miércoles, 4 de febrero de 2026

El vórtice polar

 

Ayer hubo mucha indignación durante el sepelio y entierro de Fernando Esteso por parte del empresario de revistas Luis Pardo, por Lita Claver y por el hijo del finado. Hacían referencia a la paradoja de haber concedido la Medalla de la Cultura a ese cómico por parte del Gobierno de Aragón  concedida a título póstumo,  al tiempo que se notaba la ausencia de políticos aragoneses a los actos funerarios. Pero esas ausencias de políticos podrían tener la contrapartida de rechazar el galardón por parte de su familia, cosa que hasta el momento no ha sucedido. No entiendo la rabieta. Los galardones habría que otorgarlos en vida. También las medallas, habida cuenta de que solo sirven para ser colocadas en el frac. Da igual que se trate de la Medalla de la Cultura  de Aragón creada por no sé quién, no se sabe cuándo, que de “la berenjena” instituida por José Bonaparte el 20 de octubre de 1808, o el colgajo del vellón o zalea del carnero alado, que queda como un guante enganchado de la bragueta en los saraos palaciegos. Al referirse a las pompas y vanidades,  decía Eugenio d’Ors que “pasa la nombradía como la oscuridad. Nada quedará en fin de cuentas de lo que hoy es dulzura o dolor”. La ausencia de políticos en el entierro de Fernando Esteso quizás esté justificada por la cercanía de los comicios del próximo domingo de san Pirindingo, donde  cada uno sueña con hacerse dueño del palenque. Mientras el vórtice polar amenaza con devorarnos,  me entero de que Francisco de Borbón von Hardenberg, hijo de Francisco de Borbón Escasany, primo de Juan Carlos I, ha sido detenido en relación con la causa que la Audiencia Nacional investiga desde 2024, cuando al inspector jefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal  le descubrieron más de 20 millones de euros emparedados en su casa. ¡Joder, qué tropa! Esperemos que los ríos vuelvan a su madre y los delincuentes a las rejas para evitar que les roben los que quedan fuera, los que para la derechona son 'gente de bien'. Lo de las medallas, como el Cielo, puede esperar.

 

martes, 3 de febrero de 2026

Sostiene un tal Fernández

 

Hoy, cuando la Iglesia Católica celebra la festividad de san Blas (sobre el que se cuenta que salvó la vida de un niño que se ahogaba al clavársele en la garganta una espina de besugo del tamaño del sable de Narváez)  Jorge Fernández Díaz sermonea a los lectores de La Razón con la fuerza con la que adoctrinaba el padre Peyton. A propósito de la “regulación masiva de irregulares para barrer España de fascistas y fachas”, el que fue ministro del Interior  con Rajoy sostiene que el interés de Pedro Sánchez no es otro que el colectivo sobrevenido acabe votando a “progresistas benefactores”. Hombre, parece evidente que tal colectivo, en el supuesto de que algún día pueda ejercer su derecho a voto en municipales, autonómicas y generales, no estará por la labor de beneficiar a aquellos que les pusieron palos en la rueda a la hora de intentar vivir en paz y armonía cuando tuvieron que huir de su desgracia sin ahogarse en el intento. Todavía recuerdo aquellos programas de tarde en la Cope  cuando Cristina López Schlichting elogiaba la puerta abierta de Aznar a los sudamericanos que llegaban a miles para trabajar en el ladrillo. Decía aquella locutora que  “los españoles también tuvimos que hacer la maleta para marchar a Europa a ganar el coscurro y fuimos bien acogidos”. Omitía decir que aquellos españoles eran necesarios para realizar los trabajos que los otros europeos no querían  hacer, que muchos tuvieron que malvivir en barracones y que procuraban ser ahorrativos  por poder  mandar dinero a sus parientes españoles, que también necesitaban ese refuerzo como el maná. Fernández teme el “efecto llamada que transmite a las mafias criminales, que hacen su negocio traficando con las necesidades de una población, en especial a la procedente del West Sahel africano”. Esa regularización, que será para aquellos que no tengan antecedentes penales tampoco le convence a Fernández. Dice que, según ha señalado la Policía, supongo que se referirá a la Policía del espionaje durante su mandato, “no son lo mismo antecedentes penales que antecedentes policiales”. Y habla de cifras. Según él, los extranjeros representan el 14% de la población residente, pero de éstos, el 33% de la población reclusa, y se estima (no señala la fuente de sus estimaciones) que cometen el 40% de las violaciones y más del 50% de los asesinatos de mujeres, homicidios y robos. Y hace referencia dos prelados, Sanz, de Oviedo, y Munilla, de Alicante, “que se han pronunciado con sensatez y prudencia cristiana al respecto”, que traducido al román paladino esa “prudencia cristiana” significa que son hipócritas  que destilan xenofobia por  todos los poros de sus respectivos  pellejos. Esos inmigrantes, tan necesarios, suponen un interés económico al añadir riqueza en España, donde existe una población envejecida y baja tasa de natalidad.  Jorge Fernández Díaz, que además de numerario del Opus parece que fuese el nuncio del Vaticano en España y sus posesiones de Ultramar, o sea, el islote de Perejil, entiende que los males patrios se deben a “iniciativas tan progresistas como anticristianas como son  la promoción del aborto y a la falta ideología de género”. Nada que objetar: Roma locuta est, causa finita.

 

lunes, 2 de febrero de 2026

Retratos al minuto

 

Ayer noche, en la “Sexta” de televisión, Iñaki Urdangarín dio a los espectadores, también a su interlocutor, Jordi Évole, toda una lección de elegancia y de saber estar. No solo supo aguantar el tipo con dignidad sino que en ningún momento de la entrevista  tuvo  un reproche hacia la Casa Real ni hacia su exmujer Cristina de Borbón, con la que le une cuatro hijos y muchos años de matrimonio.  Hubo una cara y una cruz de su biografía y a todo ello contestó sereno a tumba abierta. Y hoy mates, al punto de la mañana, leo con interés una entrevista que en el diario ABC  Bruno Pardos Porto le hace a Manuel Longares, galardonado con el “I Premio Sentir Madrid”. Longares, magro de carnes y de mirada penetrante, cuenta entre otras cosas que “la literatura de costumbres ya no funciona”. También afirma que le gustan las bocacalles: “Madrid  es de una belleza traidora porque no te la esperas. Tiene una calle para lucirse y otra para trabajar”. La lectura de esa entrevista me ha alegrado una mañana que ha amanecido gris en el día de la Candelaria. No sé si lloverá. Ahora dicen que llega otra borrasca atlántica, de nombre ‘Leonardo’, que entrará por Portugal.  Sería bueno que el deán catedralicio subiese al campanario del Pilar, como hace en Fresno de la Vega el campanero convertido en un trasunto chamánico del brujo que disipa los espantos, para tocar el ‘tentenublo’ y señalar al despistado aragonés la orientación de su colegio electoral el próximo domingo, tras una campaña aburrida, donde ya se barrunta el triunfo claro de Abascal ahora encarnado en la persona de Azcón. Un trampantojo inaudito con dos espantajos reflejados de cuerpo entero en los espejos deformes del madrileño Callejón del Gato.