martes, 24 de marzo de 2026

No todo vale



A propósito de que hoy martes Soledad Iparaguirre,‘Anboto’, podrá salir de prisión entre semana, vivir en régimen de semilibertad para trabajar, o hacer voluntariado de lunes a viernes y volver a la prisión de Martutene solo para dormir los fines de semana (por aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario),  es porque así lo ha entendido la Junta de Tratamiento, y porque tal concesión le ha llegado de la mano del departamento de Justicia del Gobierno vasco. Bueno será recordar que  ese mismo régimen penitenciario le fue concedido recientemente a Garikoitz Aspiazu, 'Txeroki'. Comprendo que  la puesta en semilibertad de ambos ciudadanos cause indignación a los familiares de sus víctimas. Pero también parece normal que aquellos que en su día fueron encarcelados por actos terroristas tengan derecho a rehacer sus vidas, hayan o no pedido perdón por las atrocidades cometidas. En España no existe la cadena perpetua e Iparaguirre ya ha pasado entre rejas 22 años. Se trata de una "medida excepcional" que, aunque tendrá que ser aprobada por el Juez de Vigilancia penitenciaria, se ejecuta de forma inmediata. La banda terrorista ETA ya no existe y todos hemos salido ganando. Lo que no parece de recibo es que Antonio R. Naranjo, en El Debate, señale hoy en un infame artículo que ‘Anboto’, como hace nada ‘Txeroki’, “salga anticipadamente de la cárcel porque el también terrorista Otegi le puso esa condición a Sánchez para hacerle presidente”. Y por si ello fuese poco, añade ese sansirolé que “la frase puede decirse al revés: Sánchez es presidente porque aceptó pagarle el alquiler de sus votos a la nueva Batasuna a cambio de soltar a sus amigos asesinos”, para rematar su argumento de la siguiente manera: “Solo un sinvergüenza avaricioso [Sánchez] es capaz de lograr un puesto que deben decidir los ciudadanos, sustituyendo la falta de votos por un trueque obsceno con esa coalición de golpistas, terroristas y prófugos que le han votado para tenerlo intervenido y teledirigido y poder darle órdenes bajo amenaza de dejarle caer”. Voy a hacerle un recordatorio a ese plumilla: El diario donde Antonio R. Naranjo colabora escribiendo disparates, El Debate, fue un periódico católico y conservador de gran tirada, fundado por Ángel Herrera Oria, que representó hasta 1936 a la derecha democristiana. Hoy, en su edición digital y bajo la dirección de Bieito Rubido representa a la ultraderecha más casposa. Noventa años antes, como digo, algunos de sus periodistas fueron perseguidos o asesinados, y su redacción fue confiscada. Hoy la bondad de la democracia ha hecho posible que se acepten todas las opiniones vengan de donde vengan, y a nadie se le persigue por dar su opinión por muy torticera que sea. ¡Faltaría más! Pero ello no quiere decir que se haya abierto la veda para escribir disparates con ataques injustificados contra el presidente del Gobierno. Se podrá no estar de acuerdo con su modo de gobernar, pero Sánchez fue investido por el Congreso de los Diputados el 16 de noviembre de 2023 (con 179 votos a favor y 171 en contra) después de obtener la mayoría absoluta en segunda votación durante la sesión de investidura de la XV Legislatura, y nombrado por Felipe VI de acuerdo con lo establecido en el artículo 99 de la Constitución. En consecuencia, Antonio R. Naranjo, por decoro profesional, debería medir lo que escribe antes de publicarlo. No todo vale.

 

lunes, 23 de marzo de 2026

Baladriar y baladrar

 

