viernes, 11 de mayo de 2012

Los Berrio-Otxoa



Ayer fallecía en Vitoria Juan María Urdangarín Berrio-Ochoa, padre del duque consorte de Palma de Mallorca. Casado con la belga Claire Liebaert y padre de siete hijos, Urdangarín era pariente lejano por parte materna de san Valentín de Berrio-Ochoa y Aristi (Elorrio, Vizcaya, 1827-Hải Dương, Indochina, 1861), beatificado en 1905 y elevado a los altares en 1988. De hecho, el primogénito de Iñaki Urdangarín fue bautizado como Juan Valentín en honor al santo pariente. Recuerdo que durante mi infancia mi madre se carteaba con una señora de Bilbao y que, en cada carta recibida, siempre le adjuntaba una estampita del entonces beato Valentín de Berrio-Ochoa. Aquella estampita tenía en la parte inferior izquierda un taladrado redondo, similar al que se le hace a los folios para ser archivados, donde se guardaba un pedacito de tela roja supuestamente perteneciente al beato, cubierto por un  celofán del mismo tamaño por ambos lados del papel. Sin exagerar, llegué a tener un montón de aquellas estampas, todas iguales, donde se imploraban oraciones con miras a conseguir que el entonces beato y misionero dominico, nacido en el palacio de Arriola de Elorrio el 14 de febrero de 1827, fuese finalmente canonizado. Valentín de Berrio-Ochoa había sido decapitado en 1861 en Tonquín siendo obispo titular de Centuria y coadjutor del nuevo vicario apostólico, Melchor García Sampedro, al que sucedería tras el martirio de éste el 28 de julio de 1858. Años más tarde, vía Manila, fueron trasladados a España los restos de este santo y actualmente reposan en la iglesia parroquial de su pueblo natal. En la actualidad está considerado como segundo patrón de la Diócesis de Bilbao, después de san Ignacio de Loyola, que lo es de forma oficial desde el 2 de noviembre de 1949  y de acuerdo con la Bula de Pío XII “Quo commmodius”. La Virgen de Begoña, pese a lo que algunos vascos entienden, no es patrona de la Diócesis de Bilbao sino del Señorío de Vizcaya desde el 18 de junio de 1738, fecha en la que las Juntas Generales la declararon  Patrona principal del Señorío. Como dato curioso, (según “Linajes y…”, de J. Kerexeta) “en la Fogueración de 1796 aparece el nombre de Berrio-Otxoa, por haberse casado Joan de Otxoa, de Bergara (Gipuzkoa), con la Señora de la Torre, Juana de Berrio; y, siguiendo la costumbre relativamente frecuente de la época, Joan unió su apellido al del Solar de su señora, dando así origen al apellido Berrio-Otxoa”.

jueves, 10 de mayo de 2012

Cristina Cifuentes



A Cristina Cifuentes no le gusta el movimiento 15-M. A mí no me gusta Cristina Cifuentes. Empate. Hace dos semanas acudió de incógnito a una asamblea de esa organización para ver lo que se cocía en las asambleas. Ha dicho que “le gusta ver las cosas sobre el terreno y suele ir a los sitios sin avisar”.Hombre, tampoco es que sea muy conocida por el ciudadano de a pie esa dama de pitiminí, como me consta que tampoco lo fueron sus antecesoras en el cargo, o sea, María Dolores Carrión, Amparo Valcarce y Soledad Mestre, en este orden. A mi entender, al delegado del Gobierno, ya lo sea en Madrid,  en Murcia, en Aragón o en cualquier otro reino de taífas del alfoz hispano, se le debe comunicar por escrito  cualquier  manifestación pacífica que se pretenda hacer como protesta y en defensa de los derechos perdidos. Y la obligación del delegado del Gobierno, la obligación de la señora Cifuentes, una vez avisado o avisada en tiempo y forma, es la de tomar la debida nota del acto previsto, por un lado; y asegurar que no se produzcan desórdenes públicos, por otro. Y ahí termina su misión. Un delegado del Gobierno no debe mandar un “ejército” de policías con cámaras fotográficas incrustadas en sus cascos, o en sus partes pudendas, que me da lo mismo dónde, para amedrentar a unos manifestantes a los que les ampara el derecho a protestar. ¡Faltaría más! Un delegado del Gobierno no debe, tampoco, contar entre sus atribuciones la de poder decidir  cómo y por dónde ha de de transcurrir tal manifestación pacífica, entendida siempre como un derecho contemplado en nuestra Constitución. Cristina Cifuentes, por tanto, no debe considerar si una manifestación pacífica de ciudadanos en un Estado de Derecho sólo debe autorizarse si se celebra  en los Monegros, en Babia, o en Casa de Campo, como esta delegada del Gobierno pretende hacer para intentar solapar un problema que tiene el Gobierno de Mariano Rajoy. Esas cosas, y otras peores, ya lo creo, las hacían determinados políticos de la Dictadura con la vergonzosa cuestión de las chabolas. La actual alcaldesa de Madrid, Botella, siendo teniente de alcalde de la Villa, se permitió decir que el barrio de Chueca olía mal por causa de los vagabundos, que dejaban las aceras llenas de inmundicias. Pues bien, a la Casa de Campo le invito a que vaya la señora Cifuentes, que siempre se aprende algo.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Aquel señor de traje oscuro



