lunes, 1 de junio de 2026

Mirarse en los espejos rotos

Espejo roto, cielo del atardecer. Fotografías de Bing Wright - Cultura  Inquieta

 

Me ha dejado impactado una frase de David Navarro, hasta ahora entrenador del Real Zaragoza: “Sale mal hasta lo que no hacemos mal”. A veces ocurre que todo se conjura para que nada salga bien. Es como si al que lo sufre le hubiese mirado el tuerto. Si, ya sé que se trata de una creencia popular supersticiosa arraigada en los países del Mediterráneo, pero la verdad es que aquel que sufre “mal de ojo”  no sabe cómo disipar las malas energías y se da cuenta de que los amuletos de protección no terminan de ser eficaces. Y entonces aparece el espectro de la derrota. Ya en el siglo XV el falso Marqués de Villena escribió un “Tratado de fascinación o aojamiento”,  donde describía ese tipo de infortunios y sus dudosos eficaces remedios. Tampoco conviene perder de vista al basilisco, criatura mitológica greco-romana de mirada, aliento y veneno mortales que, según algunas leyendas, solo pudieron ser amansados por san Trifón. Aquel rey de las serpientes fue, según se contaba en corrillos de viejas a la caída de la tarde, una  criatura letal nacida de un huevo puesto por un gallo y empollado por un sapo. También se decía que los métodos seguros de matarlo era con el canto del gallo, que aterrorizaba al basilisco, o con su principal enemigo, la comadreja, que era el único animal capaz de vencerle con su olor, pero moría en el intento. También sucumbía cuando se miraban en un espejo. Solo era comparable a otro monstruo, en este caso femenino, Medusa, que convertía en piedra a aquellos que la miraban fijamente a los ojos, según contó Esquilo en su“Prometeo encadenado”. Por fortuna fue decapitada por Perseo, que después usó su cabeza como arma hasta que se la dio a la diosa Atenea para que la pusiera en su escudo, la égida, forjada con piel de cabra. Pero aún hubo otro monstruo menor, el cuélebre, sobre el que hice un relato donde describía cuando se le apareció a Manito, y éste le disparó dos cartuchos con su escopeta sin conseguir matarlo. Herido el cuélebre, le persiguió por distintas trochas y Manito tuvo que correr a calzón quitado hasta llegar al villorrio casi desfallecido por el esfuerzo de mover las tabas y romper sus alpargatas. Lo más triste fue que ningún vecino del lugar creyó su historia.

 

San Íñigo, patrón de Calatayud

 El Castillo del Reloj que no tiene reloj: historia de una joya olvidada

 

