domingo, 12 de julio de 2026

Supersticiones

El libro Conjuros, de Pedro Ximénez, regresa a Villegas (provincia de Burgos, España) tras una intervención especializada en el Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura y Turismo de Castilla y León, donde se hicieron los trabajos necesarios para recuperar y salvaguardar el contenido documental e histórico de este ejemplar del siglo XVIII. Se trata de un libro de conjuros contra tempestades de truenos, granizo, rayos y langostas. El texto fue elaborado en formato in-octavo (14.5 x 10 cm), impreso en latín sobre papel verjurado (de alta calidad con marcas traslúcidas) y encuadernado con un fragmento de pergamino procedente de una hoja de cantoral.

 

Me entero de que ha muerto Ceferino Fernández, al que todos  conocían como Ferino, el último campanero que tocó el “tente nube” (o tentenublo) en Villavante. Tenía 77 años. Dicen que  tañía con mucha destreza, siempre de espaldas a la campana de la iglesia. Dominaba todos los toques, también el de “niño muerto”.  Sus restos mortales se encuentran depositados en el tanatorio de Veguellina de Órbigo y hoy, domingo, recibirán sepultura en Celadilla del Páramo, perteneciente al ayuntamiento de Villadangos del Páramo, punto destacado en el Camino de Santiago francés. Ese pueblo de 1268 habitantes  fue escenario de un enfrentamiento armado entre gallegos partidarios de Urraca y aragoneses partidarios de su exmarido Alfonso I El Batallador, que se disputaban la posesión del príncipe Alfonso, hijo de Urraca y futuro Alfonso VII. La contienda tuvo lugar en el actual barrio de la Estación, en septiembre de 1111, en el lugar conocido como La Matanza". El monte de Villadangos fue escenario de muchos fusilamientos entre septiembre y noviembre de 1936. Se estima en unos 85 el número de republicanos asesinados, la mayor parte de ellos procedente del campo de concentración franquista de ‘San Marcos’, hoy Parador Nacional de León, de los que al menos 71 terminaron arrojados a una fosa común del cementerio de ese pueblo y otros 13  fueron enterrados en una fosa común en Fojedo del Páramo, también pedanía de Villadangos. Pues, como decía, Ceferino, Ferino para los amigos, fue un personaje pintoresco al que se recordará siempre. El toque de ‘tente nube’ consiste en un  repique de campanas para disipar tormentas, ahuyentar el granizo y proteger las cosechas. Era un conjuro popular para asustar a "Reñubero", espíritu maligno y siempre enfadado. En Babia y Laciana lo describen como “un ser pequeño” y en Rosales dicen que “entre las figuras estrepitosas que forman las nubes, aparecen algunas con forma humana”. Todo ello forma parte de la superstición popular,  que siempre teme aquello que desconoce. Y el “tente nube” también se pudo escuchar en aldeas de las dos Castillas, Aragón y Navarra entre mayo y septiembre, hasta bien entrados los años 70 del pasado siglo. En algunos lugares, el párroco, revestido de alba y capa pluvial, acompañado del sacristán, salía al pórtico de la iglesia con la cruz procesional y en el libro de conjuros leía unas plegarias pidiendo que el pedrisco no estropeara las cosechas. Los gorigoris y rociadas de hisopo  terminaban casi siempre en mitad de la función, cuando un tremendo trueno y el consiguiente aparato eléctrico cortaba el aliento a los presentes y éstos decidían poner pies en Polvorosa atenazados por un miedo insuperable. Ya saben aquello de ‘fíate de la Virgen, y no corras…”, donde se combina irreverencia con pragmatismo a partes iguales. La más popular y extendida explicación de esa expresión se sitúa durante la Primera Guerra Carlista, cuando Carlos María Isidro de Borbón, aspirante al trono de España, nombró a la Virgen de los Dolores  generalísima de sus ejércitos en un acto de fervor religioso. Sin embargo, poco después de ese nombramiento, los carlistas tuvieron que huir en la batalla de Mendigorría ante la supremacía táctica las tropas liberales. Por cierto, según informó en su día Diario de Burgos, el 'Libro de los Conjuros', de Pedro Ximénez, forma parte los bienes muebles del ‘Conjuradero’ de la localidad de Villegas. Era utilizado, como ya dije antes, por los sacerdotes para proteger los campos de cultivo frente a las amenazas de las tormentas, granizadas o las plagas de langosta. Se trata de un libro impreso en latín sobre papel verjurado y encuadernado con un fragmento de pergamino procedente de una hoja de cantoral. La portada tipográfica del libro, en lengua castellana, consta además del título y apellido del autor, la temática del contenido 'contra todas tempestades De Truenos, Granizos, Rayos, y contra las Langostas.…' y como dato curioso indica donde se podía adquirir el impreso. "Se hallará en Burgos en la Librería de Felipe Zuazo, Plazuela del Arzobispo". Sin embargo, a diferencia de otros ejemplares conocidos, no consta reseña del impresor o editor, bien con escudo o marca tipográfica presentes en otras ediciones que aportan la información del origen del impreso así como el año exacto de producción. El estado de conservación que presentaba indicaba su uso, que muchas manos lo habían tocado dejando sus huellas dactilares en las hojas y para leerlo, en ocasiones, debieron ayudarse de velas, cuyas pequeñas gotas derramadas sobre el papel, aún permanecían en estado sólido y oxidado. El 3 de agosto  de 2021, el entonces director general de Patrimonio Cultural, Gumersindo Bueno, se desplazó hasta Villegas para hacer entrega a su alcalde, José Antonio Ramos Corrajo (del PP) de un ejemplar en estuche del 'Libro de los Conjuros' del siglo XVIII, cuya restauración se llevó a cabo por el Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León.

 

No hay comentarios: