sábado, 30 de mayo de 2026

Engañifas a troche y moche

 Por qué la Tizona fue la espada favorita del Cid Campeador

 

Se estima que en Europa existen alrededor de 200 griales. El número es tan alto debido a las peregrinaciones medievales, a las cruzadas y a que muchas iglesias afirmaban tener la reliquia auténtica de la Última Cena.  Lo cierto es que no existen pruebas de que alguno sea el auténtico. Entre ellos se encuentra el Santo Cáliz de Valencia custodiado en la Catedral y que, según la arquidiócesis, data del siglo I y coincide con la tipología de copas hebreas de la época. También, el Cáliz de doña Urraca, formado por dos cuerpos de ágata y que se conserva en la basílica de San Isidoro, en León. Pero hay otro en Italia  el Sacro Catino de Génova, un cuenco de vidrio verde oscuro que fue llevado durante las cruzadas. Otros mantienen que san Lorenzo hizo llegar la reliquia a Huesca, donde vivían sus padres, que el cáliz acabó escondido en el monasterio de San Juan de la Peña, y que, en 1399, fue entregado por los monjes de ese cenobio al rey Martín I de Aragón; y algunos están convencidos que el cáliz utilizado en la Ultima Cena se encuentra oculto, escondido por los templarios en el macizo de Montserrat, o en la campiña polaca, o vaya usted a saber. dónde.También existe una leyenda que se vincula en la época medieval, relacionada con la mitología del rey Arturo y los caballeros de la Mesa Redonda, donde se daba por hecho que uno de esos caballeros, Galahad, hijo ilegítimo del caballero Lanzarote del Lago y de Elaine de Corbenic, lo había encontrado. Algo parecido sucede con el número de fragmentos de ‘Lignum Crucis’  diseminados por mundo. Se estima que hay miles de astillas que vaya usted a saber de dónde provienen. Juan Calvino, el reformador protestante francés, llegó a ironizar en el siglo XVI diciendo que, si se juntaran todos los trozos repartidos por el orbe, se podría construir un barco de carga. Lo más sorprendente es que el Vaticano mantiene un registro estricto de autenticidad mediante certificados. ¿Y falsas espadas del Cid? Históricamente, Rodrigo Díaz de Vivar tuvo dos espadas principales (Colada y Tizona), pero ambas son consideradas hoy por los expertos como "falsos históricos". Curiosamente, en cierta ocasión visité el Museo del Ejército, cuando todavía estaba en Madrid, y pude contemplar una espada sobre la que sea firmaba que era la auténtica ‘Tizona’ del Cid Campeador, depositada y expuesta al púbico desde 1944. Su propietario, José Ramón Suárez de Otero, marqués de Falces, la ofertó (no recuerdo ahora si fue en 2007) al Estado coincidiendo con el final del contrato de depósito, tasando su valor en 6 millones de euros, aunque posteriormente rebajaría esta cifra a 1,5 millones. Antes de decidirse por su adquisición, el Ministerio de Cultura, a instancias del de Defensa (propietario del museo), llevó a cabo cuatro informes técnicos: de Patrimonio Nacional, el Museo Arqueológico, la Real Academia de la Historia y el experto historiador medievalista José Godoy. Patrimonio Nacional consideró en su informe que "no existen datos fiables para identificar esta espada como la auténtica del Cid", el Museo Arqueológico la calificó de "falsa reliquia" y José Godoy consideró que “la espada es del siglo XV con añadiduras del XIX que no coinciden con la primera inscripción de la auténtica Tizona”. En vista de ello, el Ministerio de Cultura, al tener en cuenta la consideración de “falso histórico” tasó el valor de la espada entre 200.000 y 300.000 euros. Pero, sin tener en cuenta esos informes, la Junta de Castilla y León y ciertos empresarios burgaleses la adquirieron en 2007 por 1,6 millones de euros. La responsabilidad de esa engañifa fue del presidente de esa Comunidad,  Juan Vicente Herrera y de la entonces consejera de Cultura, Silvia Clemente. Nadie les pidió responsabilidades por tamaño desatino.

