jueves, 20 de agosto de 2026

España, país crepuscular

 Crepúsculo - Qué es, en el lenguaje cotidiano, definición y concepto

 

Los incendios en España son como los aniversarios: cuando parece que se acaban, vuelven. Ahora ya se están quemando hasta Las Hurdes, famosas por su aislamiento extremo, y que ha obligado a desalojar diversas alquerías.  Granada vuelve a temblar por réplicas del terremoto del pasado sábado, y en la sierra de San Vicente (Toledo) la Guardia Civil busca con drones y rastreos un león que nadie sabe de dónde se ha escapado. Y entre tanto, yo me pregunto: ¿Qué tendrá Marruecos que tiene cogido por los huevos a Sánchez? En este sentido, Manuel Vilas, en su artículo “El adiós a Ceuta”, señala respecto a esa Ciudad Autónoma que “España ha decidido capitular en silencio, sustituyendo la dignidad histórica por la cobardía institucional. Cuando un Estado renuncia a proteger sus fronteras con firmeza y a defender a sus ciudadanos, su final no es una hipótesis: es solo cuestión de tiempo. Quien abandona la defensa de sus fronteras está condenado a ver cómo otros escriben su sentencia de muerte. Somos un país crepuscular, aquejado de una extraña astenia espiritual”. Y así nos luce el pelo. Lo vimos con el Sahara y la “Marcha Verde” cuando Franco agonizaba; y lo veremos pronto con Ceuta y con Melilla. El día que una “Marcha Azul” o del color que sea, achuchada por los cantos de sirena de Estados Unidos e Israel, decida a Marruecos apropiare de lo ajeno, lo hará, como cuando un ‘okupa’ decide no marcharse de una casa que forzó con palanqueta  y que no es suya. No hay quien les saque ni con agua hirviendo. Y si lo intenta su dueño, le procesan. España, que me conste, solo le echó coraje al desalojo del islote de Perejil, del tamaño de un campo de fútbol, la víspera de la boda de Mohamed VI, en aquella opereta bufa que nos dejó patidifusos en 2002 con la “Operación Romeo-Sierra” realizada con helicópteros, al alba y sin disparar un solo tiro. Aznar sacó pecho, como si tuviese el mando supremo de la batalla del Ebro; y Trillo se vino arriba, como los toreros de postín en tarde de triunfos en La Maestranza de Sevilla. ¡Qué risa, señá Remedios, que risa...

--¿Y en qué quedó la cosa, José Ramón?

--En ná, señá Remedios, en ná. No hubo que desenroscar el frasco de mercuro-cromo ni abrir la caja de las tiritas.  Hasta los alacranes se fueron nadando a Ceuta sin el salvavidas puesto. Resultó todo muy sencillo. Lo difícil es otra cosa, señá Remedios, por ejemplo comer boniatos y eructar a jamón. Pero aquello solo era un vivero de gonococos por falta de aseo. Nadie debe morir sin haber recibido algo de amor.

 

 

lunes, 17 de agosto de 2026

Sobre chigres y chigreros

 El Blog de Acebedo: Los complejos rasgos de "originalidad" de las «tascas,  chigres y tabernas» en siglos pasados

 

Aquella frase enmarcada y colgada en algunas paredes de viejas tabernas durante el periodo franquista,“Prohibido, cantar, blasfemar y ser grandón”, nunca se explicaron de forma que todo el mundo pudiese entenderla. Sobre blasfemar sobran las palabras. El control de la moral religiosa imperante en España no lo permitía. Sobre cantar, parecía necesario evitar que la clientela entonara canciones que pudieran generar exaltación o problemas de orden público por el doble sentido de tonadas, en muchos casos soeces, procaces y licenciosas, o de algunas cantinelas como, verbigracia: “En el culo te pinto un loro con jaula y todo, kirieleisón…”, considerando que para algunos cursillistas de Cristiandad, caballeros de la Virgen del Pilar o meapilas de diversa condición se tratase con mofa  una de las plegarias más antiguas de la liturgia cristiana, que forma parte del canto en la misa, en los entierros y en los oficios de difuntos donde los gorigoris están a la altura de la canción del verano. Solo le supera el Miserere, o sea, la primera palabra del Salmo 51, que no debe confundirse con el ‘cólico miserere’, término antiguo para definir una oclusión intestinal grave o peritonitis aguda, que casi siempre llevaban a hincar el pico. El Miserere es, como digo, una de las cantinelas más antiguas del canto gregoriano. La excepción se producía, por no haber regla sin excepción, en las ventas andaluzas de la periferia de las ciudades, donde la vigilancia de la Autoridad solía hacer la vista gorda por aliviar un poco las restricciones de aquel régimen autárquico.  Lo de ser grandón ya es distinto, habría que matizarlo en profundidad, como dicen los cursis. Hacía referencia a esos tipos jactanciosos que en Asturias nunca eran bienvenidos en los chigres (sidrerías) por armar marimorenas. Los dueños les prohibían la entrada a fin de asegurar un ambiente relajado entre la clientela a la hora de tomar unos chatos de vino o unas‘sidrinas’ en buena armonía. Para el que lo desconozca, la palabra  chigre proviene de Langreo y hace referencia al adminículo que se empleaba para quitar el corcho a las botellas de sidra. Se trata de un cilindro en el que un manubrio hacía de palanca para enrollar un cable y arrastrar aquello que se deseaba mover. El chigre es bable, asturiano fetén, y desde 1947 el término forma parte del Diccionario de RAE, que lo define como una ‘tienda donde se vende sidra u otras bebidas al por menor’. Parece ser que hasta Franco sabía del oficio de chigreros (aquellos obreros que manejaban  poleas para los amarres, llamados chigres)  en las minas. Recomendó a su secretario político, Luis Carrero Blanco,  reclutar a ciertos chigreros ‘soplones’ de las cuencas mineras para conocer qué pensaban los mineros sobre el Régimen, o cuándo tenían previsto convocar una huelga indefinida y cantar eso de "En el pozo Maria Luisa, tra lará lará...".

 

domingo, 16 de agosto de 2026

A tumba abierta

Tribuna EJE&CON: La Ley Orgánica que reforma la estructura de los  tribunales e introduce los MASC - LegalToday

 

