lunes, 16 de marzo de 2026

Castillo de naipes

 

 

Una de las torres albarranas del Castillo de Escalona, en la provincia de Toledo, se ha derrumbado como un castillo de naipes cuando muchos visitantes esperaban hacer una vista turística a esa fortaleza que durante mucho tiempo perteneció a la Casa de Alba, declarada Monumento Arquitectónico-Artístico en 1922  y que, desde 2025 es propiedad del Ayuntamiento de Escalona tras su adquisición por 850.000 euros más los costes de rehabilitación de esa "mercancía averiada" de difícil manejo.  Muy cerca, a solo 13 kilómetros de distancia, se encuentra el Castillo de Maqueda, o Castillo de la Vela, más conocido como el Castillo de los Tricornios, del siglo XI y levantado por Almanzor y que hasta el siglo XIX perteneció al duque de Maqueda , que lo donó a la Guardia Civil; y, en la postguerra fue acondicionado como casa-cuartel de la Benemérita, y que con el Gobierno de Rajoy fue vendido por el Estado en 3,3 millones de euros a una empresa privada el año pasado con la intención de transformarlo en un hotel. En la actualidad es propiedad de la cadena hotelera Amcotur, que pretende convertir el inmueble en un hotel de 4 estrellas, respetando la estructura histórica del edificio. Ese precio final de venta fue menos de la mitad de lo que el Ministerio del Interior gastó (siendo cuartel de la Guardia Civil) con miras levantar un museo que nunca llegó a ser inaugurado. En 2013 el Estado lo había sacado a subasta por 9,6 millones de euros. Había sido declarado Monumento Histórico Artístico el 3 de junio de 1931. No hay que olvidar que por un Decreto de 22 de abril de 1949 (BOE núm. 125, de 5 de mayo de 1949) se situaron los castillos españoles bajo protección estatal. Me permito recomendar la lectura del interesante libro Castillos y fortalezas de Castilla-La Mancha” (Antonio Herrera Casado, Ediciones AACHE, Guadalajara, 2002). El nombre de Castillo de la Vela (referido al Castillo de Maqueda) se debe a que su torre albarrana, adelantada a su muralla principal, de origen musulmán y reconstruido tras la Reconquista, funcionaba como puesto de vigía, "velando" o vigilando el territorio circundante. Aunque el pueblo de Maqueda solo dispone de 460 habitantes, se espera que con su transformación en hotel pueda dar nueva vida esa zona toledana sumida en la España vaciada. El Castillo de Escalona, al encontrarse en un estado lamentable, tiene difícil solución para un pueblo de 548 habitantes ya que su rehabilitación requeriría una inversión costosísima a la que el Ayuntamiento no podría hacer frente de ninguna de las maneras. Bastante tendrá, a mi entender, Álvaro Gutiérrez Prieto, su actual alcalde socialista (y por extensión a Emiliano García-Page) con procurar que no haya nuevos derrumbes. Ya en diciembre de 2023 parte de la muralla en la fachada del río Alberche colapsó, lo que obligó a cerrar la senda de la ribera del propio río. Llevan dos avisos de clarín. Como dice uno de mi pueblo: "Al tercero, al corral".

 

