lunes, 16 de febrero de 2026

Carrusel de espantos


Conviene evitar confusiones respecto al hiyab, que suele cubrir la cabeza, dejando el rostro visible; el niqab, que oculta el rostro, pero deja los ojos al descubierto; y el burka, que cubre todo el cuerpo incluido el rostro. Cada uno tiene un significado cultural, regional y religioso en el mundo musulmán. Ello viene a cuento con algo que he leído en Vozpópuli hoy, donde se cuenta (leo textualmente) que “el partido de Santiago Abascal impulsa una propuesta de ley con el objetivo de proteger la dignidad de las mujeres y la seguridad ciudadana. A la iniciativa se suman los de Feijóo después de que el pasado julio anunciaran avanzar en esta dirección en su Congreso Nacional”. Una propuesta de ley auspiciada por Vox que se debatirá el Congreso mañana.  Ese partido de ultraderecha entiende que “la utilización de estas prendas tiene una clarísima implicación de erradicación de la identidad personal de la mujer de la vida colectiva de la comunidad en la que se encuentra y de sometimiento al varón”. Y eso lo señala el partido que sigue demostrando su negación sistemática de la violencia de género, desde su oposición al Pacto de Estado sobre la violencia de género hasta la banalización de los asesinatos de mujeres y que entiende que tal pacto, que menos mal que salió adelante, entienden que “es injusto con los hombres”. ¡Pero qué sinvergüenzas! Eso, que Vox se lo cuente a los familiares y a los huérfanos de las 46 mujeres asesinadas en 2025:  a Karilena, asesinada el 31 de enero por su pareja en Suma de Langreo, y a las 45 mujeres que vivieron después: Lina, Doreen, Eva, Andrea, Juana, Josefa, Diana, Marta, Rocío, Miriam, María, Pilar, Maritza, Zunilda, Marisa, Alejandra, Ramy Virginia, María del Carmen, Josefina, Dolores, Mercedes, Ilham, Rosalía, Mercedes, Ginesa, Katherine Yuliet, Eva, Verónica, Yoanna, Martha, Ainhoa, Zahra, Cristina, Eugenia, Silvia, María Pilar, María Victoria, Concepción, María Ángeles, Oriana, Rossmery, Jennifer, Sayuri, Natividad y Bouchra. Aquí lo dejo, que me estoy poniendo malo.

 

domingo, 15 de febrero de 2026

Entre bobos anda el juego

 

Hoy tomo el título de Francisco de Rojas Zorrilla, de su famosa comedia de figurón (subgénero de la comedia de capa y espada). Decía Camilo J. Cela que ‘la pasión de los españoles siempre consistió en meterse con los curas’. Pero ahora, no sé por qué razón, convertidos a no sé se sabe cuál doctrina, los españoles prefieren meterse con Sánchez, que, como los inicuos, parece que no tiene posible redención. Ser seguidor de Sánchez es como ser seguidor de Satán y cuando te conviertes en defensor del sanchismo, los seguidores de Trump, Vox o Ayuso  optan por tocar madera para atraer la buena suerte, protegerse de la mala fortuna o evitar que un mal presagio se cumpla. La derechona en la trepa imparable  y el PSOE en caída libre se llevan peor que san Elipando y  Beato de Liébana, que se maltrataron de palabra en el Concilio de Toledo, en el ámbito de la España visigoda, uno adoptando la herejía del Adopcionismo, y el otro defendiendo la ortodoxia católica. Ahora, para enderezar esta situación, o sea, la muerte de la nación como entidad histórica y poder salir de la calle de la amargura, parece necesario disolver las Cortes y acudir a las urnas para que el pueblo decida su destino. No se puede seguir con esta larga agonía, que ya se parece a la de Franco. Vox ha dejado de ser el hijo descarrilado del PP que algún día volverá a casa de su padre lleno de harapos e implorando clemencia. Nada de eso. Vox lleva trazas de seguir creciendo; y el PP, de disolverse como un azucarillo en taza de café, como le sucedió en 1983 a UCD el día que Landelino Lavilla, presidente, y el secretario general en funciones, Juan Antonio Ortega, dimitieron. Y el proceso de descomposición (desde arriba) llegó con Calvo Sotelo. Ahora, la ‘Operación Rufián’ en su intento de aunar fuerzas a la izquierda del PSOE acabará siendo una torre de Babel de difícil entendimiento. Ya lo intentó en 1986 el derechista Miquel Roca (de CiU) animado por Florentino Pérez, cuando lanzó una operación (en plena fiebre felipista) para gobernar España. Creó el Partido Reformista Liberal, que resultó no ser partido, ni reformista ni liberal. El resultado fue que no obtuvo ni un solo escaño. Y lo de Sumar, con Yolanda Díaz al frente, ya sabemos en qué ha quedado. Como dijo Eugenio d’Ors al camarero que le tiró el champán por su chaqueta: "Joven, los experimentos hágalos usted con gaseosa".

