Echando hoy un
breve vistazo al periódico digital El
Debate, el heredero sin papel del periódico fundado en 1910 por Herrera Oria y al que la
Iglesia
católica garantiza su estabilidad económica, me he quedado
ojiplático. La portada es como aquello de “foto
al minuto”. Núñez Feijóo cuenta que aferrarse al poder,
como dice que hace Sánchez, “es propio de un caudillismo que no se ha
visto en 50 años”; Abascal, su
primo de Zumosol, le define como“un loco peligroso”; y Bieito Rubido y Ana Martín hacen augurios espeluznantes sobre el futuro del actual
presidente del Gobierno: “Va a tener un
final no deseado”. Vamos, que con esos vaticinios en portada dan ganas de
echar a correr. La rancia derechona lo que no cuenta es que Felipe VI ha tenido que ir a México (con
el collar de la Orden Mexicana del Águila
Azteca, máxima condecoración que se concede a un extranjero y que le concedió
el presidente Enrique Peña
Nieto en 2015) para sacarnos del lío de la descerebrada novia de un presunto corrupto. Y el rey, con su sensatez demostrada, ha tenido que “cruzar el charco” en un intento de
suavizar con Claudia Sheinbaum otra visita
anterior a ese país de Isabel Díaz Ayuso (en
mayo de este año), donde hubo tensiones políticas, polémicas mediáticas y
donde estuvo cuatro días sin agenda, sin comunicar su desplazamiento al
Gobierno, creando un malestar gratuito a cuenta de Hernán Cortes (sobre el que no ha leído nada) y que casi termina como el rosario de la aurora. El
colmo de la mala educación de esa lerda señora de pan pringado quedó demostrado cuando señaló que“México no existió hasta que llegó España”. Ya de paso, Felipe VI
pudo asistir como invitado de honor al encuentro de la Copa del Mundo entre Uruguay y España celebrado en Guadalajara. Antonio Giménez, otro que tal baila,
refiriéndose a Sánchez, dice en un artículo incendiario que “hace tiempo que nos mea encima y dice que llueve”. En resumidas
cuentas, comprendo que a una gran parte de la derechona, con olor a sacristía y
alcanfor y que nunca creyó en la democracia, le gustaría que Pedro Sánchez se
encerrase con llave en un cuarto trastero de La Moncloa junto Begoña Gómez y se quitasen la vida de
un pistoletazo al estilo de Larra para
dar cumplimiento a la profecía de Rubido cuando afirma, como si de Isaías se tratase, que“tendrá
un final no deseado”. Aquí el que tuvo un “final no deseado” fue él, el día que le dieron puerta en el diario ABC. A México le estaremos eternamente agradecidos los demócratas y
los amantes de la libertad robada. Durante el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas
(1934-1940), México se convirtió en el principal refugio internacional para
miles de exiliados que huían de la Guerra Civil Española, entre
ellos a Dolores Rivas Cherif, esposa
del último presidente de la Segunda República
don Manuel Azaña Díaz, y a muchos intelectuales, artistas,
científicos y académicos de élite a los que el sátrapa Franco consideró como apátridas. Aquí lo dejo, porque me enciendo
leyendo a esos cretinos que mean agua bendita y destilan odio y rencor por todos los poros del cuerpo.