domingo, 20 de mayo de 2018

¿De dónde parte el disparate?



La prensa aragonesa, concretamente Heraldo de Aragón, señala que “es un auténtico disparate que Joaquim Torra pretenda incorporar al Govern a dos exconsejeros que se encuentran en prisión provisional y a otros dos que huyeron a Bélgica para eludir la acción de la Justicia. Los cuatro están acusados de graves delitos por su participación en el golpe secesionista de septiembre y octubre contra el orden constitucional”. A mi entender, ninguno de esos cuatro políticos, los dos ausentes de España y los dos encarcelados, tiene sentencia firme y, por tanto, a día de hoy son ciudadanos libres de culpa. La prisión preventiva es una medida cautelar que implica una de las formas de actuar más graves sobre la libertad de los ciudadanos. Ninguno de ellos tiene, que yo sepa, antecedentes penales derivados de una condena por delitos dolosos y ninguno de ellos ha ocultado pruebas relevantes para su enjuiciamiento. En consecuencia, pueden ser incorporados al Govern si así lo entiende oportuno el Presidente de la Generalitat. Mariano Rajoy es conocedor, por otro lado, de que una vez constituido el Govern de la Generalitat deja de tener aplicación el artículo 155 de la Constitución de forma automática. El auténtico disparate, a mi entender, es que Rajoy convocase a Sánchez y a Rivera para conseguir sus apoyos en el caso de una prórrroga de esa situación excepcional para Cataluña. Y una vez conseguido el apoyo tripartito, Rajoy no ha tenido empacho en declarar que no se pueden incorporar al Govern aquellos que están en prisión o están fuera del país para evitar la acción de la Justicia. En resumidas cuentas, si no existen sentencias firmes condenatorias, ¿de dónde parte el disparate?

sábado, 19 de mayo de 2018

Metonimia



Hace poco leí en la prensa que aquellos que terminasen no recuerdo ahora qué titulación académica, deberían hacer un “MIR” antes de poder trabajar. No entendí aquella tontería. Pongamos por caso un licenciado en Derecho que se viese obligado a hacer unas prácticas en un bufete de abogados antes de poder ejercer la profesión, como así parece. ¿Qué tiene eso que ver con las prácticas de un médico interno residente? De alguna manera se cae en la estupidez de la metonimia del arroz a la valenciana, o sea, a la aplicación de una cosa del nombre de otra con la que se guarda una relación de origen, causalidad o contigüidad. En este caso se usó el nombre del recipiente (paella) para denominar ese arroz guisado. Pero, claro, si ese producto es la “paella”, había que buscar otro nombre al recipiente. Entonces se escudriñó el de “paellera” y así todos contentos. Pues no. Un MIR es un MIR. El resto serán prácticas necesarias previas a la habilitación del ejercicio de una profesión. Paella significa sartén en valenciano y catalán. Procede del latín “patella” y la misma raíz está en el francés “poele” y en el  castellano “paila”, referida a vasija grande, metálica, redonda y poco profunda. Hay que tener cuidado con las figuras retóricas de pensamiento, como son la metonimia y el sinécdoque. Rafael Alberti, por ejemplo, recurrió a la metonimia cuando escribió: “Madrid, corazón de España/ late con pulsos de fiebre”, designando el contenido con el nombre del continente, o sea.

viernes, 18 de mayo de 2018

Cabalgar contrariedades



Veamos: Uno es libre para hipotecarse, para aspirar a tener una casa mejor e incluso, ya perdonará el lector, para aburguesarse hasta la grosería. Mientras ese aspirante a burgués no me pida dinero para alcanzar su soñada meta, me importa un celemín lo que haga. Hoy, en el diario ABC, Carlos Herrera critica duramente a Pablo Iglesias por haberse hipotecado en la compra de un chalé en La Navata. Conozco el lugar desde la perspectiva que da mirar el entorno de Galapagar desde las vías de ferrocarril, durante mis trayectos desde Madrid hasta Collado Villalba, que es la anterior estación en dirección a El Escorial. Pues bien, Carlos Herrera cobra muchísimo dinero de la COPE, donde hace un programa de radio. Esa cadena de radio pertenece a la Conferencia Episcopal, que también recibe una importantísima cantidad de dinero de los Presupuestos Generales del Estado, o sea, de todos los españoles, y disfruta de un rabo de exenciones fiscales como consecuencia de los acuerdos entre el Estado español y la Santa Sede de 1979. Y esa emisora de radio, digo, paga a sus colaboradores lo que estima oportuno. Yo no critico los términos contractuales que Carlos Herrera tiene firmados con la COPE.  Allá cada uno con sus relaciones laborales. A mi entender, no tiene nada de particular que la pareja Iglesias-Montero aspire a una vida mejor. Pero lo que no se entiende es que Pablo Iglesias, que presumía de vivir en un habitáculo de 60 metros cuadrados en el barrio de Vallecas, y que criticó a Guindos por haberse comprado un ático de un importe similar, como señala Herrera: “hoy, al hacerse mayores y querer ser legítimamente como Guindos, se han dado cuenta de lo que de veras significa ‘cabalgar contrariedades’: son las propias bases de Podemos las que están disparando con saña sobre esta versión millennial de los Ceaucescu, que no han mejorado demasiado la vida de sus votantes pero sí han conseguido que sus votantes mejoren la suya”. Ahí lo dejo. Esperemos que la pareja Iglesias-Montero duren mucho tiempo en el ejercicio de la política. Porque, de no ser así, con el sueldo de profesor interino en la Universidad Complutense, veo a Pablo Iglesias vendiendo lavativas en la Plaza de Cascorro.

