Por la prensa me entero de que el Monasterio Sancti Spíritus, perteneciente a la congregación de las dominicas
contemplativas en la Ciudad
de Doña Elvira, prepara un amplio programa de actos para conmemora el VII
centenario de su fundación. En la
iglesia se encuentra el sarcófago en alabastro de Beatriz de Portugal, esposa de Juan
I de Castilla. También se halla en el lateral derecho una lápida que indica
que allí está enterrada Leonor Sánchez
de Castilla, priora del monasterio, hija del conde Sancho de Castilla y nieta de Alfonso
XI, así como otra sepultura situada en uno de los coros (hay dos) de Teresa Gil, fundadora del Monasterio en
1307, tras el traslado de sus restos desde la iglesia de Santo Domingo, en
Zamora (una vez que la capilla del Monasterio estuvo terminada en 1345).
En 1868, durante el Sexenio Revolucionario, las
monjas dominicas se vieron obligadas a abandonar su residencia, y no regresaron
hasta 1871.
Durante ese tiempo desaparecieron muchas obras de arte que nunca pudieron ser
recuperadas. El primitivo retablo del altar mayor fue entregado a la iglesia de
la Trinidad
de Toro en 1698 y sustituido por otro de estilo churrigueresco. Error
irreparable. En la actualidad existen en el Monasterio diez monjas, de las que
dos de ellas son novicias. Y en sus cocinas monacales elaboran diversos dulces:
pastelitos de gloria, marquesitas de
mazapán, polvorones de yema, bocaditos de ángel y los muy conocidos amarguillos
almendrados, elaborados con almendra, clara de huevo, azúcar y esencia de
limón. Existen otros amarguillos, los fabricados en Villondo (Palencia) desde
hace más de cien años y que comenzó a elaborar
Heriberto Pedrosa a
principios del siglo XX, posiblemente reproduciendo la maestría de las monjitas
de Toro. Por cierto, el pasado viernes día 20 de noviembre fallecía a la edad
de 85 años Emilio Pedrosa Salomón,
hijo de Heriberto. Descanse en paz. Pero no quiero terminar sin añadir a lo ya
dicho que siendo alcalde de Toro Ignacio
Ortiz de Latierro se arregló el refectorio del Monasterio para hacer un
pequeño museo y se habilitaron unas habitaciones con sus correspondientes baños
para dar posada al foráneo que llegaba a la Ciudad y no encontraba lugar donde hospedarse. En
cierta ocasión pasé una o dos noches en el Monasterio y puedo decir que la estancia
fue confortable y silenciosa. Eso sí, tuve que hacerme la cama. Sábanas y
mantas, todas muy limpias y plegadas, estaban perfectamente colocadas sobre el
colchón. Al entrar noté mucho frío. Pronto descubrí que las llaves de la
calefacción estaban cerradas para ahorrar energía. A partir de ahí todo fue
bien. Por si fuera poco, en un subeplatos instalado en el pasillo habían
dispuesto unos platos con jamón y queso. Todo un detalle. Me dieron una llave
para que pudiese entrar y salir del recinto religioso a la hora que considerase
oportuno y sin tener que molestar a nadie. A la mañana siguiente, cuando quise
pagar la estancia, no había ninguna monjita a la vista. Todas ellas estaban en
sus oficios religiosos, no sabía dónde. Oía cómo cantaban a coro pero no
conseguía verlas. Por fortuna, me dio
tiempo para visitar la iglesia con más detenimiento. Por fin apareció
una religiosa sonriente. Al preguntarle
cuánto les debía, me respondió: “la voluntad”. Le entregué una cantidad de
dinero, entonces eran pesetas, pero nunca llegué a saber si le habría entregado
el precio justo. Nunca he visto un interés más desinteresado. Siempre les
estaré muy agradecido.
domingo, 22 de noviembre de 2015
viernes, 20 de noviembre de 2015
Avispero
Leo en Heraldo de
Aragón que “un camionero ucraniano que iba a Letonia acaba perdido en La Rioja, lloroso y
desesperado, cuando viajaba desde Murcia con un tráiler frigorífico cargado de
cítricos”. Parece ser que había puesto mal su GPS. En esta vida hay que saber
hacia dónde se va y desde dónde se viene. Cuando se pierde la aguja de marear,
como le sucede a muchos contertulios cuando hablan de política, puede suceder lo
más imprevisible. Algo así le aconteció a Beatriz
Talegón en el programa televisivo “Más
claro, agua” de 13TV, al enfrentarse abiertamente a unos energúmenos a los
que no les interesaba que se llamase al pan, pan, y al vino, vino. Isabel Durán, muy nerviosa ante lo que expresaba Talegón en
libertad, terminó por decirle a la contertulia que no volvería a ser invitada
en su programa. Y Antonio
Jiménez, otro que tal baila, presentador de El Cascabel, en la misma cadena televisiva de Durán, es decir, en la COPE, mostró esa misma noche
su satisfacción al saber que Talegón no volvería al programa de su compañera.
“Aquí jamás vendrá –dijo-, porque ya la conozco, no es la primera vez que monta
estos números y sabemos de qué pie cojea. Le pasa como a los patos patagónicos:
plató que visita, cagarro que suelta”. Isabel Durán manifestó esa misma noche,
en el programa que dirige Jiménez, que “Talegón es ejemplo de una radicalidad y extremismo preocupante en la izquierda”. No
sé. Allí se discutía el discurso oficialista sobre Siria. Talegón
criticaba a los gobiernos que financian a ISIS, y al gobierno de Aznar por su “guerra ilegal”, a lo que
Durán defendió que “España no estuvo en la guerra de Irak”, al igual que lo
defiende Esperanza Aguirre, la misma que dijo que había descubierto la trama de la Gürtel. ¡Hace falta ser caradura! Talegón,
sin duda, estaba en el programa equivocado en el momento equivocado. Se puede
pretender ir a Letonia y terminar encajonado un camino riojano, como le sucedió
al pobre camionero ucraniano, pero si te metes en un avispero de la derechona
más reaccionaria en periodo preelectoral,
puedes terminar abrasado a picotazos. Es lo que hay.
jueves, 19 de noviembre de 2015
Crónicas con orla negra

martes, 17 de noviembre de 2015
Escalofrío
lunes, 16 de noviembre de 2015
Malos tiempos para la lírica
Se me antoja fuera de lugar que una asociación para la
promoción de la capa parda de Bercianos de Aliste se haya dirigido a don Juan Carlos de Borbón, por mucho
que los alistanos pretendan poner en valor sus señas de identidad con esos
rituales atávicos, para hacerle partícipe de de esa iniciativa “humilde y
ambiciosa”. El anterior Jefe del Estado no debe ser utilizado para esas
pintorescas iniciativas por mucho que sean de interés antropológico. Hay otra
capa, la capa blanca, también usada en las procesiones. En ese sentido, en XL Semanal (25/03/12, Zamora y Aliste, capas santas) podía
leerse:
“En los prodigiosos alrededores, donde Portugal queda a mano,
Bercianos. Bercianos de Aliste. Viernes Santo, Santo Entierro. Hombres de
rostro antiguo, surcados por todos los vientos, vestidos con la túnica blanca
con la que habrán de ser amortajados cuando mueran, desclavan al crucificado y
lo introducen en la urna con la que procesionan hasta el cementerio, no más
allá de un par de kilómetros del pueblo. Van y vuelven, en apenas dos horas de
los últimos rayos del sol zamorano de abril, acompañados por una legión de
buscadores de oro cofrade y por dos o tres operadores de cámaras escandinavas,
televisiones del más allá y narradores de la apasionante España de dioses
rurales. La ermita es una fotografía en color de la mejor Castilla, del mejor
León, de blanco y negro. No quedan esos aspectos, esas caras, en el relato
plástico de las ciudades. Hay que ir a buscarlas al origen viejo de las tierras,
a todos los Bercianos de Aliste que pueblan este viejo solar, allá donde hay
más Dios en el pan y más contradiós en las ortigas del desamparo. Los casados
visten los hábitos que les zurcieron sus esposas; estas aguardan la vuelta de
esos maridos que quedaron en la altura de los hombres de los años veinte y
juntos celebran un año más el Viernes invitando a los forasteros a arroz con
bacalao”.
Pues bien, otro aspecto que es necesario destacar viene
relacionado con el turismo, que todo lo trastoca. De hecho, algunos bercianos
se quejan de la llegada de turistas que actualmente distorsionan el verdadero
sentido de sus ritos. Otro, por el contrario, ven esa llegada masiva como “un
factor de desarrollo económico”. Nada más falso. Los turistas de un día en nada
contribuyen a generar riqueza sino a desvirtuar unos ritos inamovibles desde
hace siglos, cuando la raya de Portugal estaba sumida en uno de los mayores
atrasos con respecto al resto de España, como sucedía en Las Hurdes (Cáceres) o
en Los Ancares (León).
