viernes, 20 de enero de 2012

¡Que esto se acaba, oiga!


De Guindos cuenta en “The Wall Street Journal” que España necesita implementar un marco laboral completamente nuevo. Por otro lado, Montoro, en declaraciones al “Financial Times Deutchland” opina que no se cumplirá el objetivo de reducir el déficit al 4’4 % en 2012. A mí me gustaría saber por qué razón los altos mandatarios de este país acostumbran a hacer declaraciones en periódicos extranjeros en vez de hacerlo en la prensa nacional, como sería lo racional. Luego pasa lo que pasa, o sea, que Sáenz de Santamaría tiene que salir al paso para intentar apagar incendios. Lo que sucede es que, en este caso al menos, va a tener razón Montoro. Quiero decir que el FMI y el Banco Mundial, por un lado, son pesimistas con la eurozona; por otro, entienden que el plan de Rajoy se quedará corto. Si hacemos caso a noticias publicadas en la prensa nacional, estamos todos los europeos al borde del cataclismo económico. Según leo, “el Banco Mundial no descarta un panorama similar e, incluso, más grave que el acontecido tras la quiebra de Lehman Brothers, hasta el punto de avanzar una recesión global de hasta el 4% en el peor escenario”. Ya sólo falta que sea cierto lo que augura el calendario del Largo Conteo Maya o las profecías de Nostradamus. Yo, por si las moscas, voy a sacar lo poco que tengo en el banco y me voy a dedicar a ver las nubes que pasan sentado en una terraza y con un vermú en la mano. La sucesión de quiebras soberanas, las suspensiones de pagos de empresas y los procesos concursales ya me ponen como una moto. Cuando leo todas esas “situaciones delicadas” cada mañana me produce en el cuerpo la misma situación que si me metiese un chute en vena. Pero para chute en vena el de Francisco Luzón, que se prejubila en el Banco Santander con una pensión de 56 millones de euros ¡Ya te digo…!

Al tiermpo le pido tiempo


"Al tiempo le pido tiempo, / el tiempo tiempo me dará, / y el mismo tiempo me dice/ que el tiempo me desengañará." Primero se añadió un día en los años bisiestos, que deriva del latín bisextus porque se contaba dos veces el sexto día anterior a las calendas, o sea, primer día de los meses romanos. A los empresarios les vino de maravilla tal medida, ya que cada cuatro años a partir de entonces se trabajaría una jornada para el inglés. Pero eso no es todo. Más tarde, el papa Gregorio XIII, asesorado por el astrónomo jesuita Christopher Clavius, que debía ser pariente de Juan Rosell, el 24 de febrero de 1582 promulgó la bula “Inter gravisimas”, en la que establecía que tras el jueves 4 de octubre de 1582 seguiría el viernes 15 de octubre de 1582. Imaginen lo que supondría para nómina de un trabajador que Benedicto XVI promulgase mañana otra bula A.M.D.G. (ad majorem Dei gloriam, o ad majorem De Guindos gloriam) donde se dejase escrito, por ejemplo, que al 13 de abril le siguiera el 25. ¿Cómo íbamos a celebrar los republicanos el 14 de abril?; o que al 29 de abril le siguiera el 10 de mayo. ¿Cómo celebraríamos los trabajadores el 1 de mayo? Pero hay más. Se suele decir que Cervantes y Shakespeare fallecieron el mismo día. Sin embargo, se trata de un dato erróneo, ya que, aunque murieron en la misma fecha, en Inglaterra se usaba el calendario juliano, mientras que en España ya se había adoptado el calendario gregoriano. Es decir, en 1616 el 23 de abril juliano (fecha de la muerte de Cervantes) se correspondía con el 3 de mayo gregoriano (fecha de la muerte de Shakespeare). Ahora sabemos que los relojes deberán añadir un segundo cada año hasta 2015, según ha determinado la Unión Internacional de Telecomunicaciones, a fin de mantener los relojes atómicos (que deben ser esos relojes que ofrecen los negritos cuando estamos tomando el vermú en una terraza y que tienen del tamaño de un reloj de andén de estación) sincronizados con la rotación de la Tierra. En fín, una locura.

