jueves, 14 de noviembre de 2013

Labores de producción





Mientras los Príncipes de Asturias visitan América del Norte para tratar de vender la marca España allende los mares, otro príncipe, el príncipe Carlos de Inglaterra visita la India para celebrar su 65 aniversario. Es como el primer viaje del Imserso de un príncipe a la espera de ascenso y que acaba de entrar en la edad de jubilación. “El heredero al trono británico -cuenta hoy el ABC- ya disfrutó ayer de su primer regalo, deleitándose con una sesión de spa especializado en terapias naturales, como los baños de aceite para aliviar el estrés”. Ignoraba que el príncipe Carlos tuviese estrés, esa  reacción fisiológica que puede provenir de cualquier situación o pensamiento que le hace al que lo padece sentirse furioso, frustrado o ansioso. Más o menos, la situación de estrés es lo que les sucede a los filipinos tras el paso de “Yolanda”, o a los trabajadores de limpieza de Madrid, a los que Botella no da solución por su incapacidad manifiesta y que van a ver reducido su sueldo hasta los 600 euros mensuales para que con esa cantidad paguen el alquiler de su casa, los gastos fijos y coman, si queda algo de la partida de gastos generales, algún arenque en salazón, o a los jubilados, a los que se les recorta la mísera pensión con la que mantienen a parte de su parentela. Mientras, como decía, los Príncipes de Asturias, acompañados por García-Margallo, el presidente de Baleares, Bauzá, y un rabo de periodistas, visitan la tumba de fray Escoba en California, un Estado de la Unión que tiene el mismo PIB que España, o sea, el país donde ellos principean. Mañana, Carlos de Inglaterra estará en Colombo, capital de Sri Lanka, para representar a la Reina Isabel II en la cumbre bianual de jefes de Estado y de Gobierno de la Commonwealth. Los Príncipes de Asturias, acompañados de su séquito, marcharán el domingo a Florida para conmemorar el V centenario del desembarco de Ponce de León en Miami, cerca de Cabo Cañaveral, donde buscaba la “fuente de la eterna juventud” de acuerdo con la leyenda de Cíbola y las Siete Ciudades de Oro; y donde, pie en tierra, reclamó toda esa tierra conquistada para la Corona de Castilla. Pero Ponce no encontró esa fuente de la eterna juventud, sino que recibió un flechazo, no sabemos si de apalches, calusas o matacumbes, que le dejó fuera de juego en pocas horas. Su tumba se encuentra en la Catedral de Viejo San Juan,  de Puerto Rico. Carlos de Inglaterra es consciente de que no reinará. Y el Príncipe de Asturias, ya veremos. La marca España, en cualquier caso, será de difícil venta mientras en este país existan 6 millones de desempleados y se sigan manejando las actuales cifras de hambruna por parte de Cáritas. Conque mejor será que los españoles sigamos pensando que los mejores vendedores de la marca España en los Estados Unidos son Penélope Cruz, en California y Julio Iglesias, en Florida, con el añadido del 21% de IVA. Lo de fray Junípero Serra y lo de Ponce de León, como las novelas del padre Coloma, quedan bien para los tenderetes de la Cuesta de Moyano.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Noruega es parte de Europa




