Hoy en la prensa se sigue hablando sobre la corrida del Domingo de Pascua en La Maestranza de Sevilla. En El Debate leo un artículo de Ramón Pérez-Maura, “Una gran tarde de gloria en la Maestranza”. Ni una palabra sobre las faenas de los diestros Morante de la Puebla, Roca Rey y David de Miranda. Para Pérez-Maura la “gran tarde de gloria” no fue la actuación de los diestros en la arena sino la presencia de Juan Carlos de Borbón en el palco de los Maestrantes. Ese periodista, refiriéndose al anterior jefe del Estado, señala lo siguiente: “Qué valor demostró queriendo venir a una plaza de toros donde no había ninguna certeza de cuál iba a ser la reacción popular”. Es decir, que Pérez-Maura es consciente de que Juan Carlos de Borbón tenía “rabo de paja”. ¿Qué sucede? ¿Acaso el anterior monarca tiene un historial poco limpio? ¿Alguien le impide venir a España? Entiendo que los ciudadanos que acudieron a la plaza de toros de Sevilla por ver cómo se desenvolvían los toros de Garcigrande eran aficionados fetén que deseaban asistir a un buen espectáculo y salir satisfechos de la lidia in situ, aún sabedores que la corrida iba a ser televisada por Canal Sur. Al verdadero aficionado lo que le gusta es participar en directo cerca del albero, sin importarle el precio abultado de la entrada, sentarse sobre una almohadilla y poder ver el desarrollo de la corrida y poder escuchar a la ‘Banda de Música Maestro Tejera’ a la orden de la batuta del actual director, Sergio Jiménez, sustituto de José Manuel Tristán Becerra en 2024, que a su vez tomó la batuta de su padre, José Tristán Martín hasta 2006, y que éste había heredado la batuta de su tío, Manuel Pérez Tejera tras su fallecimiento en 1971. Toda una saga de músicos que comenzó en 1918, cuando la banda fundada en 1010 por el maestro Tejera recibió el encargo por parte del torero Joselito 'el Gallo' de realizar el acompañamiento musical a los festejos taurinos que se celebraban en la ‘Plaza de Toros Monumental’ de Sevilla, labor que realizó hasta que esta plaza de toros fue demolida. Se cuenta que de entre el repertorio de pasodobles que se ejecutan en La Maestranza solo falta ‘Nerva’ porque en una ocasión a Francisco Rivera ‘Paquirri’ le sentó mal. Cuentan que ese torero estaba matando un toro de Pablo Romero. Y en un momento dado, sonó el solo de trompeta y los aficionados se volvieron para aplaudir ignorando lo que había en el ruedo. Paquirri se sentó en el estribo y dijo que no toreaba hasta que aquello callase. ¿Hubiese hecho lo mismo Morante de la Puebla el pasado domingo si se hubiesen producido abucheos contra el rey emérito? Eso es algo que nunca sabremos.