viernes, 13 de marzo de 2026

No te asomes, nene


 Recuerdo que en mi infancia y juventud, cada vez que entraba en el compartimento de un vagón de pasajeros podía leer algunas recomendaciones de Renfe; entre ellas, una que decía “Es peligroso asomarse al exterior”, debido al  posible riesgo de impacto con obstáculos, túneles o proyecciones indefinidas. Aquella frase dio origen en 1942 al título de una obra de teatro de Jardiel Poncela. También Franco intentó por todos los medios a su alcance que los españoles no nos asomásemos al exterior, que estaba plagado de contubernios judeo-masónicos de la peor calaña. Los “valores eternos” de la Civilización Occidental eran el pilar de la “verdadera España”, vinculados al nacionalcatolicismo, la tradición, el orden y a la autoridad frente al liberalismo, el marxismo o el fascismo extranjero. Eso último, lo de fascismo, se señaló a toro pasado, tras la derrota de los nazis en 1945,  a los que el franquismo había ayudado con el envío de la 250 División y el posterior afincamiento de muchos nazis en nuestro territorio.  Aquellos Principios, como digo, fueron recogidos en las Leyes Fundamentales del Reino (sin rey) especialmente en la Ley de Principios del Movimiento Nacional de 17 de mayo de 1958, que consolidaron aquella ideología. Lo que acabo e contar viene a cuento con una noticia que he leído en la prensa, donde se señala que “los gatos domésticos que salen al exterior corren más riesgos y viven 2 0 3 años menos que aquellos que no salen de casa, según un estudio de la australiana Universidad de Murdoch.  Dicho de otra manera: la creencia de que los gatos tienen siete vidas está relacionada con la agilidad para caer siempre de pie es falsa. Si salen de casa suelen ser atropellados en carreteras, sufrir enfermedades por contagio, o pasar hambre y llenarse de parásitos. Pese a todo ello,  me gustaría señalar que la frase lapidaria“es peligroso asomarse al exterior” recomendada por la Renfe en los viejos vagones de viajeros tiene una innecesaria redundancia como todo pleonasmo. Parece normal que un viajero solo podía asomarse por la ventanilla hacia afuera. Nadie se asoma hacia adentro cuando está dentro. Aquel que no respetaba el aviso era por deseos de airearse, llenarse de carbonilla, oler el paisaje, o ver correr los postes telegráficos en sentido contrario. Aunque día llegará que los ciudadanos más seguros serán aquellos que no se asomen al exterior,  que estén sujetos tras los barrotes de la trena. Los verdaderos chorizos nunca entran en la cárcel.

 

jueves, 12 de marzo de 2026

Lo cabreirés

 

 

Antonio Bret publica hoy un suelto en Diario de León fascinante sobre una aldea que desconocía, pese a encontrarse solo a 32 kilómetros de distancia al suroeste de León. Se trata de La Cabrera, que conserva el dialecto cabreirés que se está perdiendo.  Se encuentra en uno de los lugares más despoblados de España. La Cabrera es una comarca montañosa que se divide en dos: Cabrera Alta y Cabrera Baja, e incluye aldeas como Puente de Domingo Flórez, Encinedo, Truchas, Castrillo de Cabrera, Benuza, Odollo (con minas de pizarra), y La Baña. Su relieve orográfico es una cubeta delimitada por la Sierra de Teleno y los  Montes Aquilanos, al norte, y las Sierras de La Cabrera y el Eje al sur y oeste, respectivamente. El dialecto cabreirés es, en realidad, una variante del leonés, clasificado como asturleonés. De esa zona leonesa, de Iruela (pedanía de Truchas), fue natural José Rodríguez Losada, donde tiene un monumento que levantaron los vecinos. A decir verdad, su segundo apellido era Conejero, pero era costumbre a principios del siglo XIX que las personas, al emigrar, adoptaran el segundo apellido de la jurisdicción donde habían nacido. Y como Iruela pertenecía a Losada, utilizó de mayor ese apellido. Ese prohombre  regaló el actual reloj del edificio de la Casa de Correos, sede de la Comunidad  Autónoma de Madrid, en 1866.  En Isuela, como digo, el día de su patrón, había costumbre de sacrificar una vaca y se repartía la carne entre los vecinos. El banco de madera donde se hacía el sacrificio aún se encuentra a la entrada de la vieja ermita, aunque en un estado lamentable. Iruela se encuentra en medio de la Cordillera Central, en la estribación oriental de la Sierra de Gredos, en la vertiente derecha del río Alberche, entre pinos negrales, robles y castaños entre enormes piedras de granito, en la actualidad calificado como Reserva Natural. Rodríguez Losada conoció a  José Zorrilla en Londres en 1855, y es en ese año cuando ese relojero prestigioso instaló en España el primer reloj de cuatro esferas en Jerez de la Frontera, con la firma: “J. R. Losada 105 Regent St. London”.  Tres años más tarde Losada entregó dos docenas de cronómetros suyos a la Marina Española y algunos cronómetros de péndulo fueron cedidos al Real Instituto y Observatorio de la Armada. El agradecimiento que recibió de los españoles fue la causa de que en 1859  viajara a España y visitara su pueblo natal un año más tarde. En Madrid, por aquellos días, se estaba produciendo el ensanche de la Puerta del Sol, donde en la torreta del edificio de la Casa de Correos ya habían colocado su segundo reloj. Pero no funcionaron satisfactoriamente el primero ni el segundo y Losada decidió regalar un tercero, el existente en la actualidad. Fue inaugurado el día 19 de noviembre de 1866 por Isabel II. Al principio funcionaba mal, y los madrileños idearon una jota que decían así:Un maño con desparpajo/ le cantaba a un madrileño: / este reloj es espejo/ del Gobierno que hay debajo” (dado que por aquel  entonces el edificio era el Ministerio de Gobernación).  Por acabar, en Corporales, pedanía de Truchas (diócesis de Astorga), se practica desde tiempo inmemorial la “Danza de Nabucodonosor”, en la que se combina la música de gaita con lazos de palos y castañuelas. En Corporales, digo, podemos ver la “Danza de Nabucodonosor”,  vinculado al Corpus Christi, donde combina la música de gaita, bailes con  lazos de palos y castañuelas, representando la historia de ese rey babilón, que viene a ser como un rifirrafe entre dos monarcas, el moro y el cristiano, en el que intervienen diez danzantes, la dama -que es la mujer del rey moro- y el gaitero. Primero se mandan embajadas a hablar los unos con los otros. En medio de la discusión se baila en corro, donde se practican los diez lazos: "el Corren", "la Raposa", "la Chacona", "los Oficios", "la Carilla", "la Zarza", "el Sayo Miguel", "la Muñeira apaleada", "el Tiratón" y "la Tremillina" en un simulacro de lucha donde la sangre no llega al río. Hay que se cabreirés para vivirlo y para entenderlo. Si no es así, no hay manera.

