jueves, 7 de noviembre de 2013

Vinos y expertos a la violeta





Es curioso, muy pocas personas saben utilizar la pala de pescado, ese cubierto de lengüetilla ancha, sin filo,  colocado a la derecha del plato y que su misión es la trocearle, quitarle las espinas y que nunca debe llevarse a la boca. Sin embargo, en este país todo ciudadano entiende de vinos. No es que hayan hecho cursos de sumilleres ni nada por el estilo. Lo que sucede es que, mientras la esposa camina por los diversos  puntos de las grandes superficies en busca de aquello que necesita para llenar la nevera, el marido concentra toda su atención en la sección de vinos. Y frente a las estanterías de las botellas puede quedarse ensimismado, como en éxtasis, contemplando las diferentes denominaciones de origen, observando las botellas y leyendo lo que indica en su etiqueta de la parte trasera cada una de ellas. Después de haber satisfecho esa rara curiosidad, a todos los hombres, sin excepción,  se les queda cara como de entender de crianzas más que don Luciano de Murrieta, o que don Camilo Hurtado de Amézaga, marqués de Riscal, que tanto da. Y a la menor ocasión, sin que les pidas opinión, te sugieren qué vino debes tomar con los arroces, con las legumbres o con los estofados, que copa debes usar y a qué temperatura debes llevártelo a la boca. Son sumilleres teóricos, sin escuela y sin prueba de cata en vista, olfato, gusto y tacto, y que no han pasado del vino peleón de la taberna; pero, eso sí, dotados de gran capacidad de convicción con el lego “gourmet” que con poco se conforma, y que conocen al dedillo los collarines y etiquetas, la clase, volumen y graduación alcohólica, el lugar de procedencia y el criterio de selección de uva para hacer un “coupage” equilibrado con garnacha y monastrell, o con graciano y tempranillo, así como la lista de buenas añadas. Por cierto, hoy he probado por primera ver un “Portalet” tinto (2012), D.O. Calatayud  que produce y embotella Bodegas Langa Hermanos. Lo peor, a mi entender, es que tiene 14’5 grados, excesivo para ser tomado en una comida. Lo mejor, su acertado maridaje entre garnacha y tempranillo y la delicadeza en su etiquetado. Le auguro un gran futuro.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Antonio Burgos, maestro




Anoche se celebró la entrega de premios seguida de la tradicional cena de los “Cavia” en ABC en un solemne acto presidido por la Reina de España. El “Luca de Tena” lo obtuvo Antonio Burgos, que ya tenía en su colección de trofeos el “Mariano de Cavia”. Es curioso, me consta que Mariano de Cavia Lac nunca escribió en las páginas de ABC.  En el acto de ayer noche, varios ministros, la vicepresidenta del Gobierno, Botella, Aznar, Rudi, Villar Mir y Blecua, entre otros. Y al final, el acostumbrado brindis por el Rey. Antonio Burgos, siempre deslumbrante, señaló que “el ideario de ABC estaba tan claro que no hacía falta Libro de Estilo”. Cierto, pero ABC sí tiene Libro de Estilo (Ariel, 1993) sobre el que conservo un ejemplar de la primera edición, de mayo de ese año, con prólogo de Fernando Lázaro Carreter. Se recordó a los ausentes: al marqués de Daroca y a Manuel Martín Ferrand. Mi enhorabuena para los premiados, especialmente para Antonio Burgos, del que leo diariamente con devoción de novicia su “Redcuadro” sevillano. Hoy, 6 de noviembre, he echado en falta su artículo. Bastante he tenido ya con acordarme del comienzo de las “sacas” a Paracuellos, algunos detenidos por el “pecado” de llevar un ejemplar de ABC entre sus manos. Me refiero a  Ramiro de Maeztu. Comprendo que no se puede estar en dos sitios a la vez, ni haciendo dos cosas a la vez, o sea, estar en una cena de campanillas en la Villa y Corte y escribir, por ejemplo, sobre “esa señal [la de El Duque]  como de tráfico o como las que hay en la calle Oriente con una flecha con la dirección para llegar al Hotel Doña María o al Inglaterra”, o que “el otoño no empezaba hasta que alguien [a lo Estébanez Calderón] publicaba en algún diario el tradicional artículo de las castañeras”. En efecto, no se puede estar en dos cosas a la vez; o, como cantaba Machín, “no se pueden querer a dos personas a la vez sin estar loco”. A don Antonio Machín Lugo le tuve mucha estima, tal vez por ser cubano, como  lo fueron mi padre, de La Habana, y  mi abuela Antonia Herrera, de Los Remates de Guane, en la provincia de Pinar del Río. Sólo coincidí con don Antonio Machín en una ocasión, en el Bar Arsenio, de la calle San Eloy. Para mí que ganaba de cerca,  no era fotogénico. Estuvimos tomando unas cañas de cervezas y recuerdo, a pesar de los años transcurridos, que hablamos algo sobre otro personaje muy curioso, también cubano, que por aquellas fechas (verano de 1972) caminaba por Puente y Pellón  vestido de luces con un traje impecable, flor en la solapa y aires de conde en ejercicio, o sea, conde de los que parecen condes,  no como don Leopoldo de la Maza Falcó, al que también le faltaba un ojo, que iba con hechuras campestres a tratar sobre cuestiones remolacheras con Juan Gutiérrez Beitia, jefe de cultivos; y, ya de paso, por aquello de ir por atún y ver al duque, a saludar a Ramón Cortés de Haro, a la calle Imagen, 4, segundo piso ascensor, y no sé, puede que también, a tomar unas cervezas en el Bar Spala, que se encontraba justo debajo, próximo a una agencia del Bansander. Don Leopoldo era un hombre muy alto que rebosaba buena educación de la cabeza a los pies. Y, no sé, puede que hiciéramos referencia a Estrellita Castro, a la que yo acababa de saludar amablemente poco antes justo en la puerta del Hotel Biarritz, en Manuel Laraña. Antonio Burgos se merece, no un homenaje, sino que le repiquen las campanas del Ayuntamiento, con el permiso de Zoido. Mi enhorabuena, maestro.

Un Estado inquietante





Wert ha tenido que recular con los recortes en las becas Erasmus, como no podía ser de otra manera, pero los estudiantes siguen molestos con uno de los peores ministros de la democracia. El Partido Popular calcula, quien calcula compra en Sepu, que la Monarquía cuesta 0’17 céntimos de euro a cada español. Claro, el PP echas las cuentas sobre una partida de 7’78 millones, que es la prevista en los Presupuestos Generales del Estado para 2014. No me extraña que este país vaya sin rumbo si todos los cálculos se hacen de esa guisa. Dentro de La Zarzuela existen otros muchos gastos (yo diría que hasta un monto próximo a los 20 millones) con cargo a distintos ministerios y, también, a Patrimonio Nacional, como ha supuesto hasta ahora el mantenimiento del yate “Fortuna” y todos los costes que llevará aparejado el despido de la tripulación. Ignoro lo que costaría el mantenimiento de una República. Supongo que mucho pero, al menos, los ciudadanos podríamos votar al Jefe del Estado por un periodo determinado de tiempo y se suprimirían automáticamente los títulos nobiliarios. Por todos es sabido que, hasta hace relativamente poco tiempo, la cuerda de trenzado estaba en poder de una  Iglesia Católica con olor a naftalina y de una nobleza zafia, cuya única virtud consistía en haber heredado tierras. Ahora ya no es así. Ese poder inmenso recae sobre los oligarcas de los dos partidos políticos en alternancia, manejados a su vez como títeres por los dueños del dinero. A mi entender lo de menos es la forma de Estado. Si echamos la vista atrás, la II Restauración borbónica no ha salido mal del todo, como algunos nostálgicos de la Dictadura vaticinaron. Lo que de verdad interesa al ciudadano es la posibilidad de que existan listas abiertas a la hora de votar en las urnas a nuestros representantes en la Cámara Baja; que no se aplique una  Ley D'Hondt que beneficia  descaradamente a  PP y PSOE; que la Cámara Alta y las diputaciones provinciales desaparezcan de una vez por todas; que los dos partidos en alternancia  no nombren al Fiscal General del Estado, a los magistrados del Supremo, del Tribunal Constitucional y a los componentes de  Consejo General del Poder Judicial; que se agilicen y abaraten los procesos en los Juzgados; que no se juegue desde el Gobierno miserablemente con las pensiones de jubilación; que exista una buena red de hospitales de titularidad pública; que no se bajen los salarios de los trabajadores como consecuencia directa de no poderse devaluar la moneda; que se deroguen los acuerdos Iglesia-Estado de 1979; que se hagan unos planes de enseñanza consensuados y que duren al menos una década; que se obligue a la banca privada y a las cajas de ahorro a hacer frente a los resultados de su buena o mala gestión, como sucede con cualquier otra empresa; etcétera. Que yo sepa, nadie ha rescatado a Pescanova ni a  Fagor ni a la Compañía Roca Radiadores, pero la banca y las cajas ya han recibido 115.000 millones de euros a través del FROB sin saber si los devolverán o, como se intuye, los pagaremos todos los ciudadanos. Aquí se hizo una modificación exprés de la Constitución (apartado 3º del artículo 135) en 2011 (la anterior, de 2009, consistió en añadir el indeciso “y pasivo” en el artículo 13.2) con los votos del PP y del PSOE,  sin tener en cuenta que una cosa es establecer que la Administración Pública no pueda tener el déficit estructural que soporta y otra muy diferente realizar una cesión plena de los derechos de los españoles a los acreedores extranjeros. Ningún acreedor puede forzar a un Estado a pagar su deuda soberana. Otra cosa es la pérdida de credibilidad de aquel Estado que impaga. Pero aquí se ha convertido la deuda en Deuda Senior. Eso quiere decir que, en caso de falta de liquidez,  antes se atenderá al pago de los intereses y el capital de la deuda pública que el pago de pensiones, seguros de desempleo, devoluciones de IRPF,  pago de sueldos a funcionarios, etc. O dicho de otra manera: antes cobrará un taxista alemán tenedor de bonos que el jubilado español. Se ha entregado España a los acreedores alemanes y ese es el meollo el asunto. Y tal reforma constitucional se hizo en verano y con cierto sigilo informativo por parte de los informadores del pesebre. Por esa razón, ni Rodríguez Zapatero ni Mariano Rajoy merecen mi respeto. Ambos son los verdaderos responsables de la anómala situación en la que nos encontramos y del sufrimiento endémico que padecemos. Una España sin soberanía, cuando la soberanía reside en el pueblo como reza la Constitución, dista muy poco de ser un Estado fallido. Y eso es lo verdaderamente inquietante.

