A mi entender, el aguante de Pedro Sánchez frente al primer partido de la oposición es de libro. Núñez Feijóo no ayuda con su falta de apoyo con las medias sociales que intenta conseguir el Gobierno para parar de alguna manera los efectos indeseados de la guerra de Irán. En la sesión de control al Gobierno de esta soleada mañana de miércoles, el osado y faltón al más puro estilo de baratero con el uso de la navaja, Núñez Feijóo ha acusado a Sánchez de ser un “perdedor”, en referencia a los últimos comicios celebrados en Extremadura, Aragón y Castilla y León, donde el PP necesitará mendigar a Vox su ayuda para poder gobernar. Desde el día mismo que Sánchez consiguió mayoría para poder presidir el Gobierno con los necesarios apoyos parlamentarios, o sea, con 179 votos a favor y 171 en contra (PP, Vox y UPN) el 18 de noviembre de 2023, Núñez Feijóo y la prensa de la derechona más rancia no han dejado de estudiar jabeques, desjarretazos, reveses, molinetes suerte de la culebra y plumadas al estilo de cómo los describía en el siglo XIX Mariano de Rementeria y Fica en su “Manual de baratero” (1849), que el autor firma como "M.d.R."; o Mariano José de Larra, con el seudónimo de Fígaro, en un artículo costumbrista "Los barateros, o el desafío y la pena de muerte" (El Español, núm. 71, 15 de abril de 1836). Aunque creo haber escrito ya algo sobre el tema, bueno será que recuerde que, antes de que Rementería escribiese su “Manual”, ya existía el interesante libro de esgrima “Principios de destreza del espadín”, publicado en 1805 por Manuel Antonio de Brea, maestro de esgrima en el Real Seminario de Nobles de Madrid en1782. En fin, lo dejo aquí porque, de seguir por este derrotero no sé dónde podría desembocar el río de mi ira. Núñez Feijóo tiene un gran complejo de inferioridad que lo trata de disimular atacando cada día y hora que pasa al actual inquilino de la Moncloa que él no pudo llegar a ser y que cada dia demuestra con su persistente insuficiencia, inseguridad y baja autoestima. Comprendo que ejercer la oposición al actual Gobierno con un ojo mirando a Díaz Ayuso, por si se enfada, y el otro a Abascal, por si no le concede los apoyos necesarios, no le ayuda a poder salir de su laberinto en ese juego de la oca, donde no puede escoger caminos ni tomar ninguna decisión. Solo puede lanzar el dado con la esperanza de no caer en el pozo.
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