miércoles, 1 de abril de 2026

Un viejo libro

 

Conservo entre mis libros uno que me llama la atención. Se trata  de una edición de “El anticuario”, de Walter Scott, que constituye el tomo IV, editado en Madrid en marzo de 1832 en la oficina de Moreno, calle de Preciados, número 7 (en la actualidad ese espacio lo ocupa la administración de lotería número 239, conocida como “El jorobado de la suerte”). El relato de Scott consta de 142 páginas y un anexo de otras 10 donde figura una lista de los señores suscriptores de todas las ciudades de España. Concretamente en Zaragoza hay 14 de ellos. Fue la tercera de sus obras, escrita en 1816, cuya trama se centra en la figura de un terrateniente de las Tierras Altas, estudioso del pasado romano de Gran Bretaña y coleccionista de piezas arqueológicas de esa época. A lo largo de IX capítulos y durante un largo viaje en diligencia desde Edimburgo a la población de la costa nororiental de Escocia donde reside, traba amistad con un joven que se dirige a un destino muy cercano al suyo. En el trayecto se topa con  imprevistas subidas de mareas hasta duelos en las ruinas de un monasterio,  tesoros enterrados, cultos secretos y apariciones fantasmales, mendigos, condes con un espantoso secreto en su pasado, capitanes pendencieros, barones en la ruina, nigromantes alemanes y hasta una muchacha enamorada. La edición de 1832 a la que hago referencia coincide con el año de su muerte, y entre los suscriptores de Zaragoza aparecen los nombres de Manuel Sevil, Manuel Cesáreo de Osma, Mariano Sebastián, Antonio Beguería, Ramón Ruiz y Goya, Ángel Quijada y Vicente, Francisco Navarro, Isidro Dolz, etcétera. Así, como decía, hasta 14. No es fácil de encontrar. A alguno de los suscriptores le he seguido la pista. Por ejemplo, de Isidro Dolz y Dolz he llegado a saber que fue presbítero, doctor en Sagrada Teología, maestro en Artes, Académico de honor  de la de Nobles y Bellas de San Luis, catedrático de Matemáticas, e individuo de número y mérito literario de la Real Sociedad Aragonesa, condecorado con la Cruz de distinción concedida a los defensores de los Sitios de Zaragoza y secretario principal de la Junta del Montepío de Labradores. También he podido ver un curioso certificado firmado por él en nombre de la Real Sociedad Aragonesa de Amigos del País con  sello y firma, otorgado en Zaragoza el 5 de diciembre 1825 y puesto a la venta por internet en 125 euros.

 

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