La “alubiada” de La Bañeza, que ya cumple su vigésima tercera
edición, ha repartido miles de raciones de alubias. Lo
que más me ha llamado la atención ha sido la exquisita limpieza
tanto de las marmitas como de la indumentaria que llevaban los repartidores y
cocineros. El menú se completó con chicharro en escabeche “La Pureza” y un bollo de san Lázaro, el dulce más antiguo de León,
elaborados con una exquisita mezcla de manteca, azúcar, harina, huevos y un
toque de anís dulce. En La Bañeza se producen cuatro variedades de alubias: Canela,
Pinta, Plancheta y Riñón, todas de excelente
calidad y sabor. Pero, curiosamente, el plato más emblemático de esa ciudad es
el de las ancas de rana, preparadas en cazuela de barro con un característico
sofrito de verduras, pimentón y unto. Su origen es humilde. Hace ya tiempo existía
en La Bañeza la figura popular de los raneros, que se
dedicaban a capturar ranas en los humedales y arroyos cercanos e iban por las
casas y por las tabernas vendiéndolas. Era un alimento económico para las familias
más humildes. Al tener una carne suave se terminó elaborando una salsa a base
de verduras de la huerta y un toque de pimentón picante, ideal para mojar con
pan de hogaza. Pero la clave de “ancas de
rana a la bañezana” tuvo su origen en la forma de prepararlas por Anselma Seco, cocinera y propietaria del ya desaparecido ‘Hostal Oriental’ (ubicado en la antigua carretera N-VI) y en el
mesón ‘Casa Boño’. Hoy, la receta
tradicional de Anselma se sigue practicando en el restaurante de carretera ‘La Hacienda’, situado en la salida 303
de la Autovía A-6, dirigido por Luis
Miguel Seco, hijo de Anselma. La
receta de ese plato se basa en un sofrito elaborado con cebolla, pimiento,
tomate y ajo. Posteriormente se incorporan las ancas para su cocción y se añade
un pequeño trozo de unto, harina para aportar consistencia a la salsa y
guindilla al gusto, responsable del característico toque picante. Por cierto,
el pasado mes de julio se le homenajeó como merece a Anselma Seco durante las ‘Terceras Jornadas Gastronómicas de las
Ancas de Rana”. Por otro lado, Roberto
Núñez, hijo de una de las familias que regentaban la desaparecida ‘Casa Boño’, decidió hace cinco años
integrarse en la hostelería. Con los recuerdos familiares y mucha ilusión abrió
en la céntrica calle bañezana del Reloj un moderno restaurante, ‘Las Torres’. Allí puede degustarse,
además de las ancas de rana al estilo de cómo se guisaba su madre en ‘Casa Boño’, alubias, merluza a la cazuela, bacalao a la bañezana,
mollejas guisadas, rabo estofado de ternera con patatas, pollo de corral con
bogavante, cecinas y diferentes guisos de puchero. La antigua ‘Casa Boño’ comenzó su andadura en los
años veinte de la mano Antonio Núñez y Catalina Alba, madre
del actual propietario de ‘Las Torres’
y alma de la desaparecida casa de comidas. La Bañeza es una ciudad alegre y
bulliciosa que sigue conservando la autoestima y la alegría de vivir, pese a la
herida profunda que significó el cierre definitivo de la histórica azucarera (“La Fábrica”, como la llamaban los bañezanos) instalada en
1931. Aquel bajonazo hundió toda la
comarca de la Valduerna en un profundo desánimo del que costará reponerse.