sábado, 17 de enero de 2026

Cuestión de altura

 

 

Ayer por la noche estuve viendo una entrevista a Rafael Ansón en “Plano general”, un programa de Televisión Española que dirige y presenta Genaro Castro. Ansón es un hombre que lo tuvo casi todo durante el franquismo y la Transición, y que, ahora, en plena lucidez y a sus 90 años manifestó que solo sentía de este mundo no haber sido más alto, como si tal cosa hubiera influido negativamente en su currículum vitae; como si ser alto en esta vida sirviese para algo útil fuera del baloncesto o de poder ejercer de ‘gastador’ en los desfiles militares. Yo, que también soy bajito, no tengo en mi haber complejo de inferioridad alguno ni trato de compensarlo con un comportamiento agresivo o de peor genio, tratando de superar lo que algunos perciben como una desventaja, una disfunción, y no estoy pensando en Napoleón. Tampoco en los reyes tiene importancia la altura. En España siempre hubo personajes variopintos de diversos tamaños. En los de la Dinastía de Trastámara (1366-1555) hubo de todo. Se sabe, por ejemplo, que  los de la Casa de Austria fueron mayormente bajitos (como puede comprobarse en las armaduras que se conservan en los museos) y casi todos ellos heredaron el prognatismo mandibular. Y en los de la Casa de Borbón no digamos: Felipe VI mide dos metros y Alfonso XII no llegaba a 1,60. Lo cierto es que, por regla general las cosas casi nunca fueron como las cuentan, como señaló Gregorio Marañón en el prólogo de la segunda edición se su “Ensayo biológico sobre Enrique IV y su tiempo” (1934), donde aclaraba: “Cada día me parece más claro que Don Enrique IV fue menos impotente de lo que dicen; que su mujer Doña Juana fue mucho más buena de lo que nos cuentan los libros; que la Beltraneja no fue hija del necio  Don Beltrán, sino, quizá, del Rey, que, como todos los cojos, no dejaba de andar, cuando podía, aunque tropezando…”. En resumidas cuentas, entiendo que a Rafael Ansón no debería preocuparle no haber sido más alto. Lo que sí queda claro es que su estatura no es consecuencia de una mala alimentación, si tenemos en cuenta que es en la actualidad presidente de honor de la ‘Academia Internacional de Gastronomía​’. Con eso lo digo todo. Para gigante ya tuvo la Historia a Goliat, y todos sabemos como quedó el filisteo de perjudicado después de la pedrada que le lanzó por David con una honda.

 

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