jueves, 20 de agosto de 2026

El aguilucho cenizo

 El aguilucho cenizo vuelve a criar con éxito en Los Pedroches

 

Me entero de que el aguilucho cenizo está en caída libe en España. Por estos pagos solo parece ir al alza la gaviota patiamarilla del escudo del PP, ahora cruzada con el mochuelo llanero, también llamado guarracuco, de Santiago Abascal. Las razones de la caída en picado del aguilucho cenizo parecen ser varias. Según los expertos, este aumento del fracaso reproductor podría estar relacionado con cambios en las prácticas agrícolas, especialmente con cosechas cada vez más tempranas y rápidas, que destruyen nidos o dejan a los pollos expuestos a depredadores y a condiciones adversas. Gran parte de la ciudadanía duda entre si se trata de un animal amigo o enemigo del ser humano. Son osadas y capaces de atacar a ballenas vivas para poder alimentarse. Suelen lanzarse sobre ellas cuando salen a respirar, atacándolas para arrancarles trozos de carne del lomo. Pero en España las gaviotas patiamarillas tienen la costumbre extendida de lanzarse sobre Pedro Sánchez por ver la manera de desalojarle de la Moncloa.  Las gaviotas patiamarillas también saben llorar lágrimas, como los cocodrilos, por una simple razón: al beber agua dulce y agua salada, para expulsar el exceso salino para eliminar el agua salada que han ingerido lo hacen a través de las lágrimas. Gracias a las glándulas que tienen ubicadas en la parte superior de cada ojo, se desprenden del exceso de sal en su organismo mediante lágrimas blancas, como las puestas a las imágenes de las Dolorosas andaluzas,  o como las plañideras que conoce todos los trucos. Eran mujeres profesionales del lamento, a las que se les pagaba por llorar y gritar histéricas en los funerales en función del estatus social del difunto. Más o menos lo que hace Núñez Feijóo. Donde hay una catástrofe, enseguida aparece por el lugar, sin que alguien le haya llamado, para quejarse del partido socialista y de los socios que sostienen el Gobierno, como pudimos verle en Paiporta durante las riadas, o ahora en Ceuta, donde ya ha acudido dos veces para echar gasolina a la crispación, tratar de consolar a Juan Jesús Vivas como si fuese un educando con malas notas y, por aquello de ir por atún y ver al duque, utilizar a las instituciones con fines partidistas que nada tienen que ver con el interés común de los ceutíes. Algo que también ha hecho hoy Moreno Bonilla. Ambos, Feijóo y Moreno, están de acuerdo en que sean devueltos todos, menores y adultos, a sus lugares de origen. En el caso de los menores es ilegal tal como lo plantean y ellos lo saben. Pero tiene que seguir las directrices de Vox, que es el que corta el bacalao.  Pues bien, ahora arden Las Hurdes por los cuatro costados. No me extrañaría que en las televisiones autonómicas manejadas por PP y Vox pusieran el documental “Las Hurdes, tierra sin pan”, de Luis Buñuel, donde en la parte inferior de las imágenes pasaran un rótulo que dijese:“Mientras los jurdanos se achicharran en un infierno de llamaradas, Sánchez se espatarra en su hamaca de la playa privada de La Mareta,  o practica buceo y utiliza una embarcación del Grupo de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil”. Deberían saber los de PP y Vox que más de ochenta cadáveres se pudren en territorio español porque Marruecos no quiere hacerse cargo de ellos. Por eso, sus ataques al Gobierno son picotazos de gaviota patiamarilla sobre lomo de ballena, pellizquitos de novicia. Pero Sánchez, y en eso no ha caído el sainetero de astracanada Núñez Feijóo, tiene piel de elefante africano y sabe que solo pueden ganarle los de la derechona más rancia en unos comicios con victoria aplastante. Y eso en democracia solo  puede decidirlo el pueblo soberano, dueño de sus destinos. Mientras tanto, ajo y agua.

 

España, país crepuscular

 Crepúsculo - Qué es, en el lenguaje cotidiano, definición y concepto

 

Los incendios en España son como los aniversarios: cuando parece que se acaban, vuelven. Ahora ya se están quemando hasta Las Hurdes, famosas por su aislamiento extremo, y que ha obligado a desalojar diversas alquerías.  Granada vuelve a temblar por réplicas del terremoto del pasado sábado, y en la sierra de San Vicente (Toledo) la Guardia Civil busca con drones y rastreos un león que nadie sabe de dónde se ha escapado. Y entre tanto, yo me pregunto: ¿Qué tendrá Marruecos que tiene cogido por los huevos a Sánchez? En este sentido, Manuel Vilas, en su artículo “El adiós a Ceuta”, señala respecto a esa Ciudad Autónoma que “España ha decidido capitular en silencio, sustituyendo la dignidad histórica por la cobardía institucional. Cuando un Estado renuncia a proteger sus fronteras con firmeza y a defender a sus ciudadanos, su final no es una hipótesis: es solo cuestión de tiempo. Quien abandona la defensa de sus fronteras está condenado a ver cómo otros escriben su sentencia de muerte. Somos un país crepuscular, aquejado de una extraña astenia espiritual”. Y así nos luce el pelo. Lo vimos con el Sahara y la “Marcha Verde” cuando Franco agonizaba; y lo veremos pronto con Ceuta y con Melilla. El día que una “Marcha Azul” o del color que sea, achuchada por los cantos de sirena de Estados Unidos e Israel, decida a Marruecos apropiare de lo ajeno, lo hará, como cuando un ‘okupa’ decide no marcharse de una casa que forzó con palanqueta  y que no es suya. No hay quien les saque ni con agua hirviendo. Y si lo intenta su dueño, le procesan. España, que me conste, solo le echó coraje al desalojo del islote de Perejil, del tamaño de un campo de fútbol, la víspera de la boda de Mohamed VI, en aquella opereta bufa que nos dejó patidifusos en 2002 con la “Operación Romeo-Sierra” realizada con helicópteros, al alba y sin disparar un solo tiro. Aznar sacó pecho, como si tuviese el mando supremo de la batalla del Ebro; y Trillo se vino arriba, como los toreros de postín en tarde de triunfos en La Maestranza de Sevilla. ¡Qué risa, señá Remedios, que risa...

--¿Y en qué quedó la cosa, José Ramón?

--En ná, señá Remedios, en ná. No hubo que desenroscar el frasco de mercuro-cromo ni abrir la caja de las tiritas.  Hasta los alacranes se fueron nadando a Ceuta sin el salvavidas puesto. Resultó todo muy sencillo. Lo difícil es otra cosa, señá Remedios, por ejemplo comer boniatos y eructar a jamón. Pero aquello solo era un vivero de gonococos por falta de aseo. Nadie debe morir sin haber recibido algo de amor.

 

 

lunes, 17 de agosto de 2026

Sobre chigres y chigreros

 El Blog de Acebedo: Los complejos rasgos de "originalidad" de las «tascas,  chigres y tabernas» en siglos pasados

 

