viernes, 19 de junio de 2026

Zarraluqui estaba en lo cierto

 Ya es oficial: cambia la Ley de Sucesiones y todas estas personas recibirán herencia aunque no estén en el testamento

 

Cualquier noticia aparecida en periódicos de provincias –los más sesudos andan ocupados con cosas muy aburridas- puede servir de hilaza a una buena trama de novela corta, como las que escribía  Zamacois,  a una comedia ligera como ideada por Eduardo Mendoza, o a la barbarie ancestral donde anidó el odio en el ‘Pascual Duarte’ de Cela. Así, hoy leo en El Correo de Zamora que los integrantes de una familia de Benavente llegaron a las manos por la herencia de una casa de pueblo y terminaron pagando 25.700 euros tras ser condenados por lesiones mutuas el 13 de noviembre de 2022. Aquella jornada, sobre la hora nona (como dicen los cursis), dos mujeres y uno de los cónyuges se encontraron con el hermano de una de ellas acompañado por su mujer y su hijo. Lo que comenzó con reproches cruzados terminó llegando a las manos, al exigir una de las implicadas, posteriormente imputada por lesiones, que uno de sus hermanos acudiera a este encuentro, quien llegó unos minutos después e instantes antes de que lo hiciera otro hermano en coche. Señalaba el diario zamorano: “El último en hacer acto de presencia se bajó del coche y, ni corto ni perezoso, se dirigió hacia su sobrino, hijo de la imputada, lo agarró del cuello y le tiró al suelo. Cuando ambos estaban forcejeando, la mujer acudió en su defensa de su hijo y quien forcejeaba con él en el suelo, sin llegar a alcanzarles porque avistó cómo su hermano cuando se dirigía a intervenir en esa pelea no sin antes empujar a la mujer que perdió el equilibrio y se fracturó el peroné al desplomarse. La llamada de una de estas personas a la Guardia Civil para solicitar ayuda antes de iniciar la grabación de la reyerta con el mismo teléfono móvil, caldeó aún más los ánimos de sus parientes y complicó la situación. La madre de uno de los hombres que protagonizaban la reyerta pegó un tortazo en la cara a otra pariente que tomaba las imágenes y le causó una herida en la oreja izquierda, además de agarrarla fuertemente por el pelo para llevarla hacia una pared, a golpearla en un costado y arrancarle varios mechones de pelo. Fue precisa la intervención de varias personas ajenas a las familias enzarzadas para poner fin a esta agresión que no terminó aquí: cuando la procesada que golpeada logró zafarse de la primogénita de uno de los varones que se estaban en el suelo, el hijo de la acusada se dirigió hacia la que estaba grabando la escena móvil en mano la pegó un puñetazo en la nariz y se la fracturó. Antes le espetó: "El puñetazo que le daría a tu madre, te lo doy a ti, y no será el último". La mujer fue atendida en Hospital Río Hortega de Valladolid. Estos enfrentamientos físicos terminaron con otros implicados en urgencias por lesiones, que fueron desde la rotura del peroné de la madre de uno de los implicados a la fractura de la falange de un dedo de otro lesionado que precisó cirugía, amén de contusiones leves y hematomas”. En este país, nunca se sabe y donde menos se espera salta la liebre. Los gaditanos aún recuerdan con estupor haber escuchado de boca de alguna anciana el conocido incidente del buey en Espera (Cádiz) el 23 de marzo de 1845. Durante la procesión del Rosario de la Aurora el astado se escapó de una cuadra asustado por las luces y los gorigiris, atropellando al cura que dirigía el rezo y causándole la muerte. Por eso digo que nunca se sabe en qué puede derivar un acontecimiento dentro de un clan. Ya lo dejó claro al referirse a la familia el famoso abogado matrimonialista español, ya fallecido, Luis Zarraluqui:“Importante institución de muy difícil manejo”.

