jueves, 9 de abril de 2026

Un caso de mala suerte

 

No recuerdo ahora si fue ayer o antes de ayer cuando escuché por la noche a un tertuliano de televisión asegurar que una teja acabó con la dinastía de de los Trastámara. De inmediato di un bote en el asiento como si tuviese un resorte en el trasero. Tenía entendido que los Trastámara terminaron con la muerte de Juana I de Castilla, puesto que su hijo, Carlos I comenzó la dinastía la Casa de Austria. Prefiero pasar por alto la Concordia de Villafáfila (1506) con el retiro de Fernando II a Aragón y la proclamación de Felipe (un Habsburgo) por las Cortes de Valladolid con el nombre de Felipe I (de la Casa de Borgoña) al incapacitar a su esposa y anular el acuerdo de la Concordia de Salamanca de un año antes. Felipe fue un consorte aprovechado.Tras su repentina muerte en Burgos, Cisneros, entonces arzobispo de Toledo,  asumió la regencia de la Corona de Castilla hasta el retorno de Fernando II a Castilla. Pero no hay que olvidar que Juana I  fue reina de Castilla desde 1504, cuando murió su madre Isabel, y de Aragón a partir de 1516, cuando falleció su padre. Juana, tenida por loca sin serlo, fue encerrada en el castillo de Tordesillas en 1509 por orden de su padre, que deseaba evitar que se formase un partido nobiliario en torno de su hija, y también, impedir los deseos del rey de Inglaterra Enrique VII sobre el gobierno de Castilla.  Permaneció cuarenta y seis años en un palacio-cárcel de Tordesillas, vestida siempre de negro y con la única compañía de su última hija, Catalina, hasta que ésta salió en 1525 para casarse con Juan III de Portugal. Hasta su muerte, el 12 de abril de 1555, tanto la madre como la hija fueron ninguneadas y maltratadas física y psicológicamente por sus carceleros. Pero volviendo al principio, a lo de la teja. El tertuliano hacía referencia a Enrique I de Castilla, fallecido a los 13 años. Cierto es que otros reyes (Enrique II, Enrique III y otros monarcas del mismo nombre) sí pertenecieron a la Casa de Trastámara. Enrique I, hijo de Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet, había nacido en Valladolid el 14 de abril de 1204 y murió en Palencia el 6 de junio de 1217 cuando, jugando con otros niños en el claustro del Palacio Episcopal de Palencia, uno de sus amigos lanzó una piedra sobre el tejado y una teja cayó sobre la cabeza del joven príncipe. Once días más tarde, el heredero al trono de Castilla murió. Este hecho fue la causa de que Alfonso VIII se quedara sin descendencia de hijos varones. Antes de fallecer, la reina había confiado la guarda y custodia del joven a la hija y hermana mayor de Enrique, la reina Berenguela, que residía en la corte castellana desde que su matrimonio con Alfonso IX de León, que había sido anulado en 1204 por el papa Inocencio III por cuestiones de afinidad sanguínea. Tras su muerte, el cadáver fue conducido por el conde Álvaro Núñez de Lara a Tariego de Cerrato, entre Burgos y Dueñas, a fin de ocultar su muerte. Su hermana Berenguela, que sucedió en el trono castellano a su padre, envió a los obispos de Palencia y de Burgos a hacerse cargo de los restos mortales de su hermano y posteriormente los acompañó hasta el monasterio de las Huelgas de Burgos donde recibieron sepultura.

 

miércoles, 8 de abril de 2026

Sopa de nido

 

 

