
El sector turístico ya se pone la venda antes de la herida ante el supuesto cierre de la línea de alta velocidad entre Madrid y Barcelona. La seguridad de los viajeros siempre debe estar por encima del supuesto lucro cesante en los resultados empresariales del gremio de la hostelería, un sector en alza que ha presentado abundantes beneficios en los últimos años. Está claro que las líneas férreas españolas requieren de una renovación integral por parte de Adif tras los últimos sucesos acaecidos en el veterano corredor Madrid-Sevilla. No sirven los paños calientes, pese a que alrededor de 8 millones de desplazamientos anuales se verían abocados a utilizar otros medios de transporte y que ciudades como Zaragoza, Lérida y Tarragona pasarían a depender en gran medida a los transportes por carretera al carecer de otras alternativas. El agorero presidente de Aragón, Jorge Azcón entiende que es un 'parche' el nombramiento de Cuerpo en la cartera de Transportes y considera que “no va a resolver los problemas estructurales del servicio ferroviario”, pero tampoco señala cómo se resolvería a su criterio ese problema estructural. ¿Cómo lo solucionaría él? No lo señala, no lo sabe. Pues, mire usted, caballerete, en boca cerrada no entran moscas. Le recuerdo a este dirigente regional que nos ha tocado en suerte, que pasa más tiempo en Madrid que en Aragón y que tiene Sanidad y Educación hecha unos zorros, que el partido político al que pertenece tienen un largo historial de crisis con víctimas mortales y que, tras las correspondientes tragedias, no provocaron las dimisiones de sus principales dirigentes: Rajoy, Fraga y Álvarez Cascos con el desastre del ‘Prestige’, en noviembre de 2002; otra vez es necesario citar a Álvarez-Cascos tras el accidente del Talgo en Albacete, en junio de 2003 con 19 muertos; Trillo por el accidente del ‘Yak-42’ en mayo de ese mismo año; Ana Pastor por el accidente de Anglois en 2013; Díaz Ayuso por los llamados “protocolos de la vergüenza”, firmados entre el 18 y el 25 de marzo de 2020 en los que se impedía la derivación hospitalaria de las personas mayores en las residencias y cuyo resultado fue de 7.291 fallecidos sin poder ser atendidos; o Mazón y los 229 muertos tras la riada de 2024. Queda claro que con el PP en el poder no dimitió ni dios. Se agarran a la poltrona con garfios de estibadores portuarios. Estos demócratas de pacotilla solo saben insultar a Sánchez con la bajeza de los barateros de callejón oscuro y prometen oropel y humo para todos a cambio de un voto que les hará más pobres. ¡Qué lástima!

