A propósito de que hoy martes Soledad Iparaguirre,‘Anboto’,
podrá salir de prisión entre semana, vivir en régimen de semilibertad para
trabajar, o hacer voluntariado de lunes a viernes y volver a la prisión de
Martutene solo para dormir los fines de semana (por aplicación del artículo
100.2 del Reglamento Penitenciario), es porque
así lo ha entendido la Junta de Tratamiento, y porque tal concesión le ha
llegado de la mano del departamento de Justicia del Gobierno vasco. Bueno será recordar que ese mismo régimen penitenciario le fue
concedido recientemente a Garikoitz Aspiazu, 'Txeroki'. Comprendo
que la puesta en semilibertad de ambos
ciudadanos cause indignación a los familiares de sus víctimas. Pero también
parece normal que aquellos que en su día fueron encarcelados por actos terroristas
tengan derecho a rehacer sus vidas, hayan o no pedido perdón por las
atrocidades cometidas. En España no existe la cadena perpetua e Iparaguirre ya
ha pasado entre rejas 22 años. Se trata de una "medida
excepcional" que, aunque tendrá que ser aprobada por el Juez de
Vigilancia penitenciaria, se ejecuta de forma inmediata. La banda terrorista
ETA ya no existe y todos hemos salido ganando. Lo que no
parece de recibo es que Antonio R.
Naranjo, en El Debate, señale hoy
en un infame artículo que ‘Anboto’, como hace nada ‘Txeroki’, “salga
anticipadamente de la cárcel porque el también terrorista Otegi le puso esa condición a Sánchez
para hacerle presidente”. Y por si ello fuese poco, añade ese sansirolé que “la frase puede decirse al
revés: Sánchez es presidente porque aceptó pagarle el alquiler de sus votos a
la nueva Batasuna a cambio de soltar a sus amigos asesinos”, para rematar su
argumento de la siguiente manera: “Solo un sinvergüenza avaricioso [Sánchez] es
capaz de lograr un puesto que deben decidir los ciudadanos, sustituyendo la
falta de votos por un trueque obsceno con esa coalición de golpistas, terroristas
y prófugos que le han votado para tenerlo intervenido y teledirigido y poder
darle órdenes bajo amenaza de dejarle caer”. Voy a hacerle un recordatorio a
ese plumilla: El diario donde Antonio R. Naranjo colabora escribiendo
disparates, El Debate, fue un periódico católico y conservador de gran tirada, fundado por Ángel Herrera Oria, que representó
hasta 1936 a la derecha democristiana. Hoy, en su edición digital y bajo
la dirección de Bieito Rubido
representa a la ultraderecha más casposa. Noventa años antes, como digo, algunos
de sus periodistas fueron perseguidos o asesinados, y su redacción fue
confiscada. Hoy la bondad de la democracia ha hecho posible que se
acepten todas las opiniones vengan de donde vengan, y a nadie se le persigue
por dar su opinión por muy torticera que sea. ¡Faltaría más! Pero ello no
quiere decir que se haya abierto la veda para escribir disparates con ataques
injustificados contra el presidente del Gobierno. Se podrá no estar de acuerdo
con su modo de gobernar, pero Sánchez fue investido por el Congreso de los
Diputados el 16 de noviembre de 2023 (con 179 votos a favor y 171 en
contra) después de obtener la mayoría absoluta en segunda
votación durante la sesión de investidura de la XV Legislatura, y nombrado por Felipe VI de acuerdo con lo
establecido en el artículo 99 de la Constitución. En consecuencia, Antonio R.
Naranjo, por decoro profesional, debería medir lo que escribe antes de publicarlo. No todo vale.