jueves, 19 de enero de 2012

Menos gaitas


No sé si la idea de Botella de poner una calle de Madrid rotulada con el nombre de Manuel Fraga es o no es acertada. En mi blog del pasado 17 de enero, que a la vista está de todo aquel que desee leerlo, venía a decir que el político de Villaba tuvo luces y sombras a lo largo de su trayectoria política. Supongo que agrupar a todo el búnker de este país en torno a una federación de partidos en 1976, como hizo Fraga a su regreso de Londres junto a un grupo de exministros franquistas, y transformar esa agrupación en un partido, Alianza Popular, en 1989, debe servir de reflexión. Aquellos “Siete Magníficos”, así denominados por la prensa de la caverna, que fueron la raíz de aquel partido, aglutinaba a otras siete asociaciones: Reforma Democrática (Fraga Iribarne); Unión del Pueblo Español (Martínez Esteruelas); Acción Democrática Española (Silva Muñoz); Democracia Social (Licinio de la Fuente); Acción Regional (López Rodó); Unión Social Popular (Thomas de Carranza); y, por último, Unión Nacional Española (Fernández de la Mora). Todos ellos habían sido ministros durante la dictadura de Franco. Y no me consta que alguno de ellos se arrepintiese de haberse sentado en los Consejos de Ministros de El Pardo junto al responsable directo de nuestra mayor desgracia histórica. En una entrevista del diario “Ya” a otro fundador de Alianza Popular, José María Velo de Antelo, con motivo del trigésimo aniversario de la Constitución Española, a la pregunta del periodista Rafael Nieto: “¿Qué diferencias y semejanzas hay entre la AP que Vd. contribuyó a fundar, y el PP de hoy?”, Velo respondía: “La semejanza mayor es que no hay democracia interna. Fraga nombraba a sus sucesores y Aznar repitió la operación. Los que están en la tarima no dejan que nadie se suba, y el que molesta no sale en la fotografía. Ahora saben vestir mejor al muñeco, pero de democracia nada. Lo peor es que carece por completo de ideología”. Según leo en la prensa de hoy, siguiendo la estela de Botella, la Comunidad que preside Esperanza Aguirre ha anunciado que ha concedido la Gran Cruz de la Orden del 2 de Mayo (decreto 91/2006, de 2 de noviembre) a título póstumo a Manuel Fraga y ha decidido poner su nombre a un instituto de educación secundaria de Madrid. Por otro lado, Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, entiende que darle el nombre de una calle a Manuel Fraga "iría contra la ley" de esa Memoria, o sea, contra la Ley 52/2007 de 26 de Diciembre. Subraya Silva que Fraga "nunca se arrepintió de su participación en la dictadura". Personalmente entiendo que aquí sobran queimadas, gaitas gallegas, botafumeiros de plumillas agradecidos y hasta la bandera española sobre el féretro de un fósil. Todos somos españoles y a nuestros parientes difuntos, en su último paseo, sólo les cubre una tapa de pino; es decir, algo absolutamente serio.

miércoles, 18 de enero de 2012

Ussía pretende ir de gorrón a Sevilla


En el diario “La Razón” aparece hoy un artículo-carta de Ussía dirigido al Alcalde de Sevilla Juan Ignacio Zoido referido a la indignación que en su día le produjo el cambio de nombre de una calle; es decir, cuando el Ayuntamiento sevillano decidió quitar la placa de Francisco Merry y sustituirla por la de la actriz Pilar Bardem. Ussía, por aquello de ir por atún y ver al duque, pretende, por si cuela, que Zoido le invite a visitar Sevilla en abril o mayo, o sea, cuando hayan vuelto a cambiar la placa. ¡Hace falta ser fresco! Lo peor, si cabe, es que pierde las formas, cosa muy habitual en él, e insulta a la anterior corporación municipal, presidida por Alfredo Sánchez Monteseirín, tachándoles de “merluzos”. A mi entender, el hecho de perder el respeto descalifica a quien lo pierde. Me consta que Ussía es un faltón irredento y, lo peor de ello, es que le paga un medio informativo por ejercer de grosero en sus “infumables” columnas. Por lo tanto, no merece que le dedique ni una línea más en mi blog. Sin embargo, he de reconocer que algo hay de cierto en el malestar que en su día supuso el cambio de nombre de una calle. Soy el primero en reconocer que la Ley de la Memoria Histórica ((Ley 52/2007 de 26 de Diciembre) era una asignatura pendiente en nuestra democracia y que sólo José Luis Rodríguez Zapatero tuvo el valor promoverla desde el Gobierno de España. Pero como lo Cortés no quita lo Atahualpa, también siento vergüenza ajena por el patinazo cometido en su día por Sánchez Monteseirín. Sin tratar de quitarle méritos a Pilar Bardem, que los tiene, ampararse en la Ley 52/2007 anteriormente citada para suprimir del callejero sevillano el nombre de Francisco Merry, demuestra un ataque a la inteligencia. La Delegación de Relaciones Institucionales del Ayuntamiento de Sevilla de la que fue responsable Antonio Rodrigo Torrijos, de IU, sostuvo en un comunicado que el acta que otorgó la calle al general Merry y Ponce de León lo vinculó al franquismo y, concretamente a “su actuación en el glorioso alzamiento nacional”, según rezaba literalmente en un documento de 1971. Si no recuerdo mal, el alcalde de Sevilla en 1971 era Juan Fernández Rodríguez-García del Busto, médico endocrino e internista fallecido el 31 de julio de 2011 a los 94 años de edad. Juan Fernández Rodríguez, que concedió la Medalla de Oro de la Ciudad a la Virgen de la Macarena, que perteneció a varias cofradías, que trasladó la Feria de Abril del Prado de San Sebastián a Los Remedios y que fue el impulsor del Trofeo Ciudad de Sevilla de fútbol, también fue el responsable de confundir a Francisco Merry y Ponce de León (1872-1981) con su hijo, Pedro Merry Gordon (1920-1993), capitán general de la II Región Militar durante la tarde-noche del 23 de febrero de 1981. Pero la placa aludida y cambiada por la de Pilar Bardem hacía referencia -pese a la ignorancia supina del entonces alcalde franquista Juan Fernández-Rodríguez- a Francisco Merry y Ponce de León, conde de Benomar, gentilhombre de cámara de Alfonso XIII, caballero de la orden de Carlos III y que intervino en la guerra de Cuba como ayudante de campo del general Weyler. Es evidente que hubo dos errores de dos alcaldes distintos. El error de Juan Fernández-Rodríguez consistió en poner una placa a Francisco Merry entendiendo que se trataba de su hijo Pedro Merry (como se desprende del acta levantada y leída años más tarde por Antonio Rodrigo, justificando el cambio de nombre de esa calle por el de Pilar Bardem). El error del alcalde socialista Alfredo Sánchez Monteseirín radicó esencialmente en no saber captar la “empanada mental” del alcalde anteriormente señalado. A Pilar Bardem, que nació en Sevilla por casualidad, (dada la circunstancia de que su madre, en el momento del parto, iba de una ciudad a otra en una compañía de comedias) le podían haber puesto, si acaso, una placa con su nombre en una nueva urbanización. Se hubiera evitado hacer el ridículo en 1971 y tropezar en la misma piedra en 2009. Así de simple.

