Pues nada, me entero de que ahora resulta que nos llega la borrasca ‘Goretti’ y de que Javier Milei recibirá hoy jueves a Díaz Ayuso en la Casa Rosada durante su “viaje institucional”, no sabemos si para hablar sobre la situación de Venezuela o para bailar el tango mientras los incendios arrasan los bosques de la Patagonia. Una cosa no tiene que ver nada con la otra, pero todo suma. Mientras, Trump pone los ojos en Groenlandia; la fábrica de Figueruelas ensambla coches chinos; la Conferencia Episcopal Española señala que asumirá el pago de las indemnizaciones por abusos sexuales; y siendo sabedor de que han talado el árbol de Moguer donde, según Juan Ramón, está enterrado Platero. Empezamos 2026 como si nos hubiese mirado el tuerto. La Iglesia católica lleva muchos años en el epicentro del cogollo del meollo del bollo. Son tantos los pederastas (reconocidos y sin reconocer) que hoy se les habría quedado pequeña la cárcel concordataria de Zamora de los tiempos de Franco y que contaba con el beneplácito del Vaticano. Entonces se les internaba a los curas por pronunciar homilías subversivas, como fue el caso de Alberto Gabikagogeaskoetxea, o de los franciscanos Felipe Izagirre y Juan Mari Zulaika, por haber asistido al Aberri Eguna. Aquella fue una de las prisiones más frías de España y no estaba preparada para estancias largas. Algunos reclusos fueron torturados y otros, como Jon Etxabe, pasaron uno de sus siete años en celdas de castigo. La mayor parte de los presos que padecieron aquella triste experiencia terminarían colgando los hábitos. Llevamos demasiado tiempo mirando para otro lado cuando se cometen injusticias y nuestro silencio se vuelve cómplice. Nos pasamos la vida acumulando ingentes saberes inútiles sin darnos cuenta de que existen distintos niveles de lectura: elemental, de inspección, analítica y sintópica. Uf, creo que me voy a tomar un vermú con un par de gildas. Después, hasta puede que me acerque a Ranillas por ver la noria gigante que ha colocado la folclórica alcaldesa Chueca. Y por aquello de que “el valor se le supone”, como así consta en mi vieja‘Cartilla militar de tropa’, hasta es posible que monte en ese artefacto que siempre me revuelve la oficina de las tripas con una ‘baliza V-16’ sobre el colodrillo para poder disfrutar desde su cima del esplendor de los extensos dominios chuequenses e intuir por dónde sopla el viento para poder lanzar la cometa. Que la borrasca ‘Goretti’ nos pille confesados.
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