Vivo en una zona de Zaragoza en continuo sobresalto.
Cuando no suena un convoy de bomberos lo hace un coche de la policía local, o
una ambulancia moviendo tabas. Para colmo, estos días son fiestas en mi barrio
en honor de un santo equivocado, en una carpa suena la música de grupos infames
hasta pasadas las dos de la madrugada y en ciertos puntos de las aceras es
difícil poder circular por las terrazas de bares y clientes que permaneces de
pie con botellín en mano dando gritos como energúmenos. Digo que se trata e un
santo equivocado por celebrarse fiestas en honor de san Gregorio Magno en vez de san
Gregorio de Ostia, cuya fiesta se celebra en 9 de mayo, mientras que la
festividad de san Gregorio Magno es el 3 de septiembre y la de san Gregorio de Nisa (amigo de san Gregorio Nacianceno) el 2 de enero,
compartiendo memoria con san Basilio
Magno, su hermano. Pero resulta que san Gregorio Nacianceno (natural de
Capadocia) y san Gregorio de Ostia son el mismo santo. Vamos, un lío. Pero voy
a ser más preciso: durante cientos de años, desde el siglo V hasta el Concilio Vaticano
II la festividad litúrgica de san Gregorio Nacianceno fue el 9 de mayo, como
decía, motivo por el que todos los pueblos naciancenos, tanto los
castellano-manchegos, como de otras regiones españolas, siguen celebrando su
fiesta ese día o el fin de semana más próximo al mismo. Uno de los registros más antiguos donde figura san Gregorio
Nacianceno como protector ante las plagas se encuentra en el año 885 cuando el papa Esteban
buscó la intercesión del santo y la bendición del agua rociada sobre sembrados
y viñas con motivo de la plaga de langosta que invadió las Galias en esa época.
En el año 1965, se estableció el 2 de enero como nueva fecha litúrgica de san Gregorio Nacianceno, que entró a
profesar en la Orden Benedictina. Juan
XVIII lo ordenó obispo de Ostia y cardenal en 1004, encargándole la
Biblioteca apostólica. La hagiografía del santo cuenta que entretanto ocurrió
que en España, junto al río Ebro, una enorme plaga de langostas devastaba todas
las cosechas, sin que de nada sirvieran las plegarias. Más tarde se desplazó
Gregorio a Calahorra cuando otra nube densa de langostas cubría los campos.
De ahí marchó a Logroño. Por entonces Domingo
(más tarde llamado “de la Calzada”), ermitaño de Villoria y nacido en
Cantabria, llevaba vida solitaria en la comarca de La Bureba con sus
discípulos, donde ocurrió un suceso. Llegada
la hora de la cena, fatigados sus discípulos por el trabajo y sin alimento, se
vieron obligados a pedir comida a los vecinos, pero nadie se la dio, por lo que
decidieron entrar en el huerto de un militar y tomaron lo necesario para comer.
Al saberlo el dueño, envió a su criado para que les quitara lo que habían
tomado sin permiso y los expulsara. Pero
por razones desconocidas, al militar comenzó
a hinchársele todo el cuerpo. Llamó a los que se habían apropiado de lo ajeno,
les pidió perdón, mandó devolverles los frutos y, curiosamente, el militar recuperó la salud. Ante aquel prodigio, los habitantes comenzaron a ser más generosos
con sus limosnas. Después, Gregorio y
sus discípulos fueron a un pueblo llamado
Fajal (más tarde Santo Domingo de la Calzada) donde Domingo, discípulo de
Gregorio, decidió construir una iglesia, pero la diseñó estrecha. Gregorio le recomendó que la hiciera mayor,
vaticinando que allí sería enterrado. Cinco años más tarde enfermó Domingo,
muriendo en Logroño el 9 de mayo de 1044
(el mismo día y año que Gregorio) siendo
papa Benedicto IX. La
tradición de que cada pueblo en España tenga un santo patrón o patrona proviene de una mezcla de raíces religiosas, historia de la Reconquista y la necesidad de protección local por el impacto de las
plagas y de las epidemias, consolidándose especialmente durante los siglos XVI y XVII. A día de hoy
existen en España 148 fiestas declaradas “de
interés turístico nacional”, de las
que 92 son de tinte católico. Nunca entendí la necesidad que tienen católicos de dirigirse al Supremo Hacedor con la mediación de intermediarios ejerciendo de procuradores intrusos. Si alguien lo entiende, que me lo explique.
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