Leo en el diario Público un artículo de Marià de Delàs, “La desconfianza en el poder judicial está más que justificada” (publicado el 6 de julio pasado) donde deja claro lo que la mayoría de los ciudadanos pensamos y no nos atrevemos a contarlo o no somos capaces de decirlo como ella lo cuenta, sin pelos ni señales. Desprende ese artículo un hedor insoportable, no por lo escritora sino por el fuerte olor a cadaverina que se desprende de una a tumba abierta donde reinan los gusanos. Comienza su exposición recordando “un hecho grave que tuvo lugar en la sierra de l’Albera de l’Empordà a principios de diciembre de 2023 cuando dos guardias civiles de paisano decidieron abalanzarse con su coche contra un grupo de manifestantes que cortaban de manera intermitente una carretera, mientras exhibían pancartas y repartían hojas explicativas cerca de Sant Climent Sescebes. Se trataba de una protesta ecologista, previamente comunicada y vigilada por Mossos d’Esquadra  en defensa del espacio natural y en contra de la instalación en aquella zona de aerogeneradores de grandes dimensiones. Una mujer fue atropellada y resultó herida como consecuencia de la violencia irresponsable de los guardias civiles, que también lesionaron con su coche a un agente de Mossos d’Esquadra cuando intentaba pararlos. Los mossos corrieron detrás del vehículo, no identificado, que finalmente se detuvo cuando ya se encontraba a cierta distancia de los manifestantes. El conductor y su acompañante exhibieron placas pero se negaron a dejar ver claramente sus acreditaciones como miembros de un cuerpo de seguridad”. El caso fue denunciado y la causa contra aquellos energúmenos quedó archivada. El juez instructor y la Audiencia Provincial correspondiente decidieron negar la evidencia y dieron por buena la versión del abogado de los guardias civiles, que resultó ser un individuo conocido por su larga trayectoria ultraderechista: José María Fuster-Fabra. Señala Delás en su exposición que “este caso no es anecdótico, es relevante y significativo. Es del todo coherente con el comportamiento que mantienen magistrados de diferentes tribunales, entre ellos unos cuantos del Supremo y de la Audiencia Nacional. Y también lo es con las actuaciones sesgadas de la Guardia Civil. Ilustra la percepción que tiene, según las encuestas, la mayor parte de la ciudadanía sobre el mundo de la justicia. No todo el mundo es igual ante la ley”. Bueno, eso ya lo sabíamos. A nadie se le escapa, como bien señala la autora del artículo, que “una parte de la magistratura se encuentra colonizada, a diferentes niveles, por personajes de talante indudablemente antidemocrático, que actúan en connivencia con abogados y entidades de ultraderecha y con fuerzas de seguridad trufadas de agentes que no respetan los derechos elementales de las personas. En contrapartida, por fortuna, hay muchos jueces que ejercen sus funciones con honestidad y rigor, e infinidad de agentes policiales que cotidianamente procuran prestar asistencia a gente que lo necesita, que trabajan para facilitar la convivencia y servir a la ciudadanía de la mejor manera posible, como es su obligación, pero hay sectores de los aparatos judicial y policial que están enfermos de autoritarismo, sinrazón, arbitrariedad, xenofobia y aporofobia. Y también, porque no decirlo, porque se nota, enfermos de deseos de castigar a personas física y moralmente, para demostrar quién manda, con chulería, por el placer de actuar de esa manera”. El caso del Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz, fue de libro.  Procesado y condenado sin ninguna prueba como responsable de una filtración en la que no intervino. Pero había que buscar un chivo expiatorio. Fue condenado para proteger los intereses de Alberto González Amador, pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid, enriquecido gracias a la facturación por valor de millones de euros al Grupo Qurón, pendiente de juicio oral por fraude fiscal. La autora del artículo pone otros ejemplos sangrantes. También señala que “hace ya un cierto tiempo que cobra progresivamente más y más verosimilitud la hipótesis de una acción coordinada para consolidar el poder de la derecha extrema en todas las Instituciones del Estado”. La autora termina su exposición señalando que “los crímenes de la dictadura quedaron en la impunidad, la Monarquía borbónica se perpetuó [por el dedo tembloroso de Franco como una calamidad bíblica, que no desaparece ni con el uso de 'Zotal', y eso lo añado yo, ciudadano al que no se le consultó la forma de Estado ni la bandera ni el escudo que deseaba para este país] y buena parte del aparato de Estado, particularmente el poder judicial y las fuerzas policiales se mantuvieron sin depurar. La ruptura parecía posible, porque el grado de movilización social era enorme, pero no se produjo, porque se ninguneó la fuerza de la sociedad movilizada, por miedo a lo que pudieran hacer desde lo que se conocía como“bunker”, fuertemente implantado en el Ejército y en el aparato de Estado franquista”. Uno de mi pueblo dice que hay un espíritu peor que el Diablo, es Malamén, al que cuando se le nombra conviene tocar madera. Ante mi ignorancia supina sobre el tema de ángeles y demonios, Demetrio Gazapo, que así se llamaba el vecino del pueblo  que murió de infarto cuando pretendió ganarle una carrera al tren-correo ómnibus Arcos entre la Estación de f.c. y un puente de hierro sobre el río Jalón, me aclaró que se le nombra en el ‘padrenuestro’, al final, cuando se dice aquello de “líbranos del Malamén”, que en francés sería:” Et ne nous laisse pas entrer en tentation mais délivre nous du Malamen" ; que para el caso, de Tauste. Demetrio Gazapo era hombre de saberes profundos. Había comido pan de muchos hornos y eso se le notaba cada atardecida cuando tomaba la fresca con la señá Remedios y el tío Perroche, alguacil municipal, que siempre ponía oreja en un vano intento de quedarse con la copla en las conversaciones.

 

sábado, 15 de agosto de 2026

Faúndez no es Mr. Marshall

Bienvenido Mr. Marshall | Bienvenido Mr. Capra | Crítica de FilaSiete

 

Hay quien confunde el tocino con la velocidad y el culo con las témporas. Ya sabemos que las diputaciones provinciales ejercen de“ayuntamientos de los ayuntamientos”, pero el alcalde de un pueblo, el que sea, debe de la misma manera entender que las diputaciones provinciales no están para hacer de "pagafantas" y correr con los gastos caprichosos de las comisiones de festejos de esos municipios. Tampoco, de las alcaldadas derrochonas de descerebrados. A  propósito de que en los meses de verano son fiestas populares en casi todos los pueblos de España, el presidente de la Diputación de Zamora, Javier Faúndez, del PP, ha tenido que salir al paso ante una moción presentada por la portavoz del PSOE, Sandra Veleda Franganillo, portavoz grupo municipal socialista en el Ayuntamiento de Benavente, que pretendía la creación de una línea de ayudas destinada a los festejos taurinos tradicionales en ese municipio.  El dirigente alistano que gobierna la Diputación Provincial y la Alcaldía de Trabazos rechazó esa propuesta y defendió que la Diputación Provincial ya presta apoyo a la Tauromaquia. La representante socialista entendía  que “la organización de este tipo de eventos supone cada año un mayor esfuerzo económico para los ayuntamientos, especialmente para los de menor población (que no es el caso de Benavente) que deben hacer frente al incremento de los costes derivados de la organización, la seguridad, la contratación de profesionales, los seguros obligatorios y el cumplimiento de la normativa vigente. Mantenía que esas dificultades podían poner en riesgo la continuidad de celebraciones con años de tradición en distintos municipios de la provincia de Zamora. Lo que en realidad pretendía esa concejala era que se aplicase un reparto equitativo de los costes de esas fiestas taurinas entre el Ayuntamiento y la Diputación en una proporción que desconozco. Facúndez,  calificó la propuesta de Sandra Veleda de“ocurrencia”, al más genuino 'estilo Rajoy'. Según Faúndez,  la Diputación debería hacerse cargo también de las charangas, las comidas populares, los hinchables, los fuegos artificiales y hasta de las paellas, “porque ha subido el precio del pollo y el arroz”. La propuesta socialista no salió adelante, con  siete votos a favor y dieciocho abstenciones. Faúndez, muy pragmático, invitó al grupo socialista municipal a que enviase sus propuestas al Gobierno Central, para que redujesen el IVA de los servicios complementarios de los festejos taurinos, ganaderos y seguros, que están al 21%, recordándole también a Veleda que en los últimos PGE del Gobierno destinaron solamente 65.000 euros a la Tauromaquia. Conviene recordar que los socios del Gobierno decidieron en su día apretar el acelerador en su ofensiva contra el mundo taurino. Sumar, coalición a la que pertenece el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, añadió a sus habituales reivindicaciones una ofensiva parlamentaria con el fin de asfixiar económicamente a ese sector. En contrapartida, los gobiernos regionales gobernados por PP y Vox (Madrid, Extremadura, Aragón, Castilla y León, Valencia, Baleares y Andalucía) decidieron aumentar la ayuda a la Tauromaquia y a la difusión de las corridas de toros con un coste de dinero público desproporcionado pese a una audiencia menguante. Se estima que las subvenciones públicas a la Tauromaquia en España sobrepasan los 500 millones de euros al año, si se suman las ayudas europeas y nacionales. La Comunidad de Madrid, bajo la presidencia de Isabel Díaz Ayuso (la única Comunidad que no depende de Vox por ahora) se posiciona como una de las regiones que más dinero público destina a la fiesta de los toros, sobre todo por la isidrada. Telemadrid,  es un claro ejemplo de esa importante inversión. En resumidas cuentas: la Tauromaquia cada día interesa menos. El balompié lo acapara todo Es, como digo, una cruel antigualla que desprestigia a nuestro país y que se sostiene sólo gracias al dinero público, un dinero que según mantuvo la ministra de Cultura en 2004,  Carmen Calvo, “no es de nadie”. Esa frase me recuerda el testamento del médico y escritor francés François Rabelais: "No tengo nada, debo mucho, el resto lo dejo a los pobres".¡Qué país, señá Remedios, qué país...!