sábado, 23 de mayo de 2026

A propósito de una reedición

 Catálogo Colectivo de la Red de Bibliotecas de los Archivos Estatales > A  bordo del "Alfonso Pérez" : (escenas del cautiverio...

 

En su artículo de hoy en El Debate, “Si, todavía hay mártires por declarar”,  Ramón Pérez-Maura señala que “el papa León XIV ha firmado este viernes el decreto de martirio del sacerdote Francisco González de Córdova y 79 compañeros mártires, que dieron su vida por la fe en la diócesis de Santander entre 1936 y 1937”, en referencia a los sacerdotes que murieron asesinados en el cabo de Faro Mayor.  Muchos de aquellos cadáveres  fueron posteriormente rescatados del Cantábrico, de noche y a hurtadillas,  y sus restos fueron sepultados bajo el altar mayor de la cripta de la Catedral, llamada “El Cristo”, siendo obispo de esa diócesis José Eguino y Trecu desde 1929, tras la muerte de su predecesor, Juan Plaza, en 1927.  Eguino fue encarcelado en 1936  y más tarde liberado gracias a gestiones del Gobierno Vasco. Marchó al exilio y fue repuesto en su diócesis al final de la guerra. Casó a mis padres en Santander el 3 de marzo de 1945, fiesta de los santos Emeterio (que dio nombre a la ciudad) y Celedonio, ambos decapitados en Calahorra. Sus cabezas aparecen en el escudo de la ciudad, además de la Torre del Oro de Sevilla. Eguino fue asistente  al banquete posterior a la ceremonia, del que guardo algunas fotos junto a mis padres. Aquel obispo bueno fue un gran aficionado a la música durante toda su vida. Sabía tocar el órgano, el clarinete y el tambor, y compuso diversas obras fundamentalmente religiosas, entre ellas: "Himno a la Virgen del Juncal de Irún", "Himno a la Virgen Bien Aparecida de Santander", "Himno a la Virgen del Mar de Santander", una salve y "Hosanna". Tuvo que hacerse cargo de importantes arreglos en la Catedral tras el tremendo incendio de 1941 seguido de galerna, donde hubo  grandes desperfectos. Desde 1956 contó con la ayuda de Doroteo Fernández, obispo auxiliar  y al que Eguino consagró en la catedral de León el 3 de junio de aquel año. Tras el fallecimiento de Eguino, Fernández se convirtió en administrador apostólico de esa diócesis hasta el nombramiento del siguiente obispo, el bilbaíno Eugenio Beitia Aldazábal, que antes había sido vicario general de Vitoria y obispo coadjutor de Badajoz. En ese mismo artículo, Pérez-Maura hace referencia al barco-prisión“Alfonso Pérez”. Cuenta: “Héctor Ara, Antonio de los Bueis, Alberto Vallejo y Antonio Soler han reeditado la obra de Ramón Bustamante y Quijano, ‘A bordo del Alfonso Pérez’, que fue uno de los prisioneros del barco que sobrevivió y que es un alegato demoledor contra la barbarie del Gobierno republicano. Y que también se cuenta un poco en “Santander, 1936”,  el gran libro de Álvaro Pombo”. Presumo de tener el libro original de  Ramón Bustamante, con una entrañable dedicación  de su autor a mi abuelo materno (El Sardinero, 24.09.40), y donde  en la página 83 de ese libro dice: “Andando el tiempo ingresó en nuestra bodega José Antonio Martínez, cajero del Banco de España en Santander. Afortunadamente, le repugnaban aquellas piltrafas  y tuvo la feliz ocurrencia de ofrecérmelas un día. Fue mi salvación pues, a partir de entonces, no dejé jamás de acudir con mi plato a las horas de rancho, a la ‘ventanilla’ del exquisito cajero, a retirar los ‘premios’…, cuando los había”. Pero además de los libros de Bustamante y de Pombo, Santander entre los años 1900-1949 queda perfectamente definido en las crónicas de Fermín Sánchez González, firmadas bajo el pseudónimo de Pepe Montaña. Se trata de cuatro tomos de un gran interés (Aldus de Artes Gráficas, Santander, 1950). Y de época anterior existe (aunque agotado) otro libro, "Santander fin de siglo", de José María Gutiérrez-Calderón, de corte costumbrista, con prólogo de Vicente de Pereda e ilustraciones de Eugenio Cortiguera, de la misma editorial que el anterior y publicado en Santander en 1935. Todos esos libros a los que hago referencia son muy difíciles de encontrar.

viernes, 22 de mayo de 2026

Culebrón primaveral

 Imágenes de Carnero blindado - Descarga gratuita en Freepik

 

Leyendo hoy la columna de Luis María Anson (“Zapatero”) en La Razón, me sorprende su moderación con respecto a Rodríguez Zapatero, estos días tan vilipendiado en la prensa de la derecha. Anson  desea no entrar en ciertas consideraciones sobre el expresidente,  sobre el que tiene un buen concepto, hasta que no se pronuncie la Justicia. Sobre Sánchez y la bancada que le sostiene en pie no opina lo mismo ese experto periodista, cuando señala al comienzo de su artículo que “la bancada socialista, tan mansurrona y lanar, se ha alineado dócilmente, como un solo borrego, tras el carnero adalid”. Reconozco que Sánchez  (el carnero adalid)  no pasa por su mejor momento político, y que, como señala Anson con respecto al PSOE“ha sido descuartizado electoralmente en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía”. Pero, como decía un amigo ante los reveses que le había dado la vida:“Más se perdió en Cuba”. Falta un año y algo más para el término de la actual legislatura y un año en tiempos de tribulación es mucho tiempo, demasiado tiempo. Sobre Rodríguez Zapatero, el magistrado de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, solo tiene indicios de desajustes económicos en el rescate de la compañía aérea “Plus Ultra”. No me costa que se hayan demostrado “mordidas” del expresidente o  de sus hijas. Y sin pruebas de culpabilidad  no puede haber veredicto de condena. Añade Anson:“La ira que en muchos provoca la persistencia de Sánchez en mantenerse sentado sobre la silla curul del palacio de la Moncloa ha multiplicado la denostación de Zapatero”. Mientras tanto, Núñez Feijóo intenta camelar a Junts per Catalunya y al PNV para que le ayuden a salir airoso en el supuesto caso de poder presentar una moción de censura. De no ser así, las cuentas no le salen. Pero ninguno de ellos  (ambos de derechas) está dispuesto a facilitar un posible gobierno del PP y Vox. Y el silencio actual de ambos partidos inquieta y se puede cortar con un escalpelo. Cometer el error de presentar una moción de censura contra Sánchez sin los apoyos necesarios sería darle un balón de oxígeno al actual presidente. Y él lo sabe. De todas las formas, los españoles no parece que estén en shock. Bastante tienen con seguir viviendo aunque sea de milagro.