Cuenta un periódico digital que
“Torres señala ahora a Felipe VI” en varios correos electrónicos que ha enviado
al juez Castro. “Conocía los negocios de su cuñado”, afirma sin despeinarse.
Bueno, y qué. Conocer los negocios de Urdangarín no significa nada. Torres, con
su ventilador, intenta echar porquería del mundo al otro confín. ¡Que
sinvergüenza! Servidor de ustedes no se considera monárquico ni tan siquiera
juancarlista. Pero no deja de reconocer por ello que el actual Jefe del Estado,
Felipe VI, es persona intachable y merecedora de respeto. Los turbios asuntos
financieros de Torres y de Urdangarín los conocía cualquier ciudadano
medianamente informado. También los medios de comunicación, aunque tardaron en
contarlo por razones que desconozco, quizás por un tácito pacto de silencio
entre colegas debido al alarmante bajo grado de valoración ciudadana que estaba
alcanzando la Monarquía. Sea
como fuere, Torres debe asumir sus culpas y dejarse de pamplinas. No se puede
ir “de listo” y batirse en retirada utilizando fuego de traca con carcasa de
cartón en un vano intento de desprestigiar al nuevo Rey. Es de lerdos suponer
que extendiendo el marco de responsabilidades punibles (desconociendo, según
paece, el artículo 56.3 de la Constitución Española)
reduce la responsabilidad propia. Que cada palo aguante su vela.miércoles, 23 de julio de 2014
El ventilador de Torres
Cuenta un periódico digital que
“Torres señala ahora a Felipe VI” en varios correos electrónicos que ha enviado
al juez Castro. “Conocía los negocios de su cuñado”, afirma sin despeinarse.
Bueno, y qué. Conocer los negocios de Urdangarín no significa nada. Torres, con
su ventilador, intenta echar porquería del mundo al otro confín. ¡Que
sinvergüenza! Servidor de ustedes no se considera monárquico ni tan siquiera
juancarlista. Pero no deja de reconocer por ello que el actual Jefe del Estado,
Felipe VI, es persona intachable y merecedora de respeto. Los turbios asuntos
financieros de Torres y de Urdangarín los conocía cualquier ciudadano
medianamente informado. También los medios de comunicación, aunque tardaron en
contarlo por razones que desconozco, quizás por un tácito pacto de silencio
entre colegas debido al alarmante bajo grado de valoración ciudadana que estaba
alcanzando la Monarquía. Sea
como fuere, Torres debe asumir sus culpas y dejarse de pamplinas. No se puede
ir “de listo” y batirse en retirada utilizando fuego de traca con carcasa de
cartón en un vano intento de desprestigiar al nuevo Rey. Es de lerdos suponer
que extendiendo el marco de responsabilidades punibles (desconociendo, según
paece, el artículo 56.3 de la Constitución Española)
reduce la responsabilidad propia. Que cada palo aguante su vela.El palo y la zanahoria
Lo del palo y la zanahoria, es
una frase desafortunada que Carlos Lesmes,
ultra conservador y sucesor de
Carlos Dívar, utilizó en marzo pasado, cuando dijo sin despeinarse que “el CGPJ
se crea para dos funciones que se considera que no pueden estar en manos del
Gobierno: el nombramiento de los cargos judiciales y el ejercicio de la
disciplina, porque al juez se le controla con el palo y la zanahoria”. Lo que
no sabemos los ciudadanos del común es cómo se controla a un cebollino que larga
ese tipo de tonterías. Pero no quería aquí hablar de ese tipo, sino de los
nueve beneficios que se han descubierto en la zanahoria: su olor estimula el
apetito; comerla cruda fortalece dientes y encías; ayuda a combatir el
estreñimiento; es diurética; vigorizante para mentes cansadas; fortalece las
uñas y el cabello; mejora la calidad de la leche materna; evitan el
envejecimiento prematuro; y, además de todo ello, es buena para la vista. Yo no
sé si los miembros del CGPJ “tragan” con todo lo que se les ordena e ignoro si
Carlos Lesmes toma zumo de zanahorias al levantarse de la cama por las mañanas.
Tampoco entiendo la razón por la que su antecesor, Carlos Dívar, sigue gozando de coche oficial
(entre otras cosas para ir a Torremolinos) y quince guardaespaldas, o sea, 11 guardias civiles y
4 policías nacionales, que cuestan 385.000 euros anuales a todos los
ciudadanos. Algo debería decir al respecto el ministro del Interior, Jorge
Fernández Díaz, que concedió el pasado febrero la Medalla de Oro al Mérito
Policial a la Virgen del Amor a propuesta de la cofradía de Nuestro Padre Jesús
el Rico y María Santísima del Amor y que, antes de todo ello, en septiembre de
2012, propuso al Gobierno y consiguió nada menos que la Gran
Cruz de la Guardia Civil
a la Virgen
del Pilar. Sólo falta que este ministro le conceda otra medalla prestigiosa a
Teresa de Jesús, ya que según palabras
de ese ministro, la santa de Ávila “está siendo intercesora para España en
tiempos recios”. Sólo faltaría que este piadoso ministro enviara a algún
miembro del Grupo Hepta, fundado por el padre Pilón, para que analizara la
escalofriante ascensión de Pablo Iglesias Turrión, ese nuevo “Mesías
prometido”, en el campo del misterio. Todo llegará, oiga.
lunes, 21 de julio de 2014
Rito de las Exequias
Me entero de que a José Verón
Gormaz le va a poner el Ayuntamiento de Calatayud el nombre a una calle. Me
alegro. Lo normal en este país es que a alguien le pongan su nombre a una calle
cuando éste ya ha hincado el pico, se ha glosado su figura y se le ha hecho un
elogio funeral con más florituras que la fachada del valenciano Palacio del
marqués de Dos Aguas. Otras veces se opta por colocar un azulejo o un rombo en
la casa que vio nacer o morir al insigne ciudadano, con la intención de
que permanezca vivo en su recuerdo, o una estatua en zona ajardinada que
permite dar melancólicos paseos otoñales. A
José Verón, Calatayud le nombró
Hijo Predilecto en 2006 y es alma y vida del Centro de Estudios Bilbilitanos,
académico de San Luis, Premio de las Letras Aragonesas, Medalla de Oro de las
Cortes de Aragón, Premio Nacional de Fotografía…, y así hasta doce
reconocimientos importantes. Verón, en una entrevista que le hizo el pasado
marzo Eva García para El Periódico de Aragón señaló que se consideraba “un
poeta que hace fotografías”. El pasado sábado hacia yo un elogio de Herminio
Ramos (La Tuda,
Zamora, 1925), Cronista Oficial de
Zamora, al que la Ciudad
de doña Urraca le acababa de levantar una merecida estatua en bronce. Herminio
es, además de profesor jubilado y escultor, el gran impulsor de la Feria de la Cerámica que cada año
toma más fuerza en Zamora durante las fiestas de San Pedro. Verón es un
cleptómano de perspectivas con su cámara oscura, un entallador de lo inefable a
la hora de cincelar el folio blanco con su pluma de poeta, un narrador capaz de
transformar en regadío el secarral de Armantes y un excelente observador de las
cosas que acontecen como Cronista Oficial de Calatayud. Lo dicho: me alegra que
el Ayuntamiento de Calatayud le ponga su nombre a una calle y aprovecho para
darle mi más cordial enhorabuena. Estamos hechos de lo que olvidamos y hay que
darse prisa por reconstruir un rompecabezas en el que faltan piezas antes de
que llegue la luz amarilla del invierno. Un abrazo, Pepe.
domingo, 20 de julio de 2014
Sevilla merece mejor suerte
El pasado sábado 5 de julio
escribía sobre la sevillana “La
Venta de los Gatos”, nombrada por Gustavo Adolfo Bécquer en
sus trabajos de los días 28 y 29 de noviembre de 1862 en el periódico madrileño
“El Contemporáneo”. Sólo dos días antes, Pascual González, en “El Correo de
Andalucía”, escribía que estaba en venta: “Allí, en la avenida de Sánchez Pizjuán, chiquitita, insignificante, como
un trompo que baila en una olla de bloques de pisos que la empequeñecen,
pintada con mal gusto y con intensidad porque hasta la placa que la vinculaba,
como único vestigio, con el gran poeta no se puede leer porque taparon la
dedicatoria con el color albero de la fachada”. (…) “Me dijeron – seguía
contando Pascual González- que el Ayuntamiento de Sevilla quiere arreglar este
asunto y brindar a la ciudad con un regalo histórico y romántico”. Pues bien,
de eso nada, el alcalde Juan Ignacio Zoido no está por la labor. Y hoy, José
Gallego Espina, en ese mismo diario, comenta que “Bécquer se queda sin museo.
El Ayuntamiento desiste de convertir en museo “La Venta de los Gatos” cuyos
dueños la venden por 600.000 euros, cantidad que el Consistorio no está
dispuesto a pagar”. La concejala de Cultura, María del Mar Sánchez Estrella, ha dejado claro que “los
dueños tienen la libertad de venderlo. Yo no me planteo comprarlo para el
Ayuntamiento, sobre todo por responsabilidad”, al entender que adquirir nuevos
bienes (en este caso, un local de 300 metros cuadrados)
no es una prioridad para el municipio. Pues nada, ahí seguirá, en el barrio de
Las Golondrinas, cerca del Cementerio de San Fernando, esperando a que llegue
la piqueta. De nada sirve lamentarse. Se derruirá la Venta de los Gatos para
hacer chabolas en vertical pero quedarán en pie, eso sí, las horrorosas setas
de La Encarnación,
muy cerca del lugar donde reposan los restos de Gustavo y de Valeriano. Sí, ya
sé que no fue obra de Zoido, sino de Monteseirín. Da igual. Tanto uno como otro
entienden, por lo visto, que hacer felices a los sevillanos consiste en
inaugurar adefesios a tutiplén. De eso también sabemos mucho los zaragozanos,
que tuvimos que soportar en la década de los 90 todos los adefesios urbanos imaginables por
parte del impresentable González Triviño. Dejaron la Ciudad del Ebro con una deuda
tremenda, en la falsa creencia de que
con la puesta en marcha de tales adefesios nos hacían más felices a los
sufridos contribuyentes. Algo parecido a lo de aquel cernícalo, cuando decía a los amigotes de
taberna: “Hoy he hecho feliz a mi perro, no le he pegado”. Desaparecerá La Venta de los Gatos y no
pasará nada. Ya no quedan en sus proximidades huertas de naranjos ni
jaramagos ni matas de reseda. Zoido debería
recapacitar. Los sevillanos merecen mejor suerte.sábado, 19 de julio de 2014
Herminio Ramos
A Herminio Ramos, cronista
oficial de Zamora, le acaban de levantar una estatua en bronce. Me alegro por
él. A Herminio Ramos le leo en “La Opinión-El Correo de Zamora” donde, por cierto,
desde hace ya tiempo no aparecen las
colaboraciones de Rufo Gamazo Rico,
villalonsero de nación e Hijo Predilecto de Villalonso, en el alfoz de Toro, al que seguía con
interés. La razón de esa ausencia está justificada por su fallecimiento en los
primeros días de junio. Rufo murió con las botas puestas, escribiendo sus
colaboraciones diarias hasta casi el último día de su vida. Pero 91 años eran
muchos años, en proporción casi tantos como los que lleva garboso y bien
cuidado el castillo de su pueblo que fuese de la Orden de Calatrava y más
tarde adquirido por la familia Ulloa, defensora de la causa de Juana la Beltraneja y que más
tarde se alió con los Comuneros. Causas muy nobles ambas pero sin solución de
continuidad. Pues bien, Herminio Ramos, en su última colaboración enviada a la
redacción del diario zamorano, titulada “Desolación”, hace un breve recorrido
por las calles de la ciudad de doña Urraca partiendo de la Plaza Mayor hasta toparse con
el Mirador del Troncoso y atravesar la Puerta del Obispo, que da a una plaza “donde una
señorial encina se consume, triste y silenciosa añorando el monte que la vio
nacer, mientras se muere de nostalgia y tristeza en su cautiverio”. Herminio ha
conseguido hoy que me dé vueltas un molinillo en el estómago. Hay cajones que
es mejor no abrirlos.jueves, 17 de julio de 2014
Mear fuera del tiesto
En septiembre de 2002 José María
Aznar casaba a su hija Ana con Alejandro Agag en el Monasterio de El Escorial. Más tarde se
supo que Francisco Correa (el artífice de la trama Gürtel) pagó 32.452 euros
para el sarao posterior en la finca Los Arcos del Real, destinada a la cría de
caballos, que fueron destinados (según comunicado de Agag al diario El País) a
la iluminación de la fiesta. No podía ser menos. Aquella era una fiesta para
iluminados del PP, los mismos que ahora nos gobiernan sin tener un proyecto
político definido ni un programa político convincente, pero que insisten en
decir a los sufridos españoles que “hemos vivido por encima de nuestras
posibilidades”. Pero el pasado, pasado está y aquella boda excesiva que fue
tratada como una boda de Estado, con la asistencia de los Reyes de España y los
primeros ministros de Reino Unido e Italia, pasó al olvido de todos. Lo que
aquí recuerdo ahora viene a cuento con la próxima boda de la hija de Luis de Guindos el próximo día 26 de julio en
el Palacio Real de la Granja
de San Ildefonso, concretamente en la Real
Colegiata de la Santísima
Trinidad, propiedad de Patrimonio Nacional, donde reposan los
restos de Felipe V y de su esposa Isabel de Farnesio. No acabo de entender que
un ministro, en este caso de Economía, utilice un espacio propiedad del Estado
y mantenido con los impuestos de todos los españoles que lo estamos pasando tan
mal en beneficio propio. Ya puestos, que Patrimonio Nacional le preste a De
Guindos el Rolls Phantom IV con el que
el príncipe Felipe y Letizia Ortiz
recorrieron Madrid el día de su boda. ¡Qué menos! En contraposición, a
cualquier ciudadano del común que desee visitar esa Real Colegiata se le exige
la compra de una entrada de visita al Palacio, como sucede en Aranjuez, en
Riofrío, en Yuste… y hasta en el Valle de los Caídos. Los bienes de titularidad
del Estado, mantenidos con los impuestos de todos, y no me canso de decirlo, no
deben servir de marco para bodas de hijos de ministros, pese a que tales organismos públicos dependan del
Ministerio de la Presidencia. Lo
de Aznar fue un exceso de libro. Lo de Guindos, si la boda de su hija se
celebra en la Real Colegiata,
también.lunes, 14 de julio de 2014
Cuestión de tiempo
“Adiós barquita velera/ galeón de mi querer. /Tu
bandera y mi bandera/ ya no han de volverse a ver”. A Madina se le ha quedado la
cara como de pasmo, viendo a Pedro
Sánchez junto a Susana Díaz y a ese 31%
de la militancia socialista haciendo guiños al tendido y quedando bonitos para
una foto que terminará quedando sepia en algún cajón de Ferraz. Madina era la apuesta de Alfonso Guerra, que
parecía sólo dos días antes un entrenador de garrafina en el sofá colorao del
Congreso, y de los amos del Ibex 35, que le invitaba a cenar a ese capitán de
Moby Dick, ante un posible final de ese
Imperio Romano que se avecina bajo las siglas del PSOE y que más se parece a
aquel petitorio del SOE, es decir, aquellos medicamentos que el médico del
Seguro recetaba tras consultar el vademécum de Wasserman, también de tapas
coloradas, y que es historia viva de nuestra farmacopea de posguerra. Aquí la
suerte está echada. De nada vale consultar el “Pons” por confirmar la
sintomatología del gran perdedor. Hay
otro, Pérez Tapias, que mira el panorama desde el fondo del proscenio como
hacía Jaume Sisa, que utilizaba un periódico entubado a modo de catalejo para
observar detenidamente al público que aplaudía en la sala de butacas. ¡Ay, mi
niña! Todo ocurriá ayer, domingo, san Enrique, en medio de la noche y de una
luna que parecía que nos iba a dar un beso con lengua de grande que estaba la
jodida. Y hoy, lunes, san Camilo de Lelis, Jesús Cacho dispara todos los relés
con su explosivo artículo “Mariano el optimista y una obsesión llamada
Podemos”, donde el palentino viejo zorro cuenta que “tras haber dilapidado -el presidente Mariano Rajoy- en dos años esa
cómoda mayoría absoluta, los resultados del 25 de mayo ponen de nuevo al PP
ante el espejo del fiasco del año 2004, infausta fecha en la que el partido
pasó de otra mayoría absoluta a la oposición sin solución de continuidad”. (…)
“De hecho, la aparición de Podemos con la fuerza de un tornado en el escenario
político español es consecuencia directa de la incapacidad de los partidos
mayoritarios del régimen para dar respuesta a las demandas de una población que
no solo reclama bienestar económico, sino una democracia de calidad decidida a
perseguir la corrupción a sangre y fuego, una sociedad harta de la corrupción
que padecemos. En realidad, Podemos solo puede explicarse como una consecuencia
de la corrupción moral que atenaza al régimen de la Transición”. Lo malo
para esta cuadrilla de incompetentes, pusilánimes y presuntos corruptos está
por venir en las legislativas de 2015. Tiempo le pido al tiempo, que tiempo el
tiempo me dará.
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