Por lo que se desprende, lo que afirma Jorge Rey va a misa en cuestiones meteorológicas. Anticipó la llegada de la borrasca ‘Filomena’ a España usando el método de las cabañuelas, que carecen de base científica y, desde entonces, se ha convertido en un respetable gurú. Los feriantes tocan madera con las miradas puestas en las fiestas pilaristas, sabedores de que Jorge Rey ya ha advertido del riesgo de una DANA que podría entrar por el oeste y se desplazaría rápidamente hacia el Mediterráneo, dejando un arranque del puente marcado por los chubascos tormentosos en el Levante y lluvias débiles en el Norte. Pero Zaragoza nunca se rinde, según puede leerse en los “Episodios Nacionales” de Pérez Galdós, y aunque caigan chuzo de punta seguirá saliendo a la calle la ofrenda floral pilarista y el Rosario de Cristal, para no ser menos que el procesionado en Calatayud cada 8 de septiembre, el más antiguo de Aragón y el segundo más antiguo de España, que para gozo de los bilbilitanos y A.M.G. de su alcalde y senador por el PP, José Manuel Aranda Lassa, se ha convertido en “Fiesta de Interés Turístico Regional en Aragón”, como también lo son las fiestas en honor de san Roque y las Alfonsadas, por su valor etnográfico, cultural, ambiental y educativo. En las Alfonsadas, para quien no lo sepa, se recrea la toma de esa ciudad el 24 de junio del año 1120 por Alfonso I El Batallador tras la batalla de Cutanda. Por unos días se revive aquel tiempo con un mercado medieval, exhibición de aves rapaces, la toma del castillo, danzas medievales, nombramiento de un caballero, una boda judía, torneos y la lectura de los Fueros de Calatayud otorgados por aquel rey el 26 de diciembre de 1131, a fin de incentivar la llegada de nuevos pobladores a las diversas aldeas de esa estratégica zona de frontera. Con los fueros, los nuevos colonos quedaban libres de deudas anteriores y de multas o culpas pendientes con el rey u otros señores feudales. Con el tiempo, tanto el original de los Fueros de Calatayud como la Bula del papa Lucio III (de 1182, donde entre otras cosas se especificaba que los reyes de Aragón se tenían que casar en La Seo), se encontraban muy deteriorados. En el siglo XIII Alfonso III de Aragón y de Valencia ordenó que el manuscrito fuera restaurado, confirmando de nuevo aquellos privilegios. Una copia de 1554, ordenada por el Justicia de Aragón se conservó (ahora no lo sé dónde están) en el Archivo parroquial de Calatayud. Tengo dudas sobre qué Justicia de Aragón estaba entonces en posesión del cargo, ya que Ferrer de Lanuza y Espés falleció por causas naturales en los primeros meses de aquel año y Juan de Lanuza y Perellós fue nombrado sucesor el 16 de abril de 1554 por el rey Carlos I, que abdicaría en su hijo Felipe a finales de 1555.