jueves, 18 de junio de 2026

Sobre los macarrones en España

 Pizzería Salvatore | Zaragoza

 

Me entero de que cierra, o se traspasa "Salvatore", la primera pizzería que se instaló en Zaragoza, en 1969, por Salvatore Cuomo, un italiano fallecido en 2013 y que traspasó los fogones a su yerno Jesús Ariño. En una entrevista reciente concedida por El Periódico de Aragón, Ariño manifestó que cuando abrió las puertas ‘Salvatore’, en Zaragoza “nadie sabía qué eran las pizzas ni los macarrones”. Pare el carro, amigo. Yo ya conocía con anterioridad  pizzerías durante mi estancia en Barcelona y en otras ciudades. Y los macarrones se conocían en toda España desde que se inventó el botijo. Cosa distinta es que no se cocinasen por estos lares como los hacían los italianos llegados; o sea,  al pesto, a la carbonara o al dente. Ya en 1599, Diego Granado escribió en su“Libro del arte de cozina” una receta de macarrones con queso rallado, azúcar y canela. Más adelante surgieron otras adaptaciones de los macarrones con leche o con caldo, con salsa española o tomate. Pero fue en 1905 cuando apareció la primera receta de macarrones con chorizo como ingrediente protagonista: el ‘timbal’ (1905) de Manuel María Puga, alias ‘Picadillo’. Con  jamón y sin tomate. En 1933 el periódico El Avisador Numantino publicó la receta de los macarrones con chorizo y tomate. Poco después, ‘Añón’, una marca de pastas, publicó otra receta de macarrones especiales con chorizo y queso. Por por ahí guardo un recorte de prensa con la fórmula original de“Timbal de jamón y macarrones” de aquel año 1905 pensado para las cocinas económicas. Decía: “Se corta en tamaños pequeños media libra de jamón. Se pican dos o tres chorizos, quitándoles la piel. En una sartén y en manteca de cerdo se rehoga un poco cebolla, y cuando está a medio cocer se le agrega el jamón y el chorizo, dejándolos freír. En una tartera se pone media libra de macarrones gruesos y blancos, mezclándoles el contenido de la sartén y caldo bueno en cantidad suficiente para que queden cocidos y secos, teniendo cuidado de que no se rompan. Se dejan enfriar, Se engrasa el molde, se llena de la mezcla y se mete en el horno. Al cuarto de hora se vuelca el timbal y se recubre de salsa bechamela”. (“La cocina práctica de Picadillo”,  Manuel Puga, 1905). No conviene olvidar que en la posguerra, los macarrones con chorizo fueron un básico en los comedores de internados de frailes y en los cuarteles y en casas a pupilaje: y que, en 1972. Simone Ortega escribió también sobre los macarrones con chorizo y tomate (receta 242 de 1080 recetas de cocina) que adoptaron todas las madres de la época: con salsa de tomate casera y después  gratinados al horno, si es que se disponía de horno. Recuerdo de niño haber ayudado en casa a cortar tiras largas de esos tubillos de pasta, a limpiar objetos extraños de las lentejas (las famosas "píldoras del doctor Negrín") a sacar guisantes de las vainas y a pelar patatas si era menester. Hay cosas que nunca se olvidan.

miércoles, 17 de junio de 2026

Temor al lucro cesante

 Por qué necesitas YA la Pérdida de Beneficios o Lucro Cesante en tu negocio - Más vale prevenir que lamentar

 

Leo en la prensa aragonesa que “James Edwin R. V., de 47 años, recibió una paliza y sufrió lesiones en las costillas y en la cabeza en la madrugada de 31 de mayo por parte de dos hombres y falleció once días después”. Ocurrió cerca de la avenida de América, en el barrio de Torrero. Pues bien, uno de los matones le dijo a la Policía que no entendía lo sucedido, que ‘sólo’ le dio dos patadas. Ello me recuerda el corrido mexicano que decía aquello de “el día que la mataron, Rosita estaba de suerte; de seis tiros que le dieron solo uno era de muerte”. Zaragoza se está haciendo grande y empieza a ser peligrosa. La alcaldesa Chueca entiende que la segunda línea del tranvía no se puede por ahora llevar a cabo. Las razones que esgrime esa folclórica señora para retomar esa necesidad acuciante es que, mientras durasen las obras, muchos comercios sufrirían lo que se ha dado en llamar lucro cesante. Pues nada, por temor al posible lucro cesante de cuatro tienducas de barrio y seis bares infames mejor no hacer nada. No se puede llevar a cabo la segunda línea del tranvía, dígase claro, por haberse metido, primero Azcón y después Chueca en el jardín espinoso de una nueva Romareda para un equipo de fútbol de aficionados que aún no ha cobrado la nómina de mayo. Pero hay más cosas. Una treintena de personas malviven bajo el puente de la Almozara y desde el Ayuntamiento  de PP y Vox se comenta por un ramillete de ‘memos’ que "ello produce sensación de inseguridad", sin tratar de poner remedio a esa situación insostenible y vergonzosa. La gente, en líneas generales vive mal por una serie de razones de índole económico y los jóvenes no encuentran casa donde poder atrincherarse y rumiar en soledad su fracaso. Y, en consecuencia, entienden que votando a la ultraderecha podrán salir del bache existencia en el que se encuentran sumidos. Como recuerda hoy García Trapiello, a este paso pronto volveremos a la achicoria. Dice en Diario de León: ” La achicoria es imagen muy de posguerra cuando el hambre y la piojera acaudillaban España. El café era un lujo en casa pobre y la achicoria torrefactada era su mejor sucedáneo, que al menos no tenía cafeína y así uno no se ponía aún más de los nervios.  A menudo se mezclaba con malta (cebada tostada) y la mentira se dividía... ¡Cuánta no vi venderse en la tienda de la familia!... Eran tiempos en los que el bacalao aún era barato y las lentejas venían propinadas con bichitos y piedritas que obligaban a escogerlas como quien recuenta calderilla con el dedo”. De eso ya no se acuerdan esos burgueses de mierda que solo tienen en su ánimo cargarse la Sanidad pública y la Enseñanza sin fisuras doctrinales alienantes. Y, por aquello de que la Vivienda está transferida a las CC. AA, en especular con terrenos y en construir pisos de lujo para ponerlos en manos del mejor postor. Así, mal vamos. 