 

sábado, 14 de febrero de 2026

Conviene leer a Ortega

 

Ahora va a resultar que Javier Lambán gana batallas después de muerto. Todo llegó cuando el ministro para la Transformación Digital, Óscar López, señaló en una entrevista televisiva que el político difunto fue uno de los factores que podían explicar la debacle de Pilar Alegría en Aragón en los últimos comicios regionales. El ministro sostuvo que Lambán “se dedicó a hacer otra cosa en vez de ejercer una oposición clara al Gobierno de Jorge Azcón y que muchos de sus argumentos eran de la derecha”. Bueno, a mi entender, todas las opiniones son respetables vengan de donde vengan, por mucho que la derechona señale esas declaraciones como “ajuste de cuentas en diferido”. Enseguida García-Page exigió disculpas de esa discrepancia política y la derechona en pleno se unió a esa exigencia, señalando que el legado de Lambán no debe discutirse, menos aún después de muerto. ¿Cómo que no? Aquí puede discutirse todo. Cosa distinta sería hablar mal de un difunto porque no puede defenderse. Pero criticar su gestión política es distinto. Lambán fue él y sus circunstancias y su legado puede discutirse, de la misma manera que Leguina, Guerra o González despotrican en los medios contra la forma de gobernar de Sánchez. Aquí no hay líneas que no deban cruzarse. Plutarco, en “Vidas paralelas”, cuenta que cuando el Senado y Pompeyo quisieron frenar a Julio César para que no cruzase el río, éste no se arredró, cruzó el Rubicón,  el límite entre la Galia Cisalpina y el Imperio romano, y conquistó el poder por la fuerza  al amanecer del día 11 de enero del año 49. Lambán pudo ser un buen alcalde de Ejea de los Caballeros y un mediocre presidente de Aragón. Hay tipos que con menores méritos están en los altares.  En “El Principio de Peter” (1969) Laurence J. Peter señala en su corolario que “la competencia empuja a alcanzar el máximo nivel de incompetencia”; algo parecido a lo que sostuvo 50 años antes Ortega: “Todos los empleados públicos deberían descender a su grado inmediato inferior, porque han sido ascendidos hasta volverse incompetentes”. Ello significa que en ocasiones se produce un ascenso político sin habilidades de liderazgo, puede ser que la persona sea carismático o con contactos y estos le puede permitir ascender sin tener las habilidades necesarias. Hay personas que pueden ser un buen secretario de organización y un mal gestor político, o la inversa. Estas cosas, en España, se dan con harta frecuencia. De hecho, no conozco empresa que carezca de la figura del “tonto útil”. A algunos hasta se les recompensa con medallas.

 

viernes, 13 de febrero de 2026

Zapatas desgastadas

 

El editorial de El País  señala hoy que “la división en la izquierda es un regalo electoral para ese tándem  [PP-Vox]. La perspectiva de una mayoría absoluta del PP y Vox en España a medio plazo es aún más real que en 2023 y ha espoleado la sensación de urgencia entre aquellos que quieren evitarlo”. Es por ello, quizás, que Gabriel Rufián, portavoz de ERC en el Congreso, proponga una unidad de fuerza que aglutine a los partidos a la izquierda del PSOE en un intento claro de formar un frente popular para los próximos comicios contra un fascismo galopante que se extiende  por toda Europa como una mancha de aceite. El asunto es complejo por una simple razón: en esa nueva formación todos querrían mandar. España es un país donde, cuando a un ciudadano le pones una gorra o le entregas una vara enseguida comienza a dar órdenes a troche y moche, da igual que sea en una plaza de toros de un pueblón de medio pelo que en una procesión del Corpus.  El ejemplo claro lo tenemos con los‘gorrillas’ de los aparcamientos y en los alguaciles municipales. Y si alguien se molesta, te aplican el “reglamento”, que nunca sabremos en qué consiste o qué señala. Es algo que siempre está presente en el derecho consuetudinario y que se apoya en la costumbre. Equivale a decir “aquí siempre se ha hecho así”. Ante tal argumento, lo mejor es no llevar la contraria a la cerrazón.  A malas, siempre saldrás perdiendo contra el rijoso baratero provinciano. Pues bien, el intento de Sumar con Yolanda Díaz al frente en 2023 resultó un malogro más que un paraguas electoral. Por ello digo que, si acaso, habría que imaginar otro formulario más eficaz, o sea, otras zapatas de freno.