miércoles, 2 de septiembre de 2026

El "cuñao"

 

 

A no tardar, la prensa de papel regional sobrevivirá  a duras penas gracias a los anuncios oficiales, o de  contar noticias de pueblos donde nunca ocurre nada, o adelantando los pisos de lujo que va a construir no se qué empresa constructora en un  páramo, o de lo bien que se come en tal o cual parador de carretera a criterio de un plumilla que no sabe cómo se coge un cuchillo de hoja fina y un tenedor con tres puntas ligeramente curvada que permiten manipular el pescado. Las noticias  de fuera de la región convertida en reino de taifa y manejada por diferentes familias locales y clanes, llegan de agencias al carecer de corresponsales. Solo se diferencian las noticias referidas a las provincias que componen el territorio en las esquelas mortuorias. Y con esos bueyes habrá que labrar   esos campos sedientos y agostados. Ya no existen aquellos densos artículos de opinión que ayudaban a dormir la siesta en la butaca, generalmente escritos por un prócer de no sé qué institución donde su autor inspirado analizaba meticulosamente los problemas que corroen España y la forma de solucionarlos. Lo cierto es que llevamos un mes desde la invasión de marroquíes en Ceuta y todavía no sabemos cuántos sobrevenidos hay que atender ni de dónde proceden. La gente, harta de escuchar referencias del Gobierno sobre la grave situación creada, prefiere escuchar al “cuñao” que leer la prensa o escuchar la radio, ese loro que no calla. El “cuñao” es ese tipo que, como escribe Oti Corona en un artículo reciente, “rechaza la evidencia científica y los datos estadísticos si no se adaptan a sus intereses, que culpa de sus fracasos a las feministas y a los inmigrantes y que desfila, banderita española en ristre, a la defensa de la parcela del hombre de la casa o de la señorona al mando del servicio”. Si le invitas a comer, te suelta un rollo que aburre a las ovejas, preñado de tópicos y chistes viejunos de la más baja estofa. Cuando se despide te suelta aquello de “yo ya no creo nada”. En eso coincide con el primo de Rajoy. Y antes de cerrar la puerta deja claro el “cuñao” que la culpa de la invasión de Ceuta se debe a un contubernio judeo-masónico que nunca da la cara; y que Mohamed, amigo de España y primo de Felipe VI, sería incapaz de hacer una cosa así. ¡A quién se le ocurriría pensar eso! Y se marcha tan fresco como llegó, consciente de haber sembrado un buen grano en los cerebros en erial de gente ignara.

 

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