Con ese motivo se celebra con el tradicional volteo de campanas, el toque del "Reloj Tonto"  y la salida de la comparsa de Gigantes y Cabezudos por las calles de Calatayud. El “Reloj Tonto” no es un reloj que mida el tiempo. Se trata de una campana situada en una explanada que corona el Castillo, dentro de una construcción labrada en pleno cerro y  donde se sube por un angosto y empinado pasillo de 51 escalones. Se hace sonar tres veces al año unos minutos coincidiendo con las festividades mayores: la Virgen de la Peña, san Roque y san Íñigo. Recomiendo la interesante lectura de las crónicas de Francisco Tobajas Gallego, cronista de Saviñán y ganador del Premio de Novela Corta “Ciudad de Barbastro” en 1986 con su obra “Mi querida aurora”, en su trabajo “Estudios sobre la ciudad de Calatayud (Siglos XVI-XX)” publicado por el Centro de Estudios Bilbilitanos en 2025. Por resumir, solo haré referencia a la comparsa de gigantes, enanos o gigantillas y cabezudos. Los gigantes los constituyen 3 parejas: el Rey Moro y la Reina, en honor  de Ayyub ibn Habib al Lajmí, emir de Al-Andalus que fundó  Calatayud en el siglo octavo; el Podón y La Dolores, que porta un gancho y que abre los cortejos procesionales en los que participa la Corporacion Municipal y a  Dolores Peinador Narvión; y los Marqueses de Linares, reconstruidos en el año 2014 en homenaje a los antiguos gigantes de la comparsa bilbilitana que paseaban en la ciudad en el siglo XIX (aunque existe constancia documental de los gigantes y enanos en Calatayud desde 1744)  y que habían desaparecido. Los cabezudos  representan diferentes personajes: Napoleón, la Bruja, el Diablo, el Baturro, la tía María, el Torero, el Popeye, el Pirulo, la tía Rosario y el Sacristán. Sobre los enanos desconozco el número de ellos. Parece ser que con motivo de la entrada del obispo de Tarazona, Antonio Sánchez Sardinero, en Calatayud ese año fueron programados diversos actos entre el 23 de septiembre al 12 de octubre. Una de las actividades consistió en una procesión salida de la colegiata de Santa María, encabezada por los enanos y gigantes de la ciudad, seguida de los gremios y las cofradías, con sus respectivos pendones y distintivos . La relevancia del acontecimiento justificó la inversión del Consistorio  en gastos de cocheros, ropas de maceros y en el clarín de la Ciudad, además del coste en tela para el traje de la giganta, ya que pretendían que la procesión contara con participantes de aspecto digno. La comparsa de los gigantes, enanos y cabezudos fue parte integrante de las celebraciones del Corpus, hasta su prohibición en 1780 al ser consideradas como profanas, hasta volver a ser retomadas, como decía, en el siglo XIX como actos de jorgorio ajenos a los religiosos en días muy señalados.

 

domingo, 31 de mayo de 2026

El gafe solemne

La bandera cae durante el izado en Vigo en un hecho sin precedentes

 

Ayer, quienes vieron in situ o por televisión los actos de la parada militar en Vigo  se quedaron estupefactos mientras veían el fracaso de la izada de bandera por rotura de una polea. Son cosas que suceden cuando nadie se lo espera. Felipe VI, que saludaba marcial junto a su consorte y la Heredera, permaneció impertérrito ante semejante chapuza de Estado. La bandera cayó sobre dos soldados, que permanecieron debajo hasta que fue recogida cuando terminó el himno y sustituida por otra, perteneciente a la Guardia Civil. No cabe duda de que en el acto había un gafe que provoca infortunios ajenos y que hasta ahora no ha podido ser atrapado. Se sabe por‘fuentes generalmente bien informadas’ (como decía un periódico conservador monárquico) que se están tomando las medidas necesarias para que cosas como esas no vuelvan a suceder. Para ello será necesario detener a la mayor urgencia al gafe provocador, que odia a al país, los colores rojo y gualda y no sabemos si también la revolución que España tiene pendiente desde hace más de 90 años y que no se termina de concretar. Ayer, sábado, no estaba Sánchez en Vigo y, por lo tanto,  hay que descartarlo como gafe oficial, aunque  sí lo estaban Marlaska, que no sabe nada de trócolas, garruchas y polipastos ni tiene por costumbre visitar ‘Leroy Merlin’, y Margarita Robles, que es magistrada en excedencia y no termina de reconocer a  la milicia como profesión de riesgo. Lo cierto es que el gafe nunca sabe que es gafe ni tampoco lo quiere reconocer. El gafe fetén, el gafe solemne, suele ser gótico florido, normalmente caracterizado por su decoración exuberante en las paradas militares, bien en el uso de la pamela, bien por decir a los compañeros de grada que sufrió diversas heridas de bayoneta en la batalla de los Arapiles. Los infortunios suceden siempre alrededor del gafe, pero a éste nunca le afectan e ignora los días en los que todo fluye con normalidad.

