viernes, 6 de febrero de 2026

A mí me gusta decir 'Valladoliz"

 

Por lo que se desprende del juicio con jurado popular que se está celebrando en la Audiencia Provincial de Burgos, el 24 de febrero de 2024 el ciudadano de Valladolid s de 32 años, Sergio Delgado, diseñador gráfico de profesión marchó a Burgos para celebrar una despedida de soltero.  Sobre las 4’30 de la madrugada, tras el cierre de un bar en Las Llanas (barrio de copas), cerca de la Catedral, un tipo de 25 años le preguntó a Sergio si era de ‘Pucela’. Al responder afirmativamente, ese energúmeno le soltó un puñetazo en la cara con la mala fortuna de que se golpeó la cabeza contra el suelo y falleció. El defensor del acusado intentó justificar el hecho alegando que la muerte de Sergio fue accidental, no por el golpe contra el suelo, ya que padecía una enfermedad cardíaca no diagnosticada y había consumido mucho alcohol aquella noche. Según algunos testimonios recogidos de testigos, Sergio dijo que era de Valladolid  y el agresor se declaró como hincha del Burgos C.F. Quizás ese fuese el detonante. No salgo de mi asombro. No sabía que ser de Valladolid fuese una cosa muy seria. Todavía recuerdo que durante mis estancias en Sevilla, hace ya un montón de años, solía visitar un bar en la calle de San Eloy en compañía de de una vallisoletano, compañero de trabajo, de apellido Gómez. Lo que más le enfadaba a Gómez era que los sevillanos hablasen con ese deje característico que a mí tanto me gustaba. Uno, en su tierra puede hablar como le venga en gana. ¡Faltaría más! Pero  Gómez seguía empecinado en que los sevillanos deberían hablar como lo hacen los de Valladolid si querían triunfar en la vida. No cabía duda de que a Gómez le salía a flote el orgullo castellano, el pendón de Castilla y todas esas zarandajas trasnochadas. No era consciente, sin embargo, de que el castellano que se habla en Valladolid (a mí me gusta más decir ‘Valladoliz’) también tiene sus peculiaridades, como sucede en el resto de las regiones. Los vallisoletanos, entre sus defectos, acostumbran a caer en el leísmo cuando  tendrían que utilizar el 'lo' en referencia al complemento directo de la oración. Ello se nota leyendo a Miguel Delibes, escritor magistral al que admiro. Por otro lado, los de Pucela han creado un diccionario peculiar formado por infinidad de expresiones que no entienden no ya el resto de los españoles sino tampoco sus vecinos del antiguo Reino de León (León, Zamora o Salamanca). Por ejemplo, pedir una barra de ‘riche’ (al referirse al pan), ’no me amueles’, ‘a mayores’, ‘la has mangado’ o ‘no chanas’ son algunas expresiones locales. Pero hay muchas más. La primera significa ‘no me fastidies’; la segunda sustituye a la palabra ‘más’ cuando esta supone un añadido; ‘mangarla’ significa liarla; y ‘chanar’ quiere decir controlar. Y cuando alguien se atraganta, dicen que se ‘añusga’, un bordillo es un banzo’, las pinzas de la ropa son pitos’ y a un egoísta le dicen usmia’. Por otro lado, no cabe duda de que abusan del pretérito perfecto y de que no distinguen en su pronunciación la “Y” con el dígrafo “LL”. Eso sí, se agradece que no utilicen nunca el tonillo cantarín de los zamoranos. En resumidas cuentas, el buen español se escucha en Colombia, según escuché decir a García de la Concha, y no me estoy refiriendo precisamente al ‘criollo palanquero’. A decir verdad, nuestro país (“la casa matriz”) solo representa la décima parte de los hispanohablantes, conque no somos el ombligo del mundo.

jueves, 5 de febrero de 2026

A cada uno lo suyo

 

 

Hoy, 5 de febrero, me ha venido a la cabeza Juan Ramón y “Aguedilla, la pobre loca de la calle del Sol que me mandaba moras y claveles”. Ha amanecido el día llorón y triste  en  Zaragoza y los escaparates de las confiterías lucen la “tetilla” de santa Águeda para gozo de los golosos. En Diario de León, que dirige con acierto  el sensible y excelente periodista Joaquín S. Torné, viene la foto de un gatito blanco y negro por si alguien se decide a adoptarlo. Nacieron tres: Arlequín, Trufa y Deysi, y el que aparece en la todo es uno de los hermanos que perdieron a su madre bajo un coche. Confío en que pronto encuentren una buena casa de acogida. Por otro lado, me ha sorprendido la noticia de que varios cuadros de gran valor y de titularidad pública se encuentran ‘depositados’, por decirlo de una forma suave, en el Palacio de Liria. Cuando se extinguió la Sociedad Española de Amigos del Arte, a comienzos de los años 80, aquellos cuadros deberían haber pasado a formar parte de Patrimonio del Estado inmediatamente. No fue así. Entre los miembros de aquella Sociedad estaba Luis Martínez de Irujo, primer marido de la duquesa de Alba, que en vez de cumplir con el deber inexcusable de entregarlos al Estado, se los guardó en 1973 por el papo esperando que se olvidasen de ellos, y se quedo tan fresco. Con la dictadura franquista valía todo solo para algunos, por lo que se desprende. Como muestra, Franco no tuvo empacho en expoliar y llevar al Pazo de Meirás, su residencia de verano, las esculturas de Abraham e Isaac, atribuidas al maestro Mateo, procedentes del Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago de Compostela, por fortuna devueltas después de que el Tribunal Supremo decidiese el junio de 2025 esa restitución de esos bienes expoliados.  En caso de los cuadros“depositados” en el Palacio de Liria  se trata de dos retratos, uno de Alfonso XIII y otro de Eduardo Dato, obras de José Moreno Carbonero, y de un oleo de Isabel de Borbón, “La Chata”, de Joaquín Sorolla, pintado en 1908. A mi entender, ya de paso y por aquello de que el Pisuerga pasa por Valladolid con más caudal, el titular del Ministerio de Cultura, Ernest Urtasun Domènech, debería investigar a fondo el destino actual de multitud de obras de arte robadas y apropiadas vergonzosamente  por los rebeldes durante la Guerra Civil y nunca devueltas a sus legítimos herederos. Es una tarea pendiente que no admite más demoras. A cada uno lo suyo.

 

miércoles, 4 de febrero de 2026

El vórtice polar

 

Ayer hubo mucha indignación durante el sepelio y entierro de Fernando Esteso por parte del empresario de revistas Luis Pardo, por Lita Claver y por el hijo del finado. Hacían referencia a la paradoja de haber concedido la Medalla de la Cultura a ese cómico por parte del Gobierno de Aragón  concedida a título póstumo,  al tiempo que se notaba la ausencia de políticos aragoneses a los actos funerarios. Pero esas ausencias de políticos podrían tener la contrapartida de rechazar el galardón por parte de su familia, cosa que hasta el momento no ha sucedido. No entiendo la rabieta. Los galardones habría que otorgarlos en vida. También las medallas, habida cuenta de que solo sirven para ser colocadas en el frac. Da igual que se trate de la Medalla de la Cultura  de Aragón creada por no sé quién, no se sabe cuándo, que de “la berenjena” instituida por José Bonaparte el 20 de octubre de 1808, o el colgajo del vellón o zalea del carnero alado, que queda como un guante enganchado de la bragueta en los saraos palaciegos. Al referirse a las pompas y vanidades,  decía Eugenio d’Ors que “pasa la nombradía como la oscuridad. Nada quedará en fin de cuentas de lo que hoy es dulzura o dolor”. La ausencia de políticos en el entierro de Fernando Esteso quizás esté justificada por la cercanía de los comicios del próximo domingo de san Pirindingo, donde  cada uno sueña con hacerse dueño del palenque. Mientras el vórtice polar amenaza con devorarnos,  me entero de que Francisco de Borbón von Hardenberg, hijo de Francisco de Borbón Escasany, primo de Juan Carlos I, ha sido detenido en relación con la causa que la Audiencia Nacional investiga desde 2024, cuando al inspector jefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal  le descubrieron más de 20 millones de euros emparedados en su casa. ¡Joder, qué tropa! Esperemos que los ríos vuelvan a su madre y los delincuentes a las rejas para evitar que les roben los que quedan fuera, los que para la derechona son 'gente de bien'. Lo de las medallas, como el Cielo, puede esperar.

