jueves, 19 de febrero de 2026

¡Que se te ve el requeté!

 

 

Recuerdo de niño haber visto en la entrada de la escuela donde aprendí las primeras letras tres mástiles (tres tubos pintados de verde) que en contadas ocasiones servían para colocar tres banderas: la nacional (roja y gualda con el águila de san Juan), la de Falange Española (formada por tres bandas verticales -roja, negra y roja- siendo la banda central de color negro el doble de ancha que cada una de las bandas rojas, con el yugo y las flechas), y la del Requeté carlista, que apareció por estos andurriales con la llegada de Felipe de Austria, marido de Juana de Trastámara. La expresión ‘requeté’ tiene su origen en el dicho “tápate, soldado, tápate, que se te ve el requeté” (haciendo referencia al trasero). Se explica, dada la mala vestimenta y con abundantes descosidos del tercer batallón de soldados carlistas que lucharon en la Primera Guerra  (1833-1840) siendo partidarios del botarate Carlos María Isidro, tras haber hecho público el ‘Manifiesto de Abrantes’ donde mantenía sus derechos dinásticos frente a su sobrina Isabel, a la que Galdós definió como "la de los tristes destinos". También recibieron el nombre de “requetés” los cerca de 76.000 participantes de las fuerzas navarras sublevadas que lucharon en la Guerra Civil al servicio de los responsables del golpe de Estado de 1936. Aquellos soldados navarros avanzaban en fila por los caminos por caminos polvorientos y con rumbo el frente tras un abanderado que portaba la bandera con el aspa de Borgoña  y de otro que alzaba una cruz procesional, como puede comprobarse en las ilustraciones de Carlos Sáenz de Tejada y de Joaquín Valverde en “Historia de la cruzada española” editada por Ediciones Españolas S.A. entre 1939 y 1944, estando encomendada la dirección literaria a Joaquín Arrarás de los 36 tomos repartidos en 8 volúmenes  que escribió un equipo auxiliado con muchos corresponsales, todos ellos puestos al servicio de la propaganda franquista. Arrarás, para quien lo desconozca, fue el periodista que entregó a Nicolás Franco los “Cuadernos robados” de Manuel Azaña sustraídos en el consulado de Ginebra, siendo titular Cipriano Rivas y vicecónsul el traidor Antonio Espinosa Sanmartín. Esos documentos manuscritos en libros de contabilidad,  hoy de gran valor histórico, llegaron a manos de Arrarás, jefe de los Servicios de Propaganda  e historiador del bando rebelde. Fue publicando fragmentos en ABC de Sevilla convenientemente seleccionados para suscitar rencor contra Azaña y contra los ministros de la Segunda República. En fin, comencé con banderas izadas en mi infancia y he terminado en lo más parecido a la Rampa de Brañuelas, por no decir por los cerros de Úbeda, por donde se perdió Álvar Fáñez, retratado en “Cartar de mío Cid”. Que tengan un buen día.

 

miércoles, 18 de febrero de 2026

Manantial sereno

 

 Ya hemos enterrado la sardina. Y hoy es Miércoles de Ceniza, día de ayuno y abstinencia y comienzo de la Cuaresma según  se puso de manifiesto en el Primer Concilio de Nicea, hace más de 1.700 años. Fue en 1939 cuando en otro día cenizoso, coincidiendo con el 22 de febrero, moría pasadas las tres de la tarde y a cuarenta kilómetros de su país natal, Antonio Machado. Le enterraron al día siguiente junto a una cajita de tierra que había llevado de España. Tres días más tarde, en la misma pensión fallecía su madre, doña Ana Ruiz. Hasta el sesudo diario The Times publicó una sencilla necrológica que decía: "A diferencia de muchos intelectuales, quienes, habiendo abrazado al principio la República, transfirieron poco a poco sus simpatías a los nacionalistas, Machado siguió fiel a la causa republicana hasta el final". Para el franquismo hubo dos poetas hermanos, a los que consideraba como el bueno, Manuel, (al que a su muerte en 1947 su cadáver fue transportado hasta el vestíbulo de la RAE y al día siguiente trasladado al cementerio de la Almudena con honores de Estado),  y el otro, Antonio, el considerado “rojo” y al que le encontraron en el bolsillo de su raída chaqueta unos versos que empezaban: “Estos días azules y este sol de la infancia…”, que quedó inconcluso. Pero de todo eso ha pasado mucho tiempo. La gente casi no va a misa para que le impongan las cenizas sobre la cabeza, y como ya no dejan fumar en ningún sitio, casi no se ven ni ceniceros en las mesas de los bares ni en las casas. Si acaso solo quedan las cenizas del abuelo, que fue sargento de Intendencia,  en un cenizario discreto que se colocó como un florero en el cuarto de estar sobre una estantería donde dormía el sueño de los justos, además de una horrenda figurilla de “Lladró”, los 12 volúmenes con tapas de color marfil de nombre “Monitor”  (de “Salvat”), y que se adquirió por fascículos semanales de 25 pesetas cada uno  a mediados de los años 60 para más tarde ser encuadernados con tapas de cartoné. Como escribe hoy Miquel Giménez en  Vozpópuli: “Como estamos hechos a las cosas pequeñas, a lo cotidiano, lo doméstico, las grandes magnitudes se nos escapan”.