Aquella frase enmarcada y colgada en algunas paredes de viejas tabernas durante el periodo franquista,“Prohibido, cantar, blasfemar y ser grandón”, nunca se explicaron de forma que todo el mundo pudiese entenderla. Sobre blasfemar sobran las palabras. El control de la moral religiosa imperante en España no lo permitía. Sobre cantar, parecía necesario evitar que la clientela entonara canciones que pudieran generar exaltación o problemas de orden público por el doble sentido de tonadas, en muchos casos soeces, procaces y licenciosas, o de algunas cantinelas como, verbigracia: “En el culo te pinto un loro con jaula y todo, kirieleisón…”, considerando que para algunos cursillistas de Cristiandad, caballeros de la Virgen del Pilar o meapilas de diversa condición se tratase con mofa  una de las plegarias más antiguas de la liturgia cristiana, que forma parte del canto en la misa, en los entierros y en los oficios de difuntos donde los gorigoris están a la altura de la canción del verano. Solo le supera el Miserere, o sea, la primera palabra del Salmo 51, que no debe confundirse con el ‘cólico miserere’, término antiguo para definir una oclusión intestinal grave o peritonitis aguda, que casi siempre llevaban a hincar el pico. El Miserere es, como digo, una de las cantinelas más antiguas del canto gregoriano. La excepción se producía, por no haber regla sin excepción, en las ventas andaluzas de la periferia de las ciudades, donde la vigilancia de la Autoridad solía hacer la vista gorda por aliviar un poco las restricciones de aquel régimen autárquico.  Lo de ser grandón ya es distinto, habría que matizarlo en profundidad, como dicen los cursis. Hacía referencia a esos tipos jactanciosos que en Asturias nunca eran bienvenidos en los chigres (sidrerías) por armar marimorenas. Los dueños les prohibían la entrada a fin de asegurar un ambiente relajado entre la clientela a la hora de tomar unos chatos de vino o unas‘sidrinas’ en buena armonía. Para el que lo desconozca, la palabra  chigre proviene de Langreo y hace referencia al adminículo que se empleaba para quitar el corcho a las botellas de sidra. Se trata de un cilindro en el que un manubrio hacía de palanca para enrollar un cable y arrastrar aquello que se deseaba mover. El chigre es bable, asturiano fetén, y desde 1947 el término forma parte del Diccionario de RAE, que lo define como una ‘tienda donde se vende sidra u otras bebidas al por menor’. Parece ser que hasta Franco sabía del oficio de chigreros (aquellos obreros que manejaban  poleas para los amarres, llamados chigres)  en las minas. Recomendó a su secretario político, Luis Carrero Blanco,  reclutar a ciertos chigreros ‘soplones’ de las cuencas mineras para conocer qué pensaban los mineros sobre el Régimen, o cuándo tenían previsto convocar una huelga indefinida y cantar eso de "En el pozo Maria Luisa, tra lará lará...".

 

domingo, 16 de agosto de 2026

A tumba abierta

Tribuna EJE&CON: La Ley Orgánica que reforma la estructura de los  tribunales e introduce los MASC - LegalToday

 