Me asombra que una cadena noruega de televisión, NRK, prohíba a la presentadora de noticias regionales llevar una pequeña cruz, regalo de su marido, mientras está en antena. La cruz no tiene más de tres o cuatro centímetros de ancho y apenas se le ve si no está uno muy atento a la pantalla. Siv Kristin Sællmann, que así se llama la presentadora, no sale de su asombro pero se ha visto obligada a ceder ante la presión  de su jefe de equipo. En ese país es luterano el 77% de la población, el Estado apoya a la Iglesia y el Rey nombra a los clérigos. Además de ello, una gran parte de sus ciudadanos reciben por los ritos de la Iglesia Evangélica Luterana el bautismo, la confirmación, las ceremonias de bodas y los funerales.  En 2012 el Parlamento noruego votó para darle más autonomía a la Iglesia noruega, para lo cual se hizo una enmienda a la Constitución el 21 de mayo de 2012. El Protestantismo forma parte del Cristianismo, y éste, el Cristianismo es algo más que una religión, es una cultura, que se extiende por toda Europa desde hace casi 2.000 años. Y a mi entender, un 1’5% de la población musulmana existente en Noruega no puede de ninguna de las maneras imponer su estilo de vida o su criterio a la población europea porque, ya puestos a tener que eliminar el símbolo de la cruz, también les puede sentar mal a los seguidores de Mahoma la representación de dos peces y un ancla, que fueron las primeras grafías cristianas halladas en las catacumbas. Dice el refrán: “adonde fueres, haz lo que vieres”. Respecto a las mujeres, en Japón, por ejemplo, es una grosería vestir los pies con sandalias que dejen los dedos al descubierto, ya que en su cultura éstos constituyen zonas del cuerpo muy eróticas que deben permanecer ocultas; en algunos paises de África no está bien visto enseñar la suela de los zapatos;  en la India hay que tapar las  axilas; en Tailandia está mal visto llevar un bolso grande, que denota una clase social baja; en los paises árabes se saludan con besos sólo las personas del mismo sexo, sobre todo los hombres, etcétera. Por lo tanto, cuando los europeos pensemos ir a alguno de esos lugares, deberemos saber a qué atenernos. Los musulmanes que viven en Noruega no deben obligar a que una presentadora de televisión se desprenda de un pequeño adorno en forma de cruz  al cuello. Más aún cuando ese adorno es de oro y ese metal, por todos es sabido que en los países musulmanes se considera un metal impuro. No así la plata.

martes, 12 de noviembre de 2013

Gracias, señor Fainé





Todo un gesto, que se agradece, la ayuda prestada por La Caixa  al Albergue Municipal de Calatayud, con la entrega de 9.000 euros para comedor social de esa Ciudad. Debería tomar nota Ibercaja, que recientemente absorbió a Caja Inmaculada, y hacer lo propio. El alcalde bilbilitano, José Manuel Aranda, ha manifestado que “la Caixa es la única entidad financiera que en la actualidad colabora a través de su obra social con el Ayuntamiento de Calatayud”. Esas palabras del Alcalde, deberían llenar de vergüenza a Amado Franco, actual presidente de la Institución aragonesa, una vez sabido que el actual Ibercaja Banco recibió la totalidad de la actividad financiera de Ibercaja  a partir del  26 de julio de 2011, día en que la asamblea  aprobó la creación del nuevo Banco, convirtiéndose, a partir de esa fecha, en la accionista al 100% de la nueva entidad. Y en aquella asamblea se dejó claro que los dividendos generados revertirían en la obra social. A mi entender, dentro de las obras sociales que dedica Ibercaja, que no son pocas, sería deseable dar prioridad absoluta a creación de centros de día, proveer ayudas a ciudadanos con riesgo de exclusión social, proporcionando becas a estudiantes o, como ahora ha hecho La Caixa en Calatayud, creando comedores para tratar de mitigar en la manera de lo posible la tremenda crisis económica que se cierne sobre los ciudadanos, en gran parte como consecuencia de la avaricia de los bancos y de la mala gestión de buena parte de las cajas de ahorro puestas en manos de políticos y sindicalistas sin experiencia y sin escrúpulos. De la misma manera, La Caixa, a través del delegado territorial de esa entidad en Aragón, Navarra y La Rioja,  Raúl Marqueta, ha llegado a un acuerdo de colaboración con el Real Zaragoza, en momentos tan difíciles para el Club aragonés, hoy  en Segunda División. Es bueno que existan las hemerotecas. En la mente de todos está  la desaparecida Caja Castilla-La Mancha, presidida por Juan Pedro Hernández Moltó, -“Míreme a los ojos, señor Rubio”, ¿se acuerdan?- imputado por “administración desleal, estafa y falsedad contable”, y donde días pasados el juez Pablo Ruz ha imputado a otros siete miembros de la Comisión Ejecutiva por operaciones irregulares: pérdidas de 746 millones de euros en 2008, de 563 millones en 2009, inyección de 3.775 millones a través de Fondo de Garantías de Depósitos que después alcanzarían los 7.100 millones en las ayudas por la absorción por Cajastur, eso sin contar los 124 millones de ayudas de Bruselas suscritas por el FROB para Liberbank y los 1.622 millones que perdió el mismo banco hasta septiembre de 2012. Pero es que, además de Hernández-Moltó y de Ildefonso Ortega, están imputados en los sumarios abiertos por los diferentes juzgados de la Audiencia Nacional setenta y dos directivos de las desaparecidas Cajas, de los que 27 son políticos. Desde esta página invito al presidente de Ibercaja a que se una a colaborar de forma activa, destinando recursos a casas de alquiler a los necesitados, a programas de atención a la dependencia, a ayudas a la investigación y a la protección del medio ambiente. Que nadie pueda decir un día, cuando veamos el final del negro túnel de la crisis, que Isidro Fainé hizo más por Aragón que Franco (don Amado). 

