martes, 10 de febrero de 2026

Simbiosis


Hoy Anson, en La Razón, comenta que no es de recibo que el líder del PSOE pueda aliarse con los partidos de extrema izquierda, con los representantes del separatismo y con el heredero de ETA, y Feijóo no pueda hacerlo con un partido que respeta la Constitución”. Se refiere a Vox, claro. Y Felipe González señala en ese mismo diario que “hay miembros del Gobierno que reconocen haber inflado a Vox para perjudicar al PP”. Uno y otro están equivocados: Vox no respeta la Constitución; y  el PSOE no ha inflado a ese partido de ultraderecha, se mire como se mire. Pero ello no impide que ambos partidos de la derecha luchen en el palenque: uno, por aguantar el chaparrón; el otro, por hacerle un sorpasso (término se empezó a utilizar cuando el PIB de Italia superó al del Reino Unido en 1987). Los socialistas no necesitan inflar a nadie. Es Feijóo el que no sabe cómo conducir su aguja de marear ni por dónde le sopla el viento. La derecha ultra y la ultraderecha, los dos simbiontes políticos, se necesitan para fabricar un monstruo, como la simbiosis de un alga y un musgo para fabricar un liquen, o de un cangrejo ermitaño y una anémona de mar, donde el primero es protegido por los tentáculos urticantes de la anémona, y ésta goza de la movilidad del cangrejo para mayor disponibilidad alimenticia. El resultado de las elecciones de Aragón dejó claro que Azcón no ha estado atento a la urdimbre que le preparaban desde Madrid. Pretendía, como un  pardillo, conseguir la mayoría absoluta para no tener que depender de VOX y se ha dejado aconsejar por Feijóo, consciente éste de que llevaba las velas de su pobre barquilla a barlovento con el soplido de la creciente fuerza en toda Europa de los partidos de derecha radical. El resultado final ha sido que ha perdido dos diputados y la ultraderecha se ha doblado, pasando de 7 a 14. Vox sube y el PP va de derrota en derrota hasta la victoria final.  Lo del PSOE es distinto, consciente de que se encuentra  en caída libre. Son pobres pero orgullosos. A los socialistas les está sucediendo lo que a esos caballeros sin posibles, que se ponían miguitas de pan en la barba, como el hidalgo de ' El Buscón' de Quevedo para simular que había tenido un banquete. Su casi siglo y medio de experiencia política no es un aval sino un dato. Un muerto de hambre, como es su caso, no es quien no tiene para comer sino quien se muere por comer lo que no tiene, sin darse cuenta que Carpanta era más noble que el hidalgo quevedesco. Aquí el que se desternilla de risa es Santiago Abascal viendo el panorama que tiene ante su vista. Feijóo es presa de los agradadores gallegos que le rocían de incienso de botafumeiro, ignorando que España no es Galicia. Y Sánchez resiste como gato panza arriba, eso sí, sacrificando a sus ministros, uno por uno, en la pira de cada comicio autonómico. Ahora, Castilla; después, Andalucía… Pero él quieto en la mata y tratando de aguantar el tipo más galán que Mingo hasta el 27. Después de él, el diluvio.


lunes, 9 de febrero de 2026

Retorno al cachirulo

 

 

Visto lo visto ayer en Aragón, está claro que Azcón tendrá que pasar por el aro de lo que quiera Nolasco si es que pretende gobernar. Y ya sabemos lo que desea Vox: el oro y el moro; es decir, el oro, con puestos de importancia en sus consejerías y echar al moro, o sea, a los inmigrantes. De momento, la situación de Aragón es parecida a la Extremadura. Azcón, al convocar elecciones por “no tener presupuestos”, ha hecho un pan como unas hostias, ha conseguido que Vox doble el número de diputados y que su partido pierda dos. Con esos mimbres, como ya dejé dicho hace dos días, mal se puede hacer un cestillo. Si ambos partidos no se ponen de acuerdo para gobernar habrá que repetir las elecciones y entonces podría ocurrir  lo impensable. Señalan los politólogos que Aragón es el Ohio español capaz de predecir miméticamente los resultados que después se producirían en unas elecciones generales. No sé si eso será cierto, porque España se parece a los Estados Unidos como un huevo a una castaña, o como un espárrago a una alcachofa. Pero no pasa nada. El carrusel de elecciones autonómicas está servido: luego vendrá Castilla y León y más tarde Andalucía. El ciudadano prefiere votar a Vox antes que al PP porque opta por el original por encima de la copia, por mucho que el PP haya invitado incluso al agitador Vito Quiles en el cierre de campaña en Aragón en un intento de captar el voto joven y cabreado. A nadie se le escapa que los fascistas están en alza en Europa y todos sabemos que, en el caso de España, Vox no negocia, impone. Nada nuevo bajo el sol. La aguja de marear indica que muchos aragoneses arden en deseos de volver al cachirulo, a la oscura 'tasca Félix' y al chufla, chufla...