Leo en el diario Público un artículo de Marià de Delàs, “La desconfianza en el poder judicial está más que justificada” (publicado el 6 de julio pasado) donde deja claro lo que la mayoría de los ciudadanos pensamos y no nos atrevemos a contarlo o no somos capaces de decirlo como ella lo cuenta, sin pelos ni señales. Desprende ese artículo un hedor insoportable, no por lo escritora sino por el fuerte olor a cadaverina que se desprende de una a tumba abierta donde reinan los gusanos. Comienza su exposición recordando “un hecho grave que tuvo lugar en la sierra de l’Albera de l’Empordà a principios de diciembre de 2023 cuando dos guardias civiles de paisano decidieron abalanzarse con su coche contra un grupo de manifestantes que cortaban de manera intermitente una carretera, mientras exhibían pancartas y repartían hojas explicativas cerca de Sant Climent Sescebes. Se trataba de una protesta ecologista, previamente comunicada y vigilada por Mossos d’Esquadra  en defensa del espacio natural y en contra de la instalación en aquella zona de aerogeneradores de grandes dimensiones. Una mujer fue atropellada y resultó herida como consecuencia de la violencia irresponsable de los guardias civiles, que también lesionaron con su coche a un agente de Mossos d’Esquadra cuando intentaba pararlos. Los mossos corrieron detrás del vehículo, no identificado, que finalmente se detuvo cuando ya se encontraba a cierta distancia de los manifestantes. El conductor y su acompañante exhibieron placas pero se negaron a dejar ver claramente sus acreditaciones como miembros de un cuerpo de seguridad”. El caso fue denunciado y la causa contra aquellos energúmenos quedó archivada. El juez instructor y la Audiencia Provincial correspondiente decidieron negar la evidencia y dieron por buena la versión del abogado de los guardias civiles, que resultó ser un individuo conocido por su larga trayectoria ultraderechista: José María Fuster-Fabra. Señala Delás en su exposición que “este caso no es anecdótico, es relevante y significativo. Es del todo coherente con el comportamiento que mantienen magistrados de diferentes tribunales, entre ellos unos cuantos del Supremo y de la Audiencia Nacional. Y también lo es con las actuaciones sesgadas de la Guardia Civil. Ilustra la percepción que tiene, según las encuestas, la mayor parte de la ciudadanía sobre el mundo de la justicia. No todo el mundo es igual ante la ley”. Bueno, eso ya lo sabíamos. A nadie se le escapa, como bien señala la autora del artículo, que “una parte de la magistratura se encuentra colonizada, a diferentes niveles, por personajes de talante indudablemente antidemocrático, que actúan en connivencia con abogados y entidades de ultraderecha y con fuerzas de seguridad trufadas de agentes que no respetan los derechos elementales de las personas. En contrapartida, por fortuna, hay muchos jueces que ejercen sus funciones con honestidad y rigor, e infinidad de agentes policiales que cotidianamente procuran prestar asistencia a gente que lo necesita, que trabajan para facilitar la convivencia y servir a la ciudadanía de la mejor manera posible, como es su obligación, pero hay sectores de los aparatos judicial y policial que están enfermos de autoritarismo, sinrazón, arbitrariedad, xenofobia y aporofobia. Y también, porque no decirlo, porque se nota, enfermos de deseos de castigar a personas física y moralmente, para demostrar quién manda, con chulería, por el placer de actuar de esa manera”. El caso del Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz, fue de libro.  Procesado y condenado sin ninguna prueba como responsable de una filtración en la que no intervino. Pero había que buscar un chivo expiatorio. Fue condenado para proteger los intereses de Alberto González Amador, pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid, enriquecido gracias a la facturación por valor de millones de euros al Grupo Qurón, pendiente de juicio oral por fraude fiscal. La autora del artículo pone otros ejemplos sangrantes. También señala que “hace ya un cierto tiempo que cobra progresivamente más y más verosimilitud la hipótesis de una acción coordinada para consolidar el poder de la derecha extrema en todas las Instituciones del Estado”. La autora termina su exposición señalando que “los crímenes de la dictadura quedaron en la impunidad, la Monarquía borbónica se perpetuó [por el dedo tembloroso de Franco como una calamidad bíblica, que no desaparece ni con el uso de 'Zotal', y eso lo añado yo, ciudadano al que no se le consultó la forma de Estado ni la bandera ni el escudo que deseaba para este país] y buena parte del aparato de Estado, particularmente el poder judicial y las fuerzas policiales se mantuvieron sin depurar. La ruptura parecía posible, porque el grado de movilización social era enorme, pero no se produjo, porque se ninguneó la fuerza de la sociedad movilizada, por miedo a lo que pudieran hacer desde lo que se conocía como“bunker”, fuertemente implantado en el Ejército y en el aparato de Estado franquista”. Uno de mi pueblo dice que hay un espíritu peor que el Diablo, es Malamén, al que cuando se le nombra conviene tocar madera. Ante mi ignorancia supina sobre el tema de ángeles y demonios, Demetrio Gazapo, que así se llamaba el vecino del pueblo  que murió de infarto cuando pretendió ganarle una carrera al tren-correo ómnibus Arcos entre la Estación de f.c. y un puente de hierro sobre el río Jalón, me aclaró que se le nombra en el ‘padrenuestro’, al final, cuando se dice aquello de “líbranos del Malamén”, que en francés sería:” Et ne nous laisse pas entrer en tentation mais délivre nous du Malamen" ; que para el caso, de Tauste. Demetrio Gazapo era hombre de saberes profundos. Había comido pan de muchos hornos y eso se le notaba cada atardecida cuando tomaba la fresca con la señá Remedios y el tío Perroche, alguacil municipal, que siempre ponía oreja en un vano intento de quedarse con la copla en las conversaciones.