jueves, 22 de enero de 2026

El chacachá del tren

 

No termino de entender la polémica generada en los medios por la presencia de la vicepresidenta del Gobierno María Jesús Montero junto a Felipe VI durante su visita la zona cero de la tragedia ferroviaria de Adamuz. ¿Dónde debería esa situada la señora Montero? Cuentan en la prensa que hubo una clara falta de protocolo "con la vicepresidenta en primer plano y Moreno Bonilla por delante del ministro de Transportes, Óscar Puente". Hay hasta quien afirma que la foto estaba trucada. Ni lo sé ni me importa. Ante la tragedia eso son pamplinas. En esos momentos de luto y dolor, entablar discusión sobre dónde debería estar colocado en la foto cada uno de los visitantes se me antoja una niñería.  Los protagonistas, que no aparecen en la foto, son los 43 ciudadanos que perdieron la vida por razones técnicas que todavía se desconocen. Fue el estado de las vías, un deficiente mantenimiento por parte de Adif, el resultado de raras vibraciones, enredo con la catenaria… ¡Cualquiera sabe! No hay que buscar culpables sino soluciones. En tiempos de Franco la culpa siempre era del jefe de estación, o del maquinista, o de un  burro que se había cruzado en la vía. Nunca era consecuencia de las infames infraestructuras de la posguerra. El mayor accidente se produjo el del 3 de enero de 1944 en Torre del Bierzo, cuando un tren expreso que salió de la Estación del Norte, de Madrid, con destino a Galicia chocó contra una locomotora en obras en el túnel número 20 de la línea Palencia-La Coruña, en el que fallecieron alrededor de 500 personas además de incontables heridos. El franquismo nunca dio la cifra exacta. A aquel convoy compuesto de doce vagones se acoplarían en León tres vagones más llegados de Asturias. Se retiró la locomotora inicial y se sustituyo por dos máquinas para poder afrontar la rampa del Manzanal: una ‘Mastodonte’ y una ‘Mikado’.  En Astorga se comprobaron los frenos de vacío. Todo parecía correcto. La comprobación se repitió en mitad del descenso del puerto de Brañuelas, donde el maquinista advirtió que una de las locomotora acoplada ('Mastodonte') tenía una caja de grasa caliente y se desenganchó. El tren continuó la marcha con una sola locomotora, la 'Mikado'. Al iniciar el descenso, el tren fue ganando velocidad y no pudo frenar en Albares de la Granja. El jefe de la estación lo vio pasar a toda velocidad y, alarmado, llamó a la estación de Torre del Bierzo para advertir sobre la falta de frenos. El jefe estación mandó poner traviesas en la vía pero ya no dio tiempo. En cinco minutos el tren pasó por la estación haciendo sonar el silbato en señal de alarma y continuó la marcha hasta entrar en el túnel número 20. Llegó la tragedia. Bajaba desbocado y allí se encontró una locomotora de maniobras con tres vagones. Como consecuencia de la violencia del choque, la locomotora y uno de los vagones salieron por el otro lado del túnel, así como locomotora del expreso y los cinco primeros vagones, dos de ellos con pasajeros, quedaron dentro del túnel, también una parte del coche mixto y los vagones que estaban dentro comenzaron a arder. Seis de los vagones descarrilaron y se generó el caos. En sentido contrario, circulaba un tren de mercancías con una locomotora 'Santa Fe' cargado de carbón que tenía previsto realizar el cruce con el tren correo en la estación de Torre del Bierzo. Llevaba 27 vagones de carga y un furgón. Al salir del túnel 21 el maquinista, que pudo saltar de la locomotora en maniobras, trató de avisarle pero el maquinista del mercancías ya no tuvo tiempo de frenar. El choque fue inevitable. Las locomotoras de maniobras y del mercancías descarrilaron y los primeros vagones del último tren volcaron y mataron al maquinista del convoy de maniobras que había dado la voz de alarma. El fuego tras el impacto se prolongó durante tres días. Hubo cadáveres de imposible identificación por estar calcinados con sus correspondientes documentos de identidad. Como decía, nunca se supo el número total de víctimas. Actualmente el “túnel del lazo” (por el que tantas veces pasé siendo niño en mis viajes a Lugo) ya no existe tras el desmonte de 1987. En la foto que acompaño puede verse un convoy “hermano” del tren-correo expreso 421 haciendo el mismo trayecto por las mismas fechas. Ahora me entero de que en julio pasado el ministro Óscar Puente  suprimió la Unidad de Prevención y Seguridad de Infraestructuras de Adif. Eso, a mi entender, sí parece preocupante.

 

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