Visto lo visto
ayer en Aragón, está claro que Azcón
tendrá que pasar por el aro de lo que quiera Nolasco si es que pretende gobernar. Y ya sabemos lo que desea Vox:
el oro y el moro; es decir, el oro, con puestos de importancia en sus
consejerías y echar al moro, o sea, a los inmigrantes. De momento, la situación
de Aragón es parecida a la Extremadura. Azcón, al convocar elecciones por “no tener presupuestos”, ha hecho un pan
como unas hostias, ha conseguido que Vox doble el número de diputados y que su
partido pierda dos. Con esos mimbres, como ya dejé dicho hace dos días, mal se
puede hacer un cestillo. Si ambos partidos no se ponen de acuerdo para gobernar
habrá que repetir las elecciones y entonces podría ocurrir lo impensable. Señalan los politólogos que
Aragón es el Ohio español capaz de predecir miméticamente los resultados que
después se producirían en unas elecciones generales. No sé si eso será cierto,
porque España se parece a los Estados Unidos como un huevo a una castaña, o
como un espárrago a una alcachofa. Pero no pasa nada. El carrusel de elecciones
autonómicas está servido: luego vendrá Castilla y León y más tarde Andalucía.
El ciudadano prefiere votar a Vox antes que al PP porque opta por el original
por encima de la copia, por mucho que el PP haya invitado incluso al agitador Vito Quiles en el cierre de campaña en
Aragón en un intento de captar el voto joven y cabreado. A nadie se le escapa
que los fascistas están en alza en Europa y todos sabemos que, en el caso de
España, Vox no negocia, impone. Nada nuevo bajo el sol. La aguja de marear indica que muchos aragoneses arden en deseos de volver al cachirulo, a la oscura 'tasca Félix' y al chufla, chufla...
No hay comentarios:
Publicar un comentario