
Hoy leo el artículo
de Pérez-Maura en El Debate “Contra la memoria histórica: Concha Espina” donde explica que la
familia de esa autora cántabra ha querido sacar a la luz una reedición de“Diario de una prisionera” (Ediciones
98, Madrid diciembre 2025) publicado en
1938. Como recuerda Pérez-Maura, una
tragedia recorre las páginas del libro: “Es la del buque prisión ‘Alfonso Pérez’, fondeado en el puerto
de Santander con ciudadanos no afectos a la República. En diciembre de 1936
fueron asesinados a tiros en las bodegas del barco 167 prisioneros. No hubo
familia en Santander que no tuviera un asesinado entre los suyos. Sobre esta
tragedia solo puedo recomendar la obra magistral ‘A bordo del Alfonso Pérez’
de Ramón Bustamante Quijano”. Pero
hubo antecedentes. Los ataques aéreos empezaron a formar parte de la vida
cotidiana de la provincia de Santander en el otoño-invierno de 1936. Los
aparatos alemanes e italianos de la aviación sublevada llegaron a bombardear hasta
en 34 ocasiones Santander y el ataque del domingo 27 de diciembre de 1936
ocasionó 74 muertos en el Barrio Obrero, todos civiles, entre ellos numerosas
mujeres y niños. Ello fue motivo de una dolorosa contrapartida. El asalto al “Alfonso Pérez” se llevó a cabo en dos
secuencias: la primera, promovida de una manera exaltada por unos 30 milicianos
que irrumpieron en la cubierta y desarmaron a sus vigilantes; la segunda se
produjo avanzada la tarde, fue más sistemática y estuvo liderada por Teodoro Quijano Arbizu, director general
de Justicia, y el comisario de Policía, Manuel
Neila. El comisario general de
Guerra de la provincia, Bruno Alonso,
horrorizado por las noticias y ante la ausencia de Juan Ruiz Olazarán, que aquel día se encontraba en Gijón con los
responsables del Ejército del Norte, pronunció por la noche una alocución en
los micrófonos de Radio Santander
solicitando el cese de la venganza por el ataque aéreo. Ya he contado alguna
ocasión que en aquellas bodegas se encontraba mi abuelo materno y uno de sus
hermanos. Por razones que desconozco, o que no me han explicado bien, ambos
hermanos pudieron salvar la vida poco antes de la matanza. El 22 de enero de
1932, procedente de Bilbao, el “Alfonso
Pérez” atraca en el Pozo de los Mártires en Santander para una larga
estancia y en octubre de 1934 comenzó su primera etapa como barco-prisión. La
huelga general en Cantabria y la Revolución de Asturias hicieron que fuera
necesario habilitarlo para ello, dado el alto número de personas detenidas. El
28 de julio de 1936, a raíz de la sublevación militar que daría lugar a la
Guerra Civil, las autoridades santanderinas requisaron el barco volviéndolo a
habilitar como barco-prisión con el nombre de “Alfonso Pérez Prisión”. El barco permaneció durante un
tiempo con una guardia de milicianos socialistas, que fueron después relevados
por milicianos anarquistas de la FAI y en octubre de 1936 fue trasladado con
sus prisioneros al muelle de Maliaño. El 25 de febrero de 1937 el “Alfonso
Pérez” partió de Santander, después de cambiar de nombre por el de “Cantabria”.
En Castro Urdiales cargó mineral. En 1938
el buque fue fletado por la compañía británica 'Mid-Atlantic Shipping
Company', con sede en Londres. El “Cantabria” no se dedicaba al
comercio español en el momento de su hundimiento, y se encontraba en ruta entre
el Támesis e Immingham con destino a Leningrado
al mando del capitán Manuel Argüelles.
A bordo se encontraban 45 personas que componían la tripulación y los
pasajeros, de los cuales cinco eran niños y tres mujeres. Entre los pasajeros
se encontraban la esposa del capitán, Trinidad, y sus hijos Ramón y Begoña. Por
otro lado, el “Nadir” era un crucero auxiliar de 1.132 toneladas
perteneciente a la Armada sublevada, armado con un cañón principal de 120 mm,
dos secundarios de 105 mm y otros dos cañones antiaéreos de 47 mm. Se trataba
del antiguo “Ciudad de Valencia”, antiguo crucero auxiliar que había
estado muy activo durante el bloqueo de Vizcaya de 1937. Los franquistas lo
habían renombrado como “Nadir” para confundir a la Armada republicana de
buques incursores en la zona. Sus objetivos eran los cargueros republicanos que
operaban desde los puertos del Norte de Europa.
El buque había sido botado en octubre de 1930 en los astilleros 'Unión Naval de Levante' como “Infante Don Gonzalo”,
propiedad de la 'Compañía
Transmediterránea' y requisado por los sublevados el 30 de octubre de 1936. Hacia
las 11.30 de la mañana del 2 de noviembre de 1938, el capitán del “Cantabria”
estaba preocupado al notar que su carguero estaba siendo seguido por un barco
más pequeño. Era el “Nadir” que abrió fuego contra el “Cantabria” en esa tarde. Uno de los cañonazos destruyó el puente. El “Nadir”
rodeó al “Cantabria” disparando sus cañones sin parar y rociando la
cubierta con fuego de metralla. Otro cañonazo destruyó la maquinaria del “Cantabria”,
dejándole a la deriva. Poco después, el “Cantabria”
se hundió completamente. Solo un tripulante, Juan Gil, se hundió junto con el barco. Por cierto, Juan Cañada me sorprendió en Diario
de Teruel el pasado 20 de enero con su artículo “El regalo de Reyes”, donde su autor se alegraba de haber leído el
libro de Bustamante que le habían
regalado por la Epifanía de la última edición. Lo que describe en su trabajo son tópicos y pequeñas
generalidades en las que no añade nada. Pero sí me choca la foto que aporta el
diario turolense que dirige desde 2024 José Ramón Vicente Cansino, que no se corresponde con el “Alfonso
Pérez” sino con otro barco más moderno de pasajeros al que le han añadido
de modo artificial un burdo letrero con el nombre del auténtico barco mercante
hundido en 1938. Quiero pensar que esas cosas solo se le pueden ocurrir a un sansirolé
que no sabe por dónde le sopla el aire. Eso no es un lapsus sino falta de conocimientos a la hora de redactar. Podría plasmarlo en mi modesto chat por producir una sonora carcajada, pero no me
viene en gana hacerlo. El que quiera verlo plasmado en papel, que consulte las hemerotecas. Y si el redactor que tuvo ese 'antojo' es necio por naturaleza, que se informe debidamente o que se dedique a otra cosa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario