
Pérez-Maura hoy en El Debate dice, en referencia a los socialistas que, según él, “quieren otra guerra civil”. “La toma de las calles -escribe- que hemos visto desde que se desahució 24 horas a la okupa ilegal del piso de Sáinz de Baranda, la izquierda ha perdido el pudor y busca la confrontación directa”. Sorprende lo que afirma porque Maricarmen -la persona a la que se refiere ese faltón- nunca fue una ‘okupa ilegal’. Durante setenta años siempre pagó el alquiler de su vivienda. En ese mismo diario que dirige Bieito Rubido aparece, también, un rancio artículo del desaparecido Alfonso Ussía referido a la batalla de Lepanto, donde ese articulista indicaba que aquella batalla sirvió para “cortar en seco el avance del imperio turco y del islam por Europa”, algo que “molesta mucho a este grupete de sanchistas y comunistas que gobiernan en España”. Y por aquello de que el Pisuerga pasa por Valladolid, Ussía movió el manubrio del tiempo marcha atrás hasta el año 711, cuando “hallándose el rey visigodo don Rodrigo tocándose el violón, la Península Ibérica fue sangrientamente invadida por los árabes, a los que hubo que echar ocho siglos más tarde". Y la guinda de ese periódico digital viene líneas más abajo, cuando se informa a los lectores: “Ayuso, investida dama de honor del Capítulo de la Reina Isabel la Católica en Madrigal de las Altas Torres (Ávila)”. El acto se llevó a cabo ayer en el Real Monasterio de Santa María de Gracia de las Madres Agustinas, sede estatutaria y domicilio espiritual y simbólico del Capítulo de Nobles Caballeros y Damas de la Reina Isabel la Católica en Madrigal de las Altas Torres. Ayuso, ese ajo de todas las salsas, señaló que “la figura de Isabel la Católica ha estado presente en su trayectoria política desde sus primeras declaraciones tras llegar a la Comunidad de Madrid”. Qué risa. En el acto de Madrigal de las Altas Torres estuvo presente el obispo emérito de Ávila, Jesús García Burillo, el prelado que en 2006 aprobó sus estatutos, que tienen como fin promover la canonización de Isabel I de Castilla. Los miembros del Capítulo, 270 integrantes, visten capa blanca con cuello y forro rojo, decorada con el emblema asociativo: una cruz patada (con los brazos estrechos en el centro y anchos en los extremos) de gules (rojo vivo), con una inicial coronada de plata en el centro, todo ello dentro de un círculo de sable (negro). Ayuso recibió la Llave de Honor de ese pueblo y una estatuilla de la reina que usurpó el trono de Castilla a su sobrina Juana, hija de Enrique IV en la batalla de Toro, que no se desarrolló en Toro sino en Peleagonzalo, el 1 de marzo de 1476. Invitaría a Ayuso a que enviase una foto suya a Claudia Sheinbaum vestida de dama de honor de ese Capítulo madrigaleño, hecha junto a la estatua que Hernán Cortés tiene en el Senado, esculpida en mármol por Agapito Vallmitjana Abarca. La presidenta de Méjico se pondría muy contenta al recibirla. Quién sabe si, en reciprocidad, la señora Sheinbaum le invitaría a Ayuso a pasar quince días de vacaciones en un balneario de lujo en el acantilado de La Quebrada, en Acapulco, a gastos pagados, donde hay magníficos áticos dominando el Océano Pacífico. Ya puestos, hasta podría recibir de manos de la presidenta mejicana una copia del bastón de oro de Cuitláhuac, hermano de Moctezuma, que lideró la victoria contra los españoles durante la Noche Triste en 1520. Ayuso ya tiene en su poder la llave de Madrigal de las Altas Torres, algo que debería hacerle reflexionar. A los acordes de tiernos madrigales inspirados en la naturaleza y acompañados de un violón torres más altas se han caído.
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