martes, 8 de septiembre de 2026

A própósito del "jersey"

Military pullover - Etsy España

 

Aunque parezca simple, yo siempre tuve dudas sobre la palabra “jersey”. No supe si llevaba o no tilde hasta que tuve que consultarlo para salir de dudas. Y descubrí que se escribe sin tilde, ya que la ‘y’ final funciona como consonante a efectos de acentuación, y que el plural era “jerséis”, con tilde y cambiada la ‘y’ por ‘is’. Se llama se esa guisa por haber nacido  en el siglo XV en la isla de Jersey, situada en el canal de la Mancha, como una prenda de lana merina resistente al agua y al viento que tejían las mujeres de los pescadores y campesinos para protegerlos del frío y de la humedad del mar. Cuando esa moda se trasladó a América al “jersey” se dio el nombre de “sweater”. En 1857,  por recomendación de Horatio Nelson (héroe de la batalla de Trafalgar), al Ministerio de Marina pasó a formar parte del equipamiento invernal de los soldados de Nueva Escocia. Su cuello era redondo y ligeramente alzado para proteger del frío, e incorporaba detalles que recordaban a elementos cotidianos de la vida de los pescadores, como el canalé en los puños replicando la forma de las escaleras del barco. Más tarde, el“jersey” adoptó el cuello de pico. El posterior invento de las tricotosas hizo que fuese más sencilla y rápida su confección. Más tarde se puso de moda el chaleco, es decir, el “jersey” sin mangas para llevar debajo de la chaqueta. Hoy, leyendo en Diario de León un reportaje elaborado por Cristina Fanjul (“Mujeres y poder más allá de la Corona”) en referencia a que desde hoy el Palacio de Conde Luna acoge unas jornadas sobre el papel de las mujeres en la historia, hace referencia a una vieja información aparecida en ese diario, donde se daba cuenta de cómo las mujeres fueron utilizadas durante la Guerra Civil para confeccionar ropa de abrigo para los soldados del bando rebelde:         

    Nuestros soldados, institutos armados y milicias que luchan por la liberación de  España ya presienten el invierno, así que yo os invito valientes y abnegadas mujeres  leonesas a que inauguréis seguidamente la quincena del jersey, bajo las siguientes  condiciones: Cada mujer de la provincia de León, de catorce años en adelante, deberá  hacer un jersey por sí misma, en color blanco, marrón claro o gris a ser posible, y sin  mangas. Las que no tengan lana o no puedan comprarla, la recabarán entre sus  amistades o la   solicitarán del Alcalde respectivo, el cual, puesto de acuerdo con el de la  cabeza de partido, verán la manera de solucionarlo y en último término  manifestaran a  este Gobierno Civil las dificultades que encuentren para procurar prestarles los auxilios que necesiten”.

Lo que más me choca de esa información es el color indicado para las prendas (blanco, marrón claro o gris) que los soldados deberían llevar, cuando se suponía que tales prendas serían invisibles por estar ocultas tras la guerrera. ¿A quién se le pediría consejo? No lo sé. Supongo que a alguna de las mujeres más influyentes de entonces en el bando sublevado, y estoy pensando en Mercedes Sanz Bachiller (viuda de Onésimo Redondo y fundadora del Auxilio de Invierno, más tarde llamado Auxilio Social); en Pilar Primo de Rivera, hermana del Ausente; en María Rosa Urraca Pastor  (destacada política tradicionalista y una de las principales organizadoras de las Margaritas del movimiento carlista); o en Priscilla Scott-Ellis (aristócrata británica que, impulsada por su simpatía hacia la causa de los rebeldes llegó a España con enfermera voluntaria de la Cruz Roja para servir en los hospitales de sangre del frente sublevado). Aunque tal vez no se le pidiese consejo a ninguna de ellas y fuese Carmen Polo, o alguna monja-alférez (provisional, claro) de la Santa Cruzada de Liberación de rojos infernales, la“autora intelectual” de aquella obra de misericordia. Vaya usted a saber… Pero aquella sencilla prenda de abrigo no debió dar mucho resultado. Prueba de ello fue que, a partir de 1945, hubo que sembrar este país de sanatorios antituberculosos por falta de calor corporal y de algo que poder llevarse a la boca por matar el hambre. Quedó claro que dar un "jersey" en forma de chaleco a las tropas rebeldes destacadas, sobre todo en el frente de Teruel, fue a todas luces insuficiente. Fue más efectivo invitar a las tropas a tomar tragos de un coñac infame con sabor a aguarrás antes de entrar en singular combate. ¡Qué más daba! Eran carne de cañón.

