domingo, 17 de enero de 2016

El huevo aparte, con muchas papas





Personalmente, cuando alguien me recomienda la novela de un pariente suyo, que según me cuenta escribe muy bien, procuro que me preste un ejemplar para leerlo. Y cuando tengo el libro entre las manos, si es que me lo deja, que comprarlo no lo compro, de inmediato me voy a la página 100 de ese trabajo por ver qué cuenta. Un día, con ocasión de  la presentación de la obra Viajando con Alirio, me contó Alfonso Zapater que escribir una novela es agotador, que las 100 primeras páginas salen como churros pero que las siguientes cuestan más trabajo. Eso se arregla pronto, le dije. Dedícate a escribir cuentos o artículos de prensa. Decía Umbral que el artículo de periódico es una loncha de la escritura general y total de uno.
--Oiga, ¡y dónde escribió eso?
--En la página 100 de su novela Pío XII, la escolta mora y un general sin un ojo.
--No lo sabía.
--Yo tampoco.
--Oiga, ¿y un cuento es otra loncha?
--Sí, también.
--¿Y un ensayo?
--Hombre, eso ya…
Don Babil Escalante hace muchas preguntas, pero a mí no me importa que las haga. Es una obra de caridad enseñar al que no sabe. Lo malo no es eso, lo malo es que don Babil Escalante, entre pregunta y pregunta llame al camarero, solicite otro vermú con sifón y se coma varias gildas por todo el papo. Nunca paga lo que consume. A la hora de marcharnos, cuando hay que liquidar la cuenta pendiente al camarero, siempre desaparece en escena. Se esconde en el cuarto de baño y no vuelve a salir de su refugio hasta que supone que ya me he marchado. Y entonces, cuando con resignación comprendo que me va a tocar pagar la nota un día sí y otro también, me acuerdo de José Antonio Garmendia, que en su librito La taberna de El Traga hace referencia a Francisco Rodríguez Cala, conocido en Sevilla como Paco Nevera, que aparecía casi a diario –dice Garmendia- por esa taberna “siempre abastecido con un suceso que contar, a él acaecido en otra parte”. Y señala Garmendia (lo transcribo de forma resumida) que “estaba Paco tomando una copa en Los Corales esperando a alguien. En un instante se percató de la presencia de un ‘canino’ que rondaba la puerta del bar, echando furtivos vistazos al interior, en acecho de un conocido generoso al que sacarle la ‘convidá’. El ‘canino’ entra en el bar, como distraído, se dirige a Paco, etcétera… Tras unas palabras de cortesía,  el ‘canino’ aprovecha para pegarle un repaso visual a las tapas”. Y Paco le invita tomar algo a Padilla, que así se llama el conocido gorrón. Padilla desea tomar lo mismo que toma Paco, un portofiz, combinación de vermú y ginebra, mezclada con un huevo. “Y cuando el camarero se retira a apañar el bebedizo, ese Padilla le llama para hacerle una advertencia, no sé si más graciosa que triste o más triste que graciosa.
--Maestro, la ginebra y el vermú me los pone usted en un vaso, pero el huevo me lo trae aparte, con muchas papas”.

sábado, 16 de enero de 2016

Sobre ranas, escorpiones y bichos





Señala Pedro Simón en El Mundo que “hay piojos y piojos. A mí particularmente me preocupa muy poco el pelo que tenga cada cual o lo que haga con el suyo propio. A mí lo que me preocupa es que nos lo sigan tomando”, al hacer referencia a que “hay más de 3.200 tipos de piojos. Están los piojos masticadores y los pijos chupadores. Los piojos del elefante y los de las aves. Los piojos de la cabeza y los de la entrepierna. Los piojos de la comunidad de vecinos y los del trabajo. Los piojos del banco y los piojos de diputado”. En efecto, creo que Celia Villalobos, esa vicepresidenta del Congreso con aspecto de señora de la limpieza que no fue capaz de terminar la carrera de Derecho, se ha pasado siete pueblos con las rastas de Alberto Rodríguez. Lucía Méndez, en el mismo diario entiende que los de Podemos “encarnan el fracaso de la política convencional”. (…) “Los 5.189.333 de españoles que les votaron lo hicieron porque los que sí cumplen el protocolo les fallaron de forma estrepitosa, triste y dolorosa”.Lo de  Antonio Burgos, ayer, en ABC de Sevilla, ya es de juzgado de guardia: “Han pixelado la carita del niño [refiriéndose al niño de Bescansa] en aplicación de la Ley del Menor. Una chuminá. A quien había que aplicarle la Ley del Menor es a la madre, por maltrato infantil: hacerle a la criatura la perrería de llevarlo a las Cortes para montar el numerito, y dejarnos de pixelerías. Pixelar, saben, es poner la cara a cuadritos de quien no quieren que identifiquemos en la foto: un menor, un agente de la autoridad. Pero la cara a cuadritos, completamente pixelada, se nos ha puesto a los votantes, al ver cómo la mugre, la gentuza, la chusma, las raftas [sic], los Código Tres y las hordas podemitas han tomado en el Congreso. El número ha sido como lo de Pavía, pero sin caballo. O como lo de Tejero, pero desde las urnas. Un golpe.” Burgos, que es un hombre leído, aunque sólo haya leído a José María Pemán y a Manuel Machado (a su hermano Antonio no, que era del otro bando) dice “raftas” a las rastas, es decir, a esas trenzas enmarañadas características de los rastafaris, el movimiento espiritual que nació en Jamaica en la primera mitad del siglo XX. Pero a Burgos, que sólo sabe de la cultura del Caribe que La Habana es Cádiz con más negritos, habrá que hisoparle con agua de la pila de la Virgen del Cobre y, tras leerle la fábula de El escorpión y la rana atribuida a Esopo, dejarle que siga escribiendo lo que guste. El gusto es suyo. Como dijo el escorpión a la rana: “No he tenido elección: es mi naturaleza”.  

viernes, 15 de enero de 2016

El olor y la política





En este mismo espacio, el martes 28 de julio de 2009, me acordaba del padre de Pilar Cernuda. En aquella ocasión lo fue con motivo de su fallecimiento a los 92 años. Y dije de él que era nieto de Saturnino Calleja, con calle en Madrid, cerca de los Juzgados de Pradillo. Y dije entonces que el falangista José María García-Cernuda era el autor de la letra del himno “Cubre tu pecho”, que durante muchos años se cantaba en los campamentos del Frente de Juventudes, con música de Agustín Paino. Y contaba, también, que era amigo de Cela y que estaba presente en el madrileño Café Gijón, con Lula de Lara, Eugenio Serrano y Federico Muelas cuando Cela les leyó “La familia de Pascual Duarte”, que acababa de escribir. Seguía contando a los lectores de mi blog que García-Cernuda comenzó a trabajar con Rodríguez de Valcárcel, entonces jefe nacional del SEU, llegando a ocupar el cargo de delegado nacional de Educación Política; y que, cuando Rodríguez de Valcárcel fue destinado como gobernador civil en Cádiz, García-Cernuda le acompañó como delegado de Prensa y Propaganda, o sea, como censor. Pues bien, hoy he vuelto a acordarme del padre de Pilar Cernuda. El motivo han sido unas declaraciones de esa periodista en el programa Espejo Público, donde ha insinuado que “los diputados de Podemos huelen mal” y que “el progresismo no está reñido con la ducha”. No ha sido la única. La actual vicepresidenta del Congreso, Celia Villalobos, también ha señalado en Periodista Digital: “Estoy a favor de las rastas, si están limpias y no pegan piojos”. No sé si terminaremos todos los españoles comidos por la piojera, o si habrá que añadir a la guardería infantil del Congreso unas cabinas con duchas, para que el rojerío responsable de velar por los intereses de sus votantes en la Cámara Baja puedan sentarse en sus respectivos escaños escoscados, deslendrados, perfumados con “Álvarez Gómez” y  más bonitos que un sanluís. Celia Villalobos, que fue ministra de Sanidad, es conocedora de las ventajas de la higiene en la salud. Pilar Cernuda, que todo lo ve y lo huele, en cierta ocasión confundió kufiah (tocado palestino) con kéfir (leche fermentada de origen caucasiano). Nadie se lo tuvo en cuenta. Ahora confunde la ideología política con el sentido de la olfacción. Eso ya es más preocupante.