Una vez le preguntaron a miss Sevilla: “¿Qué opina usted del tsunami?”, y ella, cuyo nombre ignoro, respondió: “Es muy bueno, pero a mí me gusta más el tiramisú”. Al ministro Wert le queda mucho trabajo por delante, pese a ser el ministro peor valorado en las encuestas. Algo parecido ocurrió durante un convite en un pueblo, cuyo nombre evitaré, con motivo de la fiesta de san Isidro. Allí se encontraba un ramillete de fuerzas vivas, es decir, alcalde, farmacéutico, sargento de la Guardia Civil, médico, veterinario, cura párroco, sobrestante de la Renfe, etcétera, dispuestos a hincarle el diente a unos canapés. En un momento dado, el farmacéutico se dirigió a un señor magro de carnes y traje oscuro que fumaba “caldo”, con la pretensión de servirle un poco de vermú como simple excusa para “romper el hielo” y entablar conversación. El señor del traje oscuro, que no se reía aunque le hicieran cosquillas, rehusó el ofrecimiento de aquel boticario con propensión a la dipsomanía,  haciéndole un gesto negativo con un dedo de la mano. El boticario, cursillista de cristiandad, coleccionista de chapas de refresco y consumidor compulsivo de pastillas “Koki”, de mentol-penicilina, se quedó asombrado ante el aparente desaire de aquel señor de traje oscuro que, cuando alguien le preguntaba por la hora, contestaba solemne aquello de “las catorce treinta y dos” o, simplemente, “los treinta y dos”, después de sacar del bolsillo de su chaleco y mirar con fijeza un “Roskopf “ unido mediante mosquetón de seguridad a una cadena de oro de Mannheim. El boticario se echó un trago de vermú cerrando un paréntesis con el dedo meñique. Y tras llevarse a la boca una “gilda”, el boticario le preguntó: “¿Es usted abstemio?, a lo que el señor de traje oscuro le respondió circunspecto, como si le diese la hora: “No señor, soy el jefe de la estación”. El boticario, que no acababa de comprender cómo había podido suceder el desastre de Fukushima, se lo comentó al señor del traje oscuro: “No entiendo cómo se metió tanta agua en Japón teniendo allí la muralla china”. Pero el señor del traje oscuro frunció las cejas, volvió a mirar el reloj y comprobó que ya eran “los cuarenta y siete”. Se enjugó los labios con un poco de agua de seltz, lió un cigarro de “ideales” y se marchó solo, sin el sobrestante, que ahora se entretenía en cantar “Mi triguito limpio” a unas señoras pícnicas y carmesíes, muertas de risa y sentadas en un diván con las piernas abiertas a las tres menos cuarto.