martes, 5 de noviembre de 2013

Derroche autonómico




Esas cosas pasan cuando un  partido político, el PP, para poder gobernar una Comunidad necesita la ayuda de otro partido, en este caso el PAR que es una charnela que chirría en todas las puertas. En este caso es Luisa Fernanda Rudi la que está en manos de José Ángel Biel. Y éste, Biel, que ya exigió en su día presidir las Cortes de Aragón, reclama a la presidencia de la DGA 46 millones de euros (el 1% de los Presupuestos) para las comarcas, otro invento de este hombre, que pretendió y hasta consiguió hacer un Plan de Comarcalización para Aragón como si esta región necesitase una división territorial a pequeña escala como la que se hizo en España en 1833 por parte de Javier de Burgos a instancias de Francisco Cea Bermúdez, líder de un gobierno que sólo duró tres meses. Entonces, Javier de Burgos  no tuvo que exprimirse mucho la sesera. Dejó todo como ya estaba antes, o sea, en 1822, aunque suprimiendo las provincias de Calatayud, Bierzo (que entonces se escribía con uve), Cartagena y Játiva. En Aragón, por el Decreto Legislativo 1/2006 de 27 de diciembre, se aprobó un texto refundido de la Ley de Comarcalización de Aragón. El resultado fue que cada comarca tenía un municipio en el que se establecía su capitalidad. Y en esas capitalidades fue donde comenzó el “mangoneo” de traspasos económicos, los medios materiales y los escudos y banderas, por  el Decreto 355/2002 de 19 de noviembre. Ya teníamos el Aragón vertebrado, pero con un monstruoso esqueleto hecho conforme a  los deseos de Biel y del Partido Aragonés, y mediante unas leyes que habían comenzado con la Ley 9/2000 de 27 de diciembre, por la que se creaba la Comarca del Aranda, y se terminaba con la Ley 13/2003 de 24 de marzo con la creación de la Comarca del Jiloca. Total, 32 leyes para 32 comarcas, con sus correspondientes edificios, sueldos y coches en cada una de sus cabeceras destinados a determinados ciudadanos de “la cuerda” colocados a dedo, o al estilo con el que se llevaron a cabo las direcciones de las empresas públicas, muchas de ellas sin actividad. Y ahora, cuando no hay dinero para Sanidad, Educación y Servicios Sociales, el Gobierno de Aragón, en boca del consejero de Presidencia y Justicia, Roberto Bermúdez de Castro, reconoce que “es complicado ajustar los 46 millones de euros que reclama el PAR para “política municipal y otras materias”, sin aclarar muy bien para qué se quiere disponer de ese dinero. Ni Biel lo explica ni los ciudadanos lo entendemos. Aragón es una Comunidad Autónoma en la que los parlamentarios, cada vez que deben ir al Palacio de la Aljafería cobran abultadas dietas aunque tengan su residencia fijada en Zaragoza. ¿Alguien conoce mayor desfachatez?

lunes, 4 de noviembre de 2013

Mozos del exterior




Contemplando el monumento al viajero en la Estación de Atocha, a uno se le ocurre que, ante semejante volumen de equipajes, bien se le podía haber hecho un monumento al “mozo del exterior”, más conocido como maletero. Aquellos tipos eran expertos en asuntos exteriores del mundo ferroviario. Más aún, eran gorrillas de carrera, que pedían la voluntad con la misma dignidad que adoptan los diplomáticos cuando presentan las cartas credenciales. En nada se parecían a esa legión de gorrillas que te obligan a aparcar el coche donde a ellos les viene en gana y que no han pasado de la maestría insolente del cutrerío cañí. Aquella figura de “mozo del exterior” desapareció para siempre el día que desaparecieron las carbonillas de los trenes, aquellos bólidos del tamaño de la cabeza de un alfiler que siempre manchaban la cara y la camisa blanca. No  descubrías tales macas, unos puntos y aparte como los que se ponían en el final de cada párrafo en las cartas, hasta que llegabas a la pensión y te aseabas un poco en un lavabo sin agua caliente. Entonces te dabas cuenta de que parecías un fogonero. Aquellas carbonillas, digo, eran como puntos suspensivos escapados de las cartas por la esquina del franqueo, que era como el banderín de corner de aquellos partidos en el Bernabeu presididos por Franco. En los andenes de las estaciones siempre pillabas algún resfriado que te duraba todo el invierno, pese a aquellos abrigos grises y gordos con hechuras de chaqueta cruzada y dos filas de botones. Yo siempre los cogía en Venta de Baños, por cuyos andenes interminables se paseaba un ventolín insolente entre escopeteros de marrón y equipajes extraídos de la consigna en un carro de mano para ser facturados a sabe Diós dónde. Hay maletas que nunca llegan a su destino. Se quedan rezagadas en un rincón del vagón-furgón de una vía muerta sin que nadie las eche en falta, cerca de otro vagón de mercancías en el que pone: “destino Ponferrada” en una ventanuca con rejilla. Un vagón que tampoco llegaría nunca a Ponferrada, porque estaba como condenado al ostracismo en una zona donde crecían los hierbajos junto al balasto y el esplín de un silbido lejano.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Algo huele a podrido





