sábado, 6 de junio de 2026

Estamos que lo tiramos

Los Reyes, la princesa Leonor, la infanta Sofía y el Papa León XIV ya se encuentran en el Salón del Trono, donde saludarán a las autoridades españolas 👑 🇪🇸. Sigue el directo

 

El viaje del agustino americano Robert Francis Prevost (convertido en León XIV en el último cónclave) hoy a España ha trastocado todos los programas televisivos y ha cerrado muchas calles del centro de Madrid. Son buenos días para dedicarse a la lectura de ese libro que tenemos pendiente, escuchar música o pasear a la sombra de los chopos. Cuentan que la consorte del jefe del Estado  se ha presentado ante el Obispo de Roma como de primera comunión, o sea,de blanco y sin velo por un privilegio especial del Vaticano, que permite a ciertas reinas y princesas católicas vestir de albo ante el Papa, en lugar del tradicional luto riguroso y mantilla negra exigidos por el protocolo oficial al resto de las mujeres. Según  parece, es un  agradecimiento a las casas reales que se mantuvieron fieles a la Iglesia Católica durante la Reforma promovida por otro agustino, Martín Lutero, en 1517. Ese privilegio en la actualidad se mantiene para  Sofía de Grecia, la gran duquesa María Teresa de Luxemburgo, Charlene de Mónaco, Paola y Matilde de Bélgica. Para los hombres, antaño se exigía frac con chaleco y pajarita de piqué blancos. Pero las modas cambian y también los protocolos. Tal es así que hoy hemos podido ver en Madrid a Felipe VI, al presidente del Gobierno y a los ministros con traje oscuro y corbata. Pero bueno será recordar que en los funerales papales el color blanco desaparece para todas. Hoy, en la recepción oficial en el Palacio Real, también ha habido ausencias en el besamanos del Salón de Columnas: el expresidente Rodríguez Zapatero, el lehendakari Imanol Pradales  y miembros de todos los grupos parlamentarios excepto de  PP, PSOE, UPN y Vox. Recordemos que la Constitución Española en su artículo 16 señala que España es un país  aconfesional, de donde se desprende que ninguna confesión tiene carácter oficial aunque el Estado pueda tener acuerdos de colaboración con diferentes doctrinas. El coste de este viaje papal está cifrado por la Conferencia Episcopal en 25 millones de euros, de los que 5 millones provienen de subvenciones directas del Govern catalán (de ellos, 1’6 millones proceden de las tasas turísticas) y de los distintos cabildos de las Islas Canarias. También algunas grandes empresas han anunciado que harán donaciones, algunas de cientos de miles de euros, que contribuirán a sufragar el viaje, sabedores de que recuperarán en parte lo donado en  el concepto de deducciones fiscales en el Impuesto de Sociedades, lo que añadirá más coste al Erario Público. En fin, estamos que lo tiramos, pese a llevar el Gobierno tres años sin presentar Presupuestos.

 

viernes, 5 de junio de 2026

De casta le viene al galgo

Alberto Izquierdo Vicente (@alberto.izquierdovicente) • Facebook

 

El Partido Aragonés en las últimas elecciones autónomas en Aragón solo consiguió 8.161 votos,  perdió el único  escaño que tenía hasta entonces y desapareció por primera vez de las Cortes desde 1983. Y se esfumó entre la polvareda, como le ocurrió a don Beltrán en Roncesvalles y como apuntaban los sondeos de opinión. El presidente de esa formación aragonesista y candidato, Alberto Izquierdo, se quedó como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando. Pero ahora, la última ocurrencia de Jorge Azcón  ha consistido en nombrarle asesor, algo que no ha gustado a buena parte de la formación política aragonesista, hasta el punto que  muchos alcaldes y concejales de pueblos turolenses de las comarcas de Sierra de Albarracín, Gúdar-Javalambre y el Jiloca consideran que su cargo de asesor es‘incompatible’ con el de presidente del PAR y que debe dimitir  por estar el PP alejado del proyecto político de esta tierra noble que ellos defienden.  Pero no pasa nada. Ha sido un premio de consolación para aliviar al hombre que ha sufrido una derrota. Lo que ya no sabemos es cuánto dinero público recibirá Alberto Izquierdo por ejercer esa función de amplio espectro, como la penicilina. Tampoco se sabe sobre qué asuntos deberá asesorar a Azcón un agricultor de Gúdar que se metió en política aspirando a seguir los pasos de su padre y convertirse en alcalde de esa aldea turolense de 73 habitantes. Hace bien Azcón en rodearse de asesores con poderío, sí señor. De casta le viene al galgo el ser rabilargo.