Hoy,  Pedro García Trapiello, en su artículo “Un coche así”, en Diario de León, hace referencia a un señorito andaluz, Luis Andrés Marcial de Torres, que  fue a visitar a su amigo, compañero de estudios, que se encontraba trabajando con un pariente en un  páramo leonés. Le preguntó por él a un campesino, mientras  esperaba a su amigo en un prado que estaba en la encimera de un pueblo, y si el prado era suyo. El campesino le contestó que no, que lo tenía arrendado, que los prados suyos estaban en la vega baja, más un trozo de monte con mucha escoba que vale poco. “Pues mi papá --le dijo Luis Andrés al campesino--tiene una finca en Jerez que tardamos lo menos tres día en recorrerla en coche...”. Y el campesino, sin apenas inmutarse, le contestó: “Pues nosotros también teníamos un coche así y tuvimos que venderlo”. Los fanfarrones son, por regla general, presuntuosos, jactanciosos, petulantes, bravucones, fantasmas y vanidosos. Me viene a la cabeza aquella vieja canción que se  escuchaba durante la Guerra de la Independencia: "Con las bombas que tiran los fanfarrones, se hacen las gaditanas tirabuzones", o la letrilla que se escucha en los sanfermines pamploneses: “Ellos eran cuatro y nosotros ocho, que palo les dimos ellos a nosotros”. Las últimas fanfarronadas sonadas son la amenazas arancelarias de Trump, que un  día dice una cosa y al día siguiente la contraria. En aragonés tenemos la palabra “baladriar”, equivalente a “fablar con arroganzia chitando fanfarronadas”. Cosa diferente es “baladrar”, que equivale a gritar, a dar alaridos para comunicarse en la lejanía. Eso me recuerda algo leído en no sé dónde referido a dos pastores que estaba a cierta distancia controlando sendos ganados de pécoras. A la hora de comer, uno de ellos le baladra al otro: “¿Qué, comemos?”. El otro le contesta: “Como quieras..., ¿pero de tu comida o de la mía?”. El otro colega, que era un puñetero somarda, le contesta:“Mejor de la tuya, que no te oigo”. Somarda, por si alguien lo desconoce, es el término aplicado en Aragón a la persona socarrona y sarcástica. El caso de Luis Andrés Marcial de Torres, que describía García Trapiello, es distinto. Aquel andaluz no era sarcástico ni socarrón, sino un auténtico gilipollas.

 

domingo, 22 de marzo de 2026

Ya huele a incienso

 

Los desfiles procesionales de Castilla y León se distinguen por su silencio atronador, y perdonen el pleonasmo. Entre su acendrada austeridad aparecen cuatro personajes singulares que solo se dan en esa parte de España. Me refiero, por ejemplo, al Lambrión Chupacandiles, que anuncia las procesiones de Ponferrada; a Barandales, que aparecen en cabecera de las procesiones en Zamora equipado con dos cencerros; o al Pardal, todo un símbolo en Medina de Rioseco (Valladolid), que se encarga de recoger las cofradías y dirigir posteriormente las procesiones anunciando la marcha mediante toques lúgubres de corneta. El nombre (pardal) se cree que le viene dado por el gorrión, también llamado de esa guisa, que anuncia con su canto la primavera. Tararú, en Palencia, no es un personaje sino el sonido de una corneta muy larga que se utiliza para llamar a los cofrades para participar en la Procesión de Los Pasos. Es equivalente al Merlú zamorano y a la Ronda leonesa.  El Merlú es una figura  emblemática de la Semana Santa zamorana, consistente en que seis parejas de congregantes de la Cofradía de Jesús Nazareno salen en la madrugada del Viernes Santo con cornetas y tambores para despertar y reunir a los mayordomos  antes de esa larga, silente y tétrica procesión. De la misma manera, la Ronda se desarrolla en la ciudad de León en la madrugada del Viernes Santo. Es un acto singular y único organizado por la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno. Como puede comprobarse, la Semana Santa española tiene unas peculiaridades típicas, tanto religiosas como gastronómicas, que siempre sorprenden a los visitantes. Es cultura y tradición a partes iguales. Cada región tiene sus rarezas ancestrales que las distinguen del resto, aunque en ninguna de ellas falta el fervor popular, da igual que sea con el retumbar de tambores en Zaragoza, con el profundo silencio de Zamora, o escuchando el sonido  negro de una saeta salida de un balcón de Sevilla. Pero una de las cosas más importantes es que haga buen tiempo, que anime a la gente a salir de sus casas para  poder respirar humo de incienso en callejuelas tortuosas, o ir a una casa de comidas a saborear con la familia a mesa y mantel un contundente bacalao confitado a baja temperatura con ajo y aceite, asado al horno, cocinado "al pil-pil" (emulsionando su gelatina) o rebozado, regado con un vino‘tempranillo’ de Valdepeñas de precio muy asequible, por ejemplo un ‘Señorío de los Llanos’, crianza (2020), o un tinto‘Colegiata’  (D.O Toro) de Bodegas Fariña. Lo bueno, me refiero a los vinos, no tiene por qué ser caro. El buen bacalao, en cambio, hace tiempo que dejó de ser comida de pobres.