 

jueves, 18 de junio de 2026

Sobre los macarrones en España

 Pizzería Salvatore | Zaragoza

 

Me entero de que cierra, o se traspasa "Salvatore", la primera pizzería que se instaló en Zaragoza, en 1969, por Salvatore Cuomo, un italiano fallecido en 2013 y que traspasó los fogones a su yerno Jesús Ariño. En una entrevista reciente concedida por El Periódico de Aragón, Ariño manifestó que cuando abrió las puertas ‘Salvatore’, en Zaragoza “nadie sabía qué eran las pizzas ni los macarrones”. Pare el carro, amigo. Yo ya conocía con anterioridad  pizzerías durante mi estancia en Barcelona y en otras ciudades. Y los macarrones se conocían en toda España desde que se inventó el botijo. Cosa distinta es que no se cocinasen por estos lares como los hacían los italianos llegados; o sea,  al pesto, a la carbonara o al dente. Ya en 1599, Diego Granado escribió en su“Libro del arte de cozina” una receta de macarrones con queso rallado, azúcar y canela. Más adelante surgieron otras adaptaciones de los macarrones con leche o con caldo, con salsa española o tomate. Pero fue en 1905 cuando apareció la primera receta de macarrones con chorizo como ingrediente protagonista: el ‘timbal’ (1905) de Manuel María Puga, alias ‘Picadillo’. Con  jamón y sin tomate. En 1933 el periódico El Avisador Numantino publicó la receta de los macarrones con chorizo y tomate. Poco después, ‘Añón’, una marca de pastas, publicó otra receta de macarrones especiales con chorizo y queso. Por por ahí guardo un recorte de prensa con la fórmula original de“Timbal de jamón y macarrones” de aquel año 1905 pensado para las cocinas económicas. Decía: “Se corta en tamaños pequeños media libra de jamón. Se pican dos o tres chorizos, quitándoles la piel. En una sartén y en manteca de cerdo se rehoga un poco cebolla, y cuando está a medio cocer se le agrega el jamón y el chorizo, dejándolos freír. En una tartera se pone media libra de macarrones gruesos y blancos, mezclándoles el contenido de la sartén y caldo bueno en cantidad suficiente para que queden cocidos y secos, teniendo cuidado de que no se rompan. Se dejan enfriar, Se engrasa el molde, se llena de la mezcla y se mete en el horno. Al cuarto de hora se vuelca el timbal y se recubre de salsa bechamela”. (“La cocina práctica de Picadillo”,  Manuel Puga, 1905). No conviene olvidar que en la posguerra, los macarrones con chorizo fueron un básico en los comedores de internados de frailes y en los cuarteles y en casas a pupilaje: y que, en 1972. Simone Ortega escribió también sobre los macarrones con chorizo y tomate (receta 242 de 1080 recetas de cocina) que adoptaron todas las madres de la época: con salsa de tomate casera y después  gratinados al horno, si es que se disponía de horno. Recuerdo de niño haber ayudado en casa a cortar tiras largas de esos tubillos de pasta, a limpiar objetos extraños de las lentejas (las famosas "píldoras del doctor Negrín") a sacar guisantes de las vainas y a pelar patatas si era menester. Hay cosas que nunca se olvidan.

miércoles, 17 de junio de 2026

Temor al lucro cesante

 Por qué necesitas YA la Pérdida de Beneficios o Lucro Cesante en tu negocio - Más vale prevenir que lamentar

 

