miércoles, 23 de julio de 2014

El ventilador de Torres




Cuenta un periódico digital que “Torres señala ahora a Felipe VI” en varios correos electrónicos que ha enviado al juez Castro. “Conocía los negocios de su cuñado”, afirma sin despeinarse. Bueno, y qué. Conocer los negocios de Urdangarín no significa nada. Torres, con su ventilador, intenta echar porquería del mundo al otro confín. ¡Que sinvergüenza! Servidor de ustedes no se considera monárquico ni tan siquiera juancarlista. Pero no deja de reconocer por ello que el actual Jefe del Estado, Felipe VI, es persona intachable y merecedora de respeto. Los turbios asuntos financieros de Torres y de Urdangarín los conocía cualquier ciudadano medianamente informado. También los medios de comunicación, aunque tardaron en contarlo por razones que desconozco, quizás por un tácito pacto de silencio entre colegas debido al alarmante bajo grado de valoración ciudadana que estaba alcanzando la Monarquía. Sea como fuere, Torres debe asumir sus culpas y dejarse de pamplinas. No se puede ir “de listo” y batirse en retirada utilizando fuego de traca con carcasa de cartón en un vano intento de desprestigiar al nuevo Rey. Es de lerdos suponer que extendiendo el marco de responsabilidades punibles (desconociendo, según paece, el artículo 56.3 de la  Constitución Española) reduce la responsabilidad propia. Que cada palo aguante su vela.

El palo y la zanahoria




Lo del palo y la zanahoria, es una frase desafortunada que Carlos Lesmes,  ultra conservador  y sucesor de Carlos Dívar, utilizó en marzo pasado, cuando dijo sin despeinarse que “el CGPJ se crea para dos funciones que se considera que no pueden estar en manos del Gobierno: el nombramiento de los cargos judiciales y el ejercicio de la disciplina, porque al juez se le controla con el palo y la zanahoria”. Lo que no sabemos los ciudadanos del común es cómo se controla a un cebollino que larga ese tipo de tonterías. Pero no quería aquí hablar de ese tipo, sino de los nueve beneficios que se han descubierto en la zanahoria: su olor estimula el apetito; comerla cruda fortalece dientes y encías; ayuda a combatir el estreñimiento; es diurética; vigorizante para mentes cansadas; fortalece las uñas y el cabello; mejora la calidad de la leche materna; evitan el envejecimiento prematuro; y, además de todo ello, es buena para la vista. Yo no sé si los miembros del CGPJ “tragan” con todo lo que se les ordena e ignoro si Carlos Lesmes toma zumo de zanahorias al levantarse de la cama por las mañanas. Tampoco entiendo la razón por la que su antecesor,  Carlos Dívar, sigue gozando de coche oficial (entre otras cosas para ir a Torremolinos) y quince  guardaespaldas, o sea, 11 guardias civiles y 4 policías nacionales, que cuestan 385.000 euros anuales a todos los ciudadanos. Algo debería decir al respecto el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, que concedió el pasado febrero la Medalla de Oro al Mérito Policial a la Virgen del Amor a propuesta de la cofradía de Nuestro Padre Jesús el Rico y María Santísima del Amor y que, antes de todo ello, en septiembre de 2012, propuso al Gobierno y consiguió nada menos que  la Gran Cruz de la Guardia Civil a la Virgen del Pilar. Sólo falta que este ministro le conceda otra medalla prestigiosa a Teresa de Jesús, ya que según  palabras de ese ministro, la santa de Ávila “está siendo intercesora para España en tiempos recios”. Sólo faltaría que este piadoso ministro enviara a algún miembro del Grupo Hepta, fundado por el padre Pilón, para que analizara la escalofriante ascensión de Pablo Iglesias Turrión, ese nuevo “Mesías prometido”, en el campo del misterio. Todo llegará, oiga.

lunes, 21 de julio de 2014

Rito de las Exequias




Me entero de que a José Verón Gormaz le va a poner el Ayuntamiento de Calatayud el nombre a una calle. Me alegro. Lo normal en este país es que a alguien le pongan su nombre a una calle cuando éste ya ha hincado el pico, se ha glosado su figura y se le ha hecho un elogio funeral con más florituras que la fachada del valenciano Palacio del marqués de Dos Aguas. Otras veces se opta por colocar un azulejo o un rombo en la casa que  vio nacer o  morir al insigne ciudadano, con la intención de que permanezca vivo en su recuerdo, o una estatua en zona ajardinada que permite dar melancólicos paseos otoñales. A  José Verón,  Calatayud le nombró Hijo Predilecto en 2006 y es alma y vida del Centro de Estudios Bilbilitanos, académico de San Luis, Premio de las Letras Aragonesas, Medalla de Oro de las Cortes de Aragón, Premio Nacional de Fotografía…, y así hasta doce reconocimientos importantes. Verón, en una entrevista que le hizo el pasado marzo Eva García para El Periódico de Aragón señaló que se consideraba “un poeta que hace fotografías”. El pasado sábado hacia yo un elogio de Herminio Ramos (La Tuda, Zamora, 1925),  Cronista Oficial de Zamora, al que la Ciudad de doña Urraca le acababa de levantar una merecida estatua en bronce. Herminio es, además de profesor jubilado y escultor, el gran impulsor de la Feria de la Cerámica que cada año toma más fuerza en Zamora durante las fiestas de San Pedro. Verón es un cleptómano de perspectivas con su cámara oscura, un entallador de lo inefable a la hora de cincelar el folio blanco con su pluma de poeta, un narrador capaz de transformar en regadío el secarral de Armantes y un excelente observador de las cosas que acontecen como Cronista Oficial de Calatayud. Lo dicho: me alegra que el Ayuntamiento de Calatayud le ponga su nombre a una calle y aprovecho para darle mi más cordial enhorabuena. Estamos hechos de lo que olvidamos y hay que darse prisa por reconstruir un rompecabezas en el que faltan piezas antes de que llegue la luz amarilla del invierno. Un abrazo, Pepe.

domingo, 20 de julio de 2014

Sevilla merece mejor suerte




El pasado sábado 5 de julio escribía sobre la sevillana “La Venta de los Gatos”, nombrada por Gustavo Adolfo Bécquer en sus trabajos de los días 28 y 29 de noviembre de 1862 en el periódico madrileño “El Contemporáneo”. Sólo dos días antes, Pascual González, en “El Correo de Andalucía”, escribía que estaba en venta: “Allí, en la avenida de Sánchez Pizjuán, chiquitita, insignificante, como un trompo que baila en una olla de bloques de pisos que la empequeñecen, pintada con mal gusto y con intensidad porque hasta la placa que la vinculaba, como único vestigio, con el gran poeta no se puede leer porque taparon la dedicatoria con el color albero de la fachada”. (…) “Me dijeron – seguía contando Pascual González- que el Ayuntamiento de Sevilla quiere arreglar este asunto y brindar a la ciudad con un regalo histórico y romántico”. Pues bien, de eso nada, el alcalde Juan Ignacio Zoido no está por la labor. Y hoy, José Gallego Espina, en ese mismo diario, comenta que “Bécquer se queda sin museo. El Ayuntamiento desiste de convertir en museo “La Venta de los Gatos” cuyos dueños la venden por 600.000 euros, cantidad que el Consistorio no está dispuesto a pagar”. La concejala de Cultura, María del Mar Sánchez  Estrella, ha dejado claro que “los dueños tienen la libertad de venderlo. Yo no me planteo comprarlo para el Ayuntamiento, sobre todo por responsabilidad”, al entender que adquirir nuevos bienes (en este caso, un local  de 300 metros cuadrados) no es una prioridad para el municipio. Pues nada, ahí seguirá, en el barrio de Las Golondrinas, cerca del Cementerio de San Fernando, esperando a que llegue la piqueta. De nada sirve lamentarse. Se derruirá la Venta de los Gatos para hacer chabolas en vertical pero quedarán en pie, eso sí, las horrorosas setas de La Encarnación, muy cerca del lugar donde reposan los restos de Gustavo y de Valeriano. Sí, ya sé que no fue obra de Zoido, sino de Monteseirín. Da igual. Tanto uno como otro entienden, por lo visto, que hacer felices a los sevillanos consiste en inaugurar adefesios a tutiplén. De eso también sabemos mucho los zaragozanos, que tuvimos que soportar en la década de los 90  todos los adefesios urbanos imaginables por parte del impresentable González Triviño. Dejaron la Ciudad del Ebro con una deuda tremenda, en la  falsa creencia de que con la puesta en marcha de tales adefesios nos hacían más felices a los sufridos contribuyentes. Algo parecido a lo de aquel  cernícalo, cuando decía a los amigotes de taberna: “Hoy he hecho feliz a mi perro, no le he pegado”. Desaparecerá La Venta de los Gatos y no pasará nada. Ya no quedan  en sus proximidades huertas de naranjos ni jaramagos ni matas de reseda. Zoido debería  recapacitar. Los sevillanos merecen mejor suerte.

sábado, 19 de julio de 2014

Herminio Ramos




A Herminio Ramos, cronista oficial de Zamora, le acaban de levantar una estatua en bronce. Me alegro por él. A Herminio Ramos le leo en “La Opinión-El Correo de Zamora” donde, por cierto, desde hace ya  tiempo no aparecen las colaboraciones de Rufo Gamazo Rico,  villalonsero de nación e Hijo Predilecto de Villalonso,  en el alfoz de Toro, al que seguía con interés. La razón de esa ausencia está justificada por su fallecimiento en los primeros días de junio. Rufo murió con las botas puestas, escribiendo sus colaboraciones diarias hasta casi el último día de su vida. Pero 91 años eran muchos años, en proporción casi tantos como los que lleva garboso y bien cuidado el castillo de su pueblo que fuese de la Orden de Calatrava y más tarde adquirido por la familia Ulloa, defensora de la causa de Juana la Beltraneja y que más tarde se alió con los Comuneros. Causas muy nobles ambas pero sin solución de continuidad. Pues bien, Herminio Ramos, en su última colaboración enviada a la redacción del diario zamorano, titulada “Desolación”, hace un breve recorrido por las calles de la ciudad de doña Urraca partiendo de la Plaza Mayor hasta toparse con el Mirador del Troncoso y atravesar la Puerta del Obispo, que da a una plaza “donde una señorial encina se consume, triste y silenciosa añorando el monte que la vio nacer, mientras se muere de nostalgia y tristeza en su cautiverio”. Herminio ha conseguido hoy que me dé vueltas un molinillo en el estómago. Hay cajones que es mejor no abrirlos.

