¿Una transición sosegada, dice usted?

El presidente de la Comunidad
Valenciana, que representa en la actualidad al Estado en esa región, un tal Juan Francisco Pérez
Llorca, manifestó ayer
en Alcira que “trabajamos para tener un
presidente de España que no nos castigue como hace Sánchez”. Me gustaría saber desde cuándo es Pedro Sánchez presidente de España. En todo caso, de serlo,
lo sería con una forma de Estado distinta, por ejemplo, con una República. Por
cierto, hoy (10 de enero) hubiese cumplido 146 años don Manuel Azaña Díaz, el último presidente de la
Segunda República. No sé qué opinaría don Manuel de haberse topado de frente
con un individuo del pelaje del actual presidente de la Comunidad Valenciana,
que confunde la figura de presidente del Gobierno con presidente de España. ¿Y
el rey, en el supuesto de que así fuese, qué papel jugaría en el engranaje del
Estado? Añadía Pérez Llorca que “hemos sabido hacer una transición sosegada” al
referirse al cese de su antecesor, el descerebrado Mazón, como consecuencia de aquella dana y su demostrada carencia de
empatía y de cordura frente a un desastre que ocasionó la muerte de 230 ciudadanos. Y Pérez
Llorca puso la guinda a su pringoso merengue cuando afirmó que “hay dos
formas de hacer las cosas: confrontación o solución. Yo me inclino por la
segunda, la primera se la dejo a Diana
Morant. Nosotros tenemos claro que los ciudadanos no quieren ese camino, sino
que quieren soluciones y el PP está en la parte de las soluciones”, en referencia
a la valenciana señora de Gandía, ingeniera de Telecomunicación y actual ministra de
Ciencia, Innovación y Universidades del Gobierno de España desde noviembre de
2023 y actual secretaria general del PSPV-PSOE desde marzo de 2024. Dice el
refrán que “cuando el diablo no tiene nada que hacer, con el rabo mata moscas”.
El PP, responsable de esa Comunidad, en vez de poner todo su interés en la
reconstrucción de las zonas devastadas por las lluvias torrenciales del pasado
29 de octubre de 2024, se dedica a
señalar al partido del Gobierno como responsable de no sabemos qué. Mazón, que
no tuvo la hombría de dimitir (otros por menos están en la cárcel), se limitó a
crear una Vicepresidencia para la Recuperación, poniendo al frente a un militar
retirado, Francisco Gran Pampols (o Gran Pamplinas) con más estrellas que recursos y
una nueva consejera de Emergencias cuyo nombre no recuerdo, tras destituir a
la anterior por “falta de empatía”, al tiempo que culpaba a AEMET, a la Confederación
Hidrográfica del Júcar y a alguno que pasaba por la calle, del desastre
desatado, mientras Núñez Feijóo, ese
tábano cojonero,
aprovechaba para arremeter contra Sánchez por “no haber ejercido sus
competencias y no haber declarado la emergencia nacional”, pese a ser sabedor de que tales competencias
estaban transferidas a esa Comunidad. El
PP afirmó y mantuvo durante mucho tiempo que Núñez Feijóo recibió información
en tiempo real desde el primer momento, haciendo suya la “ilusión de la verdad”, tan utilizada por el nazi Goebbels, convencido de que “una mentira
repetida mil veces se convertía en verdad”. Pero como la mentira tiene las
patas cortas, ayer viernes, Núñez Feijóo tuvo que retractarse y confesar a la jueza de
Catarroja por videoconferencia “que no
tuvo conocimiento de la riada hasta alrededor de las 20.00 horas y que ese día
el expresidente de la Generalidad no le
trasladó datos en ‘tiempo real’, pese a que anteriormente lo había afirmado por
‘error’. Sí, sí, ya, ya... Además, tuvo que explicar a la jueza que "también contactó con los
otros dos presidentes autonómicos que ‘podían sufrir las consecuencias de la
riada’, el de Castilla-La Mancha y el de Andalucía, García-Page y Moreno, respectivamente", no sabemos si tras haber consultado previamente a la alquimista Díaz Ayuso y de recibir su placet. En resumidas cuentas, como
dice uno de mi pueblo: “Entre todos la mataron y ella sola se murió”. Si levantase la cabeza don Manuel Azaña se
volvería a morir de un patatús. Tal vez, como buen presidente del Ateneo de
Madrid (conseguido en 1930 frente al
otro aspirante, Gregorio Marañón) y mejor
escritor, se alegraría de que el acrónimo “dana”
(Depresión
Aislada en Niveles Altos) se haya incorporado recientemente al
Diccionario de la RAE. Aquí lo dejo. Que tengan un soportable fin de semana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario