miércoles, 24 de febrero de 2010
Todo por la pasta
Neira acepta que Puerta pueda salir de la cárcel. Vamos a ver: de ninguna de las maneras puedo aceptar que un hombre pegue a una mujer. Entendí como un acto de gallardía que Neira saliera en defensa de la señora Santander. He visto una y otra vez el vídeo y, si les digo lo que pienso, no acabo de entender cómo pudo estar Neira al borde de la muerte por el ataque de Puerta. ¿No pudo Neira ser objeto de una negligencia hospitalaria? ¿No pudo Neira llevar solapada otra enfermedad? En cualquier caso, unos y otros, Neira, Puerta y Santander se sentarán en el banquillo, uno como agredido, otro como agresor y la señora Santander como presunta víctima del atropello. Puerta, supongo, recibirá a partir de ahora ofertas millonarias para que cuente en las televisiones vida y milagros; la señora Santander y parte de su familia ya ha salido una y otra vez ante las cámaras; y, también, Neira. Este señor, Neira, aprovecha el programa “El gato al agua”, en Intereconomía, para poner de vuelta y media al Gobierno de España, como también lo hacen Mario Conde, Federico Quevedo, Enrique de Diego, Juan Viladrich y un rabo de tipos de distinto jaez que ponen sobre la mesa cada noche argumentos rancios en torno a una copa de vino que casi nunca acaban; y que, en su conjunto, componen un corifeo al mando de Antonio Jiménez. Neira, además de con Puerta, está enfadado con el mundo. No con el del señor de los tirantes, que lo adoran como si fuera la Biblia, sino con el otro, donde habitamos. En fin, el último que apague la luz.
lunes, 22 de febrero de 2010
Las apuestas de Aguirre
Esperanza Aguirre apuesta por un Gobierno de concentración PSOE-PP para intentar salir del agujero patrio hasta que se convoquen los nuevos comicios. Aguirre sugiere para ese Ejecutivo la entrada en Economía y en Trabajo de Javier Arenas y de Cristóbal Montoro, respectivamente. Qué pasa, ¿que Javier Arenas no lo tiene claro en los comicios de Andalucía? ¡Pero si iba a arrasar! Por otro lado, Montoro, el hombre fuerte de Rodrigo Rato, ¿a quién beneficiaría? A mí lo que me sorprende es que Aguirre no desee colocar a ambos genios de la política en la mesa del Consejo de Ministro para que defiendan las carteras de Educación y de Sanidad. Arenas, en Educación, podría regresar al Plan de 1957; y Montoro, en Sanidad, sería capaz de levantar nuevas leproserías y sanatorios antituberculosos, para sacar a los enfermos a la solana de grandes galerías corridas, tuteladas por monjas de toca con vuelo almidonado. O todo lo contrario, podría facturar a los enfermos a clínicas privadas, cerrando los hospitales públicos y el personal sanitario. El neoliberalismo suele ser contundente cuando se trata de la globalización en el reparto de la pasta. Los pobres que se mueran en casa, donde se han muerto siempre. Para la buena marcha del negocio hay que suprimir las fronteras, pero del capital.
sábado, 20 de febrero de 2010
Con freno y marcha atrás
La prensa de la caverna lleva ya varios días haciendo mofa a cuenta de la ministra Bibiana Aído. La demostrada falta de rigor de ciertos medios a la hora de informar, el despreciable concepto machista contrastado a diario, la carencia de sensibilidad referente a temas serios y la más absoluta ausencia de respeto hacia una ministra del Gobierno de España, no son cosa distinta que rancias fijaciones de nostálgicos de un oscuro pasado que han convertido en su nueva Biblia personal el “blog de Federico” y las peroratas insufribles de Pío Moa. Por otro lado, la preocupación obsesiva de la Conferencia Episcopal por la nueva Ley del Aborto, y las risotadas extemporáneas y los ultrajantes comentarios de ciertos tertulianos de radio, que se las “llevan crudas” por dar palos de ciego respecto al llamado “Mapa de Inervación de excitación sexual en Clítoris y Labios Menores; aplicación en Genitoplastia”, o al texto sobre “Reparaciones europeas contemporáneas. Memoria de la esclavitud: esclavas negro-africanas y españolas abolicionistas (Siglos XVI al XIX)”, ponen de manifiesto de qué grosor es el corcho de sus cerebros. En lo referente al “Mapa de Inervación...”, Ignacio Escolar, en el diario Público, comentaba ayer viernes lo siguiente: “No es un mapamundi del clítoris cartografiado por Ozores y Esteso. Se trata de una investigación médica sobre tejidos que está orientada a la genitoplastia, un tipo de operación quirúrgica que sirve, entre otras cosas, para que las mujeres que han sufrido una ablación del clítoris, un cáncer o una mutilación por un problema con la episiotomía en el parto puedan recuperar algo de sensibilidad genital; algo de felicidad y de autoestima”. La prensa de la caverna , la radio de los curas y un ramillete de fascistas recalcitrantes obsesionados con no sé qué revolución pendiente, todos juntos en unión y defendiendo no sabemos qué bandera, se han propuesto conseguir un caldo de cultivo que penetre en el hipotálamo, capaz de modificar el ADN del sector más pusilánime de la sociedad democrática. Ya de paso, demoler con la piqueta ese barrio de El Cabanyal que se llama España y, aprovechando sus escombros, rellenar la depresión del terreno en otro paraje de Gredos o de la Alpujarra. En un nuevo Cuelgamuros, donde los turistas con la piel acangrajada por el sol y con cámara de fotos en bandolera puedan depositar flores en la tumba de Aznar.
viernes, 19 de febrero de 2010
El dedo tieso
Existe una epístola satírica de Francisco de Quevedo dirigida al poderoso Conde-Duque de Olivares, que comienza: “No he de callar, por más que con el dedo,/ ya tocando la boca, o ya la frente, / silencio avises o amenaces miedo”. Esto viene a cuento con la peineta hecha por José María Aznar a unos estudiantes que le abuchearon ayer en la Universidad de Oviedo. Fue un gesto grosero, más propio de un macarra barriobajero que de un ex presidente del Gobierno de España. Fue la respuesta rápida y ofensiva a unos insultos de educandos carentes de principios. Porque, cuando a alguien se le invita a conferenciar, en este caso una Universidad prestigiosa, una de dos: o se asiste al acto de forma cortés o, sencillamente, no se acude. La mejor forma de desprecio es no hacer aprecio. El dedo, cuando se pone tieso en este país, es como para echarse a temblar. Malo si te apuntan con el dedo; peor si te levantan el dedo en un corte de mangas; despreciable cuando te colocan de funcionario a dedo; suspicaz cuando una ministra, la ministra Aído, le indica a las mujeres cómo deben utilizar el dedo para recorrer una parte de su cuerpo; y no añadamos leña al fuego cuando decimos que los huesos de los dedos se llaman falanges, no sé si de las JONS, que entonces ya hay que tocar madera. El que lo ponga en duda, que se lo pregunte a Garzón.
martes, 16 de febrero de 2010
Un doctorado para Serafina
Primero fue a José Antonio Labordeta. Ahora piden un doctorado honoris causa para Emilio Lacambra, el empresario de Casa Emilio, que se retira de los fogones. La Universidad de Zaragoza, aunque no figure entre las cien universidades más importantes del mundo a criterio de no sé muy bien qué autoridades, es una Institución de reconocida solera y digna de mis mayores consideraciones. Labordeta lo ha conseguido al fin. Emilio Lacambra está en lista de espera. Labordeta tuvo una metamorfosis complicada, como las de los insectos, pasando de la Falange, (donde conoció a su mujer Juana de Grandes, sobrina del general Muñoz Grandes) a Izquierda Unida y, posteriormente, a Chunta Aragonesista, por donde fue diputado en dos legislaturas. En Casa Emilio se reunían a comer camioneros, viajeros del tren, viajantes de comercio, plumillas de “Andalán” y militantes del Partido Socialista Aragonés. Emilio Lacambra, nieto del fundador en 1939 de la famosa casa de comidas, maneja el bacalao al ajo arriero y el ternasco al horno con destreza. Se inauguró el mismo año que otro restorán de reputación situado en la calle Libertad. Me refiero a Casa Pascualillo, donde Guillermo Vela, marinero en tierra, se las pinta solo cuando le solicitas unas cigalas de campo, o sea, unos ajetes a la plancha. A Guillermo Vela también habría que ponerlo en lista de espera para eso de los doctorados. Pero no cerraría página sin solicitar a don Manuel José López Pérez, actual Rector Magnífico, otro doctorado para Serafina, la cerillera de El Tubo que sabe de fríos y calores, siempre apostada en una silla de tijera junto a la puerta de Casa Colás, en la calle de los Mártires, otro restorán, éste fundado en l927 y regentado por Angel Colás, ya en su tercera generación. De Serafina no conozco su apellido ni falta que me hace. Serafina observa cuanto transcurre y lleva en su cabeza las fisonomías de los tipos que se arrimaban por El Plata en sesiones de tarde y noche, antes de que El Plata fuese remodelado al gusto del cineasta Bigas Luna. Serafina ofrece genuino tabaco rubio americano, ahora que está tan denostado eso de echar humo. Y la cajetilla la entrega en mano, con desenvoltura de expendedora de postín, como si se tratara de largar una entrada en buena fila para el Cine Palafox, donde proyectaran “Tomates verdes fritos” en sesión contínua. Serafina, la cerillera de El Tubo, merece un doctorado honoris causa por haber soportado durante tantos años, ya he perdido la cuenta, las rachas de cierzo desguarnecida. Sin quejarse siquiera.
domingo, 14 de febrero de 2010
Aladino Díaz Ferrán
Ahora asoma Díaz Ferrán por la SER y apunta que “ni siquiera una reforma laboral servirá para crear puestos de trabajo”. El nigromante presidente de la CEOE propone, más o menos, que el ICO conceda préstamos a las pymes, a través de las consejerías de las comunidades autónomas, a interés cero. O sea, lo que Díaz Ferrán anhela es que, por un lado, a los trabajadores se les pueda echar a la puta calle sin un ochavo y que el patrono pueda recibir el maná de los créditos estatales por mor de la afición, es decir, por todo el morro. Pero, además, propone la rebaja de cinco puntos en las cotizaciones sociales para las empresas. Y precisamente lo plantea ahora, cuando el Ministerio de Economía se ve obligado a echar mano del fondo para imprevistos, que exige la Ley de Estabilidad Presupuestaria, para cuadrar su plan de austeridad. Lo que Díaz Ferrán ambiciona, supongo, es que se las pongan como a Fernando VII. No me extraña, visto lo visto, que la Patronal quiera conservar a toda costa como jefe de sus filas a este “genio” de la lámpara de Aladino. Menos mal que ya ha dejado claro este prócer patrio que los empresarios nunca han pretendido el despido libre, sino acuerdos de "entrada y salida del mercado de trabajo". No se llama leche, sino caldo de teta. Díaz Ferrán prefiere –y así lo señala-- que se eliminen los contratos temporales, “por ser dañinos” para empresarios y trabajadores. En fin, ignoro si Díaz Ferrán estará presente en el Museo de Cera de Madrid, junto a José María Cuevas, Emilio Botín, Juan Abelló, o el conde de Romanones, que tampoco sé si habitan en ese barracón de feria. Pero, de ser así, confío en que pronto lo veamos salir en patinete hacia el mismo pudridero en el que ahora se encuentra Jaime Marichalar, esa “sota degradada” en palabras de David Gistau. A la estatua de Marichalar se la llevaron al centro de reciclaje de residuos sólidos, o al almacén de maniquíes del Corte Inglés para ponerle un macferlán, aprovechando la época de rebajas, y exponerlo en la sección de caballeros; a Díaz Ferran, en el supuesto de que tuviese estatua de cera, habría que facturarle a gastos pagados hasta la Plaza Mayor de Madrid y ubicarlo más galán que Mingo, no en el pedestal que ocupa la estatua ecuestre de Felipe III, sino en la parte superior centrada de la Casa de la Panadería, donde se encuentra labrado en piedra un blasón con las armas de Carlos II. Díaz Ferrán nos quita el pan, pero de momento nos deja el circo.
viernes, 12 de febrero de 2010
El Rey sale a escena
El Rey reina, pero no gobierna. Me parece plausible que en su condición de Jefe del Estado sienta cierta preocupación por la existencia en nuestro país de más de cuatro millones de trabajadores en paro, de la misma manera que entiendo su zozobra por nuestro endeudamiento económico, y su inquietud por la falta de entendimiento para llegar a los acuerdos necesarios entre Gobierno y Oposición, y sobre la necesidad de reformar las pensiones de jubilación mediante un nuevo Pacto de Toledo. Hasta aquí, nada que objetar. Pero, de eso, a hacer nuestras las estimaciones del diario ABC respecto a la figura del Monarca, hay un trecho. Según el diario ABC, de fecha hoy, Juan Carlos de Borbón es la máquina principal de nuestro devenir cotidiano. Así, A.Lecuna, bajo la entradilla “El Rey es el motor del pacto contra la crisis”, comenta lo siguiente: “Si hace tres décadas el Rey fue el «motor del cambio» hacia la democracia; en estos momentos, Don Juan Carlos está siendo el «motor del pacto» para sacar a España de la crisis económica. Y es que el Monarca ha intensificado en las últimas horas «sus contactos con los representantes del mundo económico, financiero, empresarial y laboral dadas las graves consecuencias de la crisis económica en nuestro país, especialmente en términos de destrucción de empleo», según informó esta mañana el Palacio de La Zarzuela”.
Por ahí no paso. El Palacio de la Zarzuela podrá lanzar a los medios los mensajes que considere oportunos. Es parte del mercadeo institucional. Es cierto que, en el día de hoy, el Rey ha recibido a los representantes de UGT y de Comisiones Obreras, y que ayer se entrevistó con Elena Salgado y con Miguel Blesa. Sin embargo, aún respetando la turbación del Jefe del Estado por la preocupante situación de España, debo aclarar lo siguiente: 1) Hace tres décadas, pese a lo señalado por Lecuna, no fue el Rey el “motor del cambio”en España, sino que el motor, la caja de cambios, el cigüeñal y hasta la tapa del delco, fue obra de una inmensa mayoría de españoles harta de los horrores de una dictadura que querían dejar atrás, aunando fuerzas y mediante consenso. Como apunte, el Rey se benefició de una Constitución que “metía de rondón” el tema de la Monarquía, donde se ratificaba que España era un Reino. Juan Carlos de Borbón sabe que, hasta entonces, los derechos dinásticos los ostentaba su padre, Juan de Borbón, y que el actual Rey había sido puesto “a dedo” por Francisco Franco para dejarlo todo “atado y bien atado”. O sea, para que existiese un continuismo fundado en los Principios Fundamentales del Movimiento y que, Juan Carlos I, siendo Príncipe de España, juró defender. La Constitución, digo, ratificó algo frágil, sólo hilvanado con alfileres; y, 2) Juan Carlos de Borbón, pese a lo que afirma el diario ABC, no está siendo ahora el “motor del pacto contra la crisis”. Ni mucho menos. No puedo aceptar que el Rey actúe ahora por incapacidad de Rodríguez Zapatero. Lo que sucede, a mi entender, es algo distinto. Los españoles están empezando a sentirse “incómodos” ante la ineficacia para que Gobierno, Patronal y Empresarios se sienten a una mesa de negociación; ven peligrar sus puestos de trabajo, el pago de sus hipotecas, sus jubilaciones, y todo aquello que hasta hace poco tiempo formaba parte del llamado “Estado de bienestar”.
El Gobierno, ahora, se siente incapaz de resolver de forma satisfactoria el problema creado en España con el control de la inmigración, otrora necesaria paras crear riqueza; la Patronal está en manos de la persona menos adecuada para representarla; la Banca, asistida en buena medida por el Gobierno para superar baches derivados de su patológica avaricia, continúa sin prestar ayuda a pequeños empresarios, a pesar de sus descomunales beneficios; la deuda pública contraída por el Estado está alcanzando cotas de libro; España y Grecia son a día de hoy los únicos países de la Eurozona en recesión; las cárceles rebosan y la Justicia se encuentra encerrada en un callejón sin salida; los miembros del Tribunal Constitucional están divididos en dos bandos irreconciliables; las Comunidades Autónomas, gobernadas por vergonzosos reyezuelos, gastan sin orden; el Tribunal de Cuentas está rebasado; los problemas derivados de la amenaza de secesión del País Vasco y de Cataluña continúan presentes; y, finalmente, los Cuerpos de la Guardia Civil y de la Policía Nacional se consideran mal pagados y, a mi entender, se percibe su malestar ante lo que parece un claro agravio comparativo con respecto a las policías locales gobernadas por los ayuntamientos y Comunidades Autónomas. Ante este negro panorama, parece normal que los consejeros de la Casa Real hayan hecho saber al Monarca la necesidad de que éste “salga a escena” hoy mejor que mañana, para que, tanto el pueblo llano, ese que sufre las consecuencias directas de una nefasta administración, como la Prensa, perciban de alguna manera la preocupación del Rey ante el siniestro panorama español, que no lleva visos de mejorar. La Monarquía es una flor a la que hay que regar todos los días para que no se marchite. El Rey es inteligente y sabe cómo llevar al toro con el capote bajo al medio de la plaza. Cuando el torero se sale del cuadro, aparece el fantasma de Granero. De la misma manera, cuando el pueblo se pone las pilas, aparece la figura de Alfonso XIII, su augusto abuelo, acomodado en un Dusemberg J y camino de Cartagena.
Por ahí no paso. El Palacio de la Zarzuela podrá lanzar a los medios los mensajes que considere oportunos. Es parte del mercadeo institucional. Es cierto que, en el día de hoy, el Rey ha recibido a los representantes de UGT y de Comisiones Obreras, y que ayer se entrevistó con Elena Salgado y con Miguel Blesa. Sin embargo, aún respetando la turbación del Jefe del Estado por la preocupante situación de España, debo aclarar lo siguiente: 1) Hace tres décadas, pese a lo señalado por Lecuna, no fue el Rey el “motor del cambio”en España, sino que el motor, la caja de cambios, el cigüeñal y hasta la tapa del delco, fue obra de una inmensa mayoría de españoles harta de los horrores de una dictadura que querían dejar atrás, aunando fuerzas y mediante consenso. Como apunte, el Rey se benefició de una Constitución que “metía de rondón” el tema de la Monarquía, donde se ratificaba que España era un Reino. Juan Carlos de Borbón sabe que, hasta entonces, los derechos dinásticos los ostentaba su padre, Juan de Borbón, y que el actual Rey había sido puesto “a dedo” por Francisco Franco para dejarlo todo “atado y bien atado”. O sea, para que existiese un continuismo fundado en los Principios Fundamentales del Movimiento y que, Juan Carlos I, siendo Príncipe de España, juró defender. La Constitución, digo, ratificó algo frágil, sólo hilvanado con alfileres; y, 2) Juan Carlos de Borbón, pese a lo que afirma el diario ABC, no está siendo ahora el “motor del pacto contra la crisis”. Ni mucho menos. No puedo aceptar que el Rey actúe ahora por incapacidad de Rodríguez Zapatero. Lo que sucede, a mi entender, es algo distinto. Los españoles están empezando a sentirse “incómodos” ante la ineficacia para que Gobierno, Patronal y Empresarios se sienten a una mesa de negociación; ven peligrar sus puestos de trabajo, el pago de sus hipotecas, sus jubilaciones, y todo aquello que hasta hace poco tiempo formaba parte del llamado “Estado de bienestar”.
El Gobierno, ahora, se siente incapaz de resolver de forma satisfactoria el problema creado en España con el control de la inmigración, otrora necesaria paras crear riqueza; la Patronal está en manos de la persona menos adecuada para representarla; la Banca, asistida en buena medida por el Gobierno para superar baches derivados de su patológica avaricia, continúa sin prestar ayuda a pequeños empresarios, a pesar de sus descomunales beneficios; la deuda pública contraída por el Estado está alcanzando cotas de libro; España y Grecia son a día de hoy los únicos países de la Eurozona en recesión; las cárceles rebosan y la Justicia se encuentra encerrada en un callejón sin salida; los miembros del Tribunal Constitucional están divididos en dos bandos irreconciliables; las Comunidades Autónomas, gobernadas por vergonzosos reyezuelos, gastan sin orden; el Tribunal de Cuentas está rebasado; los problemas derivados de la amenaza de secesión del País Vasco y de Cataluña continúan presentes; y, finalmente, los Cuerpos de la Guardia Civil y de la Policía Nacional se consideran mal pagados y, a mi entender, se percibe su malestar ante lo que parece un claro agravio comparativo con respecto a las policías locales gobernadas por los ayuntamientos y Comunidades Autónomas. Ante este negro panorama, parece normal que los consejeros de la Casa Real hayan hecho saber al Monarca la necesidad de que éste “salga a escena” hoy mejor que mañana, para que, tanto el pueblo llano, ese que sufre las consecuencias directas de una nefasta administración, como la Prensa, perciban de alguna manera la preocupación del Rey ante el siniestro panorama español, que no lleva visos de mejorar. La Monarquía es una flor a la que hay que regar todos los días para que no se marchite. El Rey es inteligente y sabe cómo llevar al toro con el capote bajo al medio de la plaza. Cuando el torero se sale del cuadro, aparece el fantasma de Granero. De la misma manera, cuando el pueblo se pone las pilas, aparece la figura de Alfonso XIII, su augusto abuelo, acomodado en un Dusemberg J y camino de Cartagena.
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