martes, 10 de marzo de 2026

El sexo de las pajaritas

 

Para mí la papiroflexia es tan difícil como aprender idiomas. Reconozco que nunca tuve un profesor que me enseñase a hacer pajaritas de papel y creo que, de haberlo tenido, tampoco me habrían salido muy bien. A otros les sucede lo mismo con el nudo de la corbata con tres vueltas (como los vuelcos necesarios de un buen cocido madrileño). Nunca lo aprenden. Dicen que Miguel de Unamuno era un experto en el arte de doblar papeles con 64 cicatrices de triángulos rectángulos isósceles exactos, que él llamaba ‘cocotología’, derivado del francés cocotte (pajarita) y logía (estudio), e incluyó un epílogo ficticio titulado "Apuntes para un tratado de cocotología" en su segunda novela, “Amor y Pedagogía” (1902). Aquella novela la envió a la editorial barcelonesa ‘Henrich y Cía’,  regentada por Santiago Valentí Camp,  formado en la Universidad de Oviedo y discípulo de Leopoldo Alas. Pero el editor, Manuel Henrich, le encontró un defecto, que quedaba corta para incluirla en su colección Biblioteca de Novelistas del Siglo XX. Tal fue así que escribió a Unamuno pidiéndole que ampliara el texto con unas 80 cuartillas. Pero la respuesta de Unamuno a Henrich fue que la novela por él enviada no se podía alterar.  De paso, escribió otra carta a Valentí en la que, después de decirle que se iba a Ledesma huyendo de los carnavales de Salamanca, le anunciaba el envió de un anexo de 89 de páginas que en nada tenían que ver con la novela y que titulaba ‘Apuntes para un Tratado de Cocotología’, añadiendo: “Me siento de buen humor”. En aquellos ‘Apuntes’ exponía que la creación de la cocotte’ se iniciaba con el protoplasma papiráceo’, que era la cuartilla, donde se generaba el blastotetrágomo’, que estaba formado por dos capas, el endopapairo’ y el ectopapiro’, y que la cocotte’ terminaba naciendo de la gástrula papirácea’. En realidad lo que estaba haciendo Unamuno era una crítica burlesca. Pero Unamuno fue más lejos pasado el tiempo. Tanto fue así que, en 1932, descubrió que las pajaritas tenían sexo, que podía ser neutro, hermafrodita, macho y hembra, y señalaba que las masculinas mostraban nuez y cabeza enhiesta, y las femeninas, cabeza hundida y bocio. En fin, hay personas que por más que le enseñes a hacer el nudo de la corbata nunca lo aprenden.  Unamuno aprendió a hacer pajaritas de papel a los 10 años. A esa misma edad yo aprendí a hacer el nudo de corbata, que vestía con jersey oscuro de pico. Desde entonces casi siempre la uso y solo la desato por la noche, cuando voy a dormir. A estas alturas de mi vida resulta complicado modificar las viejas costumbres.

 

lunes, 9 de marzo de 2026

Los 'soníos negros'

 

 

Me entero por los medios de que el rey  Juan Carlos  quería venir a Sangenjo para participar en unas  regatas y no ha podido ser, no porque se lo impida el Gobierno sino por el fregado de  Oriente Próximo, donde los misiles vuelan bajos, como el grajo cuando hace un frío del carajo, produciendo estragos a trote y moche entre una mascletá valenciana de luces de colores y lentejuelas de ascuas en los lugares de ‘Las mil y una noches’ en el antiguo Imperio Sasánida y su alfoz  entre sirenas de terror y ‘soníos negros’, como le dijo Manuel Torre a García Lorca a propósito de la‘Teoría del duende’. Pero ahora  Sherezade, hija de un visir, ya no cuenta relatos al sultán Shahriar en su serrallo en Khiva donde daba muerte a diferentes mujeres cada noche de bodas. El rey emérito, como digo, permanece en Abu Dhabi acompañado de su nieto Froilán; que, aunque no porta las alforjas de su augusto abuelo, posee un nombre muy de Lugo relacionado con el santo ermitaño fundador de cenobios que llegó a ser obispo de León y sobre el que se cuenta que consiguió quitarle el miedo al lobo, que hasta entonces temía al hombre y al fuego. A san Froilán se le atribuyen muchos milagros de enjundia. El último ha ocurrido en Lalín, la única ciudad que tiene una escultura dedicada al cerdo, obra del escultor gallego Manolo Rial, donde desde hacía horas se buscaba a una octogenaria desaparecida desde la tarde del sábado. Por fin, tras muchas rogativas al santo y vuelos de drones de la autoridad, militar por supuesto,  fue localizada en perfecto estado de salud pasadas la nueve de la noche de ayer domingo. La anciana, por confusión, había accedido a una casa próxima a la suya donde, según se pudo comprobar, se encontraba como pez en el agua; es decir,  sin sentir preocupación alguna por la escalada del Euribor, despreocupada del pelo que les puede a correr a las exmonjas de Belorado tras su inminente desahucio, o por el eterno debate sobre la tortilla de patata ante el dilema de tomarla con cebolla o sin  cebolla. Los gallegos son gente sencilla y de fácil conformar.