lunes, 11 de noviembre de 2013

La queja de los hosteleros





Los hosteleros de la zaragozana Plaza del Pilar se quejas de que el traslado de los Juzgados ha supuesto una merma importante en sus ingresos. Puede ser. Pero a mi entender son ellos, los hosteleros, los que han matado la gallina de los huevos de oro. La Plaza de las Catedrales es el lugar al que acuden todos los turistas que visitan Zaragoza. Y al mediodía es difícil pasar por la acera de “Las Palomas”, que tiene un escaparate lleno de viandas para tomar en autoservicio. Otra cosa es que, los que observan desde la calle, entren y llenen la andorga. Las cafeterías y bares de esta Ciudad, más aún los del Casco Viejo, son lumbre. Te meten unos palos que te dejan tieso. Y eso no tiene nada que ver con el traslado de los Juzgados sino con unos tipos que van de liberales pero que no se resignan a tener pérdidas en el negocio. Ninguno de esos establecimientos está a la altura de “Le Fouquet’s” en los parisinos Campos Elíseos o del “Cafe A Brasileira”, de la Rua Garret lisboeta. Ni siquiera del “Café Comercial”, de la madrileña Glorieta de Bilbao. Algo parecido sucede con los taxis. Como se te ocurra tomar uno de ellos en la Estación de Delicias, portes dos maletas y sea en hora nocturna o en  fin de semana, te aplican la “tarifa 2”, más un recargo por parada en estación, más un recargo por maletas, más la bajada de bandera, que no es que haya que ponerse firmes mientras un corneta interpreta un toque de atención, sino que te dejan más seco que la mojama, que aquella mojama que vendía un tipo flaco como la espina de Santa Lucía en la sevillana calle de San Eloy, en la bodeguilla que existía frente  al Bar Iruña en aquellos ya lejanos tiempos en los que yo anduve por allí a pupilaje. Pues bien, como resulta que la Plaza de las Catedrales, donde se encuentran El Pilar y La Seo separados por la estatua de Goya, es por donde asoman los turistas de un solo día, porque Zaragoza es una ciudad de paso, se les suele aplicar el sistema tarifario que se aplicaba en las cantinas de estación a aquellos clientes que el camarero que les atendía no iba a volver a ver en tu vida. Pero, vamos a ver, de acuerdo que ya no están los Juzgados, que se los han llevado a Ranillas. Pero sigue estando el Ayuntamiento, la Delegación del Gobierno y un rabo de oficinas, bancos  y agencias de seguros. A una mala, esos empresarios hosteleros siempre tendrán la opción de mudar de sitio e instalar su negocio en la semiabandonada zona de la “Expo”, o sea, donde han ido a parar los Juzgados. ¿No será que sus tarifas son excesivamente elevadas en tiempos de crisis? Porque los funcionarios de los Juzgados la están sufriendo tela marinera. También los hosteleros, todos a una, podría atravesar la cercana  Plaza del Pilar y tratar de entrevistarse con Belloch para pedirle que les reduzca las tasas municipales; o bajar los precios de las consumiciones, que sería lo normal en estos tiempos. Y ya puestos a hablar de ingresos, en buena ley también sería necesario conversar con los trabajadores por cuenta ajena, o sea, con los camareros de tales establecimientos, casi todos sudamericanos, que echan más horas que el reloj a cambio de unos salarios de pena.

domingo, 10 de noviembre de 2013

¿Y todo eso, quién lo paga?





