martes, 26 de mayo de 2026

'Overbooking' celestial

 

 

El pasado sábado, 23 de mayo, bajo el título “A propósito de una reedición”, hacía referencia a un  artículo de Ramón Pérez-Maura en El Debate donde, bajo el epígrafe “Sí, todavía hay mártires por declarar”, señalaba que “el papa León XIV ha firmado este viernes el decreto de martirio del sacerdote Francisco González de Córdova y 79 compañeros mártires, que dieron su vida por la fe en la diócesis de Santander entre 1936 y 1937”, en referencia a los sacerdotes que murieron asesinados en el cabo de Faro Mayor. En ese sentido, yo aclaraba que muchos de aquellos cadáveres  fueron posteriormente rescatados del Cantábrico, de noche y a hurtadillas,  y sus restos fueron sepultados bajo el altar mayor de la cripta de la Catedral, llamada “El Cristo”,  siendo obispo de esa diócesis José Eguino Trecu. Pues bien, hoy, 26 de mayo, tres días más tarde, vuelvo a leer en se mismo diario digital un artículo de Pablo Sánchez Garrido donde se hace referencia al mismo tema en su trabajo “Otro miembro de la Asociación Católica de Propagandistas, camino de los altares” en referencia a Francisco Sánchez Trallero, dentro del proceso de martirio de Francisco González de Córdova y 79 compañeros, asesinados en la diócesis de Santander, después de que León XIV firmase el decreto de martirio el pasado 22 de mayo. Sánchez Trallero tenía 23 años en el verano de 1936 y era entonces presidente de la Unión Diocesana de la Juventud de Acción Católica, y fue  asesinado en 27 de diciembre de 1936 en el barco-prisión “Alfonso Pérez”. La lista completa de fallecidos aquel día en aquel barco fue de 171 hombres. Pero hubo otros 3 los que fueron fusilados aquella tarde en el Sollado y otros 3 en el cementerio de Ciriego, de acuerdo con los datos recogidos por Fernando de la Lama Ruiz-Escajadillo en su libro “Mártires de la Montaña” (según datos de El Diario Montañés de fecha 28 de diciembre de 1936) donde se narran los sucesos desde la perspectiva del bando sublevado, rindiendo homenaje a los miembros del clero y seglares que fueron ejecutados durante la guerra. Publicado como edición de autor en 1994 cuenta con 271 páginas e incluye diversas ilustraciones en blanco y negro. El último acto público de Sánchez Trallero tuvo lugar el 1 de julio de 1936, cuando inauguró los Cursos de Verano católicos de Santander junto al marqués de Lozoya y Alberto Martín-Artajo, defendiendo que dichos cursos debían seguir la estela intelectual del gran polígrafo cántabro Marcelino Menéndez Pelayo. El 18 de noviembre de 1936 fue llamado a filas. En el propio cuartel militar, un tribunal improvisado presidido por un secretario del dirigente socialista Bruno Alonso lo catalogó como ‘sospechoso’ de no sabemos qué. Esa misma noche, las milicias lo arrestaron en su domicilio familiar de la calle Isabel la Católica, número 1. En el interrogatorio posterior  fue acusado de pertenecer a Acción Católica. Tras un breve paso por la checa de Neila y la Prisión Provincial, el 20 de noviembre fue conducido al buque ‘Alfonso Pérez’ y se le requisó el dinero que llevaba encima, 196’55 pesetas. Tas la toma de Santander por los rebeldes, su cuerpo fue encontrado en el ataúd 98 del cementerio de Ciriego. Tras su exhumación fue llevado a la cripta de “El Cristo” de la catedral de Santander para unirse a los cadáveres de otros asesinados que pudieron ser rescatados de los acantilados de Cabo Mayor. En el Cielo el aforo parece estar casi completo. Fuera del Paraíso solo quedaremos los inicuos, los que no tenemos redención posible..., y por exceso de cupo, claro.

 

lunes, 25 de mayo de 2026

¿En manos de quiénes estamos?

 Sólo VOX y PP, en las Cortes de Aragón, condenan la violencia política, y  votan por la libertad y el pluralismo - VOX

 

David Arranz, portavoz de Vox en la comisión de Educación de las Cortes de Aragón, este lunes, durante su intervención ha dicho que “le gustaría ver mucho cerdo en los comedores escolares”. A mí, como ciudadano, me gustaría que hubiese menos repugnantes tipos representando a los aragoneses en el palacio de La Aljafería. Es evidente que el odio de Vox a los marroquíes que viven en España demuestra que los socios del PP,  tanto en el Gobierno como en el Ayuntamiento, son unos xenófobos redomados que producen vergüenza ajena, si bien es cierto que la culpa de que la ultraderecha diga cosas de ese tenor es de aquellos que les votaron, por pensar como ellos. Jorge Azcón, que tendrá que bailar con los adefesios fascistas la pieza más larga de su legislatura, es el responsable de que se esté arruinando en Aragón la Educación Pública en beneficio de la Concertada, mayormente manejada por clérigos; algo parecido a lo que está sucediendo con la Sanidad Pública, donde la derecha lleva años intentando “cargársela” de raíz en beneficio de la Privada, entre los que se encuentra la empresa "Quirón"el as de oros de la baraja madrileña en el castizo juego del cané entre tahúres con chalecos de flores y barateros de navaja trapera. También sorprende que el Gobierno de Aragón haya renunciado a los contratos por los que se entregaba fruta en las comidas de los colegios de la Comunidad, según ha declarado  Aránzazu Simón, de Vox, consejera de Agricultura, Ganadería y Alimentación “que no ha descartado recuperar este plan en un futuro con productos de calidad y proximidad”. ¿En un futuro, dice? ¿Cuándo? Simón entiende que el Gobierno de Aragón “no puede entregar a los niños peras de Sudáfrica o naranjas de Egipto”. ¡Pues que compren la fruta a los agricultores de aquí y se dejen de decir chorradas! ¿Dónde está el problema? Entiendo que las peras sudafricanas, las naranjas de Egipto y los melones de Villaconejos, que se encuentra en la provincia de Madrid, pueden contener las mismas propiedades dietéticas y de riqueza melamínica que las aragonesas. A mi entender, la fruta, venga de donde venga, es fundamental en una dieta equilibrada gracias a su alto aporte de agua, fibra, vitaminas y minerales esenciales. No se les puede negar la fruta a niños que, en muchas ocasiones, solo hacen una comida de fuste al día, la del colegio en días lectivos. Argumenta Simón que “no es aceptable que un programa público que se presenta como apoyo al sector agrario termine beneficiando a productores de terceros países”. Lo que no parece admisible es que los niños no puedan comer fruta por la "cerrazón baturra del chufla, chufla", de una advenediza consejera que no sabe por dónde le sopla el aire. Como dice en el “Cantar de Mío Cid Álvaz Fáñez, llamado Minaya, en alusión a Alfonso VI de León: “¡Dios, que buen vassallo si oviesse buen señor!”.

 

Romerías a tutiplén

 El Cristo de las Batallas: de la guerra al consuelo, del combate a la  romería

 

Estos días de Pentecostés están plagados de romerías en muchos municipios de España. La pasada madrugada se asaltó la reja de la Blanca Paloma en Almonte (Huelva) tras la entrada del Simpecado de la Hermandad Matriz (aclaro que simpecado es la insignia que en las procesiones andaluzas marcha delante de las cofradías de la Virgen, que ostenta el lema ‘sine libe concepta’).  Y hoy,  la Ciudad de Doña Elvira celebra la fiesta del Cristo de las Batallas en los alrededores de la ermita de Santa María de la Vega, que otrora perteneció a la Orden de San Juan de Jerusalén. La ermita, de una sola nave de ladrillo de estilo mudéjar, siguiendo la estética de San Salvador de los Caballeros, está rematada en su zona norte con una espadaña moderna que alberga dos campanillas. La cubierta de la nave es de madera en su interior, y el presbiterio contiene pinturas murales del siglo XIII relacionada con pasajes de las vidas de Cristo y de Salomón. Se encuentra en este templo una imagen del Santísimo Cristo de las Batallas, patrón de Toro. Esa ermita, en la vega del Duero, está vinculada con un episodio histórico importante: la batalla de Toro, librada el 1 de marzo de 1476 en las inmediaciones de Peleagonzalo, donde se encontraron, no precisamente para acariciarse, los ejércitos de Alfonso V de Castilla y de Fernando II de Aragón en defensa de Isabel (hermana paterna de Enrique IV de Castilla, ambos hijos de Juan  II de Castilla) frente al ejército de Alfonso V de Portugal, aliado de Juana ‘la Beltraneja’, hija única y heredera de Enrique IV de Castilla y de su segunda esposa, Juana de Portugal, hija de Eduardo I de Portugal y sobrina de Isabel. Aquellas hostilidades finalizaron en 1479 con la firma del ‘Tratado de las Tercerías de Moura’. Juana renunció a sus derechos dinásticos y se retiró a un convento en Coimbra, dejando el camino libre para que Isabel consolidara su reinado en Castilla. Juana se había casado en 1475 con su tío Alfonso V de Portugal en Plasencia (Cáceres) a los 12 años de edad. Pues bien, como en todas las romerías, hoy todo se reduce a un acto religioso con gorigoris, eso que no falte, y a la posterior fiesta profana de compartir comida de alforja y participar en determinados actos lúdicos entre pitos, gaitas, petardos, tragos de vinazo recio, ji, ji, ja, ja, la sombra de Mañueco pululando como un  fantasma, ¡viva no sé qué!…, vamos, lo de siempre.  

 

domingo, 24 de mayo de 2026

Un jamón momificado y otras lindezas

 Entre la leyenda y la realidad

 

No conozco la ciudad de Jaén, pero he leído que en la ‘taberna El Gorrión’, junto a la Catedral, y cruzando la estrecha calle Arco del Consuelo, se conserva un jamón momificado que data de 1918 y que sigue colgado para que puedan contemplarlo los turistas, los curiosos, los simpatizantes con todo lo referente a las momias de los faraones de Egipto, o con los devotos de Teresa de Ávila. Sobre ese pernil reseco e incorrupto se han escrito hasta leyendas curiosas. En lo que respecta a la calle Arco del Consuelo, se sabe que en la noche del 6 de octubre de 1848 se cometió bajo el arco entonces existente (que tuvo una hornacina con una imagen de la virgen del Consuelo), el crimen más sonado de la historia de Jaén desde el cometido siglos atrás contra el Condestable de Castilla, Miguel Lucas de Nieva, mal llamado “de Iranzo” (que tal era el apellido  de su padrastro) el 21 de marzo de 1473 en la antigua Catedral de Jaén. Se sabe que fue apuñalado mientras rezaba de rodillas en la capilla mayor y que fue impulsado por celos nobiliarios y por su tolerancia hacia la comunidad judía. En el ‘Parador Nacional Castillo de Santa Catalina’ existió un cuadro (que en la actualidad no se sabe dónde se encuentra) del condestable Miguel Lucas, realizado por el pintor  de Villagordo Francisco Cerezo Moreno (1919-2006), que idealizó su figura al no tener  la menor idea de cómo era el personaje cuando la Delegación de Turismo, de la que era subsecretario el jienense Antonio García Rodríguez-Acosta, le encargó esa pintura para adorno de ese parador cuando fue inaugurado a mediados de los años 60.  Pues bien, como señalaba al principio, aquella noche de 1848, con ánimo de robarle, unos desconocidos apuñalaron al carlista Ramón Calvo, conde de la Puebla de los Valles, que falleció poco después. Se tardó casi un año en encontrar a los culpables, los hermanos Juan y Silvestre Merelo Espejo, vecinos de Martos, que recibieron garrote vil mediante ejecución pública el 25 de octubre de 1849 en El Ejido de Belén, que en la actualidad es un barrio extramuros de Jaén. Un cómplice, Malaquias de Mora, fue condenado a cadena perpetua y a presenciar las ejecuciones.