
Me viene a la cabeza una décima o espinela de Nicolás Fernández de Moratín que comienza: “Admirose un portugués / de ver que en su tierna infancia / todos los niños en Francia / supiesen hablar francés…”. Ello viene a cuento con una noticia de La Razón donde se afirma que “Ceuta, junto a Melilla, son los únicos territorios españoles donde el número de mezquitas supera al de los centros de cualquier otra religión. Esto se debe, por su cercanía a los países africanos, a la mayor presencia del islam. Según las estimaciones, alrededor del 40% de la población de la ciudad profesa el islam, aunque solo una minoría son ciudadanos de nacionalidad extranjera”. Pues, si como se señala, hay mayor presencia del isla todo se entiende, por mucho que se afirme que la Virgen de África es la patrona de esa ciudad autónoma. Algo que también ocurre en Marruecos donde, desde su independencia en 1956 no se ha construido ni una sola iglesia católica, debido a que la legislación actual de Marruecos tiene terminantemente prohibido la construcción de nuevos espacios para el culto de otras religiones que no sean musulmanas. De hecho, las 44 iglesias que hay en la actualidad en Marruecos todas ellas datan del periodo del protectorado francés y español. La última iglesia católica construida fue en 1954 y está en Casablanca, dedicada a la Virgen de Lourdes. De cualquier manera es evidente que el porcentaje de musulmanes en Ceuta es mayor que el de cristianos en Marruecos. Pero no pasa nada. En cada aldea y pueblo de España podrá faltar la taberna, el ambulatorio médico, la botica o esa tienda de avío que igual te sirve unas alpargatas que un litro de aceite o unas sardinas en tabal, pero nunca falta un templo católico con esbelta torre, bien sea románica, gótica, neoclásica o mudéjar desde que se expulsaron de Castilla y Aragón a moros y judíos por el Edicto de Granada de 1492 por “limpieza de sangre”, y también a los moriscos escalonadamente entre 1609 y 1614 por orden de Felipe III, apodado El Piadoso, tal vez aconsejado por el duque de Lerma. Tras la última expulsión, según señaló el cronista Jerónimo de Quintana, clérigo e inquisidor, se celebró el 25 de marzo de 1611 en Madrid una procesión de acción de gracias “a la que asistió S. M. vestido de blanco, muy galán”. Si para un portugués el idioma de Francia resulta un muro difícil de escalar, para el diario conservador dirigido por Marhuenda resulta de difícil digestión el hecho de que existan más mezquitas que iglesias católicas en territorios africanos de España, como son Ceuta y Melilla, poblados de ciudadanos con predominio religioso musulmán, al margen de que sean patronas oficiales la virgen antedicha y la Virgen de la Victoria, respectivamente. La patrona de Melilla se encuentra en la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, trasladada tras los daños sísmicos en la Iglesia de la Purísima Concepción. Cada 8 de septiembre se celebra una procesión en su honor por las calles melillenses, junto a las autoridades y a una sección de Fuerzas Regulares Indígenas, unidades de Infantería organizadas en tabores creadas por Dámaso Berenguer en 1911 para frenar las acometidas de las tribus rifeñas tras el desastre del Barranco del Lobo.
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