 

viernes, 29 de mayo de 2026

La democracia repuesta

 Nuestra democracia: respuesta a un debate – Blog de la redacción

 

Señala hoy Anson en su artículo de La Razón que “la Monarquía parlamentaria española organizó su democracia profunda sobre esta base, elemental, defendida por Don Juan durante su largo exilio: la soberanía nacional reside en el pueblo. Fue secuestrada en 1939 por el Ejército vencedor de la guerra incivil. Y ha sido la Monarquía restaurada la institución que devolvió al pueblo lo que al pueblo correspondía”. Aquí habría que hacer ciertas matizaciones. La Monarquía encarnada en un rey puesto a dedo por Franco no fue la que devolvió la democracia a los ciudadanos. La democracia la repusieron los españoles en su conjunto el día que aprobaron por mayoría  la Constitución Española de 1978. Juan Carlos I, que heredó todos los poderes del sátrapa, tuvo que renunciar a ellos, no por propia voluntad sino por exigencias de una sociedad harta de sufrir una dictadura tremenda, por mucho que se le llamase eufemísticamente “reino” a España desde la Ley de Sucesión del 7 de junio de 1947. Franco lo que hizo fue reservarse  el cargo de jefe del Estado de por vida y el derecho a nombrar a su sucesor a título de rey, manteniendo la Jefatura del Estado vacante durante décadas. Es cierto que gran parte de la familia real apoyó activamente al bando sublevado durante la Guerra Civil española. Tanto los monárquicos como la dinastía Borbón se sumaron a la causa franquista con la esperanza de restaurar la Monarquía tras el final de la Segunda República. Alfonso XIII desde su exilio en Roma apoyó económicamente el golpe de Estado en 1936 y algunos miembros de la familia Borbón se alistaron pero no combatieron directamente en las filas franquistas, como fue el caso del infante Jaime, pese a ser sordomudo de nacimiento, que se ofreció como voluntario para combatir en el bando sublevado, pero no luchó; y su hermano Juan, que había acompañado a Jaime, cruzaron la frontera por Dancharinea el 1 de agosto de 1936 provistos de mono azul y boina roja para intentar incorporarse al bando rebelde (tras dejar Juan en Cannes a su mujer, que acababa de parir a Pilar), entrevistándose en Burgos con miembros de la Junta de Defensa Nacional, que le obligó a marcharse de España por vía de urgencia, por deseos de Mola. La únicas bajas en combate fueron las de Carlos de Borbón y Orleáns, cuñado de Juan, muerto en Elgoibar siendo alférez provisional del Grupo Mixto de Ingenieros de Pamplona, el 27 de septiembre de 1936; Alfonso María de Borbón y Pinto, teniente de Caballería en el Tercio de Requeté Castellano, muerto el 21 de diciembre de 1938 en Lérida; José Eugenio de Baviera y Borbón, alférez de complemento en el Regimiento de Transmisiones del Ejército del Aire (1940); y Alfonso María de Borbón Pinto, muerto en la batalla del Ebro en 1938. También hubo parientes fusilados: Elena de Borbón y de la Torre, nieta del duque de Sevilla, detenida y fusilada en Madrid el 24 de septiembre de 1936; Enrique María de Borbón y de León, marqués de Balboa, asesinado en Aravaca (Madrid) el 29 de octubre del mismo año, junto su hijo Jaime de Borbón y Esteban, de 15 años; Alfonso de Borbón y de León, marqués de Squilache, fusilado en Aravaca el mismo lugar y fecha que los dos anteriores; y José Luis de Borbón y Rich y su primogénito Luis, fusilados en agosto de 1936 en Gerona. Creo haber contado once. Me falta por relatar una historia curiosa: José María de Borbón y de la Torre, duque de Sevilla, nació en Madrid en 1883 y era un coronel de Infantería africanista con un futuro prometedor que se labró en las campañas de Marruecos. El militar era tío abuelo del actual duque de Sevilla, Francisco de Paula de Borbón y primo de Alfonso XIII. Algunos años antes, en 1909, María Luisa Rich y Carbajo se casó con José María de Borbón y de la Torre sin saber que aquel matrimonio era su sentencia de muerte. El 5 de febrero de 1926, José María de Borbón y de la Torre, asesinó a María Luisa Rich en su domicilio de la calle Andrés Mellado de Madrid de tres disparos por la espalda, por una discusión sobre una quemadura que sufrió uno de sus hijos en un pie, según declaraciones posteriores de una criada de la casa al juez intructor Ruidabert. Según sus declaraciones, José María de Borbón había pasado toda la mañana en Cuatro Vientos, como de costumbre. Al llegar a su casa, sobre las tres y media de la tarde, encontró a su esposa y sus hijos sentados a la mesa. Ya habían terminado de comer. El marido dispuso que sus hijos y las dos criadas abandonasen la habitación, y él se encerró con su mujer en el cuarto de baño. Su mujer salió al pasillo intentando huir por la escalera. Fue cuando su marido le disparó con su pistola varias veces y el estruendo llamó la atención de vecinos y transeúntes. Ella murió casi al instante. Vino un médico que nada pudo hacer. El juez militar de guardia ordenó que el agresor pasase a Prisiones Militares, cosa que realizó acto seguido un automóvil, acompañado por un guardia de seguridad. Aquella mañana, José María de Borbón se había despedido de sus compañeros y amigos de Cuatro Vientos, diciéndoles que partía ese mismo día para Cuba. Lo cierto es que jamás llegó a cumplir su condena por el asesinato. Su parentesco con Alfonso XIII ayudó a que su causa fuera sobreseída por “enajenación emocional”. Los Borbones son como el tiempo: cuando parece que marchan, vuelven. Que tengan un buen fin de semana si las calores se lo permiten.

