miércoles, 8 de abril de 2026

Sopa de nido

 

 

Las  paredes de las cuevas de Gomantong, en la isla de Borneo, esconden millones de murciélagos, que conviven con unas aves llamadas salanganas, o vencejos de cuevas, que hacen unos nidos blancos en forma de tazón transparente con su propia saliva en paredes verticales difíciles de trepar y que los nativos  suben por ellas en unas escaleras hechas con lías jugándose la vida. Con esos nidos, cuyo precio en el mercado equivale al de la plata, se hace la famosa ‘sopa de nido de golondrinas’. También en esas grutas abundan las serpientes, las cucarachas y una especie de grillos carnívoros que depredan en las crías de salanganas y murciélagos. Existe la creencia, tanto en Brunéi, como en Malasia  e Indonesia (recuerden que esa isla está repartida políticamente entre esos tres países) que  comer la materia del nido de salanganas ayuda a mantener el tono de la piel, el equilibrio del qi ("energía vital") y refuerza el sistema inmunológico. Esos nidos son hervidos en fuego lento en caldo de pollo. La preparación tradicional de la 'sopa de nido de golondrinas'  es bastante larga. Se empieza remojando los nidos en agua tibia después de haber eliminado todas las  impurezas presentes. Luego se cuecen durante al menos tres horas en agua hirviendo hasta que los nidos se descompongan en miles de fibras blancas de una sustancia mucilaginosa que se recupera para componer diversos platos, principalmente sopas, pero también guarniciones de carnes blancas, acompañadas de judías, nueces o flores de loto. Es un plato muy apreciado por su gelatinosidad, debido a la proteína (mucina) de la saliva, muy parecida a las de la clara de huevo. De un libro chino se pudo extraer la siguiente receta: “Vacíese el interior de una pera blanca e introdúzcase en la oquedad practicada unos 10 gramos de nido de salangana seco. Se sumerge después la pera rellena completamente en agua, añadiendo unos 10 gramos de azúcar de caña, dejando calentar largo rato al baño maría”. No hay que olvidar que en ocasiones se ofrece sopa de nido que no es de nido sino de corteza de cerdo que se remoja días antes de iniciar la receta. Pero eso es otra cosa, es un  fraude para incautos que te puede ofrecer cualquier garito playero a precio asequible. Existe multitud de fraudes comunes, entre ellos nidos falsos, mezclas con karaya, (goma vegetal natural que se hincha en agua) piel de pez e incluso nidos blanqueados artificialmente. Algo que, como diría en 'panocho' un amigo de Rojales, en la Vega Baja del Segura, al referirse al infame aguachirle puesto en la mesa: “No tiene melis ni enjundia”.

 

martes, 7 de abril de 2026

Algo que nunca sabremos

 

Hoy en la prensa se sigue hablando sobre la corrida del Domingo de Pascua en La Maestranza de Sevilla. En El Debate leo un  artículo de Ramón Pérez-Maura, “Una gran tarde de gloria en  la Maestranza”.  Ni una palabra sobre las faenas de los diestros Morante de la Puebla, Roca Rey y David de Miranda. Para Pérez-Maura la “gran tarde de gloria” no fue la actuación de los diestros en la arena sino la presencia de Juan Carlos de Borbón en el palco de los Maestrantes. Ese periodista, refiriéndose al anterior jefe del Estado, señala lo siguiente: “Qué valor demostró queriendo venir a una plaza de toros donde no había ninguna certeza de cuál iba a ser la reacción popular”. Es decir, que Pérez-Maura es consciente de que Juan Carlos de Borbón tenía “rabo de paja”. ¿Qué sucede? ¿Acaso el anterior monarca tiene un  historial poco limpio? ¿Alguien le impide venir a España? Entiendo que los ciudadanos que acudieron a la plaza de toros de Sevilla  por ver cómo se desenvolvían los toros de Garcigrande eran aficionados fetén que deseaban  asistir a un buen espectáculo y salir satisfechos de la lidia in situ, aún sabedores que la corrida iba a ser televisada por Canal Sur. Al verdadero aficionado lo que le gusta es participar en directo cerca del albero, sin importarle el precio abultado de la entrada, sentarse sobre una almohadilla y poder  ver el desarrollo de la corrida y poder escuchar a la ‘Banda de Música Maestro Tejera’ a la orden de la batuta del actual director, Sergio Jiménez, sustituto de José Manuel Tristán Becerra en 2024, que a su vez tomó  la batuta de su padre, José Tristán Martín hasta 2006, y que éste había heredado la batuta de su tío, Manuel Pérez Tejera tras su fallecimiento en 1971. Toda una saga de músicos que comenzó en 1918, cuando la banda fundada en 1010 por el maestro Tejera recibió el encargo por parte del torero Joselito 'el Gallo' de realizar el acompañamiento musical a los festejos taurinos que se celebraban en la ‘Plaza de Toros Monumental’ de Sevilla, labor que realizó hasta que esta plaza de toros fue demolida. Se cuenta que de entre el repertorio de pasodobles que se ejecutan en La Maestranza solo falta ‘Nerva’ porque en una ocasión a Francisco RiveraPaquirri’ le sentó mal. Cuentan que ese torero estaba matando un toro de Pablo Romero. Y en un momento dado, sonó el solo de trompeta y los aficionados se volvieron para aplaudir ignorando lo que había en el ruedo. Paquirri se sentó en el estribo y dijo que no toreaba hasta que aquello callase. ¿Hubiese hecho lo mismo Morante de la Puebla el pasado domingo si se hubiesen producido  abucheos contra el rey emérito? Eso es algo que nunca sabremos.

