lunes, 11 de mayo de 2026

Empanadas

 

 

En sentido despectivo, “tener una buena empanada”, o tener una "empanada mental" se utiliza  para señalar que una persona está muy despistada, aturdida, confusa o que no se entera de lo que ocurre a su alrededor. Eso lo dicen los que no acostumbra a leer los agudos  artículos de Pedro García Trapiello en Diario de León. Ruperto de Nola, como bien recuerda García Trapiello, ya las recetaba en el siglo XV, y a principios del XX el villafranquino  Carlos Álvarez de Toledo, “que tenía a la empanada como la soberana de los platos bercianos: fría o caliente, como se hace en Villafranca no es conocida en parte alguna ni tiene rival para excursiones y hasta en banquetes de tono o boda y en brindis de chorro suelto. Se prepara para todos los gustos: con pollo, con conejo, con anguilas, con cabrito, con codornices, con ternera, con lomo, con ranas y con acelgas; y se la hace también con bacalao o con sardinas. Se unen jamón, chorizos y pimientos rojos del país, que no los hay mejores en el orbe, casementado o celestinado todo ello con un prudente golpe de cebolla suavizadora”. En su Libro de guisados, manjares y potajes”,  editado en Logroño a expensas de Diego Pérez Dávila, alcaide de Logroño, en 1529,  Ruperto de Nola, cocinero que fue del Serenísimo Señor Rey don Hernando de Nápoles, hizo una recopilación de productos culinarios en la edición toledana de 1525 donde se juntaba la cocina medieval no sólo por el uso de los alimentos más frecuentes en esa zona, sino por la utilización de los productos que enseñaron a mezclar los romanos y que habían aportado los árabes; por la presencia de hortalizas estimadas en el área oriental ibérica (almendras,  arroz,  avellanas, naran­jas, limones, berenjenas, calabazas, coles, zana­horias, espinacas,  habas, higos, lechugas, pue­rros, etcétera); y por el deseo que entrecruzar las culturas gastronómicas de judíos, moros y cristianos. Sigue contando García Trapiello: “Pero va mi memoria anclada a tres empanadas. La más rara, babiana y lacianiega, alta como una hogaza, pues hogaza era de masa madre, preñada sin duelo con chorizo, lomo, panceta, tocino y huevos duros, un hornazo bestial que los motriles salmantinos trashumantes celebraban; no he vuelto a verla. La más fina que nunca vi era de las clarisas de Ribadeo, de bonito entomatado en hojaldre, puro pastel. Pero la más entrañable por pobreza sabrosa, entorno y cariño, la de acelgas y tocino que nos horneó una paisana de Burbia rodando allí la serie de ‘Los ríos de León’, seguida de una gozosa torta de san Pedro hecha al horno con solo pan viejo y leche...”. El nombre de empanada proviene del castellano “empanar” que significa encerrar algo en masa para cocerlo. La empanadilla es su hermana pequeña. Se cuenta que en la calle madrileña de Fuencarral  hubo un bar donde vendían unas hogazas de pan gallego con un pollo asado dentro. Eso tampoco es una empanada. Parece ser que un gijonés conocido como Vitorón, que hacía la ruta al poderoso puerto de Le Havre con cargamento de sidra, en una escapada furtiva a París  conoció a un joven, de nombre Marie-Antoine Carême, más conocido como Antonin Carême (París, 8 de junio de 1784-12 de enero de 1833) que trabajaba en la pastelería  Chez Bailly” (y que más tarde desarrollaría en su obra “L'art de la cuisine française “ en 5 volúmenes)  quién le dio a probar un pan hojaldrado relleno de carne de pichón. De vuelta a Asturias le pidió a un conocido confitero que le preparase una empanada de bonito con la masa que le había enseñado su amigo francés, y así nació la empanada (pastelón)  hojaldrada de bonito. Carême murió en su casa de París, en la Rue Neuve Saint Roche, a la edad de 49 años, debido a la inhalación durante muchos años de los gases tóxicos del carbón de leña con el que cocinaba. Está enterrado en el cementerio de Montmartre.

 

A propósito de san Gregorio

 


Vivo en  una zona de Zaragoza en continuo sobresalto. Cuando no suena un convoy de bomberos lo hace un coche de la policía local, o una ambulancia moviendo tabas. Para colmo, estos días son fiestas en mi barrio en honor de  un santo equivocado,  en una carpa suena la música de grupos infames hasta pasadas las dos de la madrugada y en ciertos puntos de las aceras es difícil poder circular por las terrazas de bares y clientes que permaneces de pie con botellín en mano dando gritos como energúmenos. Digo que se trata e un santo equivocado por celebrarse fiestas en honor de san Gregorio Magno en vez de san Gregorio de Ostia, cuya fiesta se celebra en 9 de mayo, mientras que la festividad de san Gregorio Magno es el 3 de septiembre y la de san Gregorio de Nisa (amigo de san Gregorio Nacianceno) el 2 de enero, compartiendo memoria con san Basilio Magno, su hermano. Pero resulta que san Gregorio Nacianceno (natural de Capadocia) y san Gregorio de Ostia son el mismo santo. Vamos, un lío. Pero voy a ser más preciso: durante cientos de años, desde el siglo V hasta el Concilio Vaticano II la festividad litúrgica de san Gregorio Nacianceno fue el 9 de mayo, como decía, motivo por el que todos los pueblos naciancenos, tanto los castellano-manchegos, como de otras regiones españolas, siguen celebrando su fiesta ese día o el fin de semana más próximo al mismo. Uno de los registros más antiguos donde figura san Gregorio Nacianceno como protector ante las plagas se encuentra en el año 885 cuando el papa Esteban buscó la intercesión del santo y la bendición del agua rociada sobre sembrados y viñas con motivo de la plaga de langosta que invadió las Galias en esa época. En el año 1965, se estableció el 2 de enero como nueva fecha litúrgica de san Gregorio Nacianceno, que entró a profesar en la Orden Benedictina. Juan XVIII lo ordenó obispo de Ostia y cardenal en 1004, encargándole la Biblioteca apostólica. La hagiografía del santo cuenta que entretanto ocurrió que en España, junto al río Ebro, una enorme plaga de langostas devastaba todas las cosechas, sin que de nada sirvieran las plegarias. Más tarde se desplazó Gregorio a Calahorra cuando otra nube densa de langostas cubría los campos. De ahí marchó a Logroño. Por entonces Domingo (más tarde llamado “de la Calzada”), ermitaño de Villoria y nacido en Cantabria, llevaba vida solitaria en la comarca de La Bureba con sus discípulos,  donde ocurrió un suceso. Llegada la hora de la cena, fatigados sus discípulos por el trabajo y sin alimento, se vieron obligados a pedir comida a los vecinos, pero nadie se la dio, por lo que decidieron entrar en el huerto de un militar y tomaron lo necesario para comer. Al saberlo el dueño, envió a su criado para que les quitara lo que habían tomado sin permiso y los expulsara.  Pero por razones desconocidas,  al militar comenzó a hinchársele todo el cuerpo. Llamó a los que se habían apropiado de lo ajeno, les pidió perdón, mandó devolverles los frutos y, curiosamente,  el militar recuperó la salud.  Ante aquel prodigio,  los habitantes comenzaron a ser más generosos con sus limosnas. Después, Gregorio y sus discípulos  fueron a un pueblo llamado Fajal (más tarde Santo Domingo de la Calzada) donde Domingo, discípulo de Gregorio, decidió construir una iglesia, pero la diseñó estrecha.  Gregorio le recomendó que la hiciera mayor, vaticinando que allí sería enterrado. Cinco años más tarde enfermó Domingo, muriendo  en Logroño el 9 de mayo de 1044 (el mismo día y año que Gregorio)  siendo papa Benedicto IX. La tradición de que cada pueblo en España tenga un santo patrón o patrona proviene de una mezcla de raíces religiosas, historia de la Reconquista y la necesidad de protección local por el impacto de las plagas y de las epidemias, consolidándose especialmente durante los siglos XVI y XVII. A día de hoy existen en España 148 fiestas declaradas “de interés turístico nacional”,  de las que 92 son de tinte católico. Nunca entendí la necesidad que tienen católicos de dirigirse al Supremo Hacedor con la mediación de intermediarios ejerciendo de procuradores intrusos. Si alguien lo entiende, que me lo explique.

