A Juan Carlos de Borbón y
Borbón-Dos Sicilias le sucede como a esos viejos empresarios que crearon un
negocio modesto en la época de los planes de desarrollo de López Rodó y que a
su jubilación, y una vez que han puesto la gerencia del negocio en manos de su hijo más amado en el que
tienen puestas todas sus complacencias, continúan acudiendo todas las mañanas a
la nave del polígono industrial para sentirse útil con sólo su acto de
presencia. Y allí, en la nave, se le busca acomodo en un despacho vacío de la
planta superior, ahora inutilizada y antes ocupada por un jefe de sección que
se jubiló antes de tiempo y cuyo puesto ocupacional quedó amortizado para
siempre. Se podrá decir lo que se quiera desde el Gobierno, pero a mí no hay
quien me haga cambiar de opinión. La abdicación del rey Juan Carlos I fue
precipitada y pilló al presidente del Gobierno con poco margen de maniobra. Y,
claro, tal precipitación de acontecimientos de Estado y conocida la irritante
pusilanimidad de Rajoy dieron lugar a no saber qué hacer ni dónde colocar ese “jarrón
de la china na de la última Verbena de la Paloma” que es ahora el rey cesante. Un rey
cesante al que desde el Gobierno se dio una excesiva prisa en aforarlo, que
continúa viviendo en el Palacio de la Zarzuela a gastos pagados, ostentando el título de rey y de capitán
general en la reserva y al que ahora Patrimonio Nacional le está buscando un
nuevo despacho y muebles para que el rey emérito pueda entretenerse recibiendo
visitas, leyendo la prensa y haciendo crucigramas. Ayer recibía y almorzaba con
unos ejecutivos de Mitsubishi interesados en invertir en España, después de
haber dado los nipones un paso atrás en su demanda al Reino de España por los
recortes sufridos en la retribución de sus plantas de energías renovables; y
hoy, 5 de agosto, viajará a Bogotá para asistir pasado mañana a la toma de
posesión de la presidencia de Colombia por Juan Manuel Santos. Ahora sabemos
que hasta después del verano, (cuando llegue septiembre –cantaba Gelu- todo
será maravilloso) no sabremos en qué consistirán las funciones del rey cesante,
o sea, si ejercer las funciones que hasta su coronación hacía el príncipe de
Asturias o participar en la cabalgata de la Epifanía subido en un pedestal y lanzando
caramelos a los niños.
martes, 5 de agosto de 2014
domingo, 3 de agosto de 2014
Sí, ya te he leído
Acabo de leer con detenimiento,
para eso es domingo y no tengo mejor cosa que hacer, un artículo de Matías
Vallés, licenciado en Química además de columnista elegante, en un periódico de
provincias. Cuando escribo “de provincias” no es que haga de menos tal
publicación sino que es difícil poder encontrarla en los quioscos de fuera del
ámbito de su comunidad autónoma por su pequeña tirada. Pues bien, ese artículo
de Vallés, “Supongo que me has leído”, hace referencia a la egolatría de determinados aficionados a la pluma que, de hito en hito,
como dirían los cursis, envían un “trabajillo” a la redacción de esa prensa
local (mansa hasta la grosería y que se mantiene en pie merced a los anuncios
oficiales), en la confianza de que vea
la luz y sea publicado en una sección distinta a la de “cartas al director”. Y
el día que el autor consigue publicar su
colaboración gratis, -pongamos por caso “La mecánica peripatética según la
teoría de Aristóteles”, en la que su autor expone la teoría de los ímpetus-, de inmediato compra varios ejemplares; y uno de ellos lo
paseará bajo el brazo calle arriba, calle abajo, se lo enseñará al conocido de
barra cuando tome una caña de cerveza,
lo recortará, lo pegará en un folio y lo archivará en una carpeta especial
que esperará completar con las
siguientes colaboraciones. Y si un día alguien, aunque sólo le conozca
de vista, tiene la mala suerte de toparte con él y le suelta carrete, entonces
el columnista le invitará a su casa a tomar café, le sacará la carpeta, le leerá
su primer artículo publicado con voz engolada y aprovechará para explicarle en
qué consiste un sintagma pronominal, qué son las oraciones yuxtapuestas y qué
es eso de la perífrasis. Dos semanas más tarde, con suerte para el nuevo
colaborador, aparecerá en la misma página del mismo diario otro trabajo suyo y éste
volverá a actuar de la misma manera, pero con algunos añadidos. Así, cada vez
que se encuentre con el conocido de taberna o con un vecino de escalera le
soltará de inmediato el consiguiente “supongo que has leído lo que he escrito”,
obligando a su interlocutor a decir una mentira piadosa. Pero si el conocido
con el que se acaba de topar le dijese que espera leerlo después de comer,
entonces sería cuando el articulista aprovechara para hacerle un avance en
forma de “trailer”, como si se tratase de una película: “Verás, chico, hoy
escribo sobre el Peñón de Vélez de la
Gomera y los efectos del terremoto de 1930”. Te encantará”. “Sí,
sí, seguro…”, le responderá el conocido por dejar la fiesta en paz.