 

lunes, 6 de abril de 2026

Entre jazmines y albahacas

 

Ayer, Domingo de Pascua, hubo corrida de toros en el sevillano coso del Baratillo que hoy se llama Real Maestranza de Caballería, donde en el palco de los Maestrantes estuvo presente Juan Carlos de Borbón acompañado de su hija mayor. Los tres toreros, Morante de la Puebla (de azul noche, bordado con cristales y medias blancas), Roca Rey (de berenjena y oro) y David de Miranda (de purísma y oro) lidiaron toros de Garcigrande, y todos ellos brindaron su primer toro al anterior jefe del Estado. La corrida fue televisada por Canal Sur. Hoy he podido leer la crónica de la corrida, donde Andrés Amorós muestra unos capotazos periodísticos con temple y trapío en una tarde de sol donde, como señala en su crónica “la ciudad entera huele a lilas, a naranjos, a jazmines, a albahacas”. La Plaza estaba abarrotada, como en las mejores tardes de Curro Romero. Fue devuelto a los corrales el sexto y el sobrero resultó ser otro manso. Señala Amorós: “David de Miranda lo llama desde lejos, en el centro del ruedo, y recibe un fuerte porrazo. Citando de cerca, se la juega, impávido. Metido entre los pitones, se ha justificado con valor, al borde de un nuevo percance. Acierta con la espada: oreja”. Amorós, que sabe de toros más que Antonio Díaz Cabañete, que ya es decir, cuenta la siguiente anécdota: “En el séptimo aniversario de la muerte de Joselito, Ignacio Sánchez Mejías, esa figura tan admirada por el ministro Urtasun, hizo ir a Sevilla a su amigo Alberti y le encerró en un hotel, hasta que escribiera un poema. Esa misma noche, Rafael leyó su poema Joselito en su gloria’, que incluye los famosos versos: ‘Mira cómo sube al cielo / la gracia toreadora…”.  Amorós hace referencia a finales de 2025, cuando surgieron críticas por parte de sectores culturales, académicos y políticos (PP, Vox), que acusaron al ministro de Cultura de excluir deliberadamente a Ignacio Sánchez Mejías de las celebraciones oficiales del centenario de la Generación del 27. No quisiera terminar sin aclarar lo de “coso del Baratillo”. Viene su nombre del monte del Baratillo o Malbaratillo, en el barrio del Arenal. En la zona, hubo un cementerio donde enterraban a mediados del siglo XVII a las víctimas de la epidemia de la peste y donde más tarde hubo una capilla. En sus alrededores se instalaban los mercadillos de feria o baratillos. De ahí tomó el nombre la capilla y una cofradía con ese nombre. Y cerca de allí se construyó una plaza de toros de madera, donde los toreros iban a rezar antes de entrar a la plaza. La actual ‘cofradía de El Baratillo’ tiene, en realidad un nombre muy largo: “Antigua y Fervorosa de la Santa Cruz y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Misericordia y Nuestra Señora de La Piedad, Patriarca Bendito San José y María Santísima de la Caridad en su Soledad”. El torero que más relación tuvo con esa cofradía fue José Delgado Guerra, en los carteles conocido como ‘Pepe-Hillo’, que donó una imagen de san José, incorporando el nombre de ese patriarca a la denominación oficial de esa hermandad. Aquel torero, nacido en Sevilla en 1754, fue a rezar a esa capilla por última vez antes de su último viaje a Madrid, donde el 11 de mayo de 1801 le ganó la partida el toro “Barbudo”. Aquella tarde murió de  trágica manera el discípulo de Costillares y que rivalizó con Pedro Romero. Fue el propio torero el que eligió el toro que habría de matarle, ya que la víspera de la corrida fue a caballo al Arroyo Abroñigal y pidió que le reservaran ese toro negro zaino de la ganadería de José Gabriel Rodríguez, de Peñaranda de Bracamonte, que sería lidiado en séptimo lugar.