sábado, 2 de mayo de 2026

Las virtudes de la lata azul

 

Pues nada, que ahora me sorprende que tras de más de un siglo desde su invención por la compañía ‘Beiersdorf’, la OCU ha analizado la crema “Nivea” determinando que es de gran utilidad para el cuidado de la piel. La fórmula de esa típica lata azul se basa principalmente en ingredientes con propiedades hidratantes y emolientes. Entre ellos destacan la parafina líquida, la cera micro cristalina y la lanolina. Se completa la formulación con la glicerina, de efecto humectante, y el pantenol, un agente protector cutáneo.  Me parece excelente el deseo que demuestra la OCU de analizarlo todo en los  diversos ámbitos y en beneficio de los usuarios. Ya es sabido que los productos considerados deletéreos, peligrosos o con irregularidades graves se concentran principalmente en complementos alimenticios y cosméticos con componentes no autorizados. Me alegra conocer, por lo tanto, que existe una asociación privada, la OCU, independiente y sin ánimo de lucro, fundada en 1975, cuyo objetivo es defender los derechos de los consumidores y promover una sociedad de consumo justa. Sus advertencias son como aviso de navegantes. Lo mismo desaconseja no invertir en bitcoin a través de entidades bancarias que adquirir una lata de conservas que ha falseado su etiquetado. El caso de “Nívea”, demuestra a las claras que existen productos clásicos que siguen siendo líderes en el mercado gracias a su calidad, nostalgia y tradición, como el “Cola-cao”, el “anís de El mono”, el agua de colonia concentrada “Álvarez Gómez”, los lápices de colores “Alpino”, los bolígrafos “BIC”, las latas de sardinas “Miau”, o los caramelos “La pajarita”, etcétera. Por cierto, la tienda de la Puerta del Sol que fabrica esos productos, más tarde trasladada a la calle Villanueva y posteriormente a la Galería Canalejas, todas ellas en el centro de Madrid, fue testigo mudo del asesinato de José Canalejas, presidente del Consejo de Ministros en 1912. Había realizado aquel 12 de noviembre  un pedido de caramelos con sabor a violetas y tras cruzar unas palabras de saludo con su propietario, Vicente Hijós, fue asaltado mientras miraba el escaparate de la ‘Librería San Martin’, en la esquina con Carretas, por Manuel Pardiñas. Ese mismo año, Enrique Blanco y Adelardo Fernández Arias realizaron un cortometraje mudo de 5 minutos de duración sobre aquel atentado con resultado de muerte, titulado “Asesinato y entierro de don José Canalejas”, donde interpretaba la figura del asesino,  siendo el primer trabajo cinematográfico del gran actor Pepe Isbert.

 

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