahagún, pero fue atrapada por el rey aragonés, celoso de los rumores  de que Urraca mantenía una relación amorosa con el conde Gómez González, la hizo encarcelar en la fortaleza de El Castellar y dirigió su ejército contra todas aquellas plazas leonesas, gallegas y castellanas que se habían puesto a favor de Urraca. Más tarde, el conde Gómez González, junto con el conde Pedro González de Lara, lograron liberar a Urraca, que buscó refugio en una fortaleza ubicada en Fresno de Cantespino (Segovia).

 

sábado, 20 de junio de 2026

Recreaciones históricas

Alfonsadas Calatayud 2026: recreación histórica medieval en Zaragoza - DE MARCHA POR LA HISTORIA

 

El “Arde Lucus”, que estos días se celebra en Lugo, o las "Alfonsadas”,  que se llevan a cabo en Calatayud, dan buena cuenta de los actos lúdicos que se celebran en España cuando las calores arrecian y la gente tiene ganas de disfrazarse con ropajes de la Edad Media que pesan un quintal. Por estos pagos, entre romerías y performances estamos que lo tiramos. No existe pueblo o aldea donde se aproveche la época estival para atraer turistas de paso y vecinos en la diáspora. El “Arde Lucus” revive el pasado romano de la ciudad amurallada Lucus Augusti del siglo II. Se instalan campamentos militares en el Carril das Estantigas, se celebran bodas celtas, se colocan mercados artesanales, se instala un circo romano en el parque ‘Rosalía de Castro’, se practica el conato de una ‘quema de la muralla’, se ponen centinelas romanos en las puertas de la muralla, hay cabalgatas, teatralizaciones de esclavos, etcétera. Como dicen los de mi pueblo: “Todo bueno y muy abundante”. En “Las Alfonsadas” bilbilitanas se escenifica la reconquista de la ciudad por Alfonso I El Batallador en 1120, tras la batalla de Cutanda. La victoria fue tan prodigiosa que se atribuyó al socorro de san Jorge, que como el ajo está en todas las salsas. Y como acontece en Lugo, también en Calatayud (Bílbilis Augusta) colocan el correspondiente mercado medieval,  exhiben el arte de cetrería, se pueden visitar talleres artesanos, ni falta el teatro nocturno en el Castillo de Ayub, o la instalación de  haimas, concursos de tiro con arco, entre otros actos que para qué te voy a contar. Entre todos los señalados, también se contempla un desfile triunfante por la calles de la comitiva real acompañada por todos los participantes ataviados con sus ropones medievales hasta la iglesia de San Pedro de los Francos, donde se realiza la entrega de llaves por parte del gobernador almorávide a Alfonso I y el nombramiento del ‘Caballero de Honor’ a un lugareño distinguido con un acto solemne. Ambas fiestas populares están declaradas “de Interés Turístico”. Calatayud fue la capital de un reino de taifa independiente desde el año 1046 hasta 1051, cuando el hermano mayor, Ahmad ibn Sulayman, que había heredado Zaragoza, se apoderó de esa ciudad utilizando una serie de tretas y engaños. Y por Calatayud pasó el Cid Campeador con sus mesnadas en el año 1081, cumpliendo el primer exilio al que lo condenó Alfonso VI de León y Castilla. Díaz de Vivar iba camino de Zaragoza y se estableció algunas semanas en el cerro de Torrecid, entre  Ateca y Terrer, donde construyó una fortificación de la que todavía quedan restos, así como el poblado de Alcocer. Por aquellos días de principios de 1120 regresaba el rey de tierras de Segovia, donde concedió fuero a Belchite, y se dirigía por Soria hacia Calatayud. En el mes de marzo de 1120 Alfonso I concedió fuero a la recién fundada ciudad de Soria, dejando así organizadas todas las tierras conquistadas entre 1118 y 1119. En el fuero de Soria se delimitan los términos, que incluyen por el este y el sur hasta Tarazona, Molina y Calatayud, estas dos últimas todavía en manos musulmanas. En los fueros de Belchite y de Soria, Alfonso I el Batallador delimitó sus dominios: Aragón, Pamplona, Álava, Sobrarbe, Ribagorza, Castilla la Vieja y toda Extremadura hasta Toledo. Los musulmanes bilbilitanos acataron la sumisión de Alfonso I sin ofrecer resistencia. Tras la capitulación, el rey aragonés  nombró como ‘señor de Calatayud’ a Jimeno Sanz.