 

jueves, 4 de junio de 2026

Despiste

Los muertos mandan

 

Me entero de que la empresa “Mango” ha puesto a la venta unas camisetas que aparecen unas tumbonas, el mar y al fondo el peñasco de Es Vedrà, al que sitúa en Mallorca, cuando está en Ibiza. Las prendas, de color azul celeste y estética veraniega, incluye en la parte delantera una imagen tomada desde la playa de Cala d’Hort, donde puede leerse “Crafted by the coast” (elaborada junto a la costa) y en la espalda aparece el texto “Another day at the beach” (otro día en la playa). Y debajo: “Es Vendrá. Mallorca”.  A saber dónde se fabricaron esas camisetas, si en Mongolia Interior, en Bombay Sur o en Laos, por decir cualquier sitio donde la mano de obra es muy barata.  Los turistas extranjeros que las compren en un chiringuito playero seguro que no se fijarán en esos detalles geográficos. Es Vedrá (en catalán Es Vedrá), o sea, lo mismo, donde desaparecieron por la sed las cabras (citadas por Blasco Ibáñez en su obra de 1908“Los muertos mandan”) y donde solo anidan las aves y campan a sus anchas las lagartijas pitiusas. Viejas leyendas señalan que ese peñasco fue el hogar de sirenas, que intentaron atraer a Odiseo fuera de su barco en la famosa obra de Homero. También se la considera la isla sagrada de Tanit, la diosa de Cartago, de la Luna, de la fertilidad y de la guerra, que se convirtió en la patrona de Ibiza. Pero junto a Ibiza hay otros islotes: Tagomago, Espalmador, los islotes de Poniente y Ses Margalides (conjunto de dos islotes rocosos donde se suele practicar el buceo). A mí o me extrañaría que cualquier día se vendan en Peñíscola camisetas donde aparezca en su parte delantera una xerigrafía con la foto de León XIV y ponga debajo “El Papa Luna”. A los chinos que las fabrican y que no entienden de papados, de vicarías ni de dogmas todo les va bien con tal de venderlas, o sea.

 

miércoles, 3 de junio de 2026

La gilda de Blas

Gildas Artesanas de Anchoa

 

No pasa día sin que me sorprenda una idea culinaria nueva. Ahora resulta que a alguien se le ha encendido la bombilla y ha ideado la ‘bomba’, o sea, ha modificado la típica gilda cambiando la anchoa por ventresca de atún en lata (un trozo de la zona ventral del pescado, justo en la parte baja del lomo). El resto de la ‘bomba’ lleva otros ingredientes: aceituna verde, guindilla, cebolla y pimiento rojo. Pues miren, no. La gilda es la gilda, una aceituna verde con hueso, una anchoa en salazón sin espinas y una o dos guindillas vascas en vinagre, todo ello ensartado en un palillo, la misma que nació en el bar ‘Casa Vallés’ de San Sebastián, propiedad de un bodeguero, Blas Vallés, que se había trasladado en 1942 a Donostia para abrir un despacho de venta de vinos. A partir de 1946 el local de Blas obtuvo la licencia de bar, y el bar ‘Casa Vallés’ se fue llenando de maleteros y ferroviarios de la Estación del Norte, que acudían a tomarse un bocadillo que acompañaban de un vaso de vino. Del bocadillo pasaron a las cazuelas y puede que hasta eso que ahora se ha dado en llamar ‘platos combinados’. Vallés tenía por costumbre servir de acompañamiento a las bebidas un platillo  de vinagrillos, ora pepinillos, ora aceitunas, ora piparras. Pero la idea de unirlos todos juntos en un mismo bocado no fue una ocurrencia de los dueños, sino de un cliente habitual, Joaquín Aramburu, apodado "Txepetxa". Pasado el tiempo a aquellos pinchos les llamaron gildas  por la película“Gilda” que por entonces se proyectaba en todos los cines pese a la censura, que veía como pecaminoso el sensual striptease parcial  que desató las iras de los meapilas por el hecho de quitase sensualmente un largo guante mientras  interpretaba la canción "Put the Blame on Mame". Por eso, si alguien decide alterar los ingredientes de la gilda ya no será gilda’ sino otra cosa. Lo que está sucediendo es que algunos tipos que montan una taberna como podían haber montado un taller de bicicletas creen haber inventado la pólvora  alterando en alguno de sus ingredientes el famoso e inigualable pincho vasco. La ventresca de atún, si es de lata, queda bien en ensaladas o sobre pan tostado, con tomate rallado y pimientos rojos: si es natural, como plato caliente, a la plancha con un pisto de verdura, o en salsa, cocinada con en un sofrito de cebolla, puerro y tomate frito, y  acompañada de arroz. En la ‘bomba’ tampoco se especifica qué tipo de ventresca enlatada se ensarta, ya que se comercializan además de ventresca de atún, de bonito, de melva, de caballa y de trucha. También hay en el mercado latas de ventresca en aceite de oliva y en aceite de  girasol. Vamos, que los inventos de los ‘cocinillas’  y de los taberneros iluminados es preferible que los hagan con gaseosa.

 

martes, 2 de junio de 2026

El pepito de 'Fornos"

Calle de Alcalá. Desde la Puerta del Sol a la Plaza de Cibeles. TODO lo que  debes saber (con indicaciones de Maps) | Guías Sin IA

 

La historia del famoso “pepito” de ternera la contó por primera vez el cocinero Teodoro Bardají en la sección culinaria que escribía para la revista ‘Ellas’, el 7 de mayo de 1933.  Hacía referencia al antiguo “Café de Fornos “, fundado en 1870 y situado en Madrid, en la calle de Alcalá, esquina a la de Peligros. Pero años antes, en 1929, Julio Camba hizo una versión diferente en su libro ‘La casa de Lúculo o el arte de comer’. Según él, un tal Don Pepito tuvo un día desganado en un popular café de Madrid (no señala su nombre) y en vez de tomar su habitual y enorme filete servido en plato optó por comer otro de menor tamaño en bocadillo, y pronto se conoció entre la clientela como lo que pide don Pepito”. La versión más acertada parece ser la de Bardají, pero con matices. Sabido es que uno de los hijos de uno de los fundadores, que más tarde fue sucesor del establecimiento, se llamaba José Fornos, y que de niño tenía costumbre de merendar un bocadillo de fiambre, hasta que un día se decidió por tomar un bocadillo caliente. El café era propiedad de los hermanos Fornos Colín (Manuel, José y Carlos) y mantuvo abiertas sus puertas con algunas interrupciones hasta 1909. Fueron famosas sus tertulias y  su plato estrella: el ‘bistec Fornos’, que consistía en un grueso filete de solomillo de ternera asado a la parrilla, colocado sobre una rebanada de pan frito y acompañado de jamón serrano, lengua escarlata, patatas soufflé y salsa Colbert. Pero Bardají se confundió, como decía, a la hora de referirse al degustador de “pepitos”. No se trataba del hijo del dueño, José Fornos, como Bardají afirmó en la revista, sino al sobrino José Martínez Fornos, conocido como Pepito toda su vida y que, por desgracia, murió a los 35 años. El periódico La Prensa publicó el viernes 22 de noviembre de 1907  una nota sobre el fallecimiento de José Martínez Fornos ‘víctima de larga enfermedad’ y sobrino de los propietarios del café del mismo nombre. Es necesario hacer esa matización por evitar confusiones. En febrero de 1913 murió José Fornos Colín, uno de los tres hermanos que habían heredado el establecimiento, conocido con el hipocorístico Pepe, no como Pepito. Ahora parece haberse puesto de moda el “paquito”, consistente en carne cordero (pierna fileteada entre pan) impulsado por el sector ganadero aragonés, acompañado de aliños al estilo ‘kebab’. Aparte de sus valores nutricionales, que los desconozco, entiendo que jamás estará a la altura del glorioso ‘pepito’ de vacuno con buen pan de poca miga y masa madre calentado en la sartén donde queda algo de aceite de oliva y ajo frito. El sabor del “paquito” es distinto, no apto para todos los paladares, y el nombre adoptado se me antoja raquero, como dirían en Cantabria. Le costará entrar en el Diccionario de la RAE, como le sucede al ‘flamenquín’ (trozos de jamón enrollados en cintas de lomo de cerdo, rebozado en pan rallado y frito en aceite vegetal, creado en 1939 en el restaurante ‘El Gallo’, de la plaza del Sol de Andújar) y cuyo nombre todavía no lo ha sido reconocido por la Real Academia, pese a que en 2021 entraron por la puerta grande el cachopo, el sanjacobo, el rebujito y el paparajote. Hay nombres que se les atragantan a los señores académicos sin que yo sepa por qué.