Los Príncipes de Asturias tienen previsto un  viaje de Estado el próximo miércoles a California, para conmemorar el tercer centenario del nacimiento del fraile Junípero Serra, y a Florida, para solemnizar el quinto centenario de la llegada a ese Estado federal del explorador español Juan Ponce de León. De paso, proyectar en Estados Unidos la Marca España tras haber salido de la recesión con una estimación de crecimiento del 0’1% del PIB en el tercer trimestre, que no es como para echar cohetes, aunque no de la crisis. Como comentaba hace poco el comisario de la Competencia de la UE, Joaquín Almunia, en un programa nocturno de TVE, “ya no es necesario que España siga bajo la lupa de la  troika”. Bueno, eso dice Almunia. Hace unos meses, Hans-Werner Sinn, presidente del prestigioso instituto económico alemán IFO, consciente de que España tiene una deuda externa de más de un billón de euros, informaba en una entrevista de Claudi Pérez  (El País, 2 de marzo)  que “España tendrá 10 años más de crisis y una devaluación interna del 30%”. Y a la pregunta del periodista de si el final del túnel es previsible para 2023, Hans-Werner Sinn respondió: “Sí, algo así, porque las primeras medidas acaban de aprobarse. Cuando Alemania entró en crisis,  allá por 1995 –añadió el entrevistado-, no empezó a levantar cabeza hasta 2002, siete años después. España necesita un lapso de tiempo equivalente hasta que la sociedad y los políticos entiendan la gravedad de la crisis, hasta generar el entorno que permita hacer reformas. Eso está llegando. A partir de ahí hay que esperar otra década más para que los esfuerzos den resultado”. Ignoro que discurso pronunciará Felipe de Borbón en el Hispanic IT Executive Council de Silicon Valley el próximo día 14, pero para ese viaje no hace falta alforjas ni la presencia de García-Margallo, Soria, Ana Pastor, el secretario de Estado de Comercio, Jaime García Legaz y el presidente de Baleares, José Ramón Bauzá. Por si ello fuera poco, con ocasión de la inauguración de la Feria del Libro, estarán presentes en Miami Lorenzo Silva, Jorge Edwards, J. J. Armas Marcelo y Soledad Puértolas. Al día siguiente los Príncipes tienen previsto recibir las llaves de Miami, visitar Univisión  y presidir una cena organizada por la Fundación España-Florida con 500 invitados al acto.  Queda claro que lo que se pretende promocionar no es la Marca España sino al Heredero y a su consorte. El fraile franciscano Junípero, alias Fray Escoba, hubiese sido un auténtico desconocido de no haber decretado Carlos III (un Borbón) en 1767 la expulsión de los jesuitas de España y también de la Nueva España, donde A.M.D.G. (como dejó escrito Ramón Pérez de Ayala en 1910, en medio de una tremenda crisis social) los jesuitas atendían “las Californias” y que tras esa expulsión fueron sustituidos por 16 misioneros franciscanos que encabezaba fray Junípero. El otro homenajeado, Pedro Ponce de Cabrera (no de León), marchó a América posiblemente en el segundo viaje de Colón (1493). Forzó a los taínos a trabajar en las minas y a construir fortalezas. Más tarde, los arahuacos se unieron a los caribes para luchar contra los españoles, paralizando la producción de oro y matando a la mitad de los españoles. Tras esto, Ponce organizó la defensa, logrando abatir a Agüeybaná II, provocó la huida de muchos indios, etcétera. Pero a lo que iba, está bien que España pretenda hechizar a los americanos tratando de vender la Marca España con este viaje del Heredero y su consorte. Pero, como dijo Plá cuando desde un helicóptero le enseñaron un Nueva York nocturno e iluminado: “¿Y todo eso, quién lo paga?”. O dicho de otra manera: ¿quo prodes?

sábado, 9 de noviembre de 2013

Aquellas bicicletas





Yo también, durante mi niñez, conocí a algunas señoras con el aire sereno de doña Matilde Alfaro Andrade, “aquella señora alta, con el pelo blanco recogido con un moño bajo, muy aficionada al cante”, que alquilaba bicicletas en los sevillanos Jardines de Cristina a finales de los 50 y que era hermana de la abuela materna de Antonio Burgos. La Matilde Alfaro que yo conocí de niño no se llamaba Matilde Alfaro. Nunca supe su nombre, no se lo pregunté. Alquilaba bicicletas de niño, cadete y  adulto, en el Parque Rosalía de Castro, en Lugo. Mi hermano y yo mirábamos con admiración a otros niños de edades parecidas a la nuestra que montaban en bicicleta media hora, o una hora, por una o dos pesetas y que daban vueltas y vueltas alrededor de un estanque en el que había ocas, algunas algo agresivas, o por los diversos paseos por los que te encontrabas con algo de suerte a un pavo real con la cola extendida en abanico, o con el circunspecto guarda con sombrero de ala ancha y traje de paño marrón que te recriminaba por haber pisado el césped. Pero ni mi hermano ni yo sabíamos montar en bicicleta y  nos limitábamos a mirar a los chicos de nuestra edad que pedaleaban con destreza más galanes que Mingo. Hasta que una soleada mañana, los dos hermanos nos pusimos de acuerdo para decirle a mi abuela que sabíamos montar en bici y guardar el equilibrio, que nos había enseñado no recuerdo ahora quién. Y ella, mi abuela Ramonita, tras dudar un poco, se acercó hasta aquella señora de porte señorial que alquilaba bicicletas, aquella Matilde Alfaro, que no se llamaba así y tampoco supimos nunca cuál era su nombre, y nos alquiló una bici apropiada a nuestra talla de niños. Don Erefrido, amigo de casa, octogenario capitán de fragata retirado, era magro en carnes e iba siempre muy bien trajeado. Aquella soleada mañana paseaba con aire despistado y, en un momento dado, se había acercado hasta el banco donde estaba sentada mi abuela con intención de saludarla. Pero nuestra abuela bastante tenía con observarnos con preocupación por si pudiésemos caernos y hacernos una brecha en la cabeza, cuando uno de los nietos sujetaba  por debajo del  sillín al que pedaleaba. El pobre don Erefrido se paso casi esa media hora, carrera arriba, carrera abajo, pretendiendo enseñarnos a guardar el equilibrio. No lo consiguió. Esas cosas no se aprenden en un rato. Don Erefrido quedó baldado. Ignoro si a los pocos días aparecería su esquela de defunción en las páginas de “El Progreso”. Siempre me quedó aquella duda. Como en casa, de siempre, se compraba el ABC, todas las mañanas dediqué unos minutos a hojear el obituario por ver si aparecía su esquela. Nunca la encontré a lo largo del resto del verano, con lo que di por hecho que seguiría vivo. Nadie se moría si su esquela no aparecía en aquel diario cosido con una grapa. Ahora dispone de dos, la de toda la vida y la otra,  la posteriormente añadida como si se tratase de un rehilete de lujo.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Etilómetro para peatones





Ahora resulta que un peatón ha sido atropellado en el barrio zaragozano de Miralbueno y éste, el peatón, ha dado positivo en la prueba de etilometría. Yo ignoraba que los peatones tuviésemos que permanecer sobrios cuando caminamos por las aceras de Zaragoza. Porque puede ocurrir, como en este caso, que al conductor, en este caso a la conductora de 46 años, de iniciales A.I.G.G., le dé cero en alcoholemia y al peatón, de la misma edad y con iniciales J.M.GG, le imputen un accidente por haberse tomado una copita de anís. Esto es el mundo al revés. Ya sabe, si quiere salir de casa para dar una vuelta a la manzana, comprar el pan y adquirir la prensa ni se le ocurra pasar antes por el bar de siempre y cargar pilas para hace frente al día. A los bares se puede ir, sí, pero más tarde hay que ponerse en contacto con la familia para que vengan a buscarte y te conduzcan  a casa bien sujeto por las axilas como si te hubiese dado un vahído por una subida de tensión. De no ser así, te expones a que aparezcan los guardias, saquen de un maletín  el etilómetro, te hagan soplar y, en caso de dar positivo, te metan una multa de padre y muy señor mío.
--Oiga, agente, si sólo han sido una copitas de anís.
--Suficiente. Así no se puede pisar la calle. ¿No sabe usted el riesgo que corre?
Y a los pocos días de haber soplado, primero en el bar y después en el etilómetro, te llega una carta al buzón con membrete del Excmo. Ayuntamiento. Hay que pagar la multa, no queda otra. Y con las mismas, sales a la calle sin ningún dolor de corazón ni propósito de enmienda dispuesto a entrar en Casa Bayo mientras tarareas en voz baja eso de José Manuel Soto: “Mira cómo ando mujer por tu querer, / borracho y apasionado no mas por tu amor, / mira cómo ando mi bien, / muy dado a la borrachera y a la perdición”. Y ya dentro del bar, después de haber saludado a los amigos de barra, solicitas de Silvia, la dulce camarera ecuatoriana de ojos de azabache y manos de marfil, una copita de anis Las Cadenas, de finísimo paladar, te pones el mundo por montera y confías en que a la salida no te esté esperando la pareja de guardias municipales con la libreta y la máquina de soplar. Un test de alcoholemia efectuado al peatón al filo del vermú es algo absolutamente serio, ¡qué digo!, casi como un golpe de ataúd en tierra.