El viaje del agustino americano Robert Francis Prevost (convertido en León
XIV en el último cónclave) hoy a España ha trastocado todos los programas
televisivos y ha cerrado muchas calles del centro de Madrid. Son buenos días para dedicarse a la lectura de ese libro que
tenemos pendiente, escuchar música o pasear a la sombra de los chopos. Cuentan
que la consorte del jefe del Estado se
ha presentado ante el Obispo de Roma
como de primera comunión, o sea,de blanco y sin velo por un privilegio especial del Vaticano, que permite a
ciertas reinas y princesas católicas vestir de albo ante el Papa, en lugar del
tradicional luto riguroso y mantilla negra exigidos por el protocolo oficial al
resto de las mujeres. Según parece, es
un agradecimiento a las casas reales que
se mantuvieron fieles a la Iglesia Católica durante la Reforma promovida por otro agustino, Martín Lutero, en 1517. Ese
privilegio en la actualidad se mantiene para Sofía de Grecia, la gran duquesa María Teresa
de Luxemburgo, Charlene de Mónaco,
Paola y Matilde de Bélgica. Para los hombres, antaño se
exigía frac con chaleco y pajarita de piqué blancos. Pero las modas cambian y
también los protocolos. Tal es así que hoy hemos podido ver en Madrid a Felipe VI, al presidente del Gobierno y
a los ministros con traje oscuro y corbata. Pero bueno será recordar que en los
funerales papales el color blanco desaparece para todas. Hoy, en la recepción oficial en
el Palacio Real, también ha habido
ausencias en el besamanos del Salón de
Columnas: el expresidente Rodríguez
Zapatero, el lehendakari Imanol
Pradales y miembros de todos los grupos
parlamentarios excepto de PP, PSOE, UPN
y Vox. Recordemos que la Constitución
Española en su artículo 16 señala que España es un país aconfesional, de donde se desprende que
ninguna confesión tiene carácter oficial aunque el Estado pueda tener acuerdos
de colaboración con diferentes doctrinas. El coste de este viaje papal está
cifrado por la Conferencia Episcopal
en 25 millones de euros, de los que 5 millones provienen de
subvenciones directas del Govern
catalán (de ellos, 1’6 millones proceden de las tasas turísticas) y de los
distintos cabildos de las Islas Canarias. También algunas grandes empresas
han anunciado que harán donaciones, algunas de cientos de miles de euros, que
contribuirán a sufragar el viaje, sabedores de que recuperarán en parte lo
donado en el concepto de deducciones
fiscales en el Impuesto de Sociedades, lo que añadirá más coste al Erario
Público. En fin, estamos que lo tiramos, pese a llevar el Gobierno tres años sin presentar Presupuestos.
