
Me entero de que Federico García Lorca visitó con el equipo de ‘La Barraca’ el pueblo soriano de San Leonardo, de Yagüe mal que nos pese, en julio de 1932 en una gira que partió de El Burgo de Osma y recorrió algunos pueblos acercando el teatro clásico español al ámbito rural en el marco de las ‘Misiones Pedagógicas’ de la Segunda República. Pasaron también por Vinuesa, Soria, Almazán y Ágreda. Entre aquel repertorio teatral hubo entremeses de Cervantes. El 10 de julio comenzaron, como digo, las actuaciones en la Plaza Mayor de El Burgo de Osma, donde Alfonso Ponce de León había diseñado figurines y decorados para “La guarda cuidadosa”; Santiago Ontañón, para “La cueva de Salamanca”; y Ramón Gaya había trabajado en “Los dos habladores”. Para el gran montaje de “La vida es sueño”, de Calderón de la Barca, que la compañía llevaba preparado para aquella primera gira, la escenografía y los figurines eran obra de Benjamín Palencia. Aquel grupo de estudiantes y actores habían montado con denodado esfuerzo un tinglado de unos ocho metros de largo por seis de ancho y metro y medio de altura. Un gran lienzo negro cerraba el fondo y dos cortinas laterales servían para las entradas y salidas de los actores. El Noticiero de Soria (el más veterano), La Voz de Soria (periódico independiente), Tierra Soriana (republicano y progresista) y El Avisador Numantino (de marcada tendencia católica y conservadora), todos ellos, se hicieron eco de aquella aventura artística sin ánimo de lucro que solo pretendía llevar la cultura a todos los rincones de un país por desgracia plagado de analfabetos. En las hemerotecas consta que la Plaza Mayor se llenó, que hubo un éxito "franco y rotundo", con imágenes de un pueblo prácticamente volcado con el acontecimiento, “con público agolpado también en balcones y ventanas”. Tanto fue así que el Ayuntamiento de El Burgo de Osma acordó trasladar al entonces ministro de Instrucción Pública, Fernando de los Ríos, su satisfacción por la exquisita interpretación de los actores. Al terminar la función, los componentes de 'La Barraca' desmontaron el escenario, lo colocaron sobre los carretones y esperaron a que amaneciese para continuar su periplo. También se sabe que siete semanas antes (los días 21 y 22 de mayo) García Lorca acompañó a Fernando de los Ríos junto a su mujer, la pedagoga Gloria Giner, y Corpus Barga (cuyo nombre real era Andrés García de la Barga y Gómez de la Serna) por tierras sorianas. Pero, volviendo al principio, repasemos el comienzo de lo que contó La Voz de Soria el 24 de mayo de 1932, página 2:
“El sábado, a las diez y media de la noche, llegó a nuestra provincia el ministro de Instrucción Pública, visitando el pueblo de San Leonardo, donde en su honor se representó el primer acto del drama “El Conde de Fernán González” y los danzantes de dicho pueblo ejecutaron diferentes danzas. Desde el balcón del Ayuntamiento presenció el ministro el baile del rodeo en el que toma parte casi todo el pueblo vistiendo el traje típico del país”.
La crónica es larga y la conservo entera. No era la primera vez que Lorca acompañaba a su íntimo amigo Fernando de los Ríos en un viaje cultural, a la vez que de carácter institucional. A finales de diciembre de 1931 el poeta, que se encontraba en una plenitud vital y creativa, estuvo en el norte de Marruecos, visitando Ceuta, Tetuán, Alcazarquivir y Xauen acompañando al ministro de Instrucción Pública. Conviene recordar que Fernando de los Ríos, que acompañó a Federico a Nueva York en 1929, era suegro de su hermano Francisco, por estar casado con su hija Laura de los Ríos, que solía tocar el piano a cuatro manos con Manuel de Falla y a la que Federico le dedicó de su libro "Canciones" (1927), la primera parte del poema “Dos lunas de la tarde” con esta dedicatoria: “A Laurita, amiga de mi hermana”. Falleció en Madrid de un infarto de miocardio el 14 de diciembre de 1981.”La luna está muerta, muerta: / pero resucitará en la primavera”.