martes, 8 de mayo de 2012

Pobre barquito velero


España dispone de un portaaviones, el “Príncipe de Asturias”, que tiene 30 años de servicios y cuesta a los españoles 30 millones de euros anuales. Los planes de recortes también llegan a Defensa. El Gobierno acordó el año pasado incluirlo en una operación en Libia pero fallaron los radares. En suma, el portaaviones sólo sirve para la guerra de Gila. Algo parecido le ocurrió al submarino “Mistral”, que se encuentra en la base de Cartagena para que los turistas le hagan fotos, o al “Siroco”, inmovilizado a la espera de confirmar su venta a Tailandia. Ante tal situación, los españoles no estamos preparados ni para defender el islote de Perejil. “Pobre barquito velero, / a la deriva en el mar, / sin el soplo de un “te quiero", / pobre barquito velero/ que no puede navegar”. Ya sólo faltaría que a las balas de los fusiles les ataran una cuerda para poderlas recuperar después de cada disparo. Claro, luego lee uno los artículos de Chicharro en “República.com” y el lector se lleva la sensación de que con los “tomahawk” en nuestras fragatas F-100 y en los futuros submarinos S-80, estamos preparados para la guerra de las galaxias. Y de eso, nada. Menos aún desde que a Trillo le hicieron embajador en Estados Unidos tras sopesar en la balanza su victoria en la “Operación Romeo-Sierra” y su patinazo en septiembre de 2003, cuando pidió a las tropas de El Salvador en plena formación gritar ¡Viva Honduras! En España hubo una empresa dedicada a fabricar material bélico, más tarde prohibido. Se llamaba Instalaza y allí trabajó el actual ministro de Defensa. Éste, por tanto, debe saber por qué se fue a pique. Fabricaba bombas de racimo, mucho más letal que las bombas mariposa fabricadas años antes por los nazis. Las bombas de racimo, muchas de ellas fabricadas en Zaragoza, fueron usadas por Rusia en Chechenia, por el Reino Unido en Kosovo e Irak, por Israel en el Líbano en el año 2006 y en Gaza en 2009. También Estados Unidos utilizó estas bombas en Afganistán, Kosovo, Laos e Irak. La empresa española en cuestión se fue a pique como consecuencia de su prohibición a partir de 2008, cuando más de 100 países, además de Greenpeace, se comprometieron a no emplear estas armas, bajo ninguna circunstancia. España, a mi entender, debería priorizar los recursos. No es de recibo, por ejemplo, que en Castilla y León se dediquen actualmente más de 300.000 euros a lecciones infantiles sobre caza cuando en muchas escuelas públicas de esa Comunidad no disponen de calefacción por falta de dinero.

lunes, 7 de mayo de 2012

Por la puente que está seco


Un  conocido periodista de las revistas de la bragueta preguntó a Rafael Spottorno recientemente sobre si la Casa Real iba a celebrar de alguna manera el próximo día 14 las bodas de oro de los reyes. Y el jefe de la Casa del Rey, al parecer, se limitó a responder que “la efeméride es puente”. Bueno, la efeméride es puente en Madrid pero no lo es en el resto de España. A mi entender, Spottorno ha intentado salirse por la tangente ante la “envenenada” pregunta. Y ha respondido que la efeméride es puente como podía haber manifestado que el Pisuerga pasa por Venta de Baños o que manzanas traigo. España no está para eventos, la Monarquía no pasa por su mejor momento y la economía de aquí puede desencadenar una mascletá que ríanse ustedes de las que se llevan por Valencia. Por un lado, Rajoy pretende inyectar dinero público, dinero de todos, para sanear determinada banca, es decir, el embrollo de Rato y de Fernández Norniella, el amigo de Juan José Lucas que en su día sustituyó a Manuel Guasch, el amigo de De la Rosa, el de Torras, en Ebro, tras su fusión con la Compañía de Industrias Agrícolas, después de haber sustituido al notario Enrique Gabarró…uff, qué lío. Y ahora Bankia lanza bengalas de auxilio mientras hace aguas lentamente, como el Titánic, pero sin música en cubierta amenizando la malaventura. Pero la mascletá puede ser consecuencia de otro hundimiento, el de la Bolsa, por el efecto acción- reacción sobre un Ibex 35 en su peor momento y con la vista extranjera puesta en posibles movimientos corporativos y OPAS hostiles sobre bancos y eléctricas, dada su actual depreciación. En suma, creo que no hay mucho que celebrar salvo el triunfo de Hollande en Francia. Las bodas de oro de los reyes, que en 1962 sólo ocuparon varias líneas en el conjunto de la prensa española por expreso deseo de Franco, caen en puente y eso desluce mucho, más aún cuando bajo el puente apenas discurre agua.