jueves, 17 de julio de 2014

Mear fuera del tiesto




En septiembre de 2002 José María Aznar casaba a su hija Ana con Alejandro Agag en  el Monasterio de El Escorial. Más tarde se supo que Francisco Correa (el artífice de la trama Gürtel) pagó 32.452 euros para el sarao posterior en la finca Los Arcos del Real, destinada a la cría de caballos, que fueron destinados (según comunicado de Agag al diario El País) a la iluminación de la fiesta. No podía ser menos. Aquella era una fiesta para iluminados del PP, los mismos que ahora nos gobiernan sin tener un proyecto político definido ni un programa político convincente, pero que insisten en decir a los sufridos españoles que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. Pero el pasado, pasado está y aquella boda excesiva que fue tratada como una boda de Estado, con la asistencia de los Reyes de España y los primeros ministros de Reino Unido e Italia, pasó al olvido de todos. Lo que aquí recuerdo ahora viene a cuento con la próxima boda de la hija de  Luis de Guindos el próximo día 26 de julio en el Palacio Real de la Granja de San Ildefonso, concretamente en la Real Colegiata de la Santísima Trinidad, propiedad de Patrimonio Nacional, donde reposan los restos de Felipe V y de su esposa Isabel de Farnesio. No acabo de entender que un ministro, en este caso de Economía, utilice un espacio propiedad del Estado y mantenido con los impuestos de todos los españoles que lo estamos pasando tan mal en beneficio propio. Ya puestos, que Patrimonio Nacional le preste a De Guindos el Rolls Phantom IV  con el que el príncipe  Felipe y Letizia Ortiz recorrieron Madrid el día de su boda. ¡Qué menos! En contraposición, a cualquier ciudadano del común que desee visitar esa Real Colegiata se le exige la compra de una entrada de visita al Palacio, como sucede en Aranjuez, en Riofrío, en Yuste… y hasta en el Valle de los Caídos. Los bienes de titularidad del Estado, mantenidos con los impuestos de todos, y no me canso de decirlo, no deben servir de marco para bodas de hijos de ministros, pese a  que tales organismos públicos dependan del Ministerio de la Presidencia. Lo de Aznar fue un exceso de libro. Lo de Guindos, si la boda de su hija se celebra en la Real Colegiata, también.

lunes, 14 de julio de 2014

Cuestión de tiempo




Adiós barquita velera/ galeón de mi querer. /Tu bandera y mi bandera/ ya no han de volverse a ver”. A Madina se le ha quedado la cara como de pasmo, viendo a  Pedro Sánchez junto a  Susana Díaz y a ese 31% de la militancia socialista haciendo guiños al tendido y quedando bonitos para una foto que terminará quedando sepia en algún cajón de Ferraz.  Madina era la apuesta de Alfonso Guerra, que parecía sólo dos días antes un entrenador de garrafina en el sofá colorao del Congreso, y de los amos del Ibex 35, que le invitaba a cenar a ese capitán de Moby Dick, ante  un posible final de ese Imperio Romano que se avecina bajo las siglas del PSOE y que más se parece a aquel petitorio del SOE, es decir, aquellos medicamentos que el médico del Seguro recetaba tras consultar el vademécum de Wasserman, también de tapas coloradas, y que es historia viva de nuestra farmacopea de posguerra. Aquí la suerte está echada. De nada vale consultar el “Pons” por confirmar la sintomatología del gran  perdedor. Hay otro, Pérez Tapias, que mira el panorama desde el fondo del proscenio como hacía Jaume Sisa, que utilizaba un periódico entubado a modo de catalejo para observar detenidamente al público que aplaudía en la sala de butacas. ¡Ay, mi niña! Todo ocurriá ayer, domingo, san Enrique, en medio de la noche y de una luna que parecía que nos iba a dar un beso con lengua de grande que estaba la jodida. Y hoy, lunes, san Camilo de Lelis, Jesús Cacho dispara todos los relés con su explosivo artículo “Mariano el optimista y una obsesión llamada Podemos”, donde el palentino viejo zorro cuenta que “tras haber dilapidado  -el presidente Mariano Rajoy- en dos años esa cómoda mayoría absoluta, los resultados del 25 de mayo ponen de nuevo al PP ante el espejo del fiasco del año 2004, infausta fecha en la que el partido pasó de otra mayoría absoluta a la oposición sin solución de continuidad”. (…) “De hecho, la aparición de Podemos con la fuerza de un tornado en el escenario político español es consecuencia directa de la incapacidad de los partidos mayoritarios del régimen para dar respuesta a las demandas de una población que no solo reclama bienestar económico, sino una democracia de calidad decidida a perseguir la corrupción a sangre y fuego, una sociedad harta de la corrupción que padecemos. En realidad, Podemos solo puede explicarse como una consecuencia de la corrupción moral que atenaza al régimen de la Transición”. Lo malo para esta cuadrilla de incompetentes, pusilánimes y presuntos corruptos está por venir en las legislativas de 2015. Tiempo le pido al tiempo, que tiempo el tiempo me dará.