 

martes, 17 de febrero de 2026

Martes de Carnaval


Hoy, Martes de Carnaval, han aprovechado los Reyes para visitar el Congreso por celebrar que la Constitución del 78 es la que ha permanecido durante más tiempo entre los españoles. Si, pero se ha hecho viejuna y necesita reformas profundas por no cumplir con las expectativas del derecho a la vivienda. Pocos días antes, visitaban al Emérito en Abu Dabi Carlos Herrera y José María Aznar para que ambos por separado pudiesen  hacerse con una foto de recuerdo y contasen a su regreso que se encontraba muy bien aunque  se movía en silla de ruedas. De alguna manera, tanto el locutor  como el político andan buscando el desexilio voluntario del monarca anterior, y suavizar lo que Mario Benedetti definiría como “el trauma del regreso”,  que  Valle Inclán personificó en la persona de Juanito Ventolera; aquel pobre hombre que, vuelto ya de Cuba a Galicia con pocas medallas sin valor, se dio cuenta de haberlo perdido todo, incluso su identidad. Faltan pocas horas, también, para que los ciudadanos acudamos en masa silentes, con bombín y bastón, que es como mandan los cánones de las pompas fúnebres de ringorrango, a la escena más triste de los Carnavales: el entierro de una sardina de cartón-piedra seguida de músicos volanderos, viudas desconsoladas y plañideras alquiladas para el evento. Según la tradición, Carlos III ordenó la 'borbonada' de traer sardinas frescas desde la costa para agasajar al pueblo madrileño durante las fiestas de Carnaval. Pero debido a las largas distancias y los medios de transporte de la época, las sardinas llegaron en avanzado estado de descomposición, provocando un hedor insoportable. Ante la imposibilidad de consumirlas y para evitar problemas de salubridad pública, se decidió enterrar el cargamento de pescado podrido cerca del río Manzanares. Personalmente me gusta más el entierro de Genarín que se lleva a cabo en León cada noche de Jueves Santo, donde se rinde homenaje a Genaro Blanco, bohemio y borrachín fallecido en 1929 al ser atropellado por el primer camión de basura mientras meaba en la muralla y  más tarde convertido en un "santo" popular, al que se le dedican versos jocosos, entre chupitos de orujo y diversas ofrendas cerca del lugar de los hechos.  Los santos populares, entre ellos Genarín, no están aupados en los altares de las iglesias pero siguen presentes en el recuerdo de la gente.

 

lunes, 16 de febrero de 2026

Carrusel de espantos


Conviene evitar confusiones respecto al hiyab, que suele cubrir la cabeza, dejando el rostro visible; el niqab, que oculta el rostro, pero deja los ojos al descubierto; y el burka, que cubre todo el cuerpo incluido el rostro. Cada uno tiene un significado cultural, regional y religioso en el mundo musulmán. Ello viene a cuento con algo que he leído en Vozpópuli hoy, donde se cuenta (leo textualmente) que “el partido de Santiago Abascal impulsa una propuesta de ley con el objetivo de proteger la dignidad de las mujeres y la seguridad ciudadana. A la iniciativa se suman los de Feijóo después de que el pasado julio anunciaran avanzar en esta dirección en su Congreso Nacional”. Una propuesta de ley auspiciada por Vox que se debatirá el Congreso mañana.  Ese partido de ultraderecha entiende que “la utilización de estas prendas tiene una clarísima implicación de erradicación de la identidad personal de la mujer de la vida colectiva de la comunidad en la que se encuentra y de sometimiento al varón”. Y eso lo señala el partido que sigue demostrando su negación sistemática de la violencia de género, desde su oposición al Pacto de Estado sobre la violencia de género hasta la banalización de los asesinatos de mujeres y que entiende que tal pacto, que menos mal que salió adelante, entienden que “es injusto con los hombres”. ¡Pero qué sinvergüenzas! Eso, que Vox se lo cuente a los familiares y a los huérfanos de las 46 mujeres asesinadas en 2025:  a Karilena, asesinada el 31 de enero por su pareja en Suma de Langreo, y a las 45 mujeres que vivieron después: Lina, Doreen, Eva, Andrea, Juana, Josefa, Diana, Marta, Rocío, Miriam, María, Pilar, Maritza, Zunilda, Marisa, Alejandra, Ramy Virginia, María del Carmen, Josefina, Dolores, Mercedes, Ilham, Rosalía, Mercedes, Ginesa, Katherine Yuliet, Eva, Verónica, Yoanna, Martha, Ainhoa, Zahra, Cristina, Eugenia, Silvia, María Pilar, María Victoria, Concepción, María Ángeles, Oriana, Rossmery, Jennifer, Sayuri, Natividad y Bouchra. Aquí lo dejo, que me estoy poniendo malo.