lunes, 2 de noviembre de 2026

La luna está muerta, muerta...

 

Me entero de que Federico García Lorca visitó con el equipo de ‘La Barraca’ el pueblo soriano de San Leonardo, de Yagüe mal que nos pese, en julio de 1932 en una gira que partió de El Burgo de Osma y recorrió algunos pueblos acercando el teatro clásico español al ámbito rural en el marco de las ‘Misiones Pedagógicas’ de la Segunda República. Pasaron también por Vinuesa, Soria, Almazán y Ágreda. Entre aquel repertorio teatral hubo entremeses de Cervantes. El 10 de julio comenzaron, como digo, las actuaciones en la Plaza Mayor de El Burgo de Osma, donde Alfonso Ponce de León había diseñado figurines y decorados para “La guarda cuidadosa”; Santiago Ontañón, para “La cueva de Salamanca”; y Ramón Gaya había trabajado en “Los dos habladores”. Para el gran montaje de “La vida es sueño”, de Calderón de la Barca, que la compañía llevaba preparado para aquella primera gira, la escenografía y los figurines eran obra de Benjamín Palencia. Aquel grupo de estudiantes y actores habían montado con denodado esfuerzo un tinglado de unos ocho metros de largo por seis de ancho y metro y medio de altura. Un gran lienzo negro cerraba el fondo y dos cortinas laterales servían para las entradas y salidas de los actores. El Noticiero de Soria (el más veterano), La Voz de Soria (periódico independiente), Tierra Soriana (republicano y progresista) y El Avisador Numantino (de marcada tendencia católica y conservadora), todos ellos, se hicieron eco de aquella aventura artística sin ánimo de lucro que solo pretendía llevar la cultura a todos los rincones de un país por desgracia plagado de analfabetos. En las hemerotecas consta que la Plaza Mayor se llenó, que hubo un éxito "franco y rotundo", con imágenes de un pueblo prácticamente volcado con el acontecimiento, “con público agolpado también en balcones y ventanas”. Tanto fue así que el  Ayuntamiento de El Burgo de Osma acordó trasladar al entonces ministro de Instrucción Pública, Fernando de los Ríos, su satisfacción por la exquisita interpretación de los actores. Al terminar la función, los componentes de 'La Barraca' desmontaron el escenario, lo colocaron sobre los carretones y esperaron a que amaneciese para continuar su periplo. También se sabe que siete semanas antes (los días 21 y 22 de mayo) García Lorca acompañó a Fernando de los Ríos junto a su mujer, la pedagoga Gloria Giner, y Corpus Barga (cuyo nombre real era Andrés García de la Barga y Gómez de la Serna) por tierras sorianas. Pero, volviendo al principio, repasemos el comienzo de lo que contó La Voz de Soria el 24 de mayo de 1932, página 2:

“El sábado, a las diez y media de la noche, llegó a nuestra provincia el ministro  de Instrucción Pública, visitando el pueblo de San Leonardo, donde en su honor    se representó el primer acto del drama “El Conde de Fernán González” y los  danzantes de  dicho pueblo ejecutaron diferentes danzas. Desde el balcón del Ayuntamiento presenció  el ministro el baile del rodeo en el que toma parte casi todo el pueblo vistiendo el traje  típico del país”. 

La crónica es larga y la conservo entera. No era la primera vez que Lorca acompañaba a su íntimo amigo Fernando de los Ríos en  un viaje cultural, a la vez que de carácter institucional. A finales de diciembre de 1931 el poeta, que se encontraba en una plenitud vital y creativa, estuvo en el norte de Marruecos, visitando Ceuta, Tetuán,  Alcazarquivir y Xauen acompañando al ministro de Instrucción Pública. Conviene recordar que Fernando de los Ríos, que acompañó a Federico a Nueva York en 1929, era suegro de su hermano Francisco, por estar casado con su hija Laura de los Ríos, que solía tocar el piano a cuatro manos con Manuel de Falla y a la que Federico  le dedicó de su libro "Canciones" (1927), la primera parte del poema “Dos lunas de la tarde” con esta dedicatoria: “A Laurita, amiga de mi hermana”. Falleció en Madrid de un infarto de miocardio el 14 de diciembre de 1981.”La luna está muerta, muerta: / pero resucitará en la primavera”.


 

domingo, 1 de noviembre de 2026

Setas


Leyendo esta mañana en El País  la sección de ‘El Comidista’, me ha hecho reflexionar  algo relacionado con la temporada de setas, el dicho italiano: “Tutti i funghi sono commestibili, ma alcuni solo una volta”. En efecto, todas las setas pueden comerse, pero algunas solo una vez. Yo nunca me he fiado y solo me llevo a la boca, si acaso,  champiñones, rebollones y los primaverales perrechicos. Lo cierto es que existen setas mortales o muy tóxicas que mimetizan casi a la perfección a excelentes comestibles, como el champiñón silvestre o el falso níscalo. Pueden ocurrir dos cosas para un inexperto: una, entender como venenosa una seta comestible y la prevista cena se quedará en el bosque; y dos, marcar como comestible una seta venenosa. El coste de ese error puede ser un trasplante hepático o un funeral. Ante tal tesitura, es mejor no coger ninguna. El micetismo ha sido la causa de muerte de familias enteras. Hay otras setas, por ejemplo las colmenillas, que son tóxicas si se comen en crudo por contener unas proteínas, (hemosilinas termolábiles) que producen la ruptura celular de los glóbulos rojos, pero que se descomponen por acción del calor. Tampoco las colmenillas deben mezclarse con alcohol. Existe un caso en el que consta que seis personas  bebieron vino tras tomar unas colmenillas rellenas de calabacín y gratinadas con queso rallado en un restaurante de Cataluña (con estrella Michelín) y que, más tarde, presentaron un signo de eritema cutáneo, sensación de inflamación de labios, palpitaciones, vómitos e hipotensión. Digo más, la ingesta de setas silvestres a veces pueden contener altas concentraciones de metales pesados y pesticidas y producir gastroenteritis aguda. Pero hay, como decía al principio, setas fiables, como el pincho de champiñón del ‘bar Soriano’, en la logroñesa calle Laurel, sobre rebanada de pan coronada por tres champiñones a la plancha bañados en ajo, aceite de oliva y perejil, rematados con una pequeña gamba en la parte superior, o el ‘revuelto de perrechicos’ al estilo de ‘El Amparo’ bilbaíno regentado por las hermanas Azcaray, que representó hasta principios del siglo XX  la esencia de la cocina tradicional vasca fusionada con la sutileza culinaria francesa, donde se utilizó para su confección aceite de oliva, mantequilla de vaca pasiega y frescos huevos de corral. Existen otras setas aunque no comestibles, y me refiero a los grandes parasoles de madera de la sevillana plaza de la Encarnación, desde donde se puede contemplar la Giralda, el Guadalquivir, el barrio de Triana y la iglesia de la Anunciación, en la calle Laraña, donde descansan desde 1913 los restos de los hermanos Bécquer. En el momento de su construcción era alcalde de la Ciudad hispalense el socialista y médico Alfredo Sánchez Monteseirín, fallecido el pasado 26 de octubre. Descanse en paz.

 

sábado, 31 de octubre de 2026

A la dudosa luz del tenebrario

 

Leo con atención un artículo de María Jesús Muñiz Prieto, “Lo que da miedo”, donde señala que “se anuncia un Halloween de mucho miedo” y lo relaciona con esos jóvenes encapuchados y vestidos de negro que aprovechan las revueltas para romper escaparates y ejercer la rapiña de la forma más miserable. Y añade: “Lo terrible del vandalismo que reluce en tiempos electorales no es tanto quién alienta la violencia como la rapiña política que la utiliza con más saña para sacar rédito del despropósito. En todos esos extremismos que se tocan escuece, pero no sorprende”. Termina escribiendo que “da miedo la manada de saqueadores con pasamontañas. Da mucho más miedo el rebaño político chupando rueda de cuanta desgracia acontece. Pero no es noche de muertos, porque aquí, mañana, muchos seguimos muy, muy vivos”. En algunos diarios de la derecha más rancia he leído que en el desastre ferroviario de de Urdas solo el Jefe del Estado acompañado de su consorte estuvo a la altura de las circunstancias, cerca de la gente que sufría y dándoles consuelo, y que Sánchez careció de la empatía necesaria. Esa última afirmación me parece que está fuera de lugar. No es cierta. Y GarcíaTrapiello, en otra columna adosada a la de Muñiz Prieto en el mismo diario, “La maldición”, no se corta un  pelo  cuando escribe: “Lo único que le faltaba a la insufrible bronca política ya planteada es la artillería que proporciona ese accidente en el que sobran víctimas y culpables y siempre faltan explicaciones. Esperan que pase pronto el duelo y el ‘condolor’ (a menudo melindre) para empezar abiertamente una batalla cruel lanzándose raíles retorcidos al pecho y metralla de vagones ensangrentados a los ojos. ¿Quién de ellos se preocupará de atender y confortar de verdad a los deudos de las víctimas aliviándoles de la tragedia que se les anuda en la garganta y les atormentará de por vida?... Pero aquel cuya fe no titubea tiene la certeza de que al menos Dios ha tenido que portarse y sentar a su vera a todos los que ahí murieron porque la improvisada absolución colectiva que impartió el párroco de Los Yébenes a ello le obliga”. Yo no lo tengo tan claro. Lo que ya se conoce es que la Archidiócesis de Toledo ha indicado en un comunicado que la iglesia parroquial de san Juan Bautista, de Urda, acogerá este sábado, 31 de octubre, a las 12 de la mañana, una misa de funeral por los fallecidos en el accidente ferroviario presidida por el arzobispo de Toledo,  Francisco Cerro Chaves, acompañado por el obispo auxiliar, Francisco-César García Magán. A esos gorigoris entre parpadeos de velas de tenebrario y tétricos soplidos de órgano al estilo de maese Pérez no está previsto que acudan ni el presidente del Gobierno ni ninguno de sus ministros.