miércoles, 13 de enero de 2016

La Teoría del Trineo




Melchor Miralles pone el punto sobre las íes en un artículo de opinión  (República.com) que no tiene desperdicio. Hace una fotografía de cuerpo entero de esta España de charanga y pandereta que merecería ser encuadrada y colocada en todas las instituciones del país junto a la foto del  Jefe del Estado, para recordar a aquellos que nos gobiernan, aunque sea en funciones, lo que los curas dicen a los fieles cada  miércoles de ceniza, “pulvis es et in pulverum reverteris, al tiempo que les hacen una cruz con ceniza en la frente. Aunque me consta que algunos políticos en ejercicio, salpicados por la corrupción hasta las cejas,  preferirían tener una flor en el culo que una cruz en la frente, para poder marcharse de rositas por la puerta giratoria, que es por dónde suelen desaparecer algunos sinvergüenzas, sin pedir perdón a los ciudadanos tras habérselo llevado crudo. Aquí, por lo que se desprende de toda esta algarabía, nadie recibía sobres de Bárcenas ni existía el dinero B., es decir, el Spanish Touch. Eso son cosas que cuenta el rojerío en las tertulias de la Sexta para desprestigiar a la derecha. Los televidentes deberían hacer caso a Marhuenda, que no es un piernas, y que “dice la verdad”, como la zaragozana Conchita,  en el polígrafo del “Sálvame Deluxe”. Pues bien, como decía, cuenta Miralles: “Si finalmente el fiscal Horrach sube a la infanta al carrito mangado en Mercadona y la saca del proceso, el error será mayúsculo, y el escándalo de alta magnitud. La Fiscalía, en el caso de la infanta, ha ejercido una labor de defensa incompatible con el Estatuto del Ministerio Público y con la defensa de los intereses de los españoles y el cumplimiento de la ley. Si se consuma la aplicación de la doctrina Botín a la infanta, el tono del cabreo y la crítica se elevará hasta los cielos, y es lo que nos faltaba”. (…) “Y en España, un Gobierno en funciones y sin visos de que vaya a ser posible evitar otras elecciones. Y en Cataluña, la desconexión en marcha. Y Rajoy, acojonado con las nuevas revelaciones de Bárcenas, y las grabaciones a punto de salir. Y el personal, atónito ante tanta estulticia y tanta mediocridad”. Raúl del Pozo, en El Mundo, dice que “Esto puede ser el inicio de una pesadilla que acabe como en Yugoslavia, donde se proclamaron seis repúblicas independientes”.  A Raúl sólo le ha faltado recordar lo del proclamación del Cantón  de Cartagena por los insurrectos Antonete Gálvez y el general Contreras. ¡Hombre, Raúl, serénate! No veo yo a Mariano Rajoy como en la caricatura que aparece de Castelar en la portada de La  Madeja Política, en  noviembre de1873. Aunque nunca se sabe… Por estos andurriales, los barones del PP tarde o temprano deberán aplicar la Teoría del Trineo, es decir, arrojar al presidente quemado como alimento de los perros en la carretera hacia el poder. No les quedará otra.