Cuando la ministra de Fomento, Ana Pastor, asevera que “el  AVE no se privatizará nunca”  es como cuando aparecen negros nubarrones por el horizonte y nos negamos a tomar el paraguas porque el hombre del tiempo de la tele dijo la víspera que no iba a llover. Ha mentido tanto este Gobierno que su credibilidad es nula para el común de los mortales. Se empieza por segregar empresas públicas, como aconteció en los hospitales madrileños y como se desea hacer con la enseñanza, y se termina poniendo en manos de particulares afines al partido (y no deseo hacer referencia al repugnante caso Bárcenas y a los sobresueldos de dirigentes del PP) una obra ya terminada y financiada con el dinero de todos los españoles. Pero, curiosamente, cuando la empresa privada tiene abultadas pérdidas, se intenta “echarle el muerto” a la Administración, como sucederá pronto con el caso de las autopistas, en cuya explotación, puestas en manos privadas, no salen las cuentas. De hecho, el Ministerio de Fomento ya contempla quedarse con alguna de las autopistas en riesgo de quiebra, con un pasivo de más de 3.000 millones de euros, participadas por Abertis, Acciona, Globalvía (consorcio entre FCC y Bankia), Ferrovial, Sacyr y OHL. De momento ya existe riesgo de declararse en concurso de acreedores nueve, entre otras causas por el sobrecoste de las expropiaciones y la caída del tráfico. El neoliberalismo imperante en el PP, partido que sustenta el Gobierno, pretende que las empresas con beneficios se privaticen y las empresas con pérdidas se nacionalicen para que su coste lo paguemos todos los españoles. El rescate de la banca y las cajas también lo pagaremos los ciudadanos, ya que la deuda total del préstamo la asumió el FROB y no las entidades bancarias favorecidas y que no tienen empacho en declarar, unos meses más tarde de “pillar el maná caído de Europa”, sus abultados beneficios Es curioso que las últimas  declaraciones la ministra de Fomento las hace justo cuando ya están previstos para mañana, lunes, los primeros paros parciales tanto en Adif como en Renfe Operadora en contra de los planes de segregación de esas dos empresas públicas. Paros que se repetirán todos los lunes y viernes de noviembre entre las 7.00 y las 9.00 horas, entre las 15.00 y las 17.00, y entre las 23.00 y la 1.00 de la madrugada.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Un brindis al Sol




No está mal del todo eso de mandar mensajes en los billetes de banco, como el aparecido en uno de cinco euros: “Señores Políticos (faltan dos puntos) como sé que, antes o después, este billete terminará en sus manos, vayansé (sic) a la mierda!!”. Lo que pasa es que esos billetes con mensaje, si son de cinco euros, sólo llegan al tendero de la esquina, al que le importa un pimiento lo que pone en él. Si es de curso legal, lo acepta y punto. Ya se encargará el Banco de España de retirarlo de la circulación tan pronto como caiga en sus fauces. También podría acontecer que tal billete acabase en manos de un grafólogo y que éste, a falta de tener mejores cosas que hacer, analizase la letra en un intento vano de extraer conclusiones sobre el carácter de la persona que lo escribió. A mi modesto entender es letra redondeada, como de mujer dolida, no sé si además de  deprimida y dipsómana, por los sacrificios a los que se ve forzada a hacer en la cesta de la compra. Escribe  “señores políticos” con letras mayúsculas, como si éstos pelafustanes de la cosa pública fuesen el “sursum corda” a quiénes debemos pleitesía por el simple hecho de haber ido en la lista cerrada de una vergonzosa oligarquía de partidos. Si esa supuesta señora, la apócrifa autora del mensaje, leyese la revista “Forbes”, que no lo creo, sabría que por arriba del “Sursum Corda”, y ahora ya me permito escribirlo con mayúsculas, “hay tres líderes de las potencias económicas mundiales, por abajo los empresarios millonarios que han cambiado nuestro estilo de vida”, como afirma Guillermo Gazanini Espinoza en su blog al hacer referencia al actual Papa. Y a un lado de este tinglado mefistofélico, fuera de cuadro, aparece un obispo despilfarrador: Franz Peter Terbatz-Van Elst, obispo de Limburgo, que es la otra cara del mismo espejo en el que asoma el humilde Francisco. ¡Qué desdicha tan grande!