
Me entero de que la empresa “Mango” ha puesto a la venta unas camisetas que aparecen unas tumbonas, el mar y al fondo el peñasco de Es Vedrà, al que sitúa en Mallorca, cuando está en Ibiza. Las prendas, de color azul celeste y estética veraniega, incluye en la parte delantera una imagen tomada desde la playa de Cala d’Hort, donde puede leerse “Crafted by the coast” (elaborada junto a la costa) y en la espalda aparece el texto “Another day at the beach” (otro día en la playa). Y debajo: “Es Vendrá. Mallorca”. A saber dónde se fabricaron esas camisetas, si en Mongolia Interior, en Bombay Sur o en Laos, por decir cualquier sitio donde la mano de obra es muy barata. Los turistas extranjeros que las compren en un chiringuito playero seguro que no se fijarán en esos detalles geográficos. Es Vedrá (en catalán Es Vedrá), o sea, lo mismo, donde desaparecieron por la sed las cabras (citadas por Blasco Ibáñez en su obra de 1908“Los muertos mandan”) y donde solo anidan las aves y campan a sus anchas las lagartijas pitiusas. Viejas leyendas señalan que ese peñasco fue el hogar de sirenas, que intentaron atraer a Odiseo fuera de su barco en la famosa obra de Homero. También se la considera la isla sagrada de Tanit, la diosa de Cartago, de la Luna, de la fertilidad y de la guerra, que se convirtió en la patrona de Ibiza. Pero junto a Ibiza hay otros islotes: Tagomago, Espalmador, los islotes de Poniente y Ses Margalides (conjunto de dos islotes rocosos donde se suele practicar el buceo). A mí o me extrañaría que cualquier día se vendan en Peñíscola camisetas donde aparezca en su parte delantera una xerigrafía con la foto de León XIV y ponga debajo “El Papa Luna”. A los chinos que las fabrican y que no entienden de papados, de vicarías ni de dogmas todo les va bien con tal de venderlas, o sea.