Zamora es una ciudad leonesa que siempre me sorprende. Lo último, la llegada de un ancla desde Ferrol para que, junto a un monolito llegado desde Pereruela, en la comarca de Sayago, sea parte integrante del Parque de la Marina Española, cuyo origen se remonta al paseo arbolado que embellecía la carretera de Valladolid a mediados del siglo XIX. Más tarde el paseo se peatonalizó y amplió, para convertirse en un incentivo de la construcción del primer ensanche de la ciudad. No sería hasta la década de los 70 cuando se urbanizaría el parque de forma unitaria, aunque segregado por la calzada que lo atravesaba, subsanado en la década de los 90, cuando un nuevo proyecto modificó este espacio dotándole de la imagen actual. En 1999 se colocó una locomotora “Fives Lille 030” de 1878, de las que solo quedan otras dos: una en Alcázar de San Juan y otra en una chatarrería de Zaragoza procedente de la desmantelada azucarera de Terrer. La actual, la situada en “Las Tres Cruces”, tuvo una larga historia. Su número de fábrica es el 2237 y fue originalmente encargada por la Compañía del Ferrocarril de Ciudad Real a Badajoz. Tras la absorción de esta compañía, la locomotora pasó a formar parte de la Compañía M.Z.A. Más tarde RENFE la renumeró en 1941 y comenzó a operar bajo la matrícula 030-2214. Estuvo asignada a depósitos en Monforte de Lemos, Ciudad Real y Zaragoza-Sepulcro, y finalmente terminó su servicio en Zamora. La locomotora fue sometida más tarde a una reparación general en los Talleres de Tracción de Zamora antes de ser transferida a la Azucarera del Duero (Toro), donde RENFE la ofreció para maniobras, pero el Grupo Ebro, propietario de la azucarera, la rechazó –según se dijo- “por no ser apta para el movimiento de tolvas de gran tonelaje debido a su bajo peso y escasa adherencia", excusa que nunca entendí, porque en Terrer "su hermana gemela" sí cumplió su misión a la perfección durante las campañas remolacheras. De ello puedo dar fe. La vi funcionar y monté en ella. La fuerza de 634 HP no era moco de pavo. Pues bien, como decía, ignoro los vínculos navales de Zamora, salvo que un paisano, Cesáreo Fernández Duro (1830-1908) llegó a conseguir al empleo de capitán de navío. También fue escritor, destacando en cuatro tomos “Memoria histórica de la ciudad de Zamora”; y autor de “El romancero de Zamora” y “El lago de Sanabria o San Martín de Castañeda”, obra esta última que posiblemente ‘iluminó’ a Miguel de Unamuno para escribir su relato corto “San Manuel Bueno, mártir” en 1930, que publicó tres años más tarde junto a “Don Sandalio, jugador de ajedrez”. En “San Manuel…”, el lector se topa de frente con un texto simbólico donde asoma la aldea de Valverde de Lucerna hundida en el lago de Sanabria, donde a veces se escuchaban sus campanadas. El Parque de la Marina Española es un espacio romboidal en el entorno de “Las Tres Cruces”, como digo, junto a la Estación de ferrocarril, en cuya fonda pernocté en varias ocasiones. El ilustre marino falleció en Madrid el 3 de junio de 1908 en el número 3 de la calle de Conde de Xiquena, a los setenta y ocho años de edad; y su esposa, María de los Dolores Espelius (con la que se había casado en La Habana en 1861) falleció de repente víctima de la impresión causada por la muerte de su marido, siendo enterrados ambos a la vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario