
Comer en el ‘Asador Etxevarri’, de Bittor Arginzoniz, considerado el mejor asador del mundo, ubicada en la localidad rural de Axpe, valle de Atxondo (Vizcaya), solo es apto para muy pocas personas por una cuestión de precio, 300 pavos de vellón, cantidad que no incluye vinos ni agua, por lo que la factura final sube de forma notable en función de la bodega elegida. Lo más curioso es que todos los comensales deben abonar el pago por adelantado una vez finalizada la reserva, que debe hacerse con meses de antelación. Según leo, nunca faltan ingredientes como el chorizo, la anchoa en salazón, el erizo de mar con nabo, las gambas rojas, las kokotxas de bacalao, los cuerezuelos (también llamados chantarelas, anacates o zizahories, que en vasco significan setas amarillas. Son unos hongos comestibles, de color amarillo o naranja, que se encuentra bajo los castaños, robles y encinas, de suave gusto dulzón, muy apreciados en la gastronomía), o el besugo. Muchos de esos ingredientes, además, provienen de la propia huerta del restaurante y los alrededores. También me entero de que uno de los platos más reconocidos de su carta es la chuleta de vaca madurada. Suele ser de vaca rubia gallega, con 10 años y 38 días de maduración y se sirve trinchada en finos lomos hechos al punto y con un aliño secreto. Cada uno en su casa pone sus normas y tiene sus cánones, pero no hay que pasarse de listo. En cuestiones de cocina a la brasa existen otros restaurantes en España para quitarse el sombrero: en Tierras de la Bañeza (León), concretamente en Jiménez de Jamuz, está la ‘Bodega El Capricho’, donde se pueden comer excelentes chuletones de buey y de vaca vieja; ‘Casa Julián’, en Tolosa; o el ‘Restaurante La Tropical’, en Los Alcáceres (Murcia). Pero hay otros muchos restaurantes de reconocido prestigio: ‘Asador Abadesa’, en el centro de Burgos; ‘Asador Nicolás’, en Tolosa; ‘Taberna Pedraza’, en Madrid; ‘Amaren’, en Bilbao; ‘Sagardi’, en Barcelona, ’Restaurante España’, en Lugo, etcétera. Ya puestos a escoger, me quedo con cualquiera de los asadores de Segovia, mucho más baratos y todos ellos de excelente calidad. Un buen cochinillo al horno 'tampoco es mal ave', como dijo Eduardo Dato en el madrileño 'Café de Fornos' en referencia al congrio, ese pez semi graso de cuerpo largo y resbaladizo, cuando en un banquete y sin avisar le cambiaron el plato previsto (faisán al modo de Alcántara), saliendo al paso ante una situación absurda. Para comer bien solo hace falta contar con buen apetito y que el restaurante cuente con limpieza y excelentes viandas. Y Segovia las tiene, ya lo creo que las tiene. Como digo, hay que comer bien sin que te soplen la cartera. Al 'Asador Etxevarri' habrá que ir, si acaso, cuando el congrio tenga plumas.


