domingo, 9 de agosto de 2026

Si no saben, que se informen

 Cita con la historia y otras narraciones: La historia del barco-prisión  Alfonso Pérez

 

Hoy leo el artículo de Pérez-Maura en El Debate “Contra la memoria histórica: Concha Espina” donde explica que la familia de esa autora cántabra ha querido sacar a la luz una reedición de“Diario de una prisionera” (Ediciones 98, Madrid diciembre 2025) publicado en 1938.  Como recuerda Pérez-Maura, una tragedia recorre las páginas del libro: “Es la del buque prisión ‘Alfonso Pérez’, fondeado en el puerto de Santander con ciudadanos no afectos a la República. En diciembre de 1936 fueron asesinados a tiros en las bodegas del barco 167 prisioneros. No hubo familia en Santander que no tuviera un asesinado entre los suyos. Sobre esta tragedia solo puedo recomendar la obra magistral ‘A bordo del Alfonso Pérez’ de Ramón Bustamante Quijano”. Pero hubo antecedentes. Los ataques aéreos empezaron a formar parte de la vida cotidiana de la provincia de Santander en el otoño-invierno de 1936. Los aparatos alemanes e italianos de la aviación sublevada llegaron a bombardear hasta en 34 ocasiones Santander y el ataque del domingo 27 de diciembre de 1936 ocasionó 74 muertos en el Barrio Obrero, todos civiles, entre ellos numerosas mujeres y niños. Ello fue motivo de una dolorosa contrapartida. El asalto al “Alfonso Pérez” se llevó a cabo en dos secuencias: la primera, promovida de una manera exaltada por unos 30 milicianos que irrumpieron en la cubierta y desarmaron a sus vigilantes; la segunda se produjo avanzada la tarde, fue más sistemática y estuvo liderada por Teodoro Quijano Arbizu, director general de Justicia, y el comisario de Policía, Manuel Neila.  El comisario general de Guerra de la provincia, Bruno Alonso, horrorizado por las noticias y ante la ausencia de Juan Ruiz Olazarán, que aquel día se encontraba en Gijón con los responsables del Ejército del Norte, pronunció por la noche una alocución en los micrófonos de Radio Santander solicitando el cese de la venganza por el ataque aéreo. Ya he contado alguna ocasión que en aquellas bodegas se encontraba mi abuelo materno y uno de sus hermanos. Por razones que desconozco, o que no me han explicado bien, ambos hermanos pudieron salvar la vida poco antes de la matanza. El 22 de enero de 1932, procedente de Bilbao, el “Alfonso Pérez” atraca en el Pozo de los Mártires en Santander para una larga estancia y en octubre de 1934 comenzó su primera etapa como barco-prisión. La huelga general en Cantabria y la Revolución de Asturias hicieron que fuera necesario habilitarlo para ello, dado el alto número de personas detenidas. El 28 de julio de 1936, a raíz de la sublevación militar que daría lugar a la Guerra Civil, las autoridades santanderinas requisaron el barco volviéndolo a habilitar como barco-prisión con  el nombre de “Alfonso Pérez Prisión”. El barco  permaneció durante un tiempo con una guardia de milicianos socialistas, que fueron después relevados por milicianos anarquistas de la FAI y en octubre de 1936 fue trasladado con sus prisioneros al muelle de Maliaño. El 25 de febrero de 1937 el “Alfonso Pérez” partió de Santander, después de cambiar de nombre por el de “Cantabria”. En Castro Urdiales  cargó mineral. En 1938 el buque fue fletado por la compañía británica 'Mid-Atlantic Shipping Company', con sede en Londres. El “Cantabria” no se dedicaba al comercio español en el momento de su hundimiento, y se encontraba en ruta entre el  Támesis e Immingham con destino a Leningrado al mando del capitán Manuel Argüelles. A bordo se encontraban 45 personas que componían la tripulación y los pasajeros, de los cuales cinco eran niños y tres mujeres. Entre los pasajeros se encontraban la esposa del capitán, Trinidad, y sus hijos Ramón y Begoña. Por otro lado, el “Nadir” era un crucero auxiliar de 1.132 toneladas perteneciente a la Armada sublevada, armado con un cañón principal de 120 mm, dos secundarios de 105 mm y otros dos cañones antiaéreos de 47 mm. Se trataba del antiguo “Ciudad de Valencia”, antiguo crucero auxiliar que había estado muy activo durante el bloqueo de Vizcaya de 1937. Los franquistas lo habían renombrado como “Nadir” para confundir a la Armada republicana de buques incursores en la zona. Sus objetivos eran los cargueros republicanos que operaban desde los puertos del Norte de Europa.  El buque había sido botado en octubre de 1930  en los astilleros 'Unión Naval de Levante' como “Infante Don Gonzalo”, propiedad de la 'Compañía Transmediterránea' y requisado por los sublevados el 30 de octubre de 1936. Hacia las 11.30 de la mañana del 2 de noviembre de 1938, el capitán del “Cantabria” estaba preocupado al notar que su carguero estaba siendo seguido por un barco más pequeño. Era el “Nadir” que abrió fuego contra el “Cantabria” en esa tarde. Uno de los cañonazos destruyó el puente. El “Nadir” rodeó al “Cantabria” disparando sus cañones sin parar y rociando la cubierta con fuego de metralla. Otro cañonazo destruyó la maquinaria del “Cantabria”, dejándole a la deriva. Poco después, el “Cantabria” se hundió completamente. Solo un tripulante, Juan Gil, se hundió junto con el barco. Por cierto, Juan Cañada me sorprendió en  Diario de Teruel el pasado 20 de enero con su artículo “El regalo de Reyes”, donde su autor se alegraba de haber leído el libro de Bustamante que le habían regalado por la Epifanía de la última edición.  Lo que describe en su trabajo son tópicos y pequeñas generalidades en las que no añade nada. Pero sí me choca la foto que aporta el diario turolense que dirige desde 2024 José Ramón Vicente Cansino, que no se corresponde con el “Alfonso Pérez” sino con otro barco más moderno de pasajeros al que le han añadido de modo artificial un burdo letrero con el nombre del auténtico barco mercante hundido en 1938. Quiero pensar que esas cosas solo se le pueden ocurrir a un sansirolé que no sabe por dónde le sopla el aire. Eso no es un lapsus sino falta de conocimientos a la hora de redactar. Podría plasmarlo en mi modesto chat por producir una sonora carcajada, pero no me viene en gana hacerlo. El que quiera verlo plasmado en papel, que consulte las hemerotecas. Y si el redactor que tuvo ese 'antojo' es necio por naturaleza, que se informe debidamente o que se dedique a otra cosa.

 

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