domingo, 6 de mayo de 2012

El punto muerto


En economía, el punto muerto viene a coincidir con la fecha, dentro de cada ejercicio económico, en la que los costes totales de producción igualan a los ingresos totales por ventas. Ello viene a cuento con el coste para los españoles del llamado Estado del Bienestar. Se estima que el contribuyente medio en España trabaja un total de 124 días al año exclusivamente para el Estado, es decir, que el 5 de mayo es cuando se produce su punto muerto. Hasta entonces, por tanto, se trabaja para el inglés. Eso, suponiendo que no suban el IVA, el IBI, el IRPF, las cotizaciones a la Seguridad Social, se establezca el “medicamentazo” y  escale sin piedad el resto de los impuestos y tasas. En ese caso, el punto muerto corre hacia adelante en el calendario a velocidad de vértigo. En honor a la verdad es cierto que cada día afloran más ciudadanos que reciben del Estado sin haber aportado nada. Por ejemplo, los beneficiarios de las pensiones no contributivas, que por desgracia son legión. Los más pesimistas, entre los que yo me encuentro, entienden que el punto muerto de los españoles cada año se está acercando más a la fecha de la conmemoración de los fieles difuntos, que es el 2 de noviembre. Menos mal que una luz se ha abierto en el horizonte y que un fulgor ya se vislumbra al final del oscuro túnel. Al fin nos hemos enterado de que Rodríguez Zapatero, que aprendió economía en dos tardes gracias a Jordi Sevilla, además de ser consejero de Estado vitalicio, publicará un libro sobre economía allá por el otoño, rondando el Halloween. Estoy seguro de que el libro en cuestión ayudará a sacar a Rajoy de su laberinto y de que el punto muerto de los españoles retrocederá en el calendario de forma espectacular. Ya no será necesario que De Guindos intente vender la moto a Mario Draghi, responsable del Banco Central Europeo, como hizo días pasados en la cena del palacio de Pedralbes junto a Fernández Ordóñez, Rodrigo Rato, Fernández Norniella, Arturo Fernández, Esperanza Aguirre  y el resto de  protagonistas del último sainete bancario.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Sembrar vientos

Refiriéndose a la inestabilidad económica en España, Raphael Minder, corresponsal en España y Portugal para “The International Herald Tribune”, cree que “la crisis de confianza de España es también palpable fronteras adentro, con un consumo en caída libre, el crédito desaparecido y una sociedad, ya de por sí ya muy dada a la flagelación, que vio cómo su esplendor económico tenía pies de barro”, según señala hoy en “El País” Amanda Mars. Fuera de España, la cosa está que arde. Hace sólo unas semanas, Cristina Fernández lograba del Senado argentino la expropiación del 51% de las acciones de YPF propiedad de Repsol. Evo Morales anunciaba ayer la expropiación de TDE, filial boliviana de Red Eléctrica de España. ¿Habrá efecto dominó en los negocios españoles en América Latina? Ya veremos. Según se puede leer en “Cinco Días”, “los inversores extranjeros huyen de España y el nivel de desconfianza se agrava. Los inversores españoles se llevaron al extranjero 13.000 millones de euros en febrero, según el Banco de España, [es decir, el 1’2 % del PIB] la mayor fuga de capitales nacionales desde que estalló la crisis de la deuda”. Para mí que no se lo han llevado nada, simplemente lo han dejado fuera para evadir impuestos. Y mientras todas esas cosas acontecen, Soraya Sáenz de Santamaría pide al PSOE que se calle, como si en una democracia se pudiese silenciar al partido mayoritario en la Oposición. Esos ramalazos fascistóides e intempestivos puestos en boca de la vicepresidenta del Gobierno ponen de manifiesto cómo se las gasta la gente de la gaviota. Algo, por otro lado, que a muchos, entre los que yo me incluyo, no nos pilla de sorpresa. Y para colmo de despropósitos, los abogados de Urdangarín pretenden, al parecer, pactar con el fiscal los delitos investigados en la pieza del caso Palma Arena sobre el Instituto Nóos y devolver la cantidad presuntamente malversada (¿de cuánto dinero hablamos?) y aceptar una pena de prisión a todas luces ridícula para evitar el ingreso en la cárcel de su patrocinado. Hemos sembrado vientos y ahora recogemos tempestades.