viernes, 1 de mayo de 2026

A moro muerto...

 Como neutralizar un jefe tóxico con inteligencia emocional

 

A la Fiesta del Trabajo, que hoy se celebra, en el Santoral católico se la denomina como memorial de san José Obrero, según  estableció Pio XII en 1955, dando por hecho que trabajar dignifica cuando el trabajo está al servicio de la persona, y no cuando la persona se convierte en instrumento del trabajo, poniendo como modelo a un  humilde carpintero de Nazaret. Yo, sin embargo, soy de los que preferiría vivir de las rentas si estar sometido al despotismo de un  tirano que solo piensa en aumentar la productividad ajena en su propio beneficio. Uno de  esos líderes déspotas que no valoran a sus equipos, no empatizan y generan un pésimo ambiente laboral, que evitan pagar horas extras, mantienen salarios injustos o recurren al empleo en negro y a la doble contabilidad. Ya lo dice el refrán: “Ni pidas a quien pidió, ni sirvas a quien sirvió”. Suelen ser tipos que lo pararon muy mal en su infancia, y de adultos jefes muy exigentes, resentidos, tiranos o rencorosos, ya que conocen bien las humillaciones pasadas en sus propias carnes. Y lo que es peor: dada su baja estima, dirigen la pequeña empresa basándose en el miedo, la presión, las amenazas y el maltrato, en lugar de la motivación. Ignoro cómo habría sido san José de haberlo tenido como jefe en un  taller de carpintería. Prefiero no saberlo. Pio XII, a mi entender, no fue un papa con empatía. Jamás se atrevió a denunciar las practicas que el nazismo llevo a cabo en el Holocausto. Cartas encontradas en archivos del Vaticano de 1942 revelan que Eugenio Pacelli tenía conocimiento detallado del exterminio de judíos y de los crematorios, pero no lanzó una condena pública. No hay que olvidar que siendo cardenal, Pacelli fue nuncio apostólico en Alemania y secretario de Estado de la Santa Sede bajo el mandato de Pío XI. Digo más, mantuvo vínculos con la resistencia alemana y compartió información con los Aliados, mientras que al mismo tiempo desarrollaba alianzas con la Alemania nazi y la Italia fascista, e incluso llevó a cabo negociaciones secretas con emisarios de Hitler. La historiadora Susan Zuccotti sostuvo que Pío XII, el jefe de la Iglesia Católica Romana durante la Segunda Guerra Mundial, no se pronunció públicamente contra la destrucción de los judíos. Y Frank Coppa escribió: “El enfoque diplomático del papa Pacelli a menudo restringió su misión moral, negándose a condenar abiertamente las acciones malvadas del nazismo, incluyendo su genocidio, cuando parecía que podría triunfar, pero denunciándolo como satánico cuando fue derrotado". Queda claro, a moro muerto, gran lanzada.

 

No hay comentarios: