El chorro polar ondulado y la
vaguada, dicho sea en el argot del ‘hombre del tiempo’ están arruinado las
cosechas con granizos, grandes tormentas, y fastidiando al peatón que ora
observa cómo sale el sol, ora debe correr como Mariano Haro, también
conocido como el ‘Lazarillo de Tormes del atletismo’, o como Manolico’
El Perla’, riclano de nación y gran corredor pedestre, que lo mismo corría
por las calles del pueblo que participaba en carreras ‘a la americana’(parejas
de hombre y mujer), o en ‘carreras de sacos’ (con candiles colgados en
los calzoncillos y mujeres con cántaros en la cabeza), como digo, para evitar
calarse hasta los huesos. Aquellos actos solían tener lugar durante la ‘Fiesta
de la Reliquia’ en honor a los santos Teopompo y Sinesio en
torno al 21 de mayo, donde se incluían actos religiosos y profanos;
verbigracia, misa y procesión hasta el pilón de los santos, que era donde se
acostumbraba a echar sin miramiento alguno a aquellos forasteros que osaban
tirar los tejos a las mozas locales en edad de merecer. A san Teopompo cuentan
los riclanos que lo degollaron el 21 de mayo de 304 por orden de Daciano en
el barranco de Las Lagunas, en la parte baja de las murallas de Nertóbriga.
Otros sostienen que fue martirizado en Nicomedia (Turquía). En eso no se ponen
de acuerdo. El converso Sinesio corrió peor suerte. Excavaron una zanja y lo
enterraron vivo en ella, después hicieron pasar caballos por encima por si aún
resoplaba. A ambos el papa Clemente X los canonizó el 6 de julio de 1670.
La cosa no era para menos. Tanta fue su devoción popular que las fuerzas vivas
de Ricla se reunieron en sesión extraordinaria el 25 de mayo de 1732 para
proclamarles como patronos y rendirles honores y culto cada 21 de mayo. La
fiesta de antaño se solía amenizar con la banda de música de Encinacorba,
según comentaba Grato Vallino, corresponsal de La Voz de Aragón.
También en Terrer hubo excelentes corredores pedestres a comienzos del siglo XX
que exhibían sus habilidades en las“corridas de pollos”. Las crónicas
señalan que en 1906 la Plaza de
Toros‘Margarita’, de Calatayud, acogió interesantes carreras de desafío.
Uno de los carteles informaba de las carreras pedestres que se iban a disputar
en Calatayud, con permiso de la autoridad y amenizada por una banda. A las dos
y media de la tarde del día 6 de enero de 1906 se enfrentaron dos corredores
para dar treinta vueltas alrededor de la arena tras un reto lanzado por el
corredor de Terrer, Basilio Campo, jugándose 500 pesetas, que había sido
aceptado por Félix Francia, de Belmonte. Además se disputó otra carrera
donde Basilio batió a cinco corredores entre los que se encontraba Antonio
Mambrona, también de Terrer. Mambrona, sin embargo, se quitó el mal sabor
de boca venciendo en la tradicional ‘corrida de pollos’ de las
posteriores fiestas de santa Lucía, en Ateca. De esas cosas sabe mucho Celedonio Gómez, ese 'Chistavín' de solemnidad a cuya fuente siempre acudo para beber de su sabiduría en lo referente al trote, el galope y el machacar suelas de alpargatas por las trochas.
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