sábado, 2 de agosto de 2014
Lorén, entre los bilbilitanos ilustres
De vez en cuando, por aquello de
que la cabra tira al monte, hago referencia a Calatayud. En julio pasado, por
la alegría que me produjo que a José Verón Gormaz le concediese el Ayuntamiento
el nombre de una calle; ayer, “ídem de lienzo” (expresión coloquial que
apareció por primera vez en 1833 durante la Primera Guerra
Carlista, cuando los servicios de Intendencia al hacer relación de las prendas
destinadas al equipo de la tropa las anunciaba de esa guisa: “Guerreras de
paño, ídem de lienzo”, o sea). Digo “ayer, ídem de lienzo” porque leía en
“Calatayud.Org” que a don José Galindo Antón, médico, exalcalde, fotógrafo,
escritor, académico y con rabo de cargos en su currículo que sería largo de
explicar, también le acaba de conceder el Ayuntamiento de la
Muy Noble, Leal, Siempre Augusta y
Fidelísima Ciudad que preside con aseo el urólogo José Manuel Aranda Lassa, una
plaza pública. Y ya que de médicos va la cosa, me gustaría saber si Calatayud
cuenta en su callejero con una calle o plaza dedicada a Santiago Lorén Esteban.
En caso negativo, sugeriría a don José Manuel que se tuviese presente en la
memoria colectiva a ese ginecólogo y escritor nacido en el derruido Belchite y
que residió en Calatayud durante mucho tiempo. Autor de numerosas novelas
(destaco “Una casa con goteras”, premio Planeta 1953, y “La vieja del molino de
aceite”, premio Ateneo de Sevilla, 1984); numerosos ensayos y biografías
(“Santiago Ramón y Cajal”, premio Editorial Aedos, 1956, “Del electrón a Dios”,
“Historia de la Medicina Aragonesa”,
etc.) y varias comedias (“Un muerto para empezar”, estrenada en el Teatro
Principal de Zaragoza en 1962, “La rebotica”, estrenada en el bilbaíno Teatro
Arriaga en 1983, etc.) y que durante la década 1960-70 tuvo en su piso de
consulta la corresponsalía en Aragón del
diario madrileño “Pueblo”. Al ganar el “Planeta” tuvo que someterse a infinidad
de entrevistas para los más diversos medios informativos. Cuando algún
periodista le preguntaba la razón por la
que se había decidido a escribir novelas, siempre contestaba: “Me compré una
máquina para la consulta y como me di cuenta de que era demasiado grande para
hacer recetas, le metí unos folios y salió un libro”.En los “Cuadernos del
Ateneo” (número 7, año 1988) cuenta Lorén: “Esto que parece una broma es, en
cierto modo, verdad. Ocurrió en Calatayud cuando ya llevaba unos años
ejerciendo de toco-ginecólogo. La máquina, una Hispano Olivetti, yacía en un
rincón de mi consulta, sin apenas uso. Una tarde se me ocurrió practicar con
ella cargándola con un folio y empezando a contar las cosas que me habían
pasado desde que empecé la carrera hasta cumplir los cinco años de ejercicio que transcurrían
por entonces. En un folio tras otro fui contando y contando y al alcanzar los
doscientos y pico folios me di cuenta de que ello podía, quizá, constituir
un libro y le envié el tocho a
Janés, editor entonces de los más
conocidos, antecesor con su editorial de la actual Plaza y Janés”. Aquel libro
llevaba por título “Cuerpos, almas y todo eso”, clara parodia al “Cuerpos y almas” de Maxence van del
