domingo, 22 de febrero de 2026

Prefiero escuchar a Safree


 

Esta mañana he estado escuchando a Safree cantando "Melocotón". Me gusta la dulzura de su voz. Y por la tarde he visto el lamentable partido del Real Zaragoza contra el equipo andorrano en una cadena de Telefónica. A ésta, a Telefónica, alias Matilde, le está sucediendo como al equipo aragonés, que no termina de levantar cabeza en el Mercado de Valores. Se está convirtiendo en un ‘chicharro’ de los que hay que pasar si el posible comprador de acciones desea dormir tranquilo. Vamos, que no lo arregla ni la caridad. En Heraldo de Aragón dice el entrenador del equipo zaragozano, Rubén Sellés, que “no estamos muertos”, pero estar igualado por la cola con el Mirandés (24), Cultural Leonesa (27) y el Real Valladolid (29) no es como para lanzar cohetes voladores. Eso sí, lleva camino de ser el equipo de Segunda B con el campo de fútbol ‘más guay del Paraguay’ merced a la derrochona alcaldesa Chueca. Tras enterrar a la sardina, en Teruel ha terminado el cortejo fúnebre de Isabel de Segura y de Diego Marcilla entre lloros emocionados de los asistentes a ese performance, algo que se repite cada año con éxito de público. Pero el mundo, que sigue dando vueltas sobre su eje y alrededor del Sol, se prepara para un posible conflicto armado entre Estados Unidos e Irán. Estas cosas se sabe cómo empiezas pero no como terminan. La prensa solo comenta lo que  sucede en algunos lugares concretos: Israel y Ucrania.  Nadie habla de los otros 128 conflictos armados activos. La lista es larga: Sudán, Yemen, Siria, Myanmar, Somalia, Burkina Faso, la República Democrática del Congo, Sierra Leona…, y como dicen los cursis, “un largo etcétera”. Y la derechona más rancia, por meter miedo en el cuerpo a los ciudadanos, dice ahora que con el cambio climático las presas construidas por Franco, muchos de ellos con planos robados a la República, podrían reventar el día menos pensado, como sucedió en Ribadelago en 1959. Pero como decía Peret: “Que no estamos muertos, leré, leré, que estamos tomando cañas, leré, lerele…”.

 

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