martes, 5 de mayo de 2026

Sesión de varietés

 Pegatina con la obra «Pollos, pollos, carreras de caballos, carreras de  pollos» de DerSenat | Redbubble

 

El chorro polar ondulado y la vaguada, dicho sea en el argot del ‘hombre del tiempo’ están arruinado las cosechas con granizos, grandes tormentas, y fastidiando al peatón que ora observa cómo sale el sol, ora debe correr como Mariano Haro, también conocido como el ‘Lazarillo de Tormes del atletismo’, o como Manolico’ El Perla’, riclano de nación y gran corredor pedestre, que lo mismo corría por las calles del pueblo que participaba en carreras ‘a la americana’(parejas de hombre y mujer), o en ‘carreras de sacos’ (con candiles colgados en los calzoncillos y mujeres con cántaros en la cabeza), como digo, para evitar calarse hasta los huesos. Aquellos actos solían tener lugar durante la ‘Fiesta de la Reliquia’ en honor a los santos Teopompo y Sinesio en torno al 21 de mayo, donde se incluían actos religiosos y profanos; verbigracia, misa y procesión hasta el pilón de los santos, que era donde se acostumbraba a echar sin miramiento alguno a aquellos forasteros que osaban tirar los tejos a las mozas locales en edad de merecer. A san Teopompo cuentan los riclanos que lo degollaron el 21 de mayo de 304 por orden de Daciano en el barranco de Las Lagunas, en la parte baja de las murallas de Nertóbriga. Otros sostienen que fue martirizado en Nicomedia (Turquía). En eso no se ponen de acuerdo. El converso Sinesio corrió peor suerte. Excavaron una zanja y lo enterraron vivo en ella, después hicieron pasar caballos por encima por si aún resoplaba. A ambos el papa Clemente X los canonizó el 6 de julio de 1670. La cosa no era para menos. Tanta fue su devoción popular que las fuerzas vivas de Ricla se reunieron en sesión extraordinaria el 25 de mayo de 1732 para proclamarles como patronos y rendirles honores y culto cada 21 de mayo. La fiesta de antaño se solía amenizar con la banda de música de Encinacorba, según  comentaba  Grato Vallino, corresponsal de La Voz de Aragón. También en Terrer hubo excelentes corredores pedestres a comienzos del siglo XX que exhibían sus habilidades en las“corridas de pollos”. Las crónicas señalan que en 1906 la Plaza de Toros‘Margarita’, de Calatayud, acogió interesantes carreras de desafío. Uno de los carteles informaba de las carreras pedestres que se iban a disputar en Calatayud, con permiso de la autoridad y amenizada por una banda. A las dos y media de la tarde del día 6 de enero de 1906 se enfrentaron dos corredores para dar treinta vueltas alrededor de la arena tras un reto lanzado por el corredor de Terrer, Basilio Campo, jugándose 500 pesetas, que había sido aceptado por Félix Francia, de Belmonte. Además se disputó otra carrera donde Basilio batió a cinco corredores entre los que se encontraba Antonio Mambrona, también de Terrer. Mambrona, sin embargo, se quitó el mal sabor de boca venciendo en la tradicional ‘corrida de pollos’ de las posteriores fiestas de santa Lucía, en Ateca. De esas cosas sabe mucho Celedonio Gómez, ese 'Chistavín' de solemnidad a cuya fuente siempre acudo para beber de su sabiduría en lo referente al trote, el galope y el machacar suelas de alpargatas por las trochas.

 

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