 

martes, 10 de marzo de 2026

Luto en las letras

 

Hoy han fallecidos dos grandes figuras de la Literatura: Raúl del Pozo a los 89 años y el peruano Alfredo Bryce Echenique a los 87. Las letras están de luto. No cometeré la osadía de alabar la figura de cada uno de ellos. Ambos eran suficientemente conocidos. Pero sí deseo aprovechar para resaltar el elogio funeral (obituario) que de Del Pozo hace hoy en El Mundo el periodista Antonio Lucas. Me parece que es lo mejor que he leído en los últimos años. Se da la casualidad de que estos días estoy leyendo “Noche de tahúres” (Plaza & Janés, 1994), donde su autor nos presenta la figura de un joven policía inexperto que tiene como misión resolver su primer caso (homicidio de Muza) en el sórdido mundo del juego y donde se describe toda la jerga de germanía (derivada de la palabra en valenciano ‘germà’) de ese mundillo de ludópatas que solo ellos conocen. Se le notaba que escribía de aquel mundillo cutre con suela gastada. Conocía el percal. Respecto a la ruleta, Del Pozo cuenta (páginas 35 y 36) lo siguiente: “Ese artilugio tan simple, embellecido con la madera dorada, el tapete verde y la magia de los números y las fichas a enloquecido y arruinado a miles de personas. No hay nadie tan necio que es imposible ganar porque la casa, antes de tirar la bola, se ha asegurado con el cero, que no entra en la multiplicación, el dos sesenta por ciento de la cantidad que se ha apostado”. Ocupó en ese diario el hueco dejado por Francisco Umbral en la contraportada a su muerte en 2007. Su última columna apareció el pasado 1 de enero. Había nacido en 24 de diciembre de 1936 en La Torre (Cuenca). Presumía que su nacimiento había coincidido en la fecha con el de Cristo y el de Ava Gadner. Quienes le conocieron dijeron de él que le gustaba la noche, el juego, las mujeres, el whisky, el ‘chesterfield’ y la calle. Estuvo  presente en Cabo Cañaveral en el despegue del Apolo XI impulsado por el cohete‘Saturno V’ con rumbo a la Luna y consideraba a Camilo José Cela como un genio. En eso último coincidíamos.