 

sábado, 7 de febrero de 2026

Polvo, niebla, viento y sol


Pues nada, ahora llega la borrasca “Marta”. Esto es como un desfile de modelos. España, que siempre fue un país seco, se está convirtiendo en la sucursal de la cornisa cantábrica pero sin mar y sin vaquiñas mansas. La venta de chubasqueros y de paraguas está triunfando y todos miramos al cielo por ver si aparece el carro de fuego con Elías y escuchamos las trompetas de Jericó por los cerros de Bámbola, que están en Calatayud. Mañana se vota en Aragón y Azcón ya ha tomado el metro de sastre para medir los posibles pactos con Vox, algo que parece inevitable para que haya más de lo mismo. La presidenta de las Cortes de Aragón, Marta Fernández Martín, militante de Vox, ya se ha dado prisa en fichar a Pepe Cerdá para que le pinte su retrato para ser colgado en la Aljafería antes de que pueda ser borrada del nuevo organigrama político. Esa impresentable señora es la misma que negó la mano a la ministra de Igualdad en funciones, Irene Montero, y a la secretaria de Estado, Ángela Rodríguez, antes de participar en un evento con motivo de la presidencia española del Consejo de la Unión Europea, en septiembre de 2023. Escucho rumores de que los discípulos de Lambán  ya están dispuestos a tomar el PSOE regional, como si se tratase de la toma de la Bastilla, tan pronto como se conozca mañana  por la noche el esperado descalabro de  Pilar Alegría, anterior ministra de Educación, a la que pienso votar a mayor gloria del PSOE y por una cuestión de dignidad. En este Aragón envejecido y con pueblos abandonados a su suerte quedan muchos pensionistas que no quieren correr más aventuras de las necesarias, a ser posible ninguna. Saben que las promesas no dan trigo y que casi siempre se incumplen. Como bien recuerda hoy Jesús Rivasés en La Razón, “Aragón es un ejemplo perfecto de un territorio ‘prisionero de la geografía’, según las tesis de Tim Marshall en su libro del mismo título. Entre Cataluña y el País Vasco, con Navarra en medio y con Zaragoza a mitad de camino entre Madrid y Barcelona, es una tierra poco poblada, con escasa relevancia electoral en el escenario nacional”.  Pocos mimbres para hacer un cesto.

 

viernes, 6 de febrero de 2026

A mí me gusta decir 'Valladoliz"

 

Por lo que se desprende del juicio con jurado popular que se está celebrando en la Audiencia Provincial de Burgos, el 24 de febrero de 2024 el ciudadano de Valladolid s de 32 años, Sergio Delgado, diseñador gráfico de profesión marchó a Burgos para celebrar una despedida de soltero.  Sobre las 4’30 de la madrugada, tras el cierre de un bar en Las Llanas (barrio de copas), cerca de la Catedral, un tipo de 25 años le preguntó a Sergio si era de ‘Pucela’. Al responder afirmativamente, ese energúmeno le soltó un puñetazo en la cara con la mala fortuna de que se golpeó la cabeza contra el suelo y falleció. El defensor del acusado intentó justificar el hecho alegando que la muerte de Sergio fue accidental, no por el golpe contra el suelo, ya que padecía una enfermedad cardíaca no diagnosticada y había consumido mucho alcohol aquella noche. Según algunos testimonios recogidos de testigos, Sergio dijo que era de Valladolid  y el agresor se declaró como hincha del Burgos C.F. Quizás ese fuese el detonante. No salgo de mi asombro. No sabía que ser de Valladolid fuese una cosa muy seria. Todavía recuerdo que durante mis estancias en Sevilla, hace ya un montón de años, solía visitar un bar en la calle de San Eloy en compañía de de una vallisoletano, compañero de trabajo, de apellido Gómez. Lo que más le enfadaba a Gómez era que los sevillanos hablasen con ese deje característico que a mí tanto me gustaba. Uno, en su tierra puede hablar como le venga en gana. ¡Faltaría más! Pero  Gómez seguía empecinado en que los sevillanos deberían hablar como lo hacen los de Valladolid si querían triunfar en la vida. No cabía duda de que a Gómez le salía a flote el orgullo castellano, el pendón de Castilla y todas esas zarandajas trasnochadas. No era consciente, sin embargo, de que el castellano que se habla en Valladolid (a mí me gusta más decir ‘Valladoliz’) también tiene sus peculiaridades, como sucede en el resto de las regiones. Los vallisoletanos, entre sus defectos, acostumbran a caer en el leísmo cuando  tendrían que utilizar el 'lo' en referencia al complemento directo de la oración. Ello se nota leyendo a Miguel Delibes, escritor magistral al que admiro. Por otro lado, los de Pucela han creado un diccionario peculiar formado por infinidad de expresiones que no entienden no ya el resto de los españoles sino tampoco sus vecinos del antiguo Reino de León (León, Zamora o Salamanca). Por ejemplo, pedir una barra de ‘riche’ (al referirse al pan), ’no me amueles’, ‘a mayores’, ‘la has mangado’ o ‘no chanas’ son algunas expresiones locales. Pero hay muchas más. La primera significa ‘no me fastidies’; la segunda sustituye a la palabra ‘más’ cuando esta supone un añadido; ‘mangarla’ significa liarla; y ‘chanar’ quiere decir controlar. Y cuando alguien se atraganta, dicen que se ‘añusga’, un bordillo es un banzo’, las pinzas de la ropa son pitos’ y a un egoísta le dicen usmia’. Por otro lado, no cabe duda de que abusan del pretérito perfecto y de que no distinguen en su pronunciación la “Y” con el dígrafo “LL”. Eso sí, se agradece que no utilicen nunca el tonillo cantarín de los zamoranos. En resumidas cuentas, el buen español se escucha en Colombia, según escuché decir a García de la Concha, y no me estoy refiriendo precisamente al ‘criollo palanquero’. A decir verdad, nuestro país (“la casa matriz”) solo representa la décima parte de los hispanohablantes, conque no somos el ombligo del mundo.