lunes, 9 de febrero de 2026

Retorno al cachirulo

 

 

Visto lo visto ayer en Aragón, está claro que Azcón tendrá que pasar por el aro de lo que quiera Nolasco si es que pretende gobernar. Y ya sabemos lo que desea Vox: el oro y el moro; es decir, el oro, con puestos de importancia en sus consejerías y echar al moro, o sea, a los inmigrantes. De momento, la situación de Aragón es parecida a la Extremadura. Azcón, al convocar elecciones por “no tener presupuestos”, ha hecho un pan como unas hostias, ha conseguido que Vox doble el número de diputados y que su partido pierda dos. Con esos mimbres, como ya dejé dicho hace dos días, mal se puede hacer un cestillo. Si ambos partidos no se ponen de acuerdo para gobernar habrá que repetir las elecciones y entonces podría ocurrir  lo impensable. Señalan los politólogos que Aragón es el Ohio español capaz de predecir miméticamente los resultados que después se producirían en unas elecciones generales. No sé si eso será cierto, porque España se parece a los Estados Unidos como un huevo a una castaña, o como un espárrago a una alcachofa. Pero no pasa nada. El carrusel de elecciones autonómicas está servido: luego vendrá Castilla y León y más tarde Andalucía. El ciudadano prefiere votar a Vox antes que al PP porque opta por el original por encima de la copia, por mucho que el PP haya invitado incluso al agitador Vito Quiles en el cierre de campaña en Aragón en un intento de captar el voto joven y cabreado. A nadie se le escapa que los fascistas están en alza en Europa y todos sabemos que, en el caso de España, Vox no negocia, impone. Nada nuevo bajo el sol. La aguja de marear indica que muchos aragoneses arden en deseos de volver al cachirulo, a la oscura 'tasca Félix' y al chufla, chufla...

 

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