Leo en la prensa aragonesa que “James Edwin R. V., de 47 años, recibió una paliza y sufrió lesiones en las costillas y en la cabeza en la madrugada de 31 de mayo por parte de dos hombres y falleció once días después”. Ocurrió cerca de la avenida de América, en el barrio de Torrero. Pues bien, uno de los matones le dijo a la Policía que no entendía lo sucedido, que ‘sólo’ le dio dos patadas. Ello me recuerda el corrido mexicano que decía aquello de “el día que la mataron, Rosita estaba de suerte; de seis tiros que le dieron solo uno era de muerte”. Zaragoza se está haciendo grande y empieza a ser peligrosa. La alcaldesa Chueca entiende que la segunda línea del tranvía no se puede por ahora llevar a cabo. Las razones que esgrime esa folclórica señora para retomar esa necesidad acuciante es que, mientras durasen las obras, muchos comercios sufrirían lo que se ha dado en llamar lucro cesante. Pues nada, por temor al posible lucro cesante de cuatro tienducas de barrio y seis bares infames mejor no hacer nada. No se puede llevar a cabo la segunda línea del tranvía, dígase claro, por haberse metido, primero Azcón y después Chueca en el jardín espinoso de una nueva Romareda para un equipo de fútbol de aficionados que aún no ha cobrado la nómina de mayo. Pero hay más cosas. Una treintena de personas malviven bajo el puente de la Almozara y desde el Ayuntamiento  de PP y Vox se comenta por un ramillete de ‘memos’ que "ello produce sensación de inseguridad", sin tratar de poner remedio a esa situación insostenible y vergonzosa. La gente, en líneas generales vive mal por una serie de razones de índole económico y los jóvenes no encuentran casa donde poder atrincherarse y rumiar en soledad su fracaso. Y, en consecuencia, entienden que votando a la ultraderecha podrán salir del bache existencia en el que se encuentran sumidos. Como recuerda hoy García Trapiello, a este paso pronto volveremos a la achicoria. Dice en Diario de León: ” La achicoria es imagen muy de posguerra cuando el hambre y la piojera acaudillaban España. El café era un lujo en casa pobre y la achicoria torrefactada era su mejor sucedáneo, que al menos no tenía cafeína y así uno no se ponía aún más de los nervios.  A menudo se mezclaba con malta (cebada tostada) y la mentira se dividía... ¡Cuánta no vi venderse en la tienda de la familia!... Eran tiempos en los que el bacalao aún era barato y las lentejas venían propinadas con bichitos y piedritas que obligaban a escogerlas como quien recuenta calderilla con el dedo”. De eso ya no se acuerdan esos burgueses de mierda que solo tienen en su ánimo cargarse la Sanidad pública y la Enseñanza sin fisuras doctrinales alienantes. Y, por aquello de que la Vivienda está transferida a las CC. AA, en especular con terrenos y en construir pisos de lujo para ponerlos en manos del mejor postor. Así, mal vamos. 

--Anda, niño, déjame pasar.

 

martes, 16 de junio de 2026

En la calle llovía plomo

Obra de arte: Puente de Triana 02 Artistas y arte. Artistas de la tierra

 

Comenzamos mal es día de san Quirico, el niño mártir hijo de santa Julita. Me llaman del hospital para decirme que no me acerque por allí, que los médicos están de huelga y no hay consulta. Y no voy. El sol es de justicia, pero nada tiene que ver con Félix Bolaños sino con esta sartén que es Zaragoza, donde en la Plaza del Pilar se podría freír un huevo. Ayer vi el partido de España contra Cabo Verde, la patria chica de Cesárea Évora,  la diva difunta de los pies descalzos. La mansedumbre del equipo español fue semejante al de la ‘vaquinha mansa, bó carinha contente…’. Como el día tiene muchas horas, he vuelto a releer una novel ligera que escribí a borbotones de imaginación en mi vieja‘Underwood’, cuando creía que  sabía escribir, antes de que acabase el anterior siglo. Sigue en un cajón silente y las hojas se están volviendo de color sepia como las fotos olvidadas. Y ahí seguirán hasta que se la coman los ratones. Era una historia de dos amigos sevillanos que intentaron hacer un viaje hasta Fabara para contar lo que le ocurrió a un cura rural cuando se enfrentó al obispo. Pero el viaje terminó en Calatayud, durante las fiestas de san Roque. Una vaquilla mató a uno de ellos y el otro amigo regresó con el cadáver al Sur en un coche fúnebre de aquellos de vitrina, conducido por una choferesa de piel pálida, melena dorada y ojos azules. Después del entierro, el amigo marchó a la calle Matahacas, donde tenía su domicilio, y puso un rollo en la pianola para escuchar un fragmento de “La viejecita” mientras que por la ventana entraba el sonido negro de una ambulancia moviendo tabas. Sevilla tenía luz, Sevilla tenía aviones acharolados y limpios que planeaban por el puente de Triana, por donde según Manuel Pareja-Obregón se rompió la barandilla y se cayó a las mansas, verdosas y profundas aguas la niña almonteña, una pimienta de siete candiles, y el coche que la llevaba. En un bar pedí una palomita de ojén.

--Siéntese usted--, me indicó el camarero. Se está más cómodo.

--Y me senté.

En  la calle llovía plomo derretido.