jueves, 5 de febrero de 2026

A cada uno lo suyo

 

 

Hoy, 5 de febrero, me ha venido a la cabeza Juan Ramón y “Aguedilla, la pobre loca de la calle del Sol que me mandaba moras y claveles”. Ha amanecido el día llorón y triste  en  Zaragoza y los escaparates de las confiterías lucen la “tetilla” de santa Águeda para gozo de los golosos. En Diario de León, que dirige con acierto  el sensible y excelente periodista Joaquín S. Torné, viene la foto de un gatito blanco y negro por si alguien se decide a adoptarlo. Nacieron tres: Arlequín, Trufa y Deysi, y el que aparece en la todo es uno de los hermanos que perdieron a su madre bajo un coche. Confío en que pronto encuentren una buena casa de acogida. Por otro lado, me ha sorprendido la noticia de que varios cuadros de gran valor y de titularidad pública se encuentran ‘depositados’, por decirlo de una forma suave, en el Palacio de Liria. Cuando se extinguió la Sociedad Española de Amigos del Arte, a comienzos de los años 80, aquellos cuadros deberían haber pasado a formar parte de Patrimonio del Estado inmediatamente. No fue así. Entre los miembros de aquella Sociedad estaba Luis Martínez de Irujo, primer marido de la duquesa de Alba, que en vez de cumplir con el deber inexcusable de entregarlos al Estado, se los guardó en 1973 por el papo esperando que se olvidasen de ellos, y se quedo tan fresco. Con la dictadura franquista valía todo solo para algunos, por lo que se desprende. Como muestra, Franco no tuvo empacho en expoliar y llevar al Pazo de Meirás, su residencia de verano, las esculturas de Abraham e Isaac, atribuidas al maestro Mateo, procedentes del Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago de Compostela, por fortuna devueltas después de que el Tribunal Supremo decidiese el junio de 2025 esa restitución de esos bienes expoliados.  En caso de los cuadros“depositados” en el Palacio de Liria  se trata de dos retratos, uno de Alfonso XIII y otro de Eduardo Dato, obras de José Moreno Carbonero, y de un oleo de Isabel de Borbón, “La Chata”, de Joaquín Sorolla, pintado en 1908. A mi entender, ya de paso y por aquello de que el Pisuerga pasa por Valladolid con más caudal, el titular del Ministerio de Cultura, Ernest Urtasun Domènech, debería investigar a fondo el destino actual de multitud de obras de arte robadas y apropiadas vergonzosamente  por los rebeldes durante la Guerra Civil y nunca devueltas a sus legítimos herederos. Es una tarea pendiente que no admite más demoras. A cada uno lo suyo.

 

No hay comentarios: