Es sabido que
existe un hermanamiento entre Toro (Zamora) y Magallón
(Zaragoza) que se selló oficialmente en el año 2018,
al existir lazos históricos de ambos pueblos desde el siglo XV a raíz de la famosa batalla
de Toro ocurrida en 1476 durante la Guerra
de Sucesión Castellana, donde hubo una fuerte presencia de
voluntarios magalloneros. Magallón fue un señorío, amurallado
por Pedro IV por la amenaza castellana,
ante la que sucumbió en 1366 cuando fue tomada por Bertrand du Guesclin y Guillaume
Boitel a la cabeza del ejército francés en nombre de Enrique II de Castilla, para
pasar posteriormente en el s. XIV a formar parte de la Corona de Aragón. Pues bien, de alguna manera también existen lazos
de unión entre Zamora y Tarazona (Zaragoza). Para entender esa conexión es
necesario conocer la ‘Leyenda del pez de
hierro’ relacionada con el anillo pastoral del obispo Atilano, nacido en Tarazona (y convertido en patrón de esa ciudad
aragonesa) y primer obispo de Zamora entre finales del s. XI y
principios del s. X. El escultor Gregorio Fagúndez se inspiró en la conocida
leyenda para crear una singular escultura que representa a un pez a punto de
ingerir un anillo, con el perfil de la Catedral al fondo. El material de la
obra, de tres metros de altura, tiene como base principal las barandillas
centenarias originales del Puente de
Hierro, retiradas durante los últimos trabajos de restauración del viaducto.
Esa leyenda cuenta, para el que no lo sepa, que Atilano peregrinó a Jerusalén en
penitencia por algunos pecados de su juventud. Mientras cruzaba el puente
romano, arrojó su anillo episcopal al río Duero con la esperanza de recuperarlo
algún día como prenda segura del perdón obtenido. A los dos años, regresó de
incógnito a Zamora y recibió hospedaje y comida en una posada ubicada en el actual
cementerio. Al abrir el pez que la posadera le ofreció para cenar, se supone
que un barbo, encontró dentro su anillo. Las campanas de la ciudad empezaron a
repicar y los zamoranos acudieron a recibirle jubilosos por su regreso. Atilano, estrecho colaborador de san Froilán. Ambos fundaron el Monasterio de Moreruela, en Tábara,
donde Froilán llegó a ser abad y Atilano,
prior. Fue canonizado por el papa Urbano
II en el año 1092
en Milán. Existe confusión con otro obispo zamorano denominado igualmente
Atilano (que no fue canonizado) y que
estuvo en esa sede entre los años 990-1009. Los restos de san Atilano reposan en Zamora,
en la iglesia de san Pedro y san Ildefonso, custodiados por la Real Cofradía de Caballeros y Damas
Cubicularios de Zamora. Sus miembros, de rancio abolengo, se reúnen en Capítulo varias veces al
año, especialmente para celebrar sus fiestas el 23 de enero (san Ildefonso) y
el 5 de octubre (san Atilano), y cuando sus reliquias pueden ser veneradas tras
una liturgia en rito mozárabe. De forma extraordinaria, peregrinaron a Toledo
en 2007 y a Tarazona en 2009. Les deseo un buen fin de semana.

