sábado, 12 de septiembre de 2026

Las otras "automoribundias"

 

 

Cuenta la prensa regional que tres pueblos en Aragón se quedan sin escuela. Sería mejor decir, a mi entender, que esos tres pueblos aragoneses se libran del desastre educativo que señala un informe de PISA.  Pues ya sabemos lo que pasa, que los pueblos pequeños envejecen, que las ciudades crecen y que el hambre cunde por la inflación galopante, ese virus económico que nos empobrece cada día un poco más. Dice Sánchez (que afirmó en Congreso ser un “perro sin amo”) que la economía española va bien, pero eso no se traduce en la ciudadanía. Iba a decir que nos engañan como a chinos pero resulta que es al revés, que son ellos los que nos engañan a nosotros.  A los escolares les han engañado hasta en la Geografía. Ahora resulta que durante generaciones los alumnos estuvieron estudiando con mapas que presentaban una realidad distorsionada. África, el segundo continente más grande del planeta, aparecía sistemáticamente reducida en comparación con regiones del hemisferio norte en aquellas fotos en blanco y negro que nos hacían a los colegiales sentados en un pupitre con un mapa físico de fondo. Aquel día, el día en el que nos robaron la imagen como si se tratase de un paisaje pintoresco, nos habían puesto la ropa de los domingos y echado fijador en el pelo para quedar bonitos ante la cámara de un fotógrafo con cara de cartón y fino bigote. Aquella foto siempre terminaba en el interior de la caja de las estampas olvidadas, una caja de hojalata que antes había contenido dulce de membrillo de Puente-Genil,  y que ahora servía para guardar reliquias trasnochadas: un detente con el Corazón de Jesús, varios recordatorios de personas fallecidas, unas horquillas para el pelo, varios carretes de hilo, un pequeño  silbato de madera de boj que un día apareció de regalo dentro de un paquete de maicena, una estilográfica ‘Parker 21’ con  la plumilla desgastada, cromos de ‘El Coyote’, un cenicero de aluminio donde estaba estampado el “Patio de los leones” granadino , un franquito vacío de“Hipofosfitos Salud” , una cajita de hojalata de Sedobrol “Roche”, y un pequeño tubo vacío de “Megral”, contra las migrañas. El “Sedobrol” recuerdo que lo tomaba mi abuela materna cada noche después de cenar escuchando el parte por la radio. Venía en cubitos parecidos a una pastilla de caldo concentrado, pero a tamaño reducido, se disolvía en agua caliente y contenía bromuro de sodio combinado con extractos vegetales. Ramón Gómez de la Serna, que en una de sus "Greguerías" plasmó que“ningún veneno se deba guardar para otra vez”, fue un gran aficionado a la famacopea y desde pequeño le gustaba visitar la Botica Militar que estaba cerca de su domicilio madrileño. En cierta ocasión celebró en Pombo un“banquete farmacoterápico” y los platos fueron sustituidos por sopas de “Sedobrol”,  peptonas, fitinas y recresales (todos ellos tónicos reconstituyentes)  y los postres se cambiaron por “pastillas de goma”. Gómez de la Serna consumió durante su vida de todo de manera entusiasta: Biltron, Nicotil, Glicerofosfato, Piperazine, quinina, bromoquinina, éter, calomelanos, urotropina, sulfanilamida, penicilina, barbitúricos, efedrina, esparteína, piperacina, coramina, hepatina, Aspirina, pastillas de clorato, sulfoterapias e inyecciones de agua con azúcar… En las páginas finales de su“Automoribundia”,  dice: “Tan peligroso es intoxicarse más de la cuenta como creer que se puede vivir en estado de perfecta desintoxicación”. En eso estamos de acuerdo.

 

jueves, 10 de septiembre de 2026

Godojos necesita tabernero

 


Leo en un diario regional  que “un pueblo de Zaragoza busca personas para hacerse cargo de su bar. Una oportunidad especialmente interesante”. Se trata del bar de Godojos,  pueblo a tiro de piedra Alhama de Aragón que cuenta en la actualidad con una población de 55 habitantes (Madoz, 1847. p 431).  El comunicado señala que el bar, “que cuenta con una clientela habitual”,  está vacante por jubilación de su actual responsable, el madrileño, Juan Mijarra, que asumió su gestión  hace unos años tras presentarse y ganar la subasta pública. Antes había trabajado 10 años en el balneario” Termas Pallarés”, en Alhama de Aragón. El posible adjudicatario deberá abonar al Ayuntamiento de Godojos un canon mínimo de 800 euros al año por el contrato es de un  año prorrogable, con posibilidad de ocupar vivienda mediante contrato de alquiler independiente. Godojos  presume de hacer buen vino. En su término municipal llegó a haber más de 2 millones de cepas. Ya lo dice el refrán: “El pan con ojos, / el queso sin ojos/ y el vino de Godojos". Pero llevar un bar en un lugar con tan poca densidad de población no parece rentable. Se me antoja curioso que en el anuncio ponga eso de que “el bar cuenta con una clientela habitual”.  Hombre, claro. Si el pueblo cuenta con una cincuentena de vecinos, la mayoría ancianos, ya me dirá el lector cómo se puede vivir de la hostelería. La mitad de ellos posiblemente no salga de casa por los achaques propios de la vejez, y la otra mitad, si entra en el establecimiento se tomará un café o una cerveza y se pasará la tarde jugando al guiñote o dormitando frente a un televisor cansino. Con  esos bueyes, mal se puede labrar un huerto. Cosa diferente sería si se ofreciese casa gratis a cambio de hacer algunos trabajos retribuidos para el municipio. Pero me da la sensación de que el socialista Santiago Cebolla Yagüe, actual alcalde, no dispone de los fondos necesarios para llevar a cabo un contrato que contribuya a mejorar los ingresos del supuesto adjudicatario del bar, ese cuarto de estar tan necesario en aldeas que se mueren lentamente y sin hacer ruido, como un  ramillete de alhelíes en un florero. Godojos necesita “aventureros” al estilo del falso barón de Montesegratí (digo lo de falso barón, ya que  los títulos nobiliarios italianos dejaron de tener reconocimiento legal en 1947 por la disposición transitoria XIV de la Constitución de la República italiana).  Pero, como digo, ese italiano compró en 2001 la llamada Torre-castillo de los Señores de Godojos, imponente fortaleza gótica del siglo XIII, cuando Pedro III de Aragón encargó en 1278 su defensa a Lorenzo Martínez de Artieda, que en el año 1396 Juan I de Aragón (al poco tiempo muerto en un accidente de caza sin dejar descendencia) lo cedió a Rodrigo Lorenzo de Heredia junto con la villa de Sisamón. Después, al marqués de Camarasa, señor de Muel, Ricla y Villafeliche (siglo XVI), y finalmente a la familia aragonesa de los Gayán. Montesegrati terminó comprándolo, junto al terreno que lo rodea, a un particular para su restauración. Una buena idea sería poder habilitarlo para residencia turística dada su proximidad a Alhama de Aragón, ciudad conocida por sus magníficas aguas termales (en la actualidad se explotan dos importantes complejos, San Roque y Cantarero) donde acuden desde hace más de un siglo muchos madrileños y donde todavía queda el recuerdo de Benito Pérez Galdós, que vinculó gran parte de su novela “La familia de León Roch”, publicada en 1878. Tampoco debemos olvidar la relación de profundo amor y fidelidad durante toda su vida entre el balneario “Termas Pallarés” y José Luis Sampedro, desde que acudió por primera vez en 1925, con tan solo ocho años, acompañado por su padre. Y allí se instaló a finales de los años 50 para escribir su novela “El río que nos lleva”. Godojos necesita tabernero y, por qué no, disponer de un selecto servicio de ambigú.

