jueves, 12 de febrero de 2026

Paciencia y a barajar

 

A mi entender, Jorge Azcón debería fijarse en lo que está aconteciendo en Extremadura para hacerse una ligera de lo que le puede suceder a él en Aragón. No hace falta ser un tipo muy sagaz para darse cuenta de que Vox se dedica a marear la perdiz para no alcanzar acuerdos que puedan quemarle antes de tiempo. Abascal va a por todas y su interés está centrado en las siguientes elecciones generales. Pronto, la misma puesta en escena televisiva  del palenque con los debates territoriales (como los de Aragón) se llevarán a cabo en Castilla y León, antes de los comicios del próximo 15 de marzo, donde la lucha a brazo partido se centrará en otros protagonistas: el actual presidente, Fernández  Mañueco, en representación del PP; el socialista Carlos Martínez, actual alcalde de Soria; y Carlos Pollán, por parte de Vox. Lo cierto es que nada más conocerse la decisión de aupar a Pollán, García-Gallardo ha arremetido contra Abascal al que ha acusado de “minar su autoridad hace dos años con campañas de desprestigio”. García- Gallardo se refiere a cuando la pareja compuesta por Montse Lluis -quien fuera directora general de Coordinación e Interacción Social de la Junta y mano derecha de Gallardo como vicepresidente- y Álvaro Zancajo hicieron todo un recorrido por los medios afines para, según él, desprestigiarle y conseguir que dimitiera como vicepresidente de la Junta.  Bueno será recordar que García-Gallardo se afilió a Vox en junio de 2021 y en un visto y no visto fue nombrado candidato principal por la circunscripción de Valladolid para las elecciones anticipadas de 2022.  Finalmente presentó su carta de renuncia al cargo de vicepresidente un lunes, 3 de febrero de 2025, por “motivos personales y por falta de reciprocidad en términos de lealtad” añadiendo que  “retomaría su carrera de abogado, reincorporándose al despacho familiar, con larga trayectoria en las provincias de Burgos y Madrid, destacando por su defensa de clientes notables como la familia de José María Ruiz-Mateos”; y que si bien recuerdan, terminaron casi todos ellos en la cárcel por estafadores. Como decía al principio, Azcón trata ahora de formar gobierno en Aragón con Nolasco, siempre que el primero de ellos acceda  los deseos del segundo (con el plácet de Abascal, por supuesto), pese al desgaste que le pueda suponer si se mete en el jardín espinoso de la Sanidad, la Educación, lo agrícola y ganadero y el difícil manejo de los inmigrantes, que es morrocotudo. Algo que puede terminar a corto plazo como el rosario de la aurora, o sea, a farolazos. Tiempo le pido al tiempo…


miércoles, 11 de febrero de 2026

El consultorio de Jorge Rey

 

Las borrascas ya son como esas fondas cercanas a las estaciones de ferrocarril, donde unos van y otros vienen, pero ninguno permanece más de cuatro días. Ahora llega a pupilaje la borrasca ‘Nils’, con su carrusel de atrocidades: fuertes lluvias, vientos y temporal marítimo. Esto es un no parar. Pero los españoles ya nos vamos acostumbrando. Jorge Rey, el joven pronosticador del tiempo con la cabañuela va a convertirse a este paso en un consultor al estilo de Elena Francis al que le escribamos para preguntarle sobre qué tiempo hará durante la semana de vacaciones en la que hemos previsto visitar Burgos, Sevilla o un pueblo del Maestrazgo, en vista de que el ‘Calendario Zaragozano’ inventado por Mariano Castillo falla como las soldaduras de los raíles de Adif. El consultorio de Jorge Rey, como digo, ayudaría mucho a los viajeros en sus desplazamientos turísticos, verbigracia: si conviene llevar chubasquero, paraguas y botas de lluvia con forro polar; o debemos optar por ropa ligera de ‘Coronel Tapiocca’, sandalias rústicas y gorra estilo béisbol con visera curva de ‘Decathlon’. Pero hay que tener en cuenta que hay otras cabañuelas, las estacionales, también llamadas  témporas. Tanto los dos métodos de tradición popular como el “Calendario Zaragozano” vienen a coincidir en una cosa: que en invierno hará frío y en verano, calor. No dejan de ser “un pregón de lo obvio”. Ya lo decía don Hilarión en “La verbena de la Paloma”: “Hoy los tiempos adelantan que es una barbaridad”, como nos recordaba el arriácense Jesús Orea (en su blog “Misión al pueblo desierto” iniciado en 2013),  periodista por la -según él-“tercera vía”, la de colaborar con aseo en diversos medios, además de ser autor de una quincena de libros, todos ellos de gran interés. Tiene razón Orea cuando afirma que “si los hombres del campo de antaño hubieran dispuesto de la veraz y puntual información meteorológica de que se dispone hoy, se habrían evitado muchos disgustos y muchos fiascos que sumar al sudor y las lágrimas que, antes de que llegara la mecanización al ámbito agropecuario, eran la verdadera gasolina en los labrantíos”.  Por cierto, ayer abrió sus puertas la XLIV edición de FIMA en Zaragoza inaugurada por Felipe VI y marcada por el malestar con el acuerdo comercial entre la UE y Mercosur. Hubo de todo: vítores al rey y muchas patadas en el trasero de Sánchez en la persona del ministro Luis Planas, al que unos energúmenos le vocearon ‘traidor’, ‘borrego’ y otras lindezas.  Creo que los agricultores deberían sosegarse y dejar de escuchar los cantos de sirena que les envía Feijóo en su constante labor de zapa.  Han desviado el punto de mira con los destemplados insultos al ministro de Agricultura.  Deberían ser sabedores de que la principal incertidumbre  con el que se enfrenta el Sector Primario no vendrá de Iberoamérica ni de India sino de Marruecos, por  su competencia desleal, con menores costes de producción (laborales y medioambientales) y  un plan masivo de inversión hídrica (383.000 millones de dírhams, equivalentes a 36.000 millones de euros) que amenaza la cuota de mercado española, especialmente en tomates, pimientos, frutas y hortalizas. No quiero terminar sin recordar que mañana es Jueves Lardero, antesala de la Cuaresma. Conque ya saben: “Jueves Lardero, longaniza en el puchero”.