Las  paredes de las cuevas de Gomantong, en la isla de Borneo, esconden millones de murciélagos, que conviven con unas aves llamadas salanganas, o vencejos de cuevas, que hacen unos nidos blancos en forma de tazón transparente con su propia saliva en paredes verticales difíciles de trepar y que los nativos  suben por ellas en unas escaleras hechas con lías jugándose la vida. Con esos nidos, cuyo precio en el mercado equivale al de la plata, se hace la famosa ‘sopa de nido de golondrinas’. También en esas grutas abundan las serpientes, las cucarachas y una especie de grillos carnívoros que depredan en las crías de salanganas y murciélagos. Existe la creencia, tanto en Brunéi, como en Malasia  e Indonesia (recuerden que esa isla está repartida políticamente entre esos tres países) que  comer la materia del nido de salanganas ayuda a mantener el tono de la piel, el equilibrio del qi ("energía vital") y refuerza el sistema inmunológico. Esos nidos son hervidos en fuego lento en caldo de pollo. La preparación tradicional de la 'sopa de nido de golondrinas'  es bastante larga. Se empieza remojando los nidos en agua tibia después de haber eliminado todas las  impurezas presentes. Luego se cuecen durante al menos tres horas en agua hirviendo hasta que los nidos se descompongan en miles de fibras blancas de una sustancia mucilaginosa que se recupera para componer diversos platos, principalmente sopas, pero también guarniciones de carnes blancas, acompañadas de judías, nueces o flores de loto. Es un plato muy apreciado por su gelatinosidad, debido a la proteína (mucina) de la saliva, muy parecida a las de la clara de huevo. De un libro chino se pudo extraer la siguiente receta: “Vacíese el interior de una pera blanca e introdúzcase en la oquedad practicada unos 10 gramos de nido de salangana seco. Se sumerge después la pera rellena completamente en agua, añadiendo unos 10 gramos de azúcar de caña, dejando calentar largo rato al baño maría”. No hay que olvidar que en ocasiones se ofrece sopa de nido que no es de nido sino de corteza de cerdo que se remoja días antes de iniciar la receta. Pero eso es otra cosa, es un  fraude para incautos que te puede ofrecer cualquier garito playero a precio asequible. Existe multitud de fraudes comunes, entre ellos nidos falsos, mezclas con karaya, (goma vegetal natural que se hincha en agua) piel de pez e incluso nidos blanqueados artificialmente. Algo que, como diría en 'panocho' un amigo de Rojales, en la Vega Baja del Segura, al referirse al infame aguachirle puesto en la mesa: “No tiene melis ni enjundia”.

 

martes, 7 de abril de 2026

Algo que nunca sabremos

 

Hoy en la prensa se sigue hablando sobre la corrida del Domingo de Pascua en La Maestranza de Sevilla. En El Debate leo un  artículo de Ramón Pérez-Maura, “Una gran tarde de gloria en  la Maestranza”.  Ni una palabra sobre las faenas de los diestros Morante de la Puebla, Roca Rey y David de Miranda. Para Pérez-Maura la “gran tarde de gloria” no fue la actuación de los diestros en la arena sino la presencia de Juan Carlos de Borbón en el palco de los Maestrantes. Ese periodista, refiriéndose al anterior jefe del Estado, señala lo siguiente: “Qué valor demostró queriendo venir a una plaza de toros donde no había ninguna certeza de cuál iba a ser la reacción popular”. Es decir, que Pérez-Maura es consciente de que Juan Carlos de Borbón tenía “rabo de paja”. ¿Qué sucede? ¿Acaso el anterior monarca tiene un  historial poco limpio? ¿Alguien le impide venir a España? Entiendo que los ciudadanos que acudieron a la plaza de toros de Sevilla  por ver cómo se desenvolvían los toros de Garcigrande eran aficionados fetén que deseaban  asistir a un buen espectáculo y salir satisfechos de la lidia in situ, aún sabedores que la corrida iba a ser televisada por Canal Sur. Al verdadero aficionado lo que le gusta es participar en directo cerca del albero, sin importarle el precio abultado de la entrada, sentarse sobre una almohadilla y poder  ver el desarrollo de la corrida y poder escuchar a la ‘Banda de Música Maestro Tejera’ a la orden de la batuta del actual director, Sergio Jiménez, sustituto de José Manuel Tristán Becerra en 2024, que a su vez tomó  la batuta de su padre, José Tristán Martín hasta 2006, y que éste había heredado la batuta de su tío, Manuel Pérez Tejera tras su fallecimiento en 1971. Toda una saga de músicos que comenzó en 1918, cuando la banda fundada en 1010 por el maestro Tejera recibió el encargo por parte del torero Joselito 'el Gallo' de realizar el acompañamiento musical a los festejos taurinos que se celebraban en la ‘Plaza de Toros Monumental’ de Sevilla, labor que realizó hasta que esta plaza de toros fue demolida. Se cuenta que de entre el repertorio de pasodobles que se ejecutan en La Maestranza solo falta ‘Nerva’ porque en una ocasión a Francisco RiveraPaquirri’ le sentó mal. Cuentan que ese torero estaba matando un toro de Pablo Romero. Y en un momento dado, sonó el solo de trompeta y los aficionados se volvieron para aplaudir ignorando lo que había en el ruedo. Paquirri se sentó en el estribo y dijo que no toreaba hasta que aquello callase. ¿Hubiese hecho lo mismo Morante de la Puebla el pasado domingo si se hubiesen producido  abucheos contra el rey emérito? Eso es algo que nunca sabremos.