 

lunes, 7 de septiembre de 2026

Ojo al Tarik de Rabat

 

 

En  este país se está dando una extraña paradoja. El principal partido de la oposición, el Partido Popular, pretende, por un lado devolver a Marruecos a los ocupantes que quedan en Ceuta y que no tienen intención de marcharse; por otro, que sigan donde están hasta el final de la legislatura para desgastar al Gobierno más, si cabe. Y el Gobierno, por el contrario,  está colocando a los invasores en barracones de armadillos de  plástico y tubos en playas, naves industriales y el puerto para que esos ocupantes se encuentren mejor acomodo. Pero, ojo, en el puerto hay depósitos de gasolina capaces de volar una ciudad como Barcelona. Por otro lado, el  presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas, va mañana a Bruselas a contar a los eurodiputados lo que está sucediendo. ¡Pero si ya lo saben! Según leo en El País, “el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y el mandatario ceutí, del mismo partido político,  han acusado a Marruecos de haber intentado una maniobra con la “invasión” de Ceuta, que según el líder del PP estaba destinada a arrancar a España concesiones; y Vivas se ha opuesto a trasladar a esos invasores, incluidos los menores, a la Península para descongestionar Ceuta, con todo el respaldo del PP y de Vox”. Mientras, el ministro Víctor Torres, responsables desde el 25 de agosto del mando único para gestionar esa crisis, defiende la colaboración con Marruecos, y confía en recuperar la normalidad. Para mí que la cosa no ha hecho más que empezar. Veremos qué sucede si a Felipe VI se le ocurre poner un pie en ese territorio español, como le prometió a Vivas sin haberlo consultado, según parece, antes con el Gobierno. Para Mohamed VI, o Mojamé como le dice la gente del Sur, las represalias contra España podrían ser de libro por parte de ese sátrapa y jefe espiritual de un Estado formalmente creado en 1956 tras el fin del protectorado de Francia, el 2 de marzo, y de España el 7 de abril de aquel año. Hasta esa fecha en Marruecos hubo un mosaico de sultanatos, jefaturas tribales y territorios de soberanía difusa. Durante siglos, las tribus rifeñas vivieron en régimen de autoorganización, fuera del control efectivo del sultán, formando parte del llamado Bled es-Siba: no pagaban tributos regulares, no reconocían la autoridad administrativa del Majzén y se regían por sus propias asambleas y el derecho consuetudinario. El vínculo con el sultán, cuando existió, fue solo religioso y simbólico, no político ni fiscal. Aquella autonomía se expresó de forma radical durante la República del Rif (1921‑1926), cuando Abd el‑Krim organizó un proyecto político independiente tanto de España y Francia como del propio sultán de Fez. Y cuando España ocupó el Sáhara Occidental en el siglo XIX  lo consolidó como territorio e instaló su dominio sobre sociedades nómadas y semi‑nómadas que habían conservado un fuerte margen de autonomía política. La “Marcha Verde” del 6 noviembre de 1975, con Franco agonizando y España desbaratada por el miedo al futuro político, fue la causa de que este país abandonase el Sahara Occidental (hasta entonces provincia española) y a los saharauis a su suerte en beneficio de Hassan II, que también afrontaba un panorama complicado: dos golpes de Estado, uno seguido de otro, que  habían hecho tambalear su corona. Ahora, ha bastado una visita de Sánchez a Argelia para  que, a los pocos días, se haya activado la hostilidad contra lesas ciudades autónomas. Rabat tienen razones de peso para saber que la respuesta de España siempre será tibia, por no decir que inexistente. No se puede olvidar que los teléfonos del presidente del Gobierno y de los ministros de Defensa e Interior, Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska, respectivamente, fueron intervenidos por Marruecos; el mismo país del que nos cansamos de decir que es hermano, amigo y aliado. Sánchez, sabe que no estamos en el año 711,  no quiere otra“batalla de Guadalete”, y el Tarik de Rabat tienen razones de peso para saber que la respuesta de ese nuevo don Rodrigo que habita en la Moncloa siempre será inexistente.  Ese país del que nos cansamos de decir que es hermano, amigo y aliado, es un vengativo vecino de mucho cuidado. Ya lo dice el refrán: “Si alguien te ha de joder, de la familia ha de ser”.

