
La Real Maestranza de Caballería de Zaragoza celebra su otoño cultural sin caballos. Y ese otoño cultural pasa el próximo 18 de septiembre por un recital de jota a cargo de Pilar Flores Leaza e Iván Sampietro Soplón; y el 22 del mismo mes, una conferencia del profesor universitario Jorge Jiménez López sobre Arquitectura mudéjar en Aragón. Todo ello se completará con otra conferencia del catedrático de Patología Animal Juan José Ramos Antón sobre la “trashumancia”. Todo ello concebido como el mejor remedio para dormir a las ovejas.Si les digo la verdad, la Real Maestranza demuestra muy poca imaginación con tales actos. Los responsables del selecto programa han aclarado que “todas esas actividades serán gratuitas hasta completar aforo”. ¡Hace falta ser optimistas! No cabe duda que la Real Maestranza, con muchos siglos de vigencia, siempre ha hecho gala de sus dos postulados fundacionales: su compromiso con Aragón y su lealtad a la Corona de España. Estoy seguro que si un día desapareciera esa Institución nadie la echaría de menos, por mucho que su origen se remonte al siglo XII, tras la conquista de Zaragoza por Alfonso I el Batallador en 1118 y cuando algunos caballeros de alcurnia pasaron a llamarse entre sí Caballeros de San Jorge. Aquel grupúsculo de caballeros formaría más tarde el “Capitol de Caballeros e Infançones de la Ciudat de Çaragoça”. En 1457, el Capitol creó la “Cofradía de Justadores de San Jorge” que se obligaba a organizar justas y torneos en la ciudad con motivo de los más diversos eventos; o sea, bodas, bautizos y comuniones. A principios del siglo XVI, el Capitol solicitó a Fernando II de Aragón que confirmase las ordenaciones para la creación de la “Cofradía de Caballeros e Infanzones” bajo el auspicio de ese santo. En 1591 a raíz de diversos altercados en Zaragoza, la “Cofradía de Caballeros de San Jorge “se alineó con las tropas aragonesas para defender los fueros aragoneses en contra de Felipe II, saliendo malparados. Durante la Guerra de Sucesión, esa Cofradía tomó partido del archiduque Carlos de Austria. Y en consecuencia, Felipe V les requisó todos sus bienes. En 1808 Palafox empleó a caballeros Infanzones del Reino para crear el ‘Cuerpo de Caballería de los Almogávares’ para la defensa de la ciudad. En 1819, el rey felón Fernando VII elevó la Cofradía al rango de Maestranza. Existen otras cuatro maestranzas más antiguas, Ronda, Sevilla, Granada y Valencia, respectivamente. Tras la destrucción del Palacio de la Diputación del Reino, la Real Maestranza tendría su sede en diversos lugares: la iglesia de Santa Isabel de Portugal, el Salón Consistorial, el Palacio de la Aduana y el Palacio de los marqueses de Ayerbe, hasta que en 1835 ese culo de mal asiento fijó su sede definitivamente en la casa de Miguel Donlope, comprada el 24 de junio de 1912 a la familia Jordán de Urriés. Y la guindal pastel la puso Alfonso XIII en 1908, con motivo del centenario de los Sitios, al permitir el uso de la cruz de Eneko Aritza Ximeno, creador del Reino de Aragón (una cruz patada apuntada en su brazo inferior en punta afilada que ocupa sobre campo azur el segundo cuartel del escudo aragonés, según señaló el cronista Jerónimo Zurita) como venera. Mucha parafernalia para tan poca utilidad. No se puede vivir del cuento. Pisemos en el suelo.