 

jueves, 28 de mayo de 2026

Tolle, lege

 Tolle lege (déjalo ya, lee) | Anecdonet | Anécdotas y más cosas

 

Servidor de ustedes, que como decía Pío Baroja, soy "agnóstico y dogmatófago”, he de reconocer que el agustino  y nuevo papa León XIV es un hombre de fuertes convicciones, cuyo lema es ‘tolle, lege’. "Y  escuchado eso, Agustín de Hipona abrió al azar un libro, leyendo el capítulo 13, versículos 13-14 de la Carta a los Romanos".  Hoy, en El Progreso de Lugo, Álvaro Ulloa comenta que “ha tenido que ser el papa León XIV el que nos alertase sobre los riesgos y el sesgo de la IA con una ‘espléndida’ encíclica, en palabras del presidente de la Conferencia Episcopal, que cree que marca un hito en la doctrina social de la Iglesia. No fue el único en elogiarla. Por ejemplo la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, considera ‘muy interesante’ la reflexión humanista de la encíclica Magnifica humanitas”. Atravesamos tiempos convulsos donde Trump pretende ser dueño de la cuerda de trenzado del mundo, Putin cree tener derecho a apropiarse por la fuerza de territorios ucranianos que no le pertenecen y Netanyahu, a hacer una limpieza étnica en la Franja de Gaza, donde ya van 80.000 muertos y de entre ellos más de 20.000 niños, ante la indiferencia vergonzosa de la Unión Europa y el silencio capón  de la prensa de la derecha española, pese a que la Corte Penal Internacional haya emitido órdenes de captura contra ese malnacido. De la inteligencia artificial se está haciendo un uso perverso. La postura de Pedro Sánchez con respecto a esa escalada bélica mundial se critica con furor en ciertos sectores conservadores que lo único que desean es que abandone la Moncloa para dar paso a Núñez Feijóo, que no se resigna a que su partido, pese a haber ganado las últimas elecciones generales, no consiguió los apoyos necesarios para gobernar, solo o con la ayuda de Vox, como ha sucedido en Extremadura, Castilla y León, Aragón y posiblemente sucederá en Andalucía, esos ‘reinos de taifas’ donde priman más los derroches suntuarios y la demagogia que la eficacia en la gestión. El lema de esos emires de pacotilla no es el de Agustín de Hipona precisamente, sino el de Aznar: “El que pueda hacer, que haga”. Lo que no sabemos es “qué y para qué”. Porque ellos leer, lo que se dice leer, nada.

miércoles, 27 de mayo de 2026

Como la falsa moneda

 

 

Cualquier excusa es buena para que entre dos localidades se produzca un hermanamiento. Recuerdo que el 10 de noviembre de 2018 se produjo una jornada de hermanamiento entre Toro y Magallón con la peregrina historia de que durante la batalla de Toro en 1476, que no fue en Toro sino en Peleagonzalo, hubo una destacada presencia de batallones aragoneses al servicio de la causa de Isabel I de Castilla. En aquel hermanamiento se inauguró un monolito donde se colocó un boceto de 20 centímetros de altura diseñado por Ramón Salvador y fundido por Marta Soto Plasencia. Uno de aquellos bocetos fue regalado al Ayuntamiento de Magallón y al que cuatro años antes había puesto el nombre de“Pulida magallonera”. Representaba a una mujer con vestimenta tradicional aragonesa a la que le había puesto el nombre de una jota compuesta por el músico local Ramón Salvador Castro.  Pero ese Ayuntamiento, que entonces presidía el socialista Víctor Manuel Chueca Rodríguez, en una clara falta de sensibilidad, regaló a su vez aquel boceto a la ciudad de Toro, que entonces presidía el también socialista Tomás del Bien Sánchez. Fue como la copla del sevillano Juan Mostazo Morales que cantaba Imperio Argentina sobre la falsa moneda,“que de mano en mano va y ninguno se la queda”.  Pero dos años más tarde el boceto fue robado con nocturnidad de su base y la Policía Local, tras visionar las cámaras colocadas en los “jardines de la Villa de Magallón”, no logró descubrir a los malandrines. Se pidió la colaboración ciudadana, sin resultado positivo. Tal es así que a día de hoy sigue sin saberse dónde se encuentra el boceto de esa obra de arte. El original de esa pieza fundida en bronce había sido colocada en la plaza de la Constitución de Magallón en 2014.