Hay quien
confunde el tocino con la velocidad y el culo con las témporas. Ya sabemos que las diputaciones
provinciales ejercen de“ayuntamientos
de los ayuntamientos”, pero el
alcalde de un pueblo, el que sea, debe de la misma manera entender que las
diputaciones provinciales no están para hacer de "pagafantas" y correr con los gastos caprichosos de
las comisiones de festejos de esos
municipios. Tampoco, de las alcaldadas derrochonas de descerebrados. A propósito de que en los meses de verano son fiestas
populares en casi todos los pueblos de España, el presidente de la Diputación
de Zamora, Javier Faúndez, del PP, ha
tenido que salir al paso ante una moción presentada por la
portavoz del PSOE, Sandra Veleda Franganillo, portavoz grupo municipal
socialista en el Ayuntamiento de Benavente, que pretendía la creación
de una línea de ayudas destinada a los festejos taurinos tradicionales en ese municipio. El dirigente alistano que
gobierna la Diputación Provincial y la Alcaldía de Trabazos rechazó esa propuesta
y defendió que la Diputación Provincial ya presta apoyo a la Tauromaquia. La
representante socialista entendía que “la
organización de este tipo de eventos supone cada año un mayor
esfuerzo económico para los ayuntamientos, especialmente para
los de menor población (que no es el caso de Benavente) que deben hacer frente
al incremento de los costes derivados de la organización, la seguridad, la
contratación de profesionales, los seguros obligatorios y el cumplimiento de la
normativa vigente. Mantenía que esas dificultades podían poner en riesgo la continuidad
de celebraciones con años de tradición en distintos municipios
de la provincia de Zamora. Lo que en realidad pretendía esa concejala era que
se aplicase un reparto equitativo de los costes de esas fiestas
taurinas entre el Ayuntamiento y la Diputación en una proporción que desconozco. Facúndez, calificó la propuesta de Sandra Veleda de“ocurrencia”, al más genuino 'estilo Rajoy'. Según Faúndez, la
Diputación debería hacerse cargo también
de las charangas, las comidas populares, los hinchables, los fuegos
artificiales y hasta de las paellas, “porque ha
subido el precio del pollo y el arroz”. La propuesta socialista no salió
adelante, con siete votos a favor y
dieciocho abstenciones. Faúndez, muy pragmático, invitó al
grupo socialista municipal a que enviase
sus propuestas al Gobierno Central, para que redujesen el IVA de los servicios
complementarios de los festejos taurinos, ganaderos y seguros,
que están al 21%, recordándole también a Veleda que en los últimos PGE del Gobierno
destinaron solamente 65.000 euros a la Tauromaquia. Conviene recordar que los socios
del Gobierno decidieron en su día apretar el acelerador en su ofensiva contra el mundo taurino. Sumar, coalición a la que pertenece el ministro de Cultura, Ernest
Urtasun, añadió a sus habituales reivindicaciones una ofensiva
parlamentaria con el fin de asfixiar económicamente a ese sector. En
contrapartida, los gobiernos regionales gobernados por PP y Vox (Madrid, Extremadura,
Aragón, Castilla y León, Valencia, Baleares y Andalucía) decidieron aumentar la
ayuda a la Tauromaquia y a la difusión de las corridas de toros con un coste de
dinero público desproporcionado pese a una
audiencia menguante. Se estima que las subvenciones públicas a la Tauromaquia
en España sobrepasan los 500 millones de euros al año, si se suman las ayudas europeas y nacionales. La Comunidad de Madrid,
bajo la presidencia de Isabel Díaz Ayuso (la única Comunidad que no depende de Vox por ahora) se posiciona como
una de las regiones que más dinero público destina a la fiesta de los toros, sobre todo por la isidrada. Telemadrid, es un claro ejemplo de esa importante inversión. En resumidas cuentas: la
Tauromaquia cada día interesa menos. El balompié lo acapara todo Es, como digo, una cruel antigualla que desprestigia a
nuestro país y que se sostiene sólo gracias al dinero público, un dinero que
según mantuvo la ministra de Cultura en 2004, Carmen Calvo, “no es de nadie”. Esa
frase me recuerda el testamento del médico y escritor francés François Rabelais: "No tengo nada, debo mucho, el resto lo
dejo a los pobres".¡Qué país, señá Remedios, qué país...!