martes, 12 de enero de 2016

No se pueden pedir peras al olmo





La Abogacía del Estado revisará si Puigdemont incurre en infracción por el hecho de no haber acatado la Constitución durante su promesa para ser investido hoy como nuevo president de la Generalitat. En efecto, el muy honorable President ha prometido servir a Cataluña y a los catalanes, que no es poco. Puigdemont ha pasado por alto a la Constitución y al Rey como había costumbre de hacerlo hasta ahora. Pero, según se desprende de tal proceder, y a buen entendedor con pocas palabras bastan, ello puede ser el principio de algo que puede terminar sentando “jurisprudencia”, de repetirse en posteriores investiduras, pongamos por caso en Euzkadi. Que yo sepa, en el Parlament tampoco estaba presente la bandera española, ni dentro ni fuera. Sólo la señera de Cataluña, tradicional de los reyes de la Corona de Aragón; que, curiosamente, era antiguamente usada únicamente por el rey, como expresión de su soberanía desde los tiempos de Alfonso II, rey de Aragón y conde de Barcelona. Una bandera que tiene su origen en la leyenda de Wifredo el  Velloso (último conde de Barcelona) y los dedos de sangre. Esta leyenda narra que el señal real de los cuatro palos fue creado después de una batalla contra los normandos, cuando el rey de los franceses mojó su mano en la sangre de las heridas de Wifredo y pasando los cuatro dedos por encima del escudo dorado del conde de Barcelona le dijo: --Estas serán vuestras armas, conde”. Esta leyenda al parecer no se sostiene, ya que en las Crónicas de los reyes de Aragón y condes de Barcelona existe una miniatura que representa a Wifredo de Ria (padre de Wifredo el Velloso) llevando un escudo barrado, que debió sustituir tiempo atrás a la Cruz de Iñigo Arista. Curiosamente, hace ahora 84 años de la izada de la bandera tricolor (II República) en el Ayuntamiento de Éibar. Sin embargo, si bien es cierto que la bandera tricolor se utilizaba en los casinos republicanos, hasta el decreto de aprobación de esa bandera como de ámbito nacional el 27 de abril de 1931, se utilizaba la bandera de Aragón y Cataluña. Aquel decreto dejó las cosas claras. Faltó rigor histórico cuando se añadió el color morado. No se acertó a representar correctamente el color del Pendón de Castilla, que en realidad era rojo carmesí. Cosa distinta es que se tomase, quiero pensar, el color morado de la bandera de los Hijos de Padilla, utilizado por los Comuneros. La Abogacía del Estado, y a eso iba, que es parte defensora de la Agencia Tributaria en el juicio que ayer comenzó en un juzgado de Palma de Mallorca contra Torres, Urdangarín, la infanta y otros presuntos corruptos; y el fiscal Horrach, que más asemeja al abogado defensor de la infanta que otra cosa, deberían saber que “Hacienda somos todos” los españoles y evitar defender lo indefendible. Intentar aplicar la doctrina Botín a la hermana del Rey para que ésta (supuestamente colaboradora necesaria) pueda, también supuestamente, marcharse de rositas, parece un atentado contra a la inteligencia. Que yo sepa, el Ministerio Fiscal es un órgano público instituido por el Estado para el ejercicio del “ius puniendo” y su ejercicio, en consecuencia, debe estar centrado en la acción penal en defensa de los intereses de la colectividad. La Abogacía del Estado, por otro lado, podrá revisar lo que se le antoje sobre el no acatamiento a la Constitución y el hecho de haber pasado por alto al Rey por parte de Puigdemont, en su promesa como presidente de la Generalitat. Mal se le puede pedir ese acatamiento a alguien, como es su caso, que aspira a la ruptura de Cataluña con España y a convertir esa región en una República como forma de Estado. No se pueden pedir peral al olmo. Los abogados del Estado harían bien en defender lo que es de todos, sin fisuras. Y aquí hay tajo.

