Me entero de que existe riesgo de colapso estructural por deterioro en la ermita románica del Cristo de la Vega en la Dehesa de Santarén de los Peces, adscrito al municipio de Moralina de Sayago, ubicado en el corazón del Parque Natural de Arribes del Duero. Los primeros intentos de asentamiento de población en esa zona son del siglo XII, según demuestran las noticias referentes a la cercana villa de Peñausende. No parece, sin embargo, que hubiera una repoblación efectiva más que a partir de mediados de ese siglo, según carta otorgada en 1147 por Alfonso VII, su mujer Berenguela y su hijo Sancho, que dieron al obispo zamorano Bernardo con la intención de que la poblase. No está clara su advocación, pues mientras el patrono del lugar es san Sebastián (titularidad que Madoz concede a la ermita), la guía diocesana la denomina de san Miguel. Lo cierto es que esa ermita está a punto de derruirse por falta del mantenimiento necesario. Fue construida en sillería y mampostería de granito, con cabecera cuadrada, una nave con espadaña sobre el hastial y portada al sur, cubierta ésta por un porche cerrado. Al sur, ocupando parte de la cabecera y parte de la nave, se adosó también la sacristía, mientras que en el norte se ven los restos de un abandonado cementerio. Es casi idéntica a la ermita de la dehesa salmantina de Gavilanes, muy próxima a Ledesma, en la provincia de Ávila, lo que corrobora una vez más la vinculación de Santarén con ese pueblo. Llama la atención la postura codiciosa de la Iglesia católica sobre esa ermita románica del siglo XII, inmatriculada, como digo, como parte de su extenso patrimonio (al amparo de una antigua reforma de la Ley Hipotecaria durante el gobierno de Aznar), a la hora de exigir una intervención urgente para que no se derrumbe, que sus supuestos“dueños” acudan a Patrimonio de la Junta de Castilla y León para que lleven a cabo una intervención urgente. ¿Por qué no la arreglan ellos? ¡Hace falta ser desahogados! Solo faltaría que, en el supuesto de ser arreglada, la diócesis de Zamora, dentro de la provincia eclesiástica de Mérida-Badajoz (que muchos meapilas no lo saben), cobrasen entrada por visitarla como es su costumbre. A mí no me extrañaría. De los depredadores funcionarios del Cielo me creo todo, menos lo que predican.