martes, 17 de enero de 2012

Fraga


Ahora que se ha muerto Manuel Fraga, casi todos los periódicos elogian su figura política. Yo no sé si, como se afirma, llevaba el Estado en la cabeza. Quizás sea una exageración. No cabe duda de que fue un hombre culto, un político de primera línea y, posiblemente, una persona honesta en sus quehaceres. Pero habría que recordar a aquellos que ahora sacan el incensario de paseo que, además de las luces, también hubo sombras. Por ejemplo, lo referente al caso de tortura y posterior fusilamiento de Julián Grimau, el cómico baño en Palomares, los sucesos de Vitoria y el desastre derivado de una romería con tintes monárquicos en Montejurra. Grimau, detenido en Madrid por la Brigada Social, fue llevado a la Casa de Correos (Puerta del Sol) y torturado al más genuino procedimiento de la siniestra Gestapo. En un momento dado, esposado por delante, fue lanzado por la ventana desde un segundo piso. Como resultado de ello, Grimau se rompió la cabeza y ambas muñecas. Más tarde sería fusilado y rematado por un teniente de dos tiros de pistola el 20 de abril de 1963. Fraga, entonces ministro de Información, vino a decir a los medios informativos que “Grimau recibió (en la Casa de Correos) un trato exquisito y que en un momento del interrogatorio se encaramó a una silla, abrió la ventana y se arrojó al vacío de forma inexplicable y por voluntad propia”. Lo de Palomares es de libro. Un 17 de enero de 1996, tal día como hoy, colisiona un CK-135 cisterna con un B-52 provisto de bombas termonucleares Mark-28, de 1’5 megatones cada una. Dos de aquellas bombas quedaron intactas, una en tierra y la otra en el mar Mediterráneo. Las otras dos cayeron sin paracaídas. Una, en un solar del pueblo; la otra, en una sierra próxima. Ambas se rompieron. La que había caído en el mar tardó 80 días en recuperarse. Como resultado de las fisuras de las bombas caídas en el solar y en la sierra se formó un aerosol y una nube de partículas compuesta por óxidos de elementos transuránicos, además del tritio que se vaporizó al romperse el núcleo. El 29% de la población de Palomares presentaba trazas de plutonio radiactivo en su organismo. Todo ello se silenció. Para quitar miedo al asunto, se practicaron dos baños: el primero, en Mojácar, en el que se bañó el embajador americano Angier Biddle Duke y alguno de sus acompañantes; el segundo, en la playa de Quitapellejos, en Palomares, donde el embajador se bañó esta vez acompañado por Fraga. Lo cierto es que una quinta bomba nunca apareció y que, además de ello, la zona de Palomares sufre ahora y sufrirá durante varios miles de años las consecuencias de aquel accidente aéreo. La represión franquista, donde Fraga formaba parte del Gobierno en calidad de ministro de Información, castigó más tarde a quienes pretendían airear la noticia. Los sucesos de Vitoria, de 3 de marzo de 1976, acontecieron siendo Fraga ministro de la Gobernación con el Gobierno Arias, cuando la Policía Armada cargó de forma desproporcionada contra unos huelguistas refugiados en la iglesia de San Francisco, de Asís en el barrio de Zaramaga, en Vitoria. El resultado de ese abuso de autoridad fue el asesinato de cinco huelguistas: Pedro María Martínez Ocio, trabajador de Forjas Alavesas, de 27 años; Francisco Aznar Clemente, operario de panaderías y estudiante, de 17 años; Romualdo Barroso Chaparro, de Agrator, de 19 años; José Castillo, de Basa, una sociedad del Grupo Arregui, de 32 años. Dos meses después moriría Bienvenido Pereda, trabajador de Grupos Diferenciales, con 30 años. O sea, dos obreros muertos en el lugar de los hechos, cuatro heridos muy graves de los cuales tres morirían, y varios heridos más, algunos con herida de bala. Aquel jueves, como no podía der de otra manera, el Secretario General del SPD de Alemania cancelaba la entrevista con Fraga que participaba en una campaña diplomática para vender internacionalmente una reforma avalada por la monarquía. La romería de Montejurra terminó el 9 de mayo de aquel mismo año como el rosario de la aurora. el denominado búnker franquista, que aún controlaba los resortes del Estado y los sectores ultraderechistas del carlismo, agrupados en torno a Sixto de Borbón-Parma, hermano del pretendiente carlista Carlos Hugo y enfrentado a él, preparó una operación violenta contra el Partido Carlista y los seguidores de Carlos Hugo para promover la "entronización" de Sixto como líder del carlismo. En dicha operación, en la que tomaron parte también mercenarios neofascistas italianos y argentinos, grupos armados de partidarios de Sixto de Borbón abrieron fuego de forma premeditada, sin que mediara provocación, contra los participantes en la romería. Resultaron muertas dos personas (Ricardo García Pellejero y Aniano Jiménez Santos), y hubo varios heridos. Curiosamente Fraga también estaba ausente. Ahora se encontraba en Venezuela. No hay que olvidar dos cosas: una, que los asesinos, en este caso, se aprovecharon de los beneficios de la Ley de Amnistía y que al año siguiente salieron a la calle; y, dos, que el acto había sido autorizado por el Gobierno al considerar el ministro de la Gobernación, Manuel Fraga, que la prohibición del acto podría ser más negativa que su celebración. Un dato curioso: Rodolfo Eduardo Almirón, ex miembro de la Triple A argentina, que posteriormente sería jefe de seguridad de Alianza Popular y guardaespaldas personal de Manuel Fraga durante los últimos años de la década de 1970 y primeros de la década de 1980, y Stefano Delle Chiaie, terrorista de ultraderecha italiano con vínculos con la organización anticomunista de la OTAN, estaban presentes en Montejurra aquel día. A Fraga se le atribuye haber dicho por esas fechas luctuosas la frase “La calle es mía”. ¿También los muertos?