viernes, 30 de octubre de 2026

A pie de farallón

 

La viñeta de Eneko de las Heras difundida en varios diarios plasma de la mejor manera los sucesos ferroviarios. Eneko ha sabido decir con una imagen, la de “El Grito” de Edvard Munch lo que no se  acierta a señalar con mil palabras, la desesperación humana ante la última catástrofe ferroviaria acontecida en España. “¡Papá, ven en tren!”, aquel eslogan de 1973 ya no sirve. Feijóo acusa al ministro de Transportes de echar la culpa al controlador de Atocha. Pronto se le ha olvidado lo que dijo tras el accidente del ‘Alvia’ en Anglois en 2013, siendo Rajoy presidente del Gobierno y él presidente de Galicia: “Ha sido un fallo humano”, sabiendo que vetó en varias ocasiones la creación de una comisión de investigación en la Xunta de Galicia y del PP en el Congreso de los Diputados; o con el drama de Valencia por las inundaciones, cuando Feijóo tapó la negligencia irresponsable de Mazón culpando del desastre a la Confederación Hidrográfica del Júcar y a AEMET. Miedo me da que ese chisgarabís de bolera pueda alzarse con el santo y la peana con la ayuda de Vox en las próximas elecciones el próximo 29 de noviembre. Pero uno ya no sabe por dónde le sopla el aire después de conocer que en la subasta de los 689 objetos procedentes del Pazo de Meirás se han pagado 19.000 euros por un maletín marrón de Franco y otros 8.000 por una fotografía dedicada al dictador por el entonces Príncipe de España y que en su día ocupó la portada de un ejemplar de la revista Cambio 16. Ya no sé si el Gobierno pensaba que tanto el tren de alta velocidad como las vías por las que se desplaza no necesitaban gastar mucho dinero en su mantenimiento por la juventud de su trazado, o estaban a otra cosa, sin que sepamos muy bien qué es otra cosa. Como bien señala Pablo Batalla en el diario Público, algo parecido debieron pensar los fabricantes del ‘Titanic’, cuando dice: “Las normas que fijaban cuántos botes salvavidas debía llevar un barco databan de 1894 y se calculaban según el tonelaje, con un tope pensado para buques de algo más de diez mil toneladas. El ‘Titanic’ superaba las 46 000 y llevaba veinte botes —más de los exigidos—, con plazas para menos de 1200 personas de las más de 2200 que iban a bordo. Pero la ley la cumplía. El problema era que la ley era de otra época; que legislaba sobre barcos que nunca se imaginó que pudieran ser tan grandes”. Con los trenes pasó algo parecido. Acostumbrados, como estábamos en España, a convoyes cochambrosos, el salto a la alta velocidad nos vino grande. Y del ‘Shanghái’ (rápido Barcelona-Galicia, que duraba 36 horas) pasamos al ‘Ave’ que volaba más alto y en poco tiempo ha pasado de ser orgullo nacional a fuente de ansiedad. Según datos de Adif, en la línea de AVE Madrid-Sevilla se produjeron quince rebases de señal con riesgo de colisión desde 2023. En el tramo de Urda, ha habido nueve fallos desde esa fecha, cuatro de ellos en 2026, y algunos de ellos producidos por robos de cable. Lo cierto es que en Urda se produjo un ‘fallo en cascada’ de tres sistemas de seguridad de la línea (LZB, ERTMS -en pruebas- y ASFA) por causas desconocidas. Por eso, ante la inseguridad, la viñeta de Ereko de las Heras vale más que mil palabras. Antes de terminar, bueno será refrescar la memoria. El pasado 26/02/26 el Congreso de los Diputados no pudo dar luz verde a la medida que promovió el Ministerio de Consumo para topar los precios de bienes y servicios en situaciones de emergencia por estar en contra PP, Vox y Junts. Tal es así que todas las compañías de aviación han subido los precios de sus billetes de forma exagerada tras la catástrofe ferroviaria de Urda excepto Iberia, que los ha topado. ¿Cabe mayor desvergüenza?