 

martes, 10 de febrero de 2026

Simbiosis


Hoy Anson, en La Razón, comenta que no es de recibo que el líder del PSOE pueda aliarse con los partidos de extrema izquierda, con los representantes del separatismo y con el heredero de ETA, y Feijóo no pueda hacerlo con un partido que respeta la Constitución”. Se refiere a Vox, claro. Y Felipe González señala en ese mismo diario que “hay miembros del Gobierno que reconocen haber inflado a Vox para perjudicar al PP”. Uno y otro están equivocados: Vox no respeta la Constitución; y  el PSOE no ha inflado a ese partido de ultraderecha, se mire como se mire. Pero ello no impide que ambos partidos de la derecha luchen en el palenque: uno, por aguantar el chaparrón; el otro, por hacerle un sorpasso (término se empezó a utilizar cuando el PIB de Italia superó al del Reino Unido en 1987). Los socialistas no necesitan inflar a nadie. Es Feijóo el que no sabe cómo conducir su aguja de marear ni por dónde le sopla el viento. La derecha ultra y la ultraderecha, los dos simbiontes políticos, se necesitan para fabricar un monstruo, como la simbiosis de un alga y un musgo para fabricar un liquen, o de un cangrejo ermitaño y una anémona de mar, donde el primero es protegido por los tentáculos urticantes de la anémona, y ésta goza de la movilidad del cangrejo para mayor disponibilidad alimenticia. El resultado de las elecciones de Aragón dejó claro que Azcón no ha estado atento a la urdimbre que le preparaban desde Madrid. Pretendía, como un  pardillo, conseguir la mayoría absoluta para no tener que depender de VOX y se ha dejado aconsejar por Feijóo, consciente éste de que llevaba las velas de su pobre barquilla a barlovento con el soplido de la creciente fuerza en toda Europa de los partidos de derecha radical. El resultado final ha sido que ha perdido dos diputados y la ultraderecha se ha doblado, pasando de 7 a 14. Vox sube y el PP va de derrota en derrota hasta la victoria final.  Lo del PSOE es distinto, consciente de que se encuentra  en caída libre. Son pobres pero orgullosos. A los socialistas les está sucediendo lo que a esos caballeros sin posibles, que se ponían miguitas de pan en la barba, como el hidalgo de ' El Buscón' de Quevedo para simular que había tenido un banquete. Su casi siglo y medio de experiencia política no es un aval sino un dato. Un muerto de hambre, como es su caso, no es quien no tiene para comer sino quien se muere por comer lo que no tiene, sin darse cuenta que Carpanta era más noble que el hidalgo quevedesco. Aquí el que se desternilla de risa es Santiago Abascal viendo el panorama que tiene ante su vista. Feijóo es presa de los agradadores gallegos que le rocían de incienso de botafumeiro, ignorando que España no es Galicia. Y Sánchez resiste como gato panza arriba, eso sí, sacrificando a sus ministros, uno por uno, en la pira de cada comicio autonómico. Ahora, Castilla; después, Andalucía… Pero él quieto en la mata y tratando de aguantar el tipo más galán que Mingo hasta el 27. Después de él, el diluvio.


lunes, 9 de febrero de 2026

Retorno al cachirulo

 

 

Visto lo visto ayer en Aragón, está claro que Azcón tendrá que pasar por el aro de lo que quiera Nolasco si es que pretende gobernar. Y ya sabemos lo que desea Vox: el oro y el moro; es decir, el oro, con puestos de importancia en sus consejerías y echar al moro, o sea, a los inmigrantes. De momento, la situación de Aragón es parecida a la Extremadura. Azcón, al convocar elecciones por “no tener presupuestos”, ha hecho un pan como unas hostias, ha conseguido que Vox doble el número de diputados y que su partido pierda dos. Con esos mimbres, como ya dejé dicho hace dos días, mal se puede hacer un cestillo. Si ambos partidos no se ponen de acuerdo para gobernar habrá que repetir las elecciones y entonces podría ocurrir  lo impensable. Señalan los politólogos que Aragón es el Ohio español capaz de predecir miméticamente los resultados que después se producirían en unas elecciones generales. No sé si eso será cierto, porque España se parece a los Estados Unidos como un huevo a una castaña, o como un espárrago a una alcachofa. Pero no pasa nada. El carrusel de elecciones autonómicas está servido: luego vendrá Castilla y León y más tarde Andalucía. El ciudadano prefiere votar a Vox antes que al PP porque opta por el original por encima de la copia, por mucho que el PP haya invitado incluso al agitador Vito Quiles en el cierre de campaña en Aragón en un intento de captar el voto joven y cabreado. A nadie se le escapa que los fascistas están en alza en Europa y todos sabemos que, en el caso de España, Vox no negocia, impone. Nada nuevo bajo el sol. La aguja de marear indica que muchos aragoneses arden en deseos de volver al cachirulo, a la oscura 'tasca Félix' y al chufla, chufla...