Meersch. En otro momento, Santiago Lorén cuenta el feliz día que recibió
respuesta de José Janés al original por
él enviado donde éste le prometía la
publicación de su trabajo. “Recuerdo –escribe- que al lado de mi casa en la Rúa de Calatayud [se refiere a
la Rúa de Eduardo
Dato] había una librería [se refiere a la ya desaparecida Librería Perruca] y
parándonos ante el escaparate le decía a mi mujer: --¿Te das cuenta de que
pronto estará mi nombre entre todos esos libros?”. En fin, ya a punto de
terminar este trabajo, me puede la curiosidad y me pongo en contacto con el
Ayuntamiento de Calatayud. Pregunto si la Ciudad tiene una calle
dedicada a Santiago Lorén. Me contesta el funcionario que amablemente me ha
atendido al teléfono que no le consta. A mi entender, Santiago Lorén merecería
estar en el callejero y desde aquí se lo
pido al alcalde Aranda. Se lo merece.
José Galindo Antón
El pasado día 21 de julio en mi
trabajo “Rito de las Exequias”, me congratulaba que el Ayuntamiento de
Calatayud hubiese decidido poner el nombre de una calle al ilustre paisano José
Verón Gormaz. Hoy, 1 de agosto, también me entero de que a José Galindo Antón,
que fuese alcalde bilbilitano durante 20 años (entre 1971 y 1991 aunque con
algún paréntesis), le van a colocar su nombre en la hasta ahora conocida como
Plaza de San Benito. Galindo es un médico nonagenario especialista en aparato
digestivo al que le tocó regir el Ayuntamiento de Calatayud durante los últimos
años del franquismo, cuando a los alcaldes los nombraba directamente el
entonces gobernador civil y jefe provincial del Movimiento. Durante la Transición y el gobierno de Felipe González, Galindo se presentó a las elecciones municipales por
el PAR (Partido Aragonés Regionalista).
En una entrevista que le hizo “El
Periódico de Aragón” el 12 de abril de 2009, ante la pregunta del redactor,
Galindo le respondía que él había sido el primer alcalde que tomó posesión de
su cargo en España tras la celebración de los comicios democráticos. “La fecha se adelantó un día, al 18 de abril
en lugar del 19, porque estaba previsto que el Rey visitara el Instituto
Politécnico, la actual Academia de Logística, el primero de ambos días.
Entonces se reunieron todos los cabezas de lista y preguntaron a la
Casa Real si el monarca deseaba ser
recibido por el ayuntamiento saliente o por el entrante, y la respuesta de Juan
Carlos fue que debía recibirle y despedirle el mismo consistorio. Y la junta
electoral dijo que no había inconveniente en adelantar la constitución del
consistorio”. Tanto Verón como Galindo son dos grandes aficionados a la
fotografía. Galindo ha sido procurador en Cortes, diputado provincial,
presidente del Centro de Estudios Bilbilitanos, consejero de la Institución Fernando
el Católico, secretario del Patronato del Centro de la UNED de Calatayud,
vicepresidente de la
Confederación Hidrográfica del Ebro y
miembro numerario de la Real Academia
de Nobles y Bellas Artes de San Luis. Tiene publicadas numerosas monografías,
está en posesión de la Medalla
de Oro de la UNED
y es Hijo Predilecto de Calatayud. Mi más cordial enhorabuena.jueves, 31 de julio de 2014
Podemos, ¡ya lo creo...!