--Anda, niño, déjame pasar.

 

martes, 16 de junio de 2026

En la calle llovía plomo

Obra de arte: Puente de Triana 02 Artistas y arte. Artistas de la tierra

 

Comenzamos mal es día de san Quirico, el niño mártir hijo de santa Julita. Me llaman del hospital para decirme que no me acerque por allí, que los médicos están de huelga y no hay consulta. Y no voy. El sol es de justicia, pero nada tiene que ver con Félix Bolaños sino con esta sartén que es Zaragoza, donde en la Plaza del Pilar se podría freír un huevo. Ayer vi el partido de España contra Cabo Verde, la patria chica de Cesárea Évora,  la diva difunta de los pies descalzos. La mansedumbre del equipo español fue semejante al de la ‘vaquinha mansa, bó carinha contente…’. Como el día tiene muchas horas, he vuelto a releer una novel ligera que escribí a borbotones de imaginación en mi vieja‘Underwood’, cuando creía que  sabía escribir, antes de que acabase el anterior siglo. Sigue en un cajón silente y las hojas se están volviendo de color sepia como las fotos olvidadas. Y ahí seguirán hasta que se la coman los ratones. Era una historia de dos amigos sevillanos que intentaron hacer un viaje hasta Fabara para contar lo que le ocurrió a un cura rural cuando se enfrentó al obispo. Pero el viaje terminó en Calatayud, durante las fiestas de san Roque. Una vaquilla mató a uno de ellos y el otro amigo regresó con el cadáver al Sur en un coche fúnebre de aquellos de vitrina, conducido por una choferesa de piel pálida, melena dorada y ojos azules. Después del entierro, el amigo marchó a la calle Matahacas, donde tenía su domicilio, y puso un rollo en la pianola para escuchar un fragmento de “La viejecita” mientras que por la ventana entraba el sonido negro de una ambulancia moviendo tabas. Sevilla tenía luz, Sevilla tenía aviones acharolados y limpios que planeaban por el puente de Triana, por donde según Manuel Pareja-Obregón se rompió la barandilla y se cayó a las mansas, verdosas y profundas aguas la niña almonteña, una pimienta de siete candiles, y el coche que la llevaba. En un bar pedí una palomita de ojén.

--Siéntese usted--, me indicó el camarero. Se está más cómodo.

--Y me senté.

En  la calle llovía plomo derretido.

 

lunes, 15 de junio de 2026

El tacatá de los sesos

 Página 10 | Imágenes de Sombrero boina - Descarga gratuita en Freepik

 

Leo en La Vanguardia  que “León XIV agradece al Rey y la Iglesia española [no pone qué]  tras su viaje apostólico”. Dice un refrán que ser agradecido es de bien  nacido, pero el papa si es que tiene que estar agradecido es a los españoles, que hemos pagado la factura de una controvertida semana de sermón y jamón, de coñazo, incienso y genuflexiones. Seamos serios. Por estos pagos lo que se ha producido es una vulnerabilidad de la aconfesionalidad del Estado por el despilfarro de fondos públicos. Ha habido, a mi entender, un  retroceso democrático vulnerando esa aconfesionalidad constitucional. ¿Se podría repetir algo parecido con otras religiones? Ya te lo miraré, pero no creo. Sermonear en la Carrera de San Jerónimo no vino a cuento. El hecho de ser a la vez jefe del Estado Vaticano y sucesor de san Pedro es paradójico y surrealista. El catolicismo está en franca decadencia, si observamos serenamente las cifras de fieles que asisten cada domingo a los actos litúrgicos. De hecho, cada día se celebran más bodas civiles, menos primeras comuniones y hay un gran descenso en las clases de religión en la enseñanza  pública. Pero el ramalazo con olor a sacristía y alcanfor del ‘nacional-catolicismo’ sigue presente en los ‘rosarios de cristal’, en las romerías a ermitas en páramos intransitables y en las procesiones de Semana Santa, cada día con más añadido de tambores y cornetas y mayor militancia cofradiera cortando calles. Todo tiene su explicación. Los españoles son costumbristas de mantón de Manila y calzón corto y les encandila disfrazarse de lo que sea aunque no venga a cuento. Les pones una gorra de plato en la cabeza y de inmediato comienzan a dar órdenes, como el tonto del paseo en las ‘carreras de pollos’. La gorra de plato Imprime carácter, y eleva al individuo a un rango superior, alejándolo del suelo, y si lleva el barboquejo chusquero de charol caído sobre el mentón, entonces ya es la rehostia. Transforma al que la lleva de tal manera que acaba siendo el individuo el que es llevado por la gorra, por el tacatá de los sesos. Contaba el fotoperiodista Emilio Castro Juárez (Andanzas.- ‘La gorra de plato’.- 10/03/23) que  “ya no hay uniformes grises, pero la gorra de plato sigue estando en el espíritu pequeño de individuos pequeños, que no son nada sin el poder que detentan”.