 

martes, 3 de febrero de 2026

Sostiene un tal Fernández

 

Hoy, cuando la Iglesia Católica celebra la festividad de san Blas (sobre el que se cuenta que salvó la vida de un niño que se ahogaba al clavársele en la garganta una espina de besugo del tamaño del sable de Narváez)  Jorge Fernández Díaz sermonea a los lectores de La Razón con la fuerza con la que adoctrinaba el padre Peyton. A propósito de la “regulación masiva de irregulares para barrer España de fascistas y fachas”, el que fue ministro del Interior  con Rajoy sostiene que el interés de Pedro Sánchez no es otro que el colectivo sobrevenido acabe votando a “progresistas benefactores”. Hombre, parece evidente que tal colectivo, en el supuesto de que algún día pueda ejercer su derecho a voto en municipales, autonómicas y generales, no estará por la labor de beneficiar a aquellos que les pusieron palos en la rueda a la hora de intentar vivir en paz y armonía cuando tuvieron que huir de su desgracia sin ahogarse en el intento. Todavía recuerdo aquellos programas de tarde en la Cope  cuando Cristina López Schlichting elogiaba la puerta abierta de Aznar a los sudamericanos que llegaban a miles para trabajar en el ladrillo. Decía aquella locutora que  “los españoles también tuvimos que hacer la maleta para marchar a Europa a ganar el coscurro y fuimos bien acogidos”. Omitía decir que aquellos españoles eran necesarios para realizar los trabajos que los otros europeos no querían  hacer, que muchos tuvieron que malvivir en barracones y que procuraban ser ahorrativos  por poder  mandar dinero a sus parientes españoles, que también necesitaban ese refuerzo como el maná. Fernández teme el “efecto llamada que transmite a las mafias criminales, que hacen su negocio traficando con las necesidades de una población, en especial a la procedente del West Sahel africano”. Esa regularización, que será para aquellos que no tengan antecedentes penales tampoco le convence a Fernández. Dice que, según ha señalado la Policía, supongo que se referirá a la Policía del espionaje durante su mandato, “no son lo mismo antecedentes penales que antecedentes policiales”. Y habla de cifras. Según él, los extranjeros representan el 14% de la población residente, pero de éstos, el 33% de la población reclusa, y se estima (no señala la fuente de sus estimaciones) que cometen el 40% de las violaciones y más del 50% de los asesinatos de mujeres, homicidios y robos. Y hace referencia dos prelados, Sanz, de Oviedo, y Munilla, de Alicante, “que se han pronunciado con sensatez y prudencia cristiana al respecto”, que traducido al román paladino esa “prudencia cristiana” significa que son hipócritas  que destilan xenofobia por  todos los poros de sus respectivos  pellejos. Esos inmigrantes, tan necesarios, suponen un interés económico al añadir riqueza en España, donde existe una población envejecida y baja tasa de natalidad.  Jorge Fernández Díaz, que además de numerario del Opus parece que fuese el nuncio del Vaticano en España y sus posesiones de Ultramar, o sea, el islote de Perejil, entiende que los males patrios se deben a “iniciativas tan progresistas como anticristianas como son  la promoción del aborto y a la falta ideología de género”. Nada que objetar: Roma locuta est, causa finita.