lunes, 11 de enero de 2016

El profeta Negroponte





Nicholas Negroponte, que ya acertó cuando predijo en 1984 cómo iba a ser nuestro próximo futuro merced a los ordenadores, las pantallas táctiles y todas esas zarandajas, sale ahora diciendo que “la mejor manera de llegar a nuestro cerebro es a través del torrente sanguíneo con nanorobots, así que podremos aprender idiomas con tan sólo tomar una pastilla”. Hombre, ¿y porqué no se podrá aprenderse todo el temario de oposición a Abogacía del Estado en una sola toma? Ya puestos… En fin, si lo dice Negroponte habrá que creerle. Mi duda está en si tal pastilla deberá tomarse por vía oral después del desayuno, durante la comida o antes de la cena. Sobre eso de poseer don de lenguas, ya Saulo de Tarso, Pablo el Jockey para los amigos, en su Primera epístola a los corintios hacía referencia a ese tipo de cosas. Y en los Hechos de los Apóstoles se cuenta que aquel don, transmitido por el Espíritu Santo a los apóstoles cincuenta días después de resucitar Cristo y coincidiendo con la Pascua judía de Pentecostés mediante unas lenguas de fuego, cesó con la muerte de éstos, en el siglo I. Claro, por aquel entonces no existía la pastilla del profeta Negroponte y se comprende que con la muerte de cada uno de los apóstoles se fuese también fundiendo el disco duro del poliglotismo existente en su colodrillo. Pero pronto será distinto, si se cumple la profecía de Negroponte. Lo que ya no sabemos es qué idioma podrá aprenderse, si latín, alemán, sueco, ruso o catalán, por citar algunos de ellos. Porque para aprender chino, es un suponer, será necesario tomarse varios tubos de pastillas. Y para aprender gallego y poder cantar aquello de “Se queres trocar con agua. / Se queres trocar troquemos/ estes meus ollos gallados/ polos teus que son morenos”, bastará con un cuarto de pastillita disuelta en una cuchara con agua. Es decir, todo irá en consonancia con la dificultad de idioma deseado. Tampoco sabemos si tales pastillas entrarán en el petitorio del SOE, que en el del PSOE seguro que no entrarán hasta que ese fármaco contra la estulticia no sea genérico. Más adelante  hasta podría ser que apareciesen grageas para otras cosas, verbigracia, aprender a tocar el bombardino, escribir mediante pictogramas como hacían los sumerios con tablillas de arcilla húmeda,  saber hacer encaje de bolillos, o bailar el Bolero de Algodre con la maestría que lo hace vestida de viuda rica una conocida mía, Oriana, como el personaje de Amadís de Gaula, residente en Villamor de Laladre: “El que baile bolero, / tenga cuidado, / ay, ay, ay”, o sea. Yo, que sólo conozco la legua de Cela, espero hacerme con un pastillero clasificador para conocer lo que debo tomar, en qué dosis y a qué hora, que esas cosas de estar al cabo de la calle hay que graduarlas concienzudamente. Y, cómo no, procurar no tomarlas caducadas, que nunca se sabe lo que puede ocurrir, así como leer el prospecto con la posología y los efectos secundarios, no vaya a acontecer que aprenda a decir en inglés “mi tío es sastre”, es decir, “my uncle’s tailor”, o algo parecido, y se me olvide la tabla de multiplicar.

sábado, 9 de enero de 2016

Elogio de la tiendecilla de barrio





En Sevilla, según cuenta Antonio Burgos en ABC de Sevilla, se denomina “tienda de desavío” a ese pequeño colmado que existe en todos los barrios de las grandes ciudades y que te sirven un paquete de sal, o de azúcar, o una botella de aceite, o una lata de sardinas a las horas y días en los que todo está cerrado, excepto las tiendas de los chinos, que no sé cuándo descansan. Lo que sucede es que las tiendas de los chinos venden otro tipo de adminículos, pero no comestibles ni frutas. Cuenta Burgos: “y para que en este punto no falte nuestro habitual palito a la burra al desprecio del DRAE por Andalucía, digamos que los académicos de la RAE se ve que no viven en Sevilla, ni han comprado nada un domingo en un desavío, porque únicamente dan una definición para esta palabra tan nuestra: "And. Trastorno producido a alguien." Pues miren ustedes, excelentísimos señores: los desavíos son precisamente todo lo contrario de lo que ponen en el DRAE. Gracias a los desavíos no hay trastorno alguno en casa cuando echamos en falta algo con las tiendas ya cerradas o se nos olvidó de comprar el pan”. Cierto. Las tiendas de desavío evitan que debamos tocar el timbre de la puerta de la vecina para pedirle una miajita de aceite, algo de sal y un par de huevos para hacer una tortilla. Ahora, con los vecinos casi no tenemos amistad y sólo nos saludamos si coincidimos en el rellano al abrir la puerta. ¡Cualquiera se atreve a pedirle a la vecina  casi desconocida un poco de algo! Yo, desde luego que no me aventuraría a hacer la prueba. Por eso digo que los colmados de barrio, o las tiendas de desavío, como las llama Burgos, cumplen una función social de primer orden. El trastorno se produce cuando en la tiendecilla no queda pan del día ni existe lo que demandamos ni nada que se le parezca. Entonces sí que va acertado el Diccionario el RAE. Porque irse a la cama sin haber echado algo a la andorga, más que trastorno produce el desavío del insomnio y se hace la noche muy larga.