Por Carmen Toro, redactora de El Correo de Zamora, me entero de que anteayer, 17 de marzo, se celebró la tercera edición del “Día del Cómic y del Tebeo” en Zamora para "reconocer el valor, el peso de su historia y la importancia en el contexto actual, la diversidad, creatividad y calidad", donde destacó por su importancia una novela gráfica publicada en 2014 en formato de cómic donde se narra la trayectoria torera de Lorenzo Pascual García, 'Belmonteño', natural de Belver de los Montes, en la Tierra de Campos, cerca del río Sequillo y formado en su mayoría por casas de adobes. Pues bien, en el libro ilustrado "A las cinco de la tarde" (Diábolo Ediciones, 88 páginas, cartoné) se da cuenta de la biografía del torero nacido en ese pueblo zamorano el 10 de agosto de 1921. La obra fue escrita por Manuel López Poy e ilustrada por Manuel Fernández Vázquez. Se da la circunstancia de que el torero protagonista de esa historia falleció a los pocos meses de la publicación, cuando contaba 92 años. Su hijo, del mismo nombre que su padre, dirige esa editorial fundada en 2006 por él y por Pilar Lumbreras en Madrid. En la obra se transmite al lector muchas anécdotas interesantes de aquel torero.. En 2015, cuando se publico esa obra, contaba su hijo Lorenzo: “Me gustó porque se alejaba del estereotipo de torero triunfador. Me atrajo la historia de un niño que crece soñando con ser torero y que durante su juventud vive una posguerra dura, de pueblo en pueblo, peleando por cumplir su objetivo. Y que cuando consigue hacerse torero acaba decepcionado por los entresijos del negocio taurino”. En la obra se cuenta desde que “Belmonteño” saltó al ruedo de la plaza de toros de Valladolid tras haber recorrido polvorientas capeas por la vieja Castilla, en pueblos sin medio alguno para curar o taponar cornadas horribles por las que se desangraban y perdían la vida muchos aspirantes a torero hasta su definitiva retirada de los ruedos en 1956. En el relato se cuenta cuando en una de sus actuaciones en América, en la plaza de toros colombiana de Armenia, saltó un toro al callejón y sembró el pánico entre el público. El diestro subió al tendido muleta y espada en mano y en la fila 4 lo citó y estoqueó para evitar desgracias. Se había presentado en Madrid el 25 de agosto de 1946, alternando con Gabriel Pericás y José Antonio Mora en la lidia de seis novillos de Eugenio Marín. Tomó la alternativa en Zaragoza el 12 de septiembre siguiente con el toro ‘Avión’ otorgada por Manuel Álvarez ‘Andaluz’, figurando Antonio Bienvenida como segundo espada y lidiándose toros de Villagodio. Aquella ganadería otrora tuvo toros muy mansos, que dieron lugar a que Indalecio Prieto hiciera sobre ella ciertos chascarrillos y diera nombre a un gran filete de carne de vacuno bautizado como “villagodio”, sobre el que creo ya haber escrito. Pero volviendo al tema, su confirmación fue en Madrid el 13 de octubre del mismo año con el toro ‘Pitillero’, actuando Rafael Ortega ‘Gallito’ de padrino y Luis Mata de testigo, con toros de Concha y Sierra. En 1947 y 1948 toreó ocho corridas cada año (alguna junto a Manolete) y después desarrolló buena parte de su actividad en América, donde tuvo más éxitos que en España. Tras su retiro definitivo vivió siempre en Madrid hasta su fallecimiento.