 

domingo, 6 de septiembre de 2026

Democracia cojitranca

 

 

En este país pasamos directamente del utárquico‘régimen del 18 de julio’ al ‘régimen del 78’, que no fue más que el reparto del poder político entre unas élites regionales y la creación de 17 virreinatos con más ínfulas (entendidas como tiras de tela, distintivo de alta jerarquía) que la mitra del cardenal Richelieu. A la muerte de Franco no se produjo, como digo, un periodo constituyente sino una democracia cojitranca donde los parlamentarios no fueron capaces de evitar mediante la correspondiente ley la apología del franquismo como hizo Alemania con el nazismo. Como diría Antonio García-Trevijano, todo el proceso constituyente quedó transformado en una “charlotada” de oligarquía de partidos. El hecho de hacer listas electorales bloqueadas y cerradas, las evidentes dificultades para renovar el Consejo General del Poder Judicial, el excesivo aforamiento injustificado, la opacidad en las cuentas de la Casa Real, la falta total de transparencia pública en la gestión de los recursos, la corrupción y la fuerte polarización política que dificulta los grandes consensos nacionales y bloquea las reformas institucionales, son algunas de las razones que confirman que no se cosió el traje democrático de la mejor forma sino que se hilvanó por un aprendiz de sastre, dejando al aire nuestras miserias. Platón fue el filósofo más destacado en oponerse a la democracia en su obra “La República”, a la que consideraba una de las peores formas de gobierno. Argumentaba que las masas no tiene preparación ni sabiduría para gobernar, con lo que daba a entender que ese sistema político conducía al caos y, finalmente, a la tiranía. Y Sócrates la comparaba en términos náuticos con  un barco donde el capitán es elegido por votación de los marineros inexpertos en lugar de por alguien que sepa navegar; Aristóteles la veía como una forma desviada del gobierno de muchos; y Nietzsche también rechazó firmemente la democracia, al considerarla como un sistema mediocre que frenaba el desarrollo de los individuos superiores y promovía la igualdad de rebaño. Pero a la pregunta ¿existen formas de gobierno peores? la respuesta es  afirmativa. Guillermo Cortázar, en su libro “Romanones” (Espasa, 2021) señala que  la historia de España entre 1923 y 1936 es la de una transición fallida a la democracia”. Personalmente entiendo que no lo fue así todo ese tiempo. No se puede mezclar la dictadura de Primo de Rivera (con el vergonzoso consentimiento de Alfonso XIII, que provocó el  posterior “Pacto de San Sebastián” y que le abrió al rey la puerta para invitarle a marcharse) con  la intachable Constitución de 1931, truncada por un golpe de Estado y una posterior guerra civil, que no fue el eje de la crisis política del siglo pasado sino la consecuencia, por el deseo de la burguesía y el clero de recuperar lo que ellos entendían como privilegios lacerados. Los militares -en su mayoría africanistas, poco cultos, asilvestrados en sus modales y mal pagados-  solo fueron la herramienta utilizada por ese grupúsculo de indeseables para el logro de sus malvados fines, es decir, la eliminación de las libertades civiles, de la libertad de expresión y de los derechos humanos mediante la fuerza o la censura. Eso que  los que lo griegos llamaron tiranía.

sábado, 5 de septiembre de 2026

La ultraperiferia

 

 

