Las paredes de las cuevas de Gomantong, en la isla de Borneo, esconden millones de murciélagos, que conviven con unas aves llamadas salanganas, o vencejos de cuevas, que hacen unos nidos blancos en forma de tazón transparente con su propia saliva en paredes verticales difíciles de trepar y que los nativos suben por ellas en unas escaleras hechas con lías jugándose la vida. Con esos nidos, cuyo precio en el mercado equivale al de la plata, se hace la famosa ‘sopa de nido de golondrinas’. También en esas grutas abundan las serpientes, las cucarachas y una especie de grillos carnívoros que depredan en las crías de salanganas y murciélagos. Existe la creencia, tanto en Brunéi, como en Malasia e Indonesia (recuerden que esa isla está repartida políticamente entre esos tres países) que comer la materia del nido de salanganas ayuda a mantener el tono de la piel, el equilibrio del qi ("energía vital") y refuerza el sistema inmunológico. Esos nidos son hervidos en fuego lento en caldo de pollo. La preparación tradicional de la 'sopa de nido de golondrinas' es bastante larga. Se empieza remojando los nidos en agua tibia después de haber eliminado todas las impurezas presentes. Luego se cuecen durante al menos tres horas en agua hirviendo hasta que los nidos se descompongan en miles de fibras blancas de una sustancia mucilaginosa que se recupera para componer diversos platos, principalmente sopas, pero también guarniciones de carnes blancas, acompañadas de judías, nueces o flores de loto. Es un plato muy apreciado por su gelatinosidad, debido a la proteína (mucina) de la saliva, muy parecida a las de la clara de huevo. De un libro chino se pudo extraer la siguiente receta: “Vacíese el interior de una pera blanca e introdúzcase en la oquedad practicada unos 10 gramos de nido de salangana seco. Se sumerge después la pera rellena completamente en agua, añadiendo unos 10 gramos de azúcar de caña, dejando calentar largo rato al baño maría”. No hay que olvidar que en ocasiones se ofrece sopa de nido que no es de nido sino de corteza de cerdo que se remoja días antes de iniciar la receta. Pero eso es otra cosa, es un fraude para incautos que te puede ofrecer cualquier garito playero a precio asequible. Existe multitud de fraudes comunes, entre ellos nidos falsos, mezclas con karaya, (goma vegetal natural que se hincha en agua) piel de pez e incluso nidos blanqueados artificialmente. Algo que, como diría en 'panocho' un amigo de Rojales, en la Vega Baja del Segura, al referirse al infame aguachirle puesto en la mesa: “No tiene melis ni enjundia”.