sábado, 28 de marzo de 2020
Ser político es lo que tiene
jueves, 12 de marzo de 2020
Imitar a Gauguin sin salir de casa
Acabo de leer varias veces una entrevista que hoy Ima Sanchís ha hecho al sociólogo Rémy Oudghiri en La Vanguardia. El entrevistado se dedica a hacer encuestas sobre
los modos de vida de la gente. Ese sociólogo cree en la Literatura, el Arte y
la belleza. Y la entrevistadora resalta una frase de Oudghiri: “Para ser, tienes
que dejar de ser muchedumbre”. Y hace referencias a Petrarca, Rousseau, Flaubert, Gauguin y Tolstói como
ayuda de todos ellos para poder comprender de alguna manera la huida de la
gente y de la presión que ejerce para poder ser uno mismo. Pero esa huida debe
ser temporal “para poder alejarse de la
tiranía de la ciudad, que -como decía Petrarca- es gregaria, conformista,
borreguil, que tiene el juicio en los talones, donde la multitud siente
fascinación por el destello de las apariencias, nunca por el fulgor de la
verdad”. Rousseau, por otro lado, señalaba “la necesidad humana de volver a la
naturaleza, de confundirse poco a poco con el paisaje, en un renacimiento”.
Eso lo entendió bien
Gauguin, el pintor posimpresionista que, tras llevar una vida acomodada en una
empresa financiera se marchó a la Martinica, donde descubrió un paisaje de gran
colorido. Y allí surgió el Sintetismo,
un estilo sui géneris caracterizado
por la representación no imitativa y la separación de la imagen pictórica en
zonas de color fuertemente contrastadas y a menudo delineadas en negro. Posteriormente
estuvo en Tahití y las islas Marquesas, donde aquel primitivismo fue
atemperándose. Oudghiri aprovecha la entrevista para sacar a colación al
biólogo Henri Laborit, quien
defendía que “para ser feliz en este mundo es tan importante estar en él como
evitarlo. La vida -decía- es un vaivén entre esos dos mundos, y la huida es una
apertura, un portal, una escotilla...”. Quizás, el aislamiento impuesto por el Covid-19, sirva a algunos ciudadanos para
reflexionar y descubrir a través de la Literatura otro mundo de gran colorido
que está en el interior de la lectura pausada, sin tener que ir hasta la Martinica,
como hizo el pintor parisino.
Azcón, a piñón fijo
Dice Azcón que “Zaragoza no es Madrid, pero podríamos llegar a su situación”. Este iluminado alcalde dice cosas de Perogrullo. Pues claro que pueden aumentar los casos de infectados por el coronavirus. Pero él, como máxima autoridad en Zaragoza, no fue capaz de suprimir la FIMA, ni las avalanchas de la Cincomarzada en el Parque del Tío Jorge, ni el 8M. Sobre la Semana Santa también se ha manifestado y ha dicho que “es demasiado pronto para tomar una decisión”. ¿Y cuándo será demasiado tarde? Todas esas cosas las ha dicho Azcón tras reunirse con Badiola, director del Centro de Encefalopatías y Enfermedades Transmisibles Emergentes de la Universidad de Zaragoza, quien ha advertido que “el coronavirus ha generado una situación de emergencia” y ha apostado por "coger al toro por los cuernos" y adelantarse a los acontecimientos con medidas. Ha añadido que “el virus es muy contagioso, y no se sabe qué va a pasar”. Pero Azcón, ya lo ven, como el que oye granizar. Va a piñón fijo, como si la creciente preocupación ciudadana no fuese con él. Los políticos de la derechona más rancia, como los obispos que creen estar en posesión de la cuerda de trenzado, tal vez entiendan que con procesionar la imagen de un cristo con mucha sangre, el preocupante asunto del Covid-19 se arreglará de forma milagrosa. Por lo pronto, ya sabemos que el próximo día 18 los oscenses podrán venerar en el altar mayor de la Catedral al Santo Cristo de Milagros, como hicieran los antepasados en 1497, cuando se sacó a las calles la misma imagen como consecuencia de la mal llamada peste. También está prevista para ese día la celebración de una misa pontificial. En Huesca todavía se recuerda cuando el Cristo de los Milagros, tras sudar sobre los hombros de Juanet Cavero durante aquella procesión del siglo XV, acabó con la epidemia de escorbuto (esa la mal llamada peste), “que comenzaba con erisipelas y podredumbre de encías de tal suerte que la inflamación y putridez impedían a los pacientes el tránsito de la comida: el hedor era intolerable, y todo el cuerpo se resentía de los más crueles dolores”, como dejó escrito Francisco López de Villalobos, médico de Carlos I y de Felipe II en un libro impreso en Salamanca, titulado “Sumario de la Medicina, en verso mayor; y un tratado de la enfermedad de las bubas, que no hemos visto”. Todo ello puede leerse en “Epidemiología española: o historia cronológica de las pestes, contagios, epidemias y epizootias que han aparecido en España desde la venida de los cartagineses hasta el año 1801…” (en dos volúmenes), escrito por Joaquín de Villalba. El escorbuto, la temida enfermedad de los marineros que demostró James Cook, es una enfermedad producida por carencia de vitamina C y contraída en los grandes periplos navales, en cuyas dietas no había frutas ni hortalizas. Se propagó por la falta de higiene. Pero a lo que iba, moreno. Hay que ser valiente y decir que este año no habrá procesiones. ¿Qué espera el alcalde Azcón para tomar esa decisión? ¿A que aparezca otro Juanet Cavero, ahora con un escapulario de Vox y lanzando hisopadas con agua de Carabaña? Si no es así, no se entiende.
martes, 10 de marzo de 2020
Miedo a lo desconocido

Zapatero, a tus zapatos
El catedrático de Prehistoria de la Universidad de
Zaragoza Francisco Burillo Mozota ha
propuesto la peregrina idea de convertir la España despoblada en paraísos
fiscales. Es decir, que si usted tiene un negocio de botijos o castañuelas en
una de esas aldeas difíciles de encontrar en los mapas debe pagar menos impuestos,
como sucede en el Archipiélago Canario, en Ceuta y en Melilla. Tal idea la
expuso ayer ante la Ponencia sobre Asuntos Europeos de las Cortes de Aragón. Lo
que ya no sabemos es lo que pensará sobre esa teoría la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que igual te
cuadra un balance que te enyesa una pierna, ahora que busca nuevos ingresos vía
impuestos para intentar cuadrar los Presupuestos Generales del Estado. Yo no
dudo que el catedrático de Prehistoria Burillo sea todo un experto en lo
referente al hombre primitivo desde su aparición en la Tierra hasta la
invención de la escritura y la domesticación de animales y plantas. Pero ello
no quiere decir que el catedrático Burillo sepa, no sé si sentado en una
mecedora, cómo arreglar los problemas de España. Hasta podría ocurrir, ya
puestos, que cualquier día nos aoje con una hechicería. El catedrático Burillo
puede opinar de lo que le venga en gana. Pero también debe conocer que un
zapatero no debe ir más arriba de las sandalias, como mantenía el pintor Apeles, si hacemos caso a Plinio el Viejo. Los españoles, hartos
de pagar impuestos, tasas y demás gabelas, algo vamos aprendiendo. Por ejemplo
que si un curandero te mete una varita mágica por el ano no te cura la
epilepsia, o que si unos ciudadanos pagan menos impuestos, otros deberán pagar
más, si se quieren cuadrar aunque sea a martillazos esos Presupuestos a los que
antes hacía referencia. Imagine el catedrático Burillo que aplicando su esplendorosa
idea se favoreciera, sirva como ejemplo, a Solanillos del Extremo, en la provincia
de Guadalajara, que posee 104 habitantes. Un lugar encantador desde donde se
divisan las Tetas de Viana, esas dos muelas calizas de tierras erosionadas y
casi inaccesibles por la verticalidad de sus paredes. Al poco tiempo, muchas
sociedades mercantiles de los más diversos lugares, también grandes
multinacionales, instalarían en ese pueblo alcarreño sus respectivos domicilios
sociales y fiscales, pero no sus fábricas. El catedrático Burillo posiblemente sepa que Suiza es
el mayor y uno de los más antiguos paraísos fiscales. Y que su fiscalidad
cambia según el cantón. En el de Friburgo, por ejemplo, el impuesto de
sociedades puede ser de 7’6% y se rebaja al 5% en el caso de cobro de
dividendos y otro tipo de ingresos. Y como rematadera, muchas empresas obtienen
periodos de carencia de hasta 10 años, en los que están exentos de pago. ¿Eso
es lo que propone el catedrático Burillo para la España despoblada? ¿A quién
beneficiaría? Zapatero, a tus zapatos.
lunes, 9 de marzo de 2020
Afán recaudatorio

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