 

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domingo, 10 de mayo de 2026

Apariciones o epilepsia

 

 

De entre las cosas más insólitas que he leído en la prensa últimamente destaco algo que hoy comenta un diario local aragonés con respecto a las apariciones marianas: “La Virgen en Lourdes en 1858  habló en aragonés”, según ha afirmado el etnomusicólogo francés Jean Jacques Castélet. En todo caso, la Virgen María hablaría en el dialecto local del occitano conocido como patois gascón (o bigurdán), que era la lengua materna de Bernadette Soubirous y de sus hermanos. Un siglo más tarde, en 1958, cuentan que se volvió a aparecer la Virgen en la cueva  de san José a ocho niños en un barranco diminuto de Jorcas, pueblo turolense. La prensa de entonces se refirió al “Lourdes español”. De aquellos niños, uno de ellos, Miguel Izquierdo fue a una fuente cercana para llenar dos botijos de agua, sobre las 14 horas. Era el 6 de junio. Subió corriendo y contó a su madre que se le había aparecido alguien.  Describió a una niña de muy corta estatura, resplandeciente, con una mano junto al corazón y la otra sosteniendo‘una cosa redonda, como una pelotica’. Se cubría aquella aparente niña -según relató- con un vestido azul. El diario ABC se hizo eco del suceso que acababa de aparecer en el diario de la cadena del Movimiento Lucha  (hoy Diario de Teruel) y envió a Luis de Castresana para que diese cuenta del supuesto milagro. Pero antes de aquella fecha hubo otras apariciones. La última se había producido el 27 de mayo de 1945 en La Codosera (Badajoz). Marcelina Barroso vio un bulto en lo alto de un castaño y, al acercarse, vio a una mujer bellísima envuelta en un manto negro, con la cara sumida en el dolor. Fueron solo unos segundos. Ocho días después, la imagen se le apareció de nuevo y le pidió que acudiera al mismo lugar en compañía de otras personas que pudieran compartir la supuesta visión. Una década después, se produjo otra  aparición en La Puebla del Río (Sevilla) protagonizada en  aquella ocasión por un solo niño de diez años que, desde 1968 hasta 1975, experimentó una serie de encuentros no solo con la Virgen con su Hijo en brazos.  Por mandato de la Virgen, según afirmó el zagal, pidió a sus padres que comprasen los terrenos donde se sucedieron los encuentros y construyeran un santuario, que todavía hoy sigue abierto a los pobres. Hubo otras apariciones: en Garabandal (Cantabria, 1961-1965) y en El Escorial (Madrid, desde 1981). En Garabandal, protagonizada por cuatro niñas, destacaron los mensajes de conversión y las profecías, mientras que El Escorial, con Luz Amparo Cuevas como protagonista, se centró en la Virgen de los Dolores. Ninguna de ellas ha tenido el reconocimiento oficial definitivo de la Congregación para la Doctrina de la Fe, siendo muy cautelosa con esas supuestas apariciones que, desde la Revolución Francesa,  parecen multiplicarse. Algunos científicos abrigan la idea de que ciertos individuos que experimentan apariciones marianas o de otra índole podrían padecer trastornos neurológicos, como la epilepsia del lóbulo temporal. Este trastorno puede provocar episodios de alteraciones sensoriales y emocionales, como visiones, sensaciones de éxtasis o experiencias místicas. Los casos de Teresa de Cepeda o de Faustina Kowalska son de libro. Ahí lo dejo. Que cada uno piense lo que quiera.

 

sábado, 9 de mayo de 2026

Milongas

 

 

Jorge Fernández Díaz, supernumerario del Opus Dei y de misa diaria, ministro del Interior en el primer gobierno de Marian Rajoy y que antes de ello había ocupado diversas secretarías de Estado con Aznar; que presuntamente conspiró para fabricar casos de corrupción contra partidos independentistas; que creó la “Ley Mordaza” y una “policía política” liderada por el exdirector adjunto de la Policía Nacional Eugenio Pino y la ayuda del excomisario José Villarejo, para sustraer documentos sensibles a Luis Bárcenas que comprometían al PP con la contabilidad ‘b’ mientras éste estaba ingresado en prisión; que está investigado por el “caso Kitchen”; que dice tener un ángel de la guarda llamado Marcelo; que mantiene que el papa Benedicto XVI le dijo que el Diablo quería destruir España con el independentismo de Cataluña; y que concedió la Medalla al Mérito Policial a María Santísima del Amor y la Cruz de Plata de la Guardia Civil a la Santísima Virgen de los Dolores de Archidona; este personaje como sacado de una opereta bufa,  se pasa el día arremetiendo contra Pedro Sánchez y culpándole de todo lo que acontece, ora de no haber manejado bien la pandemia de coronavirus, ora de que una granizada haya podido estropear las cosechas en el valle del Jalón, ora de que en el puerto tinerfeño de Granadilla haya fondeado el barco “MV Hondius” con enfermos de hantavirus unas semanas antes de la visita de León XIV y la prevista concentración de gente, algo “sólo comparable -como señala en La Razón hoy- a la insensata celebración del 8 de marzo de 2020 durante el Covid 19 con la celebración del ‘Día Internacional de la Mujer’, pese a que el 31 de enero se había detectado el primer caso de contagio en un turista alemán en La Gomera, otro en Mallorca el 9 de febrero y posteriormente otro en Sevilla, el 26 de febrero”. Añade que “la consecuencia, como es sabido, fue que el 14 de marzo el Gobierno declaró el estado de alarma mediante un Real Decreto y confinó a toda la población hasta el 21 de junio, durante un total de 100 días. Lo hizo además al margen del Congreso, y siendo declarado con posterioridad ‘anticonstitucional’ por el Tribunal Constitucional. ¿Qué hubiese ocurrido en España de no haber sido confinada toda la población? ¿Cómo supone Fernández que habría actuado un Gobierno del PP en esas circunstancias? El “gafe Sánchez” (como así le denomina hoy este estrambótico personajillo) hizo lo que debía hacer en una situación de alarma. Según la OMS, en España se produjeron alrededor de 168.000 defunciones y a día de hoy todavía muchos ciudadanos siguen sufriendo diversas consecuencias patológicas derivadas  de aquella desventura. ¿Qué hizo en su comunidad Díaz Ayuso con los triajes en las residencias de ancianos?  Solo recibieron asistencia los mayores de 75 años que tenían concertados seguros privados, un derecho que se negó al resto. Quedó claro que la derivación de las residencias de la comunidad de Madrid no se basó en criterios clínicos. Tampoco hubo investigaciones posteriores porque la extrema derecha lo impidió y Díaz Ayuso se fue de rositas. Señor Fernández, déjese de milongas, sosiéguese, tome la pastilla de la tensión y dialogue con Marcelo, su ángel custodio, o con  Escribá y Albás, que habita en el Más Allá, para que le describa sus delirios nobiliarios, su cambio de apellido y su deseo frustrado de pertenecer a la Orden de Malta sin presentar pruebas de nobleza necesarias. Por si no lo sabía, podría contarle que el Marquesado de Peralta no le correspondía a ese 'santo exprés' ni siquiera por un lejano parentesco, que tal título había sido rehabilitado el 16 de octubre de 1883 por Alfonso XII (que entró en vigor tras la bula de 29 de noviembre de aquel año, emitida por el papa León XIII por tratarse de un título pontificio) en favor de Manuel María de Peralta y Alfaro, ministro plenipotenciario de Costa Rica en España, con única sucesión en ese país.