 

martes, 8 de septiembre de 2026

A própósito del "jersey"

Military pullover - Etsy España

 

Aunque parezca simple, yo siempre tuve dudas sobre la palabra “jersey”. No supe si llevaba o no tilde hasta que tuve que consultarlo para salir de dudas. Y descubrí que se escribe sin tilde, ya que la ‘y’ final funciona como consonante a efectos de acentuación, y que el plural era “jerséis”, con tilde y cambiada la ‘y’ por ‘is’. Se llama se esa guisa por haber nacido  en el siglo XV en la isla de Jersey, situada en el canal de la Mancha, como una prenda de lana merina resistente al agua y al viento que tejían las mujeres de los pescadores y campesinos para protegerlos del frío y de la humedad del mar. Cuando esa moda se trasladó a América al “jersey” se dio el nombre de “sweater”. En 1857,  por recomendación de Horatio Nelson (héroe de la batalla de Trafalgar), al Ministerio de Marina pasó a formar parte del equipamiento invernal de los soldados de Nueva Escocia. Su cuello era redondo y ligeramente alzado para proteger del frío, e incorporaba detalles que recordaban a elementos cotidianos de la vida de los pescadores, como el canalé en los puños replicando la forma de las escaleras del barco. Más tarde, el“jersey” adoptó el cuello de pico. El posterior invento de las tricotosas hizo que fuese más sencilla y rápida su confección. Más tarde se puso de moda el chaleco, es decir, el “jersey” sin mangas para llevar debajo de la chaqueta. Hoy, leyendo en Diario de León un reportaje elaborado por Cristina Fanjul (“Mujeres y poder más allá de la Corona”) en referencia a que desde hoy el Palacio de Conde Luna acoge unas jornadas sobre el papel de las mujeres en la historia, hace referencia a una vieja información aparecida en ese diario, donde se daba cuenta de cómo las mujeres fueron utilizadas durante la Guerra Civil para confeccionar ropa de abrigo para los soldados del bando rebelde:         

    Nuestros soldados, institutos armados y milicias que luchan por la liberación de  España ya presienten el invierno, así que yo os invito valientes y abnegadas mujeres  leonesas a que inauguréis seguidamente la quincena del jersey, bajo las siguientes  condiciones: Cada mujer de la provincia de León, de catorce años en adelante, deberá  hacer un jersey por sí misma, en color blanco, marrón claro o gris a ser posible, y sin  mangas. Las que no tengan lana o no puedan comprarla, la recabarán entre sus  amistades o la   solicitarán del Alcalde respectivo, el cual, puesto de acuerdo con el de la  cabeza de partido, verán la manera de solucionarlo y en último término  manifestaran a  este Gobierno Civil las dificultades que encuentren para procurar prestarles los auxilios que necesiten”.

Lo que más me choca de esa información es el color indicado para las prendas (blanco, marrón claro o gris) que los soldados deberían llevar, cuando se suponía que tales prendas serían invisibles por estar ocultas tras la guerrera. ¿A quién se le pediría consejo? No lo sé. Supongo que a alguna de las mujeres más influyentes de entonces en el bando sublevado, y estoy pensando en Mercedes Sanz Bachiller (viuda de Onésimo Redondo y fundadora del Auxilio de Invierno, más tarde llamado Auxilio Social); en Pilar Primo de Rivera, hermana del Ausente; en María Rosa Urraca Pastor  (destacada política tradicionalista y una de las principales organizadoras de las Margaritas del movimiento carlista); o en Priscilla Scott-Ellis (aristócrata británica que, impulsada por su simpatía hacia la causa de los rebeldes llegó a España con enfermera voluntaria de la Cruz Roja para servir en los hospitales de sangre del frente sublevado). Aunque tal vez no se le pidiese consejo a ninguna de ellas y fuese Carmen Polo, o alguna monja-alférez (provisional, claro) de la Santa Cruzada de Liberación de rojos infernales, la“autora intelectual” de aquella obra de misericordia. Vaya usted a saber… Pero aquella sencilla prenda de abrigo no debió dar mucho resultado. Prueba de ello fue que, a partir de 1945, hubo que sembrar este país de sanatorios antituberculosos por falta de calor corporal y de algo que poder llevarse a la boca por matar el hambre. Quedó claro que dar un "jersey" en forma de chaleco a las tropas rebeldes destacadas, sobre todo en el frente de Teruel, fue a todas luces insuficiente. Fue más efectivo invitar a las tropas a tomar tragos de un coñac infame con sabor a aguarrás antes de entrar en singular combate. ¡Qué más daba! Eran carne de cañón.