jueves, 17 de mayo de 2018

Mirados por el tuerto


Ha dicho Rajoy: “Por supuesto que voy a recibir al presidente  de la Generalitat si él me lo pide”. Entonces, ¿por qué no recibe al presidente de Cantabria? Se lo ha pedido en varias ocasiones y Rajoy se ha puesto de perfil. ¿Acaso evita que le reclame Revilla el dinero que prometió y que nunca entregó al Hospital de Valdecilla? Porque, ya puestos a contarlo todo, tampoco cumplió el presidente del Gobierno con la promesa de declarar la Comarca del Besaya como Zona de Urgente Reindustrialización. No se debe hacer promesa alguna cuando no se está dispuesto a cumplir lo pactado. Los ciudadanos tienen memoria y lo del palo y la zanahoria ya no cuela ni juntos ni separados por más que se empeñe Montoro. Los asuntos pendientes con  Cantabria suponían alrededor de 80 millones de euros de desembolso estatal que nunca llegaron a su destino. Se quedaron aparcados en vía muerta. Parece normal que Revilla esté molesto. Pero si había dinero para el País Vasco (1.500 millones) si el PNV ayudaba a sacar adelante con sus votos parlamentarios los Presupuestos de 2018. Y sí hubo dinero, inexplicablemente, para constituir una estación de AVE en un páramo de Zamora. Hay cosas que no se entienden; y no es, precisamente, porque los españoles carezcamos de las neuronas suficientes para poderlo comprender. La imagen de España en el exterior también empieza a minarse. Como bien señala Mariano Gasparet en El Español, “la negativa este miércoles de la justicia belga a entregar a los ex consejeros Toni Comín, Meritxell Serret y Luis Puig por supuestos 'defectos de forma' de la euroorden se suma a una inquietante lista de varapalos en instancias judiciales europeas. Inquietante porque, además de dar argumentos a los promotores del procés para poner en solfa el sistema judicial español, contribuye a socavar la imagen de España y la calidad de su democracia en el exterior”. Parece como si nos hubiese mirado el tuerto. No cabe duda de que hay miradas monoculares con efectos perniciosos que Rajoy olvida.

miércoles, 16 de mayo de 2018

Deus ex machina



Algunos plumillas de la prensa escrita dan por hecho de que el jefe del Estado es la versión moderna de aquel Deus ex machina de la tragedia griega, o lo que es lo mismo, cuando una grúa introduce desde fuera el escenario a un actor, que representa a  una deidad, para que dé un giro a la trama. Muchos españoles entienden que algo semejante pasó con Juan Carlos I la noche de los guardiaciviles, cuando apareció el rey en televisión de madrugada para ordenar a Jaime Milans del Bosch que guardase sus juguetes bélicos y se fuese a dormir, o sea, los carros de combate del centro de Valencia. Esos mismos comunicadores, entre los que se encuentra el columnista de ABC de Sevilla Antonio Burgos, que aprovecha hoy en su artículo “Agéndelo, Majestad” a propósito de la proclamación de Joaquim Torra como presidente de Cataluña lo siguiente: “Desmesura. La palabra es desmesura. Que rima con locura. (…) No veo preocupación ante la gravedad del disparatón gordo a que está llegando el separatismo catalán. Menos mal que como el ‘siempre nos quedará París’ de la película ‘Casablanca’, siempre nos quedará Don Felipe VI para otra vez movilizar a España contra su autodestrucción por parte de los separatistas”. Vamos, que Burgos, como si fuese Esquilo o Sófocles, espera que salga a escena el Deus ex machina de nuevo, como dicen que hizo su padre hace 37 años para zanjar la  desasosegante historia sin seguir su lógica interna.

martes, 15 de mayo de 2018

Joaquim Torra, o el cuento de Monterroso



Ciertamente, si somos demócratas debemos comportarnos como tales. Así lo entiende Juan Carlos Rodríguez Ibarra y así lo comenta hoy en las páginas de El País. Señala: “Nos ofendemos cuando Alemania o Reino Unido sospechan de la separación de poderes en la democracia española o del cumplimiento estricto de la justicia ante el delito de lesa democracia. Nos siguen percibiendo como a los herederos de una dictadura. ¿Por qué? Quienes hayan visto a los ministros del Gobierno de España cantando Soy el novio de la muerte, al ministro de Justicia sembrando públicamente dudas sobre la capacidad de un juez, los aplausos a representantes públicos que han obtenido falsamente títulos universitarios, pueden llegar a pensar que en España la democracia brilla por su ausencia. No es ese el comportamiento que esperan de nosotros los representantes de sistemas democráticos avanzados y asentados”. Y en eso estaremos todos de acuerdo. Ahora,  esos mismos países y otros de nuestro entorno, nos miran con lupa con respecto a cómo se pretende resolver al problema catalán. ¿Basta con seguir manteniendo vivo el artículo 155 de la Constitución en esa Comunidad  e intervenir o cerrar TV3, principal aparato propagandístico de los secesionistas? ¿Alguien sabe cómo parar esta pesadilla? A mi entender, Mariano Rajoy no sabe cómo hacerlo. Y cada mañana, cuando despierte, sabrá que Joaquim Torra sigue allí, como el dinosaurio de Augusto Monterroso.