 

sábado, 30 de mayo de 2026

Engañifas a troche y moche

 Por qué la Tizona fue la espada favorita del Cid Campeador

 

Se estima que en Europa existen alrededor de 200 griales. El número es tan alto debido a las peregrinaciones medievales, a las cruzadas y a que muchas iglesias afirmaban tener la reliquia auténtica de la Última Cena.  Lo cierto es que no existen pruebas de que alguno sea el auténtico. Entre ellos se encuentra el Santo Cáliz de Valencia custodiado en la Catedral y que, según la arquidiócesis, data del siglo I y coincide con la tipología de copas hebreas de la época. También, el Cáliz de doña Urraca, formado por dos cuerpos de ágata y que se conserva en la basílica de San Isidoro, en León. Pero hay otro en Italia  el Sacro Catino de Génova, un cuenco de vidrio verde oscuro que fue llevado durante las cruzadas. Otros mantienen que san Lorenzo hizo llegar la reliquia a Huesca, donde vivían sus padres, que el cáliz acabó escondido en el monasterio de San Juan de la Peña, y que, en 1399, fue entregado por los monjes de ese cenobio al rey Martín I de Aragón; y algunos están convencidos que el cáliz utilizado en la Ultima Cena se encuentra oculto, escondido por los templarios en el macizo de Montserrat, o en la campiña polaca, o vaya usted a saber. dónde.También existe una leyenda que se vincula en la época medieval, relacionada con la mitología del rey Arturo y los caballeros de la Mesa Redonda, donde se daba por hecho que uno de esos caballeros, Galahad, hijo ilegítimo del caballero Lanzarote del Lago y de Elaine de Corbenic, lo había encontrado. Algo parecido sucede con el número de fragmentos de ‘Lignum Crucis’  diseminados por mundo. Se estima que hay miles de astillas que vaya usted a saber de dónde provienen. Juan Calvino, el reformador protestante francés, llegó a ironizar en el siglo XVI diciendo que, si se juntaran todos los trozos repartidos por el orbe, se podría construir un barco de carga. Lo más sorprendente es que el Vaticano mantiene un registro estricto de autenticidad mediante certificados. ¿Y falsas espadas del Cid? Históricamente, Rodrigo Díaz de Vivar tuvo dos espadas principales (Colada y Tizona), pero ambas son consideradas hoy por los expertos como "falsos históricos". Curiosamente, en cierta ocasión visité el Museo del Ejército, cuando todavía estaba en Madrid, y pude contemplar una espada sobre la que sea firmaba que era la auténtica ‘Tizona’ del Cid Campeador, depositada y expuesta al púbico desde 1944. Su propietario, José Ramón Suárez de Otero, marqués de Falces, la ofertó (no recuerdo ahora si fue en 2007) al Estado coincidiendo con el final del contrato de depósito, tasando su valor en 6 millones de euros, aunque posteriormente rebajaría esta cifra a 1,5 millones. Antes de decidirse por su adquisición, el Ministerio de Cultura, a instancias del de Defensa (propietario del museo), llevó a cabo cuatro informes técnicos: de Patrimonio Nacional, el Museo Arqueológico, la Real Academia de la Historia y el experto historiador medievalista José Godoy. Patrimonio Nacional consideró en su informe que "no existen datos fiables para identificar esta espada como la auténtica del Cid", el Museo Arqueológico la calificó de "falsa reliquia" y José Godoy consideró que “la espada es del siglo XV con añadiduras del XIX que no coinciden con la primera inscripción de la auténtica Tizona”. En vista de ello, el Ministerio de Cultura, al tener en cuenta la consideración de “falso histórico” tasó el valor de la espada entre 200.000 y 300.000 euros. Pero, sin tener en cuenta esos informes, la Junta de Castilla y León y ciertos empresarios burgaleses la adquirieron en 2007 por 1,6 millones de euros. La responsabilidad de esa engañifa fue del presidente de esa Comunidad,  Juan Vicente Herrera y de la entonces consejera de Cultura, Silvia Clemente. Nadie les pidió responsabilidades por tamaño desatino.