Dice un viejo refrán castellano que “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”. Cambiar el nombre a las cosas  o a las profesiones, no modifica su esencia. Los aparejadores se llaman arquitectos técnicos; los secretarios judiciales, letrados de la Administración de Justicia; lo barberos, estilistas; los cocineros, chefs; etcétera. Otros oficios ya han desaparecido: alpargatero, azacán, sereno, almadiero, barquillero, colchonero, fogonero, rabadán… Y ahora llega un nuevo nombre para Ceuta y Melilla. Sánchez está interesado en que ambas ciudades autónomas españolas dejen de llamarse así para transformarse en regiones ultraperiféricas de la Unión Europea, lo que obligaría a reformar los Tratados europeos con un nuevo encaje. Ello conllevaría ventajas fiscales para esas dos ciudades, como sucede en la actualidad con Canarias, Azores, Madeira y los territorios franceses de ultramar: la Guayana Francesa, Guadalupe, Martinica, Mayotte y Reunión, y permitiría aplicar condiciones específicas en ámbitos como la fiscalidad, el comercio exterior, la unión aduanera y el acceso preferente a fondos europeos. Pero esa reforma  requeriría también, como digo, el acuerdo unánime de los 27 Estados miembros. Personalmente tengo mis dudas de que estén por la labor. Ello necesitaría contar con voluntad política.  En la reciente invasión de marroquíes a Ceuta se ha puesto de manifiesto que los socios europeos han mirado para otro lado, como dando a entender que ese“problema” debe arreglarse entre vecinos, como si se tratase de ruidos molestos, fugas y humedades, impagos de morosos, o el mal uso de los espacios compartidos. Lo que sucede entre España y Marruecos  -y así lo deberían entender los socios europeos-  no es cosa diferente a un fiel reflejo de Patio de Monipodio, parecido a aquel famoso centro de operaciones del hampa sevillana en la novela de Cervantes “Rinconete y Cortadillo”.  Lo primero que debería hacer Sánchez es reconocer sin fisuras que aquella invasión de marroquíes llevaba el visto bueno del millonario sátrapa Mohamed VI, ese Monipodio africano tan temido por sus súbditos que pretende anexionarse Ceuta y Melilla y asfixiar Canarias del modo más infame, o sea, por aburrimiento del contrario. Las avalanchas migratorias no nacen al azar como las setas en los pinares. Detrás de las llegadas masivas e incontroladas siempre hay una operación de Estado. Pese a las supuestas advertencias del CNI (donde también hubo divergencias entre el ministro del Interior y la ministra de Defensa)   no se reforzaron las fronteras ni se movió la diplomacia. Para el Gobierno aquellos barruntos de invasión solo eran el consabido ‘cuento del lobo’. Sí, claro, claro…, se estaba mejor en La Mareta a gastos pagados.

 

viernes, 4 de septiembre de 2026

Noruega, un espejo donde poder mirarnos

 

 

Leo una sorprendente noticia de agencias donde se cuenta que “uno de cada cuatro noruegos  cree que Mette-Marit (esposa de Haakon VIII de Noruega) no está capacitada para ser reina”. ¿Desde cuándo a las consortes reales se les exigen altas capacidades para desempeñar un papel a todas luces decorativo? El que debe estar  capacitado para ejercer su función es su marido una vez convertido en jefe del Estado. El verdadero papel de la consorte de un monarca es concebir hijos para garantizar el futuro de la Corona, algo que en el caso del rey noruego ya está garantizado con la heredera, Ingrid Alexandra, y su hermano  Sverre Magnus, que en  la actualidad estudia Dirección y Administración de Empresas en el  Forward College de Lisboa, el mismo centro donde lo hace Sofía de Borbón para llegar a ser ‘la mejor preparada’, como su padre. Marius Borg Hoiby, hijo de Mette-Marit, no forma parte de la línea sucesoria. Se encuentra bajo  arresto domiciliario después de haber sido condenado a cuatro años de prisión por dos casos de violación y otros delitos.  La Justicia, haciendo una excepción, le ha  permitió asistir  a los funerales de Harald V. De cualquier manera, la función de un rey en una Monarquía parlamentaria (como es el caso de Noruega o de España) es puramente ceremonial, los nombramientos realizados por el monarca son una simple formalidad, así como la función de la Jefatura de las Fuerzas Armadas, ya que la verdadera responsabilidad  recae sobre el titular de la cartera de Defensa. Noruega, con sus casi seis millones de habitantes, es un  país rico gracias al petróleo de su subsuelo, muy culto, cristiano y luterano, recalco lo de luterano; y, en consecuencia, los noruegos  no necesitan el culto de dulía o hiperdulía, o sea, la intermediación de santos o vírgenes a la hora de ejercer el culto de Latría, el culto genuino para el creyente cristiano. Los noruegos son conscientes de que, cuando hay intermediarios (funcionarios del Cielo) aparece de inmediato falta de transparencia y una desconexión entre el creador y el consumidor final. Digo más, se añade burocracia (dogmas de fe y falsos milagros) y se encarece el producto sin aportar un valor real. No digamos nada  si encima el obispo o el cura de aldea abusan de su posición de poder, como ocurre en España desde el Concilio de Trento. Entonces mueres en la folla y sin redención posible, como los inicuos. Noruega, como digo, fue el primer país en aplicar una legislación antidiscriminatoria protegiendo los derechos de gais y lesbianas; el primer país en reconocer el Convenio 169 de la OIT sobre pueblos indígenas recomendada por las Naciones Unidas; y el segundo país en legalizar la unión civil para las parejas del mismo sexo. Tiene una gran riqueza gastronómica y es cuna de grandes artistas, que le añaden valor a ese país, donde podríamos mirarnos. Un espejo (salvo que sea del callejón del gato) es como un profundo fiordo que siempre nos devuelve la imagen sin retoques.