sábado, 10 de enero de 2026

¿Una transición sosegada, dice usted?

 

El presidente de la Comunidad Valenciana, que representa en la actualidad al Estado en esa región, un tal Juan Francisco Pérez Llorca, manifestó ayer en Alcira que “trabajamos para tener un  presidente de España que no nos castigue como hace Sánchez”. Me gustaría saber desde cuándo  es Pedro Sánchez  presidente de España. En todo caso, de serlo, lo sería con una forma de Estado distinta, por ejemplo, con una República. Por cierto, hoy (10 de enero) hubiese cumplido 146 años don Manuel Azaña Díaz, el último presidente de la Segunda República. No sé qué opinaría don Manuel de haberse topado de frente con un individuo del pelaje del actual presidente de la Comunidad Valenciana, que confunde la figura de presidente del Gobierno con presidente de España. ¿Y el rey, en el supuesto de que así fuese, qué papel jugaría en el engranaje del Estado? Añadía Pérez Llorca que “hemos sabido hacer una transición sosegada” al referirse al cese de su antecesor, el descerebrado Mazón, como consecuencia  de aquella dana y su demostrada carencia de empatía y de cordura frente a un desastre que ocasionó la muerte de 230 ciudadanos. Y Pérez Llorca puso la guinda a su pringoso merengue cuando afirmó que “hay dos formas de hacer las cosas: confrontación o solución. Yo me inclino por la segunda, la primera se la dejo a Diana Morant. Nosotros tenemos claro que los ciudadanos no quieren ese camino, sino que quieren soluciones y el PP está en la parte de las soluciones”, en referencia a la valenciana señora de Gandía, ingeniera de Telecomunicación y actual ministra de Ciencia, Innovación y Universidades del Gobierno de España desde noviembre de 2023 y actual secretaria general del PSPV-PSOE desde marzo de 2024. Dice el refrán que “cuando el diablo no tiene nada que hacer, con el rabo mata moscas”. El PP, responsable de esa Comunidad, en vez de poner todo su interés en la reconstrucción de las zonas devastadas por las lluvias torrenciales del pasado 29 de octubre de 2024,  se dedica a señalar al partido del Gobierno como responsable de no sabemos qué. Mazón, que no tuvo la hombría de dimitir (otros por menos están en la cárcel), se limitó a crear una Vicepresidencia para la Recuperación, poniendo al frente a un militar retirado, Francisco Gran Pampols (o Gran Pamplinas) con más estrellas que recursos y una nueva consejera de Emergencias cuyo nombre no recuerdo, tras destituir a la anterior por “falta de empatía”, al tiempo que culpaba a AEMET, a la Confederación Hidrográfica del Júcar y a alguno que pasaba por la calle, del desastre desatado, mientras Núñez Feijóo, ese tábano cojonero, aprovechaba para arremeter contra Sánchez por “no haber ejercido sus competencias y no haber declarado la emergencia nacional”,  pese a ser sabedor de que tales competencias estaban transferidas a esa Comunidad.  El PP afirmó y mantuvo durante mucho tiempo que Núñez Feijóo recibió información en tiempo real desde el primer momento, haciendo suya la “ilusión de la verdad”, tan utilizada por el nazi Goebbels, convencido de que “una mentira repetida mil veces se convertía en verdad”. Pero como la mentira tiene las patas cortas, ayer viernes, Núñez Feijóo tuvo que retractarse y confesar a la jueza de Catarroja por videoconferencia  “que no tuvo conocimiento de la riada hasta alrededor de las 20.00 horas y que ese día el expresidente de la Generalidad  no le trasladó datos en ‘tiempo real’, pese a que anteriormente lo había afirmado por ‘error’. Sí, sí, ya, ya... Además, tuvo que explicar a la jueza que "también contactó con los otros dos presidentes autonómicos que ‘podían sufrir las consecuencias de la riada’, el de Castilla-La Mancha y el de Andalucía, García-Page y Moreno, respectivamente", no sabemos si tras haber consultado previamente a la alquimista Díaz Ayuso y de recibir su placet. En resumidas cuentas, como dice uno de mi pueblo: “Entre todos la mataron y ella sola se murió”.  Si levantase la cabeza don Manuel Azaña se volvería a morir de un patatús. Tal vez, como buen presidente del Ateneo de Madrid (conseguido  en 1930 frente al otro aspirante, Gregorio Marañón) y mejor escritor, se alegraría de que el acrónimo “dana” (Depresión Aislada en Niveles Altos) se haya incorporado recientemente al Diccionario de la RAE. Aquí lo dejo. Que tengan un soportable fin de semana.

 

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