 

lunes, 7 de septiembre de 2026

Ojo al Tarik de Rabat

 

 

En  este país se está dando una extraña paradoja. El principal partido de la oposición, el Partido Popular, pretende, por un lado devolver a Marruecos a los ocupantes que quedan en Ceuta y que no tienen intención de marcharse; por otro, que sigan donde están hasta el final de la legislatura para desgastar al Gobierno más, si cabe. Y el Gobierno, por el contrario,  está colocando a los invasores en barracones de armadillos de  plástico y tubos en playas, naves industriales y el puerto para que esos ocupantes se encuentren mejor acomodo. Pero, ojo, en el puerto hay depósitos de gasolina capaces de volar una ciudad como Barcelona. Por otro lado, el  presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas, va mañana a Bruselas a contar a los eurodiputados lo que está sucediendo. ¡Pero si ya lo saben! Según leo en El País, “el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y el mandatario ceutí, del mismo partido político,  han acusado a Marruecos de haber intentado una maniobra con la “invasión” de Ceuta, que según el líder del PP estaba destinada a arrancar a España concesiones; y Vivas se ha opuesto a trasladar a esos invasores, incluidos los menores, a la Península para descongestionar Ceuta, con todo el respaldo del PP y de Vox”. Mientras, el ministro Víctor Torres, responsables desde el 25 de agosto del mando único para gestionar esa crisis, defiende la colaboración con Marruecos, y confía en recuperar la normalidad. Para mí que la cosa no ha hecho más que empezar. Veremos qué sucede si a Felipe VI se le ocurre poner un pie en ese territorio español, como le prometió a Vivas sin haberlo consultado, según parece, antes con el Gobierno. Para Mohamed VI, o Mojamé como le dice la gente del Sur, las represalias contra España podrían ser de libro por parte de ese sátrapa y jefe espiritual de un Estado formalmente creado en 1956 tras el fin del protectorado de Francia, el 2 de marzo, y de España el 7 de abril de aquel año. Hasta esa fecha en Marruecos hubo un mosaico de sultanatos, jefaturas tribales y territorios de soberanía difusa. Durante siglos, las tribus rifeñas vivieron en régimen de autoorganización, fuera del control efectivo del sultán, formando parte del llamado Bled es-Siba: no pagaban tributos regulares, no reconocían la autoridad administrativa del Majzén y se regían por sus propias asambleas y el derecho consuetudinario. El vínculo con el sultán, cuando existió, fue solo religioso y simbólico, no político ni fiscal. Aquella autonomía se expresó de forma radical durante la República del Rif (1921‑1926), cuando Abd el‑Krim organizó un proyecto político independiente tanto de España y Francia como del propio sultán de Fez. Y cuando España ocupó el Sáhara Occidental en el siglo XIX  lo consolidó como territorio e instaló su dominio sobre sociedades nómadas y semi‑nómadas que habían conservado un fuerte margen de autonomía política. La “Marcha Verde” del 6 noviembre de 1975, con Franco agonizando y España desbaratada por el miedo al futuro político, fue la causa de que este país abandonase el Sahara Occidental (hasta entonces provincia española) y a los saharauis a su suerte en beneficio de Hassan II, que también afrontaba un panorama complicado: dos golpes de Estado, uno seguido de otro, que  habían hecho tambalear su corona. Ahora, ha bastado una visita de Sánchez a Argelia para  que, a los pocos días, se haya activado la hostilidad contra lesas ciudades autónomas. Rabat tienen razones de peso para saber que la respuesta de España siempre será tibia, por no decir que inexistente. No se puede olvidar que los teléfonos del presidente del Gobierno y de los ministros de Defensa e Interior, Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska, respectivamente, fueron intervenidos por Marruecos; el mismo país del que nos cansamos de decir que es hermano, amigo y aliado. Sánchez, sabe que no estamos en el año 711,  no quiere otra“batalla de Guadalete”, y el Tarik de Rabat tienen razones de peso para saber que la respuesta de ese nuevo don Rodrigo que habita en la Moncloa siempre será inexistente.  Ese país del que nos cansamos de decir que es hermano, amigo y aliado, es un vengativo vecino de mucho cuidado. Ya lo dice el refrán: “Si alguien te ha de joder, de la familia ha de ser”.

 

domingo, 6 de septiembre de 2026

Democracia cojitranca

 

 

En este país pasamos directamente del utárquico‘régimen del 18 de julio’ al ‘régimen del 78’, que no fue más que el reparto del poder político entre unas élites regionales y la creación de 17 virreinatos con más ínfulas (entendidas como tiras de tela, distintivo de alta jerarquía) que la mitra del cardenal Richelieu. A la muerte de Franco no se produjo, como digo, un periodo constituyente sino una democracia cojitranca donde los parlamentarios no fueron capaces de evitar mediante la correspondiente ley la apología del franquismo como hizo Alemania con el nazismo. Como diría Antonio García-Trevijano, todo el proceso constituyente quedó transformado en una “charlotada” de oligarquía de partidos. El hecho de hacer listas electorales bloqueadas y cerradas, las evidentes dificultades para renovar el Consejo General del Poder Judicial, el excesivo aforamiento injustificado, la opacidad en las cuentas de la Casa Real, la falta total de transparencia pública en la gestión de los recursos, la corrupción y la fuerte polarización política que dificulta los grandes consensos nacionales y bloquea las reformas institucionales, son algunas de las razones que confirman que no se cosió el traje democrático de la mejor forma sino que se hilvanó por un aprendiz de sastre, dejando al aire nuestras miserias. Platón fue el filósofo más destacado en oponerse a la democracia en su obra “La República”, a la que consideraba una de las peores formas de gobierno. Argumentaba que las masas no tiene preparación ni sabiduría para gobernar, con lo que daba a entender que ese sistema político conducía al caos y, finalmente, a la tiranía. Y Sócrates la comparaba en términos náuticos con  un barco donde el capitán es elegido por votación de los marineros inexpertos en lugar de por alguien que sepa navegar; Aristóteles la veía como una forma desviada del gobierno de muchos; y Nietzsche también rechazó firmemente la democracia, al considerarla como un sistema mediocre que frenaba el desarrollo de los individuos superiores y promovía la igualdad de rebaño. Pero a la pregunta ¿existen formas de gobierno peores? la respuesta es  afirmativa. Guillermo Cortázar, en su libro “Romanones” (Espasa, 2021) señala que  la historia de España entre 1923 y 1936 es la de una transición fallida a la democracia”. Personalmente entiendo que no lo fue así todo ese tiempo. No se puede mezclar la dictadura de Primo de Rivera (con el vergonzoso consentimiento de Alfonso XIII, que provocó el  posterior “Pacto de San Sebastián” y que le abrió al rey la puerta para invitarle a marcharse) con  la intachable Constitución de 1931, truncada por un golpe de Estado y una posterior guerra civil, que no fue el eje de la crisis política del siglo pasado sino la consecuencia, por el deseo de la burguesía y el clero de recuperar lo que ellos entendían como privilegios lacerados. Los militares -en su mayoría africanistas, poco cultos, asilvestrados en sus modales y mal pagados-  solo fueron la herramienta utilizada por ese grupúsculo de indeseables para el logro de sus malvados fines, es decir, la eliminación de las libertades civiles, de la libertad de expresión y de los derechos humanos mediante la fuerza o la censura. Eso que  los que lo griegos llamaron tiranía.