lunes, 16 de enero de 2012

Ladran, luego gabalgamos


La reunión entre Nicolás Sarkozy y Mariano Rajoy en La Moncloa ha sido como la canción de “Vamos a contar mentiras”, esa que dice que “por el mar suben las liebres y por el monte las sardinas, tralará”. Le ha dicho el presidente del Gobierno español al presidente de la República Francesa recién condecorado con el Toisón de Oro (que no pudo conseguir Válery Giscard y que había puesto como condición “sine qua non” para asistir a la coronación de Juan Carlos de Borbón, pero que tuvo que conformarse con un desayuno), que ve perfectamente “conciliable” reducir el déficit sin subir el IVA; que ha demostrado que “diciendo lo que una piensa y lo que se va a hacer se ganan elecciones”; que ve necesario un eje París-Berlín-Madrid “para que España vuelva a la primera división”; que cree en el dinero en manos del contribuyente, pero que “no quedaba otra alternativa”; bla, bla bla… Lo que Rajoy pretende es un asiento en la Europa de los que toman decisiones, como hizo Zetapé hasta que le dejaron asistir de oyente. Ahora, lo inmediato pasa por el entierro de Fraga en Perbes, el viaje de Van Rompuy, la visita obligada aunque “molesta” al Reino de Marruecos y la pendiente reforma laboral, donde al final parece ser que tocará legislar a lo bestia en vista de que los agentes sociales no llegan a acuerdos de calado. España es un país de sorpresas. Una aclaración necesaria: Rajoy ganó las elecciones mintiendo a los españoles. Así de simple. En otro orden de cosas, no sabemos qué pasará con Irán, donde se escuchan tambores de guerra. Morenés ha visitado a las tropas españolas en Afganistán -no sabemos si habrá dicho eso de “capitán, mande firmes”- y les ha perorateado que los militares destacados “honran a su patria”. ¿A qué patria? ¿A España? ¡Pero si esa no es nuestra guerra! A él, como consejero que era de la empresa zaragozana de material de guerra, sí que le beneficiaron las bombas de racimo que fabricaba Instalaza hasta su prohibición. ¿O no es cierto? Esas cosas de la honra, de la patria y de las tres madres quedan muy bien en las juras de bandera. Pero en Afganistán hay honra sin barcos, como dijera Méndez Núñez, y en esa rifa internacional de un avispero hay más boletos de acabar como el gallo de Morón que de ganar la guerra. Esas cosas de la honra y la deshonra patria tienen su intríngulis. Nuestros soldados, lo único que parece tener aseguradas son las honras fúnebres. Lo demás, tararí que te vi. Ahora, por si tuviésemos poco con el asesinato de Marta Castillo y el “discutible” fallo judicial, los criminólogos de Universidad Camilo José Cela pretenden investigar el asesinato de Juan Prim a finales de 1870. Existen 18.000 folios de sumario. No creo que sus heridas estuviesen mal atendidas. Sencillamente no había penicilina y a los dos o tres días del atentado en la calle del Turco, instigado por Serrano y Antonio de Orleáns, alias el Naranjero, y ejecutado por José Paúl Angulo y nueve hombres republicanos más, se produjo un schok anafiláctico y ese fue su final. Recomiendo a los criminólogos de la UCJC que se dejen de leer tanto folio y tanto legajo comidos por los ratones y se hagan con algún tomo del “Anecdotario” de don Natalio Rivas. Eso es más difícil de conseguir, por estar agotados, que pretender dar en la solución de una causa que nos importa un bledo. Además, nos queda el bonito cuadro de Luis de Madrazo y una estatua en Reus para que los turistas puedan hacer fotos.

