sábado, 15 de agosto de 2026

Faúndez no es Mr. Marshall

Bienvenido Mr. Marshall | Bienvenido Mr. Capra | Crítica de FilaSiete

 

Hay quien confunde el tocino con la velocidad y el culo con las témporas. Ya sabemos que las diputaciones provinciales ejercen de“ayuntamientos de los ayuntamientos”, pero el alcalde de un pueblo, el que sea, debe de la misma manera entender que las diputaciones provinciales no están para hacer de "pagafantas" y correr con los gastos caprichosos de las comisiones de festejos de esos municipios. Tampoco, de las alcaldadas derrochonas de descerebrados. A  propósito de que en los meses de verano son fiestas populares en casi todos los pueblos de España, el presidente de la Diputación de Zamora, Javier Faúndez, del PP, ha tenido que salir al paso ante una moción presentada por la portavoz del PSOE, Sandra Veleda Franganillo, portavoz grupo municipal socialista en el Ayuntamiento de Benavente, que pretendía la creación de una línea de ayudas destinada a los festejos taurinos tradicionales en ese municipio.  El dirigente alistano que gobierna la Diputación Provincial y la Alcaldía de Trabazos rechazó esa propuesta y defendió que la Diputación Provincial ya presta apoyo a la Tauromaquia. La representante socialista entendía  que “la organización de este tipo de eventos supone cada año un mayor esfuerzo económico para los ayuntamientos, especialmente para los de menor población (que no es el caso de Benavente) que deben hacer frente al incremento de los costes derivados de la organización, la seguridad, la contratación de profesionales, los seguros obligatorios y el cumplimiento de la normativa vigente. Mantenía que esas dificultades podían poner en riesgo la continuidad de celebraciones con años de tradición en distintos municipios de la provincia de Zamora. Lo que en realidad pretendía esa concejala era que se aplicase un reparto equitativo de los costes de esas fiestas taurinas entre el Ayuntamiento y la Diputación en una proporción que desconozco. Facúndez,  calificó la propuesta de Sandra Veleda de“ocurrencia”, al más genuino 'estilo Rajoy'. Según Faúndez,  la Diputación debería hacerse cargo también de las charangas, las comidas populares, los hinchables, los fuegos artificiales y hasta de las paellas, “porque ha subido el precio del pollo y el arroz”. La propuesta socialista no salió adelante, con  siete votos a favor y dieciocho abstenciones. Faúndez, muy pragmático, invitó al grupo socialista municipal a que enviase sus propuestas al Gobierno Central, para que redujesen el IVA de los servicios complementarios de los festejos taurinos, ganaderos y seguros, que están al 21%, recordándole también a Veleda que en los últimos PGE del Gobierno destinaron solamente 65.000 euros a la Tauromaquia. Conviene recordar que los socios del Gobierno decidieron en su día apretar el acelerador en su ofensiva contra el mundo taurino. Sumar, coalición a la que pertenece el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, añadió a sus habituales reivindicaciones una ofensiva parlamentaria con el fin de asfixiar económicamente a ese sector. En contrapartida, los gobiernos regionales gobernados por PP y Vox (Madrid, Extremadura, Aragón, Castilla y León, Valencia, Baleares y Andalucía) decidieron aumentar la ayuda a la Tauromaquia y a la difusión de las corridas de toros con un coste de dinero público desproporcionado pese a una audiencia menguante. Se estima que las subvenciones públicas a la Tauromaquia en España sobrepasan los 500 millones de euros al año, si se suman las ayudas europeas y nacionales. La Comunidad de Madrid, bajo la presidencia de Isabel Díaz Ayuso (la única Comunidad que no depende de Vox por ahora) se posiciona como una de las regiones que más dinero público destina a la fiesta de los toros, sobre todo por la isidrada. Telemadrid,  es un claro ejemplo de esa importante inversión. En resumidas cuentas: la Tauromaquia cada día interesa menos. El balompié lo acapara todo Es, como digo, una cruel antigualla que desprestigia a nuestro país y que se sostiene sólo gracias al dinero público, un dinero que según mantuvo la ministra de Cultura en 2004,  Carmen Calvo, “no es de nadie”. Esa frase me recuerda el testamento del médico y escritor francés François Rabelais: "No tengo nada, debo mucho, el resto lo dejo a los pobres".¡Qué país, señá Remedios, qué país...!

 

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