 

Contar cosas

El oficio de escribir | Meer

 

Desde hace tiempo vengo observando cierta osadía en tipos que sin tener ni idea de hostelería o de juntar palabras de forma coherente se atreven a montar restaurantes o a escribir novelas. Cuando no se conoce el oficio lo mejor es dedicarse a otra cosa. Así sucede que un día te acercas a la Feria del Libro, decides comprar un ejemplar de poco más de cien páginas de un autor o autora que desconoces y, cuando te dispones a leerlo, no pasas de la cuarta página. Se cae de las manos; o decides entrar en un restaurante que no conocías y sales de ahí bastante descontento con la sopa de convento que te han atizado y un pescado de los Mares del Sur adquirido en no se sabe dónde y que sabe a tigre.  En lo que respecta a la novela, un día le escuché decir a mi amigo Alfonso Zapater, poco antes de publicar "Viajando con Alirio", que cuando te pones a desarrollar sobre el papel  una idea que llevas en la mente las primeras 100 páginas fluyen con soltura, pero las otras 100 siguientes cuestan mucho plasmarlas en los folios en blanco por haberse secado el pozo de las ideas. El resultado es que se termina por escribir en bucle, en un juego de moviola literaria absurdo que aburre al lector. Con los artículos pasa algo parecido. Todo debe tener su justa medida. La muerte de don Favila, por poner un ejemplo curioso, se puede describir en cuatro líneas o en 500 páginas, con tal de que aparezca e un oso furioso en escena. Como contaba Manuel P. Villatoro en el diario ABC  (22/10/2020) “tres líneas de un texto medieval de más de dos centenares de páginas bastaron al monarca Alfonso III para narrar la vida de un personaje tan desconocido como olvidado por la historia”. En la escueta crónica del hijo de don Pelayo se cuenta respecto a Favila que “vivió breve tiempo” y que “a causa de una ligereza fue muerto por un oso en el segundo año de su reinado, en la era 777 [año 739]”. A partir de aquí solo podemos suponer los pormenores de su muerte. En “Historias de Idacio obispo, que escribió poco antes de que España se perdiese” se especifica que “el rey Favila quiso ir de montería sin quitarse el saco de malla que traía, con el pavés en la mano y la espada en la cinta. Su mujer intentó disuadirle porque le sabía cansado de pelear, pero que no lo consiguió. Aquella locura le costó la vida. En “Condado de Castilla”, Javier Iglesia Aparicio aporta nuevos datos. Cito textual: “Parece ser que el rey subió por un monte que está cerca de la vega […] metióse en un vallecillo […] y yendo sólo se topó con un oso; osada y atrevidamente, soltando el pájaro que llevaba echó mano de su espada y embrazó el pavés, cerró con el oso dándole una estocada por los pechos o hijadas, más no bastó en quitar al oso que no se abrazase con el rey, y le hiriese hasta matarle sin tener quien le ayudase. En el lugar donde los suyos le hallaron muerto está hoy una cruz”. Como puede notarse, ya se van agrandando las primeras líneas del primer texto medieval. A partir de ahí solo es cuestión de poner la imaginación en marcha hasta conseguir hilvanar una novela histórica a gusto del autor. Lo que en realidad le sucedió a Favila no lo sabe nadie porque se encontraba sin compañía en pleno bosque. Más tarde, en el periódico “La lucha” (9 de abril de 1880) podía leerse: Según noticias de persona verídica, en una de las muchas grietas y pequeñas cavernas que se han descubierto en las fundaciones del nuevo templo de Covadonga había sido hallado el cadáver de un oso de grandes dimensiones, perfectamente petrificado”. De la misma manera, puede idearse un extenso ensayo sobre el Diluvio Universal, “con los nuevos descubrimientos de Fulano de Tal en la cima del monte Ararat, el volcán más alto de Turquía, donde se han recogido unas esquirlas de madera en el punto señalado por un 'planisferio' creado por el cartógrafo italiano Urbano Monte en 1587, con el Arca de Noé reposando en su cima”. El éxito del escritor consiste en saber expresar con propiedad y el necesario aseo, siempre respetando la Gramática, lo que le viene a su imaginación creativa con tal de distraer al lector. Unas veces se consigue; otras, sale un ladrillo refractario.