jueves, 12 de enero de 2012

Demetrio Fernández


El obispo de Córdoba tiene un problema. Demetrio Fernández vive obsesionado con la fornicación. Los fornicarios, aquellos que hacen el acto sexual fuera del matrimonio, son unos individuos que hacen una ofensa a la castidad y van contra la dignidad de las personas. Al menos, eso entiende Demetrio Fernández, que sabe latín y es conocedor de que fornicari es una palabra latina que deriva de fornix, que era una zona abovedada en la que se apostaban las prostitutas del Imperio Romano para esperar a sus clientes. Pero el obispo de Córdoba va más lejos todavía, al considerar que la incitación a la fornicación “es continua en los medios, el cine, la televisión y algunos institutos de Secundaria”. Supongo que se referirá a los centros sin subvención del Estado, donde los profesores que han conseguido plaza por oposición son una cuadrilla de depravados que se pasan la vida leyendo a Nietzsche y a Schopenhauer, cuando lo correcto sería, según parece, leer a Luis Coloma, a Azorín, a Concha Espina y a Aquilino Polaino, que oxigenan con su pluma las cuatro virtudes cardinales, sobre todo la pureza, la fortaleza, y la templanza. Lo de la justicia ya es harina de otro costal, o sea, una virtud cardinal que se encarna con Alberto Ruiz-Gallardón y con EduardoTorres-Dulce; quien, pese a ser un experto en el Séptimo Arte, habla con mucha ponderación de “Éxodo”, “Los Diez Mandamientos” y Espartaco”; y encuentra gravemente peligroso para los españoles sumidos en la crisis de valores (por culpa de la asignatura “Educación para la ciudadanía y los Derechos Humanos”, aprobada por el Real Decreto 1631/2006 durante el Gobierno de Zetapé) pasar por las pantallas “Garganta profunda”, “Las noches de Cabiria” y “Saló o los 120 días de Sodoma”. “La sexualidad desorganizada es como una bomba en la mano”, ha venido a decir don Demetrio, que debe ser un gran experto en temas de sexualidad organizada y bien conducida. Lo que ya no sabemos es si conoce algo sobre la pederastia en el seno de la Iglesia Católica, ese drama silenciado y encubierto por los obispos y las vergonzosas maniobras que éstos realizan para proteger al clero pederasta. Como señala Pepe Rodríguez en su libro “Pederastia en la Iglesia Católica” (Ediciones B, Barcelona, 2002), “El problema fundamental no reside tanto en que haya sacerdotes que abusen sexualmente de menores, sino en que el Código de Derecho Canónico vigente, así como todas las instrucciones del Papa y de la curia del Vaticano, obligan a encubrir esos delitos y a proteger al clero delincuente. En consecuencia, los cardenales, obispos y el propio gobierno vaticano practican con plena conciencia el más vergonzoso de los delitos: el encubrimiento.” En fin, aclarado este concepto, el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, cuando señala que “la sexualidad tiene tres estados”, me produce la misma gracia que ver a un burro comiendo higos. Haría bien en cerrar la boca y en dedicarse a lo suyo, es decir, a seguir pastoreando a su rebaño de incondicionales.