domingo, 8 de marzo de 2026

Vulnerar las normas

 

Un gallego de Betanzos puede que no sepa dónde se encuentra Solanillos del Extremo si no ha recorrido La Alcarria, de la misma manera que a un bilbilitano se le puede perdonar que desconozca en qué lugar del mapa puede situar Fresno de Caracena si no ha ido a pescar truchas al río Adante (hoy Caracena) o cangrejos al río Grande (hoy Tiermes) que allí confluyen, en la ruta que unía San Esteban de Gormaz con las tierras de Atienza, en la Serranía de Guadalajara, y que pertenece al Obispado de Osma. A veces los ríos cambian de nombre para darse más importancia, como sucedió con esa señora aldeana que tras casarse con un ingeniero naval se hizo llamar señora de Aguirregomezkorta (que en Euskera Batúa se debe pronunciar ah-gee-rreh-goh-mehz-kohr-tah), de soltera Piluca García. A nadie se pide en esta vida que lo sepa todo salvo a doña María Moliner, que llevaba el Diccionario en la cabeza. Pero no parece de recibo que alguien que aspire a presidir el Gobierno de España entienda que Badajoz se encuentra en Andalucía y Huelva, en el Mediterráneo, como le sucede al orensano Alberto Núñez Feijóo, que durante el gobierno de Aznar fue director de Insalud y de presidente de Correos. La última perla cultivada de ese aspirante al Gobierno ha sido sostener que “los derechos humanos están por encima del derecho internacional”, cuando por todos es sabido que los derechos humanos se encuentran protegidos bajo el derecho internacional. O dicho de otra manera, no se puede vulnerar una norma del derecho internacional (la no agresión) para hacer cumplir otra (la protección de los derechos humanos). Eso es lo que están haciendo Trump y Netanyahu en Irán y que la prensa de la derechona, inexplicablemente, justifica.

 

sábado, 7 de marzo de 2026

Un palacio abandonado

PALACIO DE BUSTAMANTE DE TORO | Una ruina denigrante

 

Leo en El Correo de Zamora que “el Ayuntamiento de Toro ha publicado la imposición de multas coercitivas a los propietarios del palacio Bustamente, el Banco Santander y la empresa Landcompany S. L., por no haber atendido un decreto previo en el que se dictaba orden de ejecución tras la visita de inspección realizada por los servicios técnicos municipales y la emisión de informe por parte del arquitecto municipal”. Pero, ¿a qué palacio se hace referencia? Como dijo el torero bejarano Rafael Guerra, “lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible”. Ello equivale a que cuando un palacio se ha convertido en ruinas es imposible levantarlo; y, menos aún, que siga teniendo el esplendor que otrora tuvo.  Se trata de un viejo caserón situado junto a la iglesia de San Sebastián de los Caballeros (restaurada por el Estado en la década de los 70 del siglo pasado para conservar las pinturas murales del monasterio de Santa Clara, fundado en el siglo XIII por Berenguela, primogénita de Alfonso X el Sabio) y junto al primer recinto amurallado,  construido por mandato del Pedro I de Castilla, y que en la actualidad  se encuentra en un estado de demolición por la vejez, la desidia de sus propietarios y la despreocupación en su necesario mantenimiento. Parece normal que, dado su lamentable estado, tanto al banco como a la inmobiliaria lo único que les interese sea el solar. En los archivos de ese municipio consta que en primera mitad del siglo XV Inés Gómez, vecina de Villapando, vendió en 1460 en la antigua calle de la Reina un  edificio (el palacio) a García Alonso de Ulloa un mayorazgo heredado por Guiomar de Ulloa y que, ante la ausencia de herederos, el palacio y otros bienes pasaron a  depender del monasterio del Sancti Spíritus; que, a su vez, en 1672, lo vendió a Félix de Ribera Velázquez, quien ordenó adecuar un oratorio en una dependencia que habitó Teresa de Ávila, amiga de Guiomar, en una de sus esquinas.  Diego de Bustamante, enajenó el edificio en 1690, decidiendo mantener el aposento tal y como estaba cuando se alojó la fundadora de las Carmelitas Descalzas. Con posterioridad, el edificio perteneció a Jesús Valdés, barón de Covadonga hasta 2007, quien en 1944 ya había vendido a un precio simbólico un amplio terreno anexo al palacio de Bustamante, para su uso exclusivo como zona de esparcimiento.