 

viernes, 19 de junio de 2026

Zarraluqui estaba en lo cierto

 Ya es oficial: cambia la Ley de Sucesiones y todas estas personas recibirán herencia aunque no estén en el testamento

 

Cualquier noticia aparecida en periódicos de provincias –los más sesudos andan ocupados con cosas muy aburridas- puede servir de hilaza a una buena trama de novela corta, como las que escribía  Zamacois,  a una comedia ligera como ideada por Eduardo Mendoza, o a la barbarie ancestral donde anidó el odio en el ‘Pascual Duarte’ de Cela. Así, hoy leo en El Correo de Zamora que los integrantes de una familia de Benavente llegaron a las manos por la herencia de una casa de pueblo y terminaron pagando 25.700 euros tras ser condenados por lesiones mutuas el 13 de noviembre de 2022. Aquella jornada, sobre la hora nona (como dicen los cursis), dos mujeres y uno de los cónyuges se encontraron con el hermano de una de ellas acompañado por su mujer y su hijo. Lo que comenzó con reproches cruzados terminó llegando a las manos, al exigir una de las implicadas, posteriormente imputada por lesiones, que uno de sus hermanos acudiera a este encuentro, quien llegó unos minutos después e instantes antes de que lo hiciera otro hermano en coche. Señalaba el diario zamorano: “El último en hacer acto de presencia se bajó del coche y, ni corto ni perezoso, se dirigió hacia su sobrino, hijo de la imputada, lo agarró del cuello y le tiró al suelo. Cuando ambos estaban forcejeando, la mujer acudió en su defensa de su hijo y quien forcejeaba con él en el suelo, sin llegar a alcanzarles porque avistó cómo su hermano cuando se dirigía a intervenir en esa pelea no sin antes empujar a la mujer que perdió el equilibrio y se fracturó el peroné al desplomarse. La llamada de una de estas personas a la Guardia Civil para solicitar ayuda antes de iniciar la grabación de la reyerta con el mismo teléfono móvil, caldeó aún más los ánimos de sus parientes y complicó la situación. La madre de uno de los hombres que protagonizaban la reyerta pegó un tortazo en la cara a otra pariente que tomaba las imágenes y le causó una herida en la oreja izquierda, además de agarrarla fuertemente por el pelo para llevarla hacia una pared, a golpearla en un costado y arrancarle varios mechones de pelo. Fue precisa la intervención de varias personas ajenas a las familias enzarzadas para poner fin a esta agresión que no terminó aquí: cuando la procesada que golpeada logró zafarse de la primogénita de uno de los varones que se estaban en el suelo, el hijo de la acusada se dirigió hacia la que estaba grabando la escena móvil en mano la pegó un puñetazo en la nariz y se la fracturó. Antes le espetó: "El puñetazo que le daría a tu madre, te lo doy a ti, y no será el último". La mujer fue atendida en Hospital Río Hortega de Valladolid. Estos enfrentamientos físicos terminaron con otros implicados en urgencias por lesiones, que fueron desde la rotura del peroné de la madre de uno de los implicados a la fractura de la falange de un dedo de otro lesionado que precisó cirugía, amén de contusiones leves y hematomas”. En este país, nunca se sabe y donde menos se espera salta la liebre. Los gaditanos aún recuerdan con estupor haber escuchado de boca de alguna anciana el conocido incidente del buey en Espera (Cádiz) el 23 de marzo de 1845. Durante la procesión del Rosario de la Aurora el astado se escapó de una cuadra asustado por las luces y los gorigiris, atropellando al cura que dirigía el rezo y causándole la muerte. Por eso digo que nunca se sabe en qué puede derivar un acontecimiento dentro de un clan. Ya lo dejó claro al referirse a la familia el famoso abogado matrimonialista español, ya fallecido, Luis Zarraluqui:“Importante institución de muy difícil manejo”.