Juan Laborda cuenta hoy en
“Vozpópuli” algo que ya sabíamos: “Trabajar no garantiza salir de la pobreza”.
Y aprovecha para hacer hincapié en un serio análisis en el diario digital “Nueva tribuna” de
Enrique Negueruela: “Cuando se está modificando el tipo de jornada habitual,
hay que tener mucho cuidado con las cifras, y no confundir creación de empleo
con precarización del existente. Si se destruyen mil empleos a jornada completa
y se crean 1.500 a
media jornada, en realidad no hay más trabajo porque se destruye en horas el
equivalente a 250 puestos de trabajo. Según la EPA se han perdido casi cuatro millones de horas de
trabajo y hay 128.800 ocupados más”. El Gobierno miente, la Oposición está en la inopia y, ojo al último dato
conocido: 32.000 afiliados anoche, 42.000 afiliados hoy a las 13 horas en
Podemos, que se ha convirtiendo en una auténtica pesadilla para tanto cretino
aforado que se está aprovechando miserablemente del sufrimiento de la mayoría
de los ciudadanos. La confesión de Pujol; la condena de 9 años de
inhabilitación a Baltar, cuando lleva jubilado desde 2012, ¡qué risa!; el caso
de los ERE en Andalucía; la trama de Gürtel; la permanencia enquistada de un
rey que ya no reina en el Palacio de la Zarzuela a gastos pagados; los casi 1.700 casos
abiertos por corrupción en los
diferentes órganos judiciales, con más de 500 imputados y sólo una veintena en
prisión; sólo es una pequeña muestra de lo que acontece en un país, el nuestro,
donde “el dinero público no es de nadie”, según dijo el 29 de mayo de 2004 la
socialista Carmen Calvo siendo ministra; o María Antonio Trujillo, cuando
“aclaró” el 24 de junio de ese mismo año que “son unos irresponsables aquellos
que piensan que en España existe una burbuja inmobiliaria augurando un brusco
descenso en el precio de la vivienda”; o Zapatero, el 14 de enero de 2008,
cuando afirmó que “la crisis es una falacia, puro catastrofismo”…La lista de
sandeces es interminable. Y así ha
terminado España: saqueada y arruinada por culpa de unos sinvergüenzas que no
tendrían cabida ni en Sierra Leona.miércoles, 30 de julio de 2014
Conque
El corrector ortográfico de mi
procesador de textos, será que es de naturaleza baturra, se empeña en
corregirme una y otra vez la conjunción consecutiva “conque”, equivalente a
“por tanto”, “así que”, “o sea que”, que se usa, además, para demostrar sorpresa,
asombro o extrañeza. Verbigracia: “Conque eres un chorizó, ¿eh?...” No estoy
pensando en Pujol ni en Correa ni en determinados jerifaltes andaluces de la UGT, ni en el Tío de la Mariscada ni en toda la
panda de desahogados que hay del mundo al otro confín. Tampoco es que me haya
traicionado el subconsciente ni está en mi ánimo lanzar las campanas al vuelo
para que los ciudadanos que cumplen con
el Fisco se cabreen como la mona Chita ante tanta desvergüenza. Pero me
molesta, y a eso iba, que el corrector ortográfico que me ha caído en suerte no
distinga entre “con qué”, que es la unión de preposición e interrogatorio; “con que”, que
es la unión de preposición y relativo; y “conque” que, como decía, es una
conjunción. La verdad es que añoro “El dardo en la palabra” del aragonés
Fernando Lázaro Carreter, que siempre me sacaba de dudas. Ahora el dardo del
procesador sólo acierta en la retambufa de este magnífico idioma que hablan 304
millones de personas, que es la lengua más hablada en el continente americano,
la segunda más estudiada en el mundo después del inglés y uno de los 6 idiomas
oficiales de la ONU.
lunes, 28 de julio de 2014
Se impone la "reforma Pajares"
Hace ya muchos años que
desapareció en este país la llamada “prensa del Movimiento”, aquella red
fundada por una ley de 13 de julio de
1949, de derivada de una orden de 10 de agosto de 1938 donde en su artículo primero se disponía
por el Ministerio de Gobernación y por el Servicio Nacional de Prensa “de todo
el material de imprenta que apareciera en las ciudades que se fueran ocupando
por las tropas nacionales”, que pararían
a depender de la Delegación Nacional
de Prensa y Propaganda de Falange. Ahí se incluía todo: edificios, redacciones,
máquinas y material de talleres gráficos. Algo parecido sucedió con
determinadas emisoras de radio, que conformaron la Red de Emisoras del Movimiento
(REM) y la Cadena Azul
de Radiodifusión (CAR). La “reforma Romero” de 1966, siendo ministro Utrera
Molina, cerró muchas cabeceras (“Arriba España” de Pamplona, “Amanecer” de
Zaragoza, “La Tarde” de Málaga, “La Voz de Castilla” de Burgos,
“Alerta” de Santander, etcétera) una vez cuantificadas sus pérdidas, que
sobrepasaban los setecientos millones de pesetas de la época. Otras cabeceras
cambiaron de nombre (“Lucha” en Teruel, que ahora se llama “Diario de Teruel”,
“El Correo de Zamora” que se llama “La Opinión”, etc.). Y algunos tuvieron peor suerte,
como fue el caso del rotativo “Madrid”,
que había comenzado su andadura el 8 de abril de 1939 en los locales
expropiados a “Heraldo de Madrid” y “El Liberal” y cedidos en alquiler a Juan
Pujol, ex diputado de CEDA. En 1947 cambia de ubicación a General Pardiñas
esquina a Maldonado. En 1962 la cabecera cambia de propietarios (FACES) y en
1966 Rafael Calvo Serer (del Opus Dei y partidario de Juan de Borbón) se hace
con el control y nombra a director del diario a Antonio Fontán, que firmaría su
sentencia de muerte un artículo de 1968 donde, entre líneas y rebozando una
sutil comparativa del dictador con De Gaulle, pedía la dimisión de Franco, lo
que supuso una suspensión del diario de dos meses. En noviembre de 1971, una
excusa de índole económica sirvió para llevar a cabo la “venganza” de Franco.
Se canceló el periódico y se prohibió su publicación, hasta que en abril de
1973, tras haber sido adquirido por una inmobiliaria se voló con dinamita todo
edificio neobarroco que sólo tenía 25 años de antigüedad. Pero, por qué cuento
ahora todo eso? ¿A santo de qué?, se preguntará el lector. Cosas mías. Acabo de
leer un artículo de opinión (“Ahora Podemos”) en un diario de provincias que me
ha llenado de indignación. Su autor, Luciano Pajares Beato, señala sin despeinarse:
“Hace muy poco hemos comprobado que los medios promocionan desde la payasada,
al personaje histriónico de ademanes y palabras estudiadas. Y vimos en la
representación de la entrevista con D. ª (sic) Esperanza Aguirre, que ella contestó
a sus preguntas, pero él, [se refiere a Pablo Iglesias Turrión], se hizo el
sueco y sí insultó y demostró su poca educación y su falta de un mínimo de
respeto a otras ideas. A mí, con sus gestos estudiados y su repertorio
aprendido y ensayado, me recordó a «El Gran Dictador» de Chaplin, en toda su
cómica y penosa expresión”. Y sentencia rotundo Pajares: “Con tanto mando de
poco seso y poca cabeza vamos al Podemos (sic) y que siga la juerga progre del
desastre”. Amén. Pues nada, se impone la “reforma Pajares” ante semejante
sindiós y el vaticinio del desastre que se avecina. Y pido que tal reforma
pendiente la auspicie Ruiz-Gallardón; que, además de hombre de bien y ministro
de Justicia, es yerno de Utrera Molina. Si es necesario, ayudaremos en la
medida de nuestras fuerzas procesionando al santo patrón de España por todos
los pueblos y aldeas, como se hace para invocar lluvia. Ah, se me olvidaba:
España no es Tomania. “Hannah, ¿puedes oírme?...”.
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