“La concurrencia masiva de ciudadanos
ociosos que acuden a los pueblos para disfrutar de sus ritos populares acaba
desvirtuando su significado y modificando la forma externa de la ceremonia,
que, tarde o temprano, acaba adaptándose a las circunstancias impuestas por el
público. Simplificando la cuestión, la afluencia de turistas termina siendo
percibida por los lugareños como un factor de desarrollo económico territorial
y la ceremonia, en consecuencia, se vuelve una mercancía que se vende a gusto del
comprador”.
Pero, al margen de todo ello, si los bercianos desean hacer
un regalo a la realeza podrían, si acaso, enviarle la capa parda o el camisón
de Barandales a Felipe VI, que
representa a todos los españoles. Las tradiciones quedan bien para los pueblos
que las contemplan y conservan, aunque el país no está para titos ni alboradas
visto lo acontecido en París el pasado viernes,
ni tampoco son buenos tiempos para la lírica.
viernes, 13 de noviembre de 2015
Vendaje sin herida

Sobre un blog de Quique Artiach
Paseando por internet acabo de descubrir un blog
apasionante. Llevo varias horas leyéndolo y no me canso. Es el Blog de Quique Artiach, y en él afloran
recuerdos de El Tubo; de Casa Lac; de
la pobre cigarrera Serafina; de la
chica de la limpieza que tenía la manía de cambiar los muebles de sitio; de
cuando el Canales apareció por su
restaurante con un rabo de gitanos; de los trileros; de la chica del café Las Glorias, que dejaba abandonadas
cartas de desamor en la mesa y se marchaba; de… Quique es, además de gran escritor, un excelente músico y un tipo
con una sensibilidad que ya la quisiera para mí. Lo conocí hace ya bastantes
años, cuando Ricardo, su
padre, regentaba una de las casas de comidas más antigua de España y yo escribía modestas columnas sobre Aragón para el diario ABC. No he
vuelto a saber de ellos. Desde mi modesto blog animo a que se le lea. Anteayer,
día 11, su chat hacía referencia a un perro guía labrador. Decía: “Oigo las
campanas de una iglesia cercana en un café. Entra un invidente con su perro
labrador (cómo me gustan esos bichos). No puedo evitar pensar en que ese
señor lleva su invidencia mejor que yo mi depresión, él lleva mejor su vida. Me
parece que voy a ir a una de esas asociaciones de personas que sufren depresión
y ansiedad, me figuro que en una asociación similar le darían al ciego su
perro. Miro detenidamente al labrador, se ha tumbado en el suelo totalmente
sumiso y me da mucha pena. No sólo hay que ponerse en la piel de los humanos,
el perro tiene una mirada triste llena de melancolía como la mía, a él también
le han pasado por encima. Busco algo en el bolso y, mientras, el ciego y el
perro se han ido sin que yo los haya visto. El bar es pequeño. Voy a ponerme a
leer para que no se note que estoy triste o incluso pensando o que
simplemente me falta el aire”. Un abrazo, Quique. Yo también soy amigo de los
perros.
jueves, 12 de noviembre de 2015
Trocear a cuchillo

Pablito y su chapiri
Me alegra saber que todavía no está fondeado el buque Uruguay en el Puerto de Barcelona por si
las moscas, o sea, por si puede servir de barco-prisión para los catalanes en
rebeldía como sucedió el 7 de octubre de
1934, cuando las tropas de Domingo Batet
entraron en el Palacio de la
Generalitat y
detuvieron a Companys, Tarradellas,
Xirau, Casanellas, Ruiz, al
presidente del Parlamento, Joan
Casanovas, al alcalde, Carles Pi y
Sunyer y a los concejales de ERC que les seguían. De paso fue hecho
prisionero Manuel Azaña, que se
encontraba en Barcelona para asistir al entierro de su amigo y exministro Jaume Carner, fallecido de cáncer de
garganta. También noto un cierto sosiego al enterarme por el columnista de ABC Antonio Burgos de que no está previsto
mandar a la Legión
para que pueda poner orden en Cataluña. “La cabra Pablito –cuenta Burgos- sabe desfilar muy derechita y garbosa por
el Paseo de la Castellana,
pero de la Diagonal
no tiene puta idea. Se despistaría y sabe Dios dónde acabarían los del chapiri,
con la cantidad de pasos por minuto que dan esos señores de verde y de pelo en
pecho...”. Por eso digo que de momento la están peinando. Rajoy ha pedido un informe al Consejo de Estado, donde se
encuentran, entre otros, para aconsejarle
Rodríguez Zapatero y María Teresa Fernández de la Vega. Zapatero fue el que dijo en su día que su Gobierno apoyaría
lo que saliese del Estatuto de Cataluña. María Teresa era entonces la
vicepresidenta. ¿Recuerdan? Pero la vida te da sorpresas, sorpresas te da la
vida, ¡ay Dios! Para el que no lo recuerde, al laureado general Batet también
lo fusilaron el 18 de febrero de 1937 al negarse a secundar el golpe de Estado
de 1936. Ahora Rajoy ha acudido al Tribunal Constitucional, que ha suavizado la
petición del Gobierno “y –como señalaba ayer El País- sólo advertirá a los 21 altos cargos catalanes de que
eventualmente podrían incurrir en responsabilidades penales en caso de que
incumplan la suspensión de la declaración independentista”. Pero la Generalitat –y así lo
ha recalcado la vicepresidenta del Gobierno catalán, Neus Munté, se
mantiene en que “la voluntad política es seguir el mandato del Parlament”. Y Felipe VI le ha dicho a una comisión de
niños que “son días complicados”. En esas estamos. Yo, si se me permitiese,
dejaría suelta a la cabra Pablito, con el chapiri puesto y el barbuquejo caído,
durante unos días por el Parque de la Ciudadela como quien no quiere la cosa, es decir,
pastando a sus anchas en el césped que hay cerca del estanque ovalado con la
célebre escultura Desconsuelo, de Joseph Llimona, por ver si de ese modo
los catalanes entran en razón, vuelven al redil, se olvidan de airear la estelada, que eso son cosas de Cuba y
Puerto Rico, y dejan de cantar Els
segadors, que la cabra Pablito ya se encargará de que el césped esté
debidamente cortado como pelo de recluta con su voraz apetito.
martes, 10 de noviembre de 2015
Medallas marianas
Dudo mucho que el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, actuara conforme
a la legalidad cuando decidió conceder con carácter honorífico la Medalla de Oro al Mérito Policial a María Santísima del Amor. Orden
ministerial firmada por ese ministro el 3 de febrero de 2014. Se justificó
entonces esa concesión por haber sido a propuesta por la Cofradía de culto y procesión Nuestro Padre Jesús el Rico y María Santísima
del Amor y en la “colaboración” existente entre esa cofradía y la Policía Nacional en actos
celebrados durante la Semana Santa.
Pero existen precedentes. En septiembre de 2012, el Gobierno concedió la
Gran Cruz de la Guardia Civil a la Virgen del Pilar. Y no hay que olvidar que en
2011, la Secretaría
de Estado de Inmigración y Emigración distinguía al obispo emérito de
Sigüenza-Guadalajara, José Sánchez,
con la Medalla de
Honor de la Emigración;
y que en septiembre de 2013, ese mismo ministro había concedido la Medalla de Oro al Mérito Social a la Orden de la Meced, por su labor pastoral en las
prisiones. Y es ahora cuando la Audiencia
Nacional tenía previsto hoy martes una vista a puerta cerrada
para “estudiar si el Ministerio del Interior actuó conforme a la legalidad al conceder
la distinción a la Virgen Santísima
del Amor- según leo en El País- por
un recurso interpuesto por la asociación Europa
Laica, por ser considerada como arbitraria e irracional”, al no tratarse de
un ciudadano que ha muerto, a sufrido
mutilaciones, ha realizado un servicio de trascendental importancia ni ha
puesto a prueba su valor en una actuación ejemplar, supuestos todos ellos que
tendrían sentido, si acaso, de conformidad con la Ley reguladora de la Orden al Mérito Policial de
1964, o sea, la Ley 5/1964 de 29 de abril, (BOE núm,107, de
4/5/64) firmada por Francisco Franco.
Anteriormente había sido creada la
Medalla al Mérito Policial en sus tres
categorías para premiar los servicios extraordinarios de la Policía Gubernativa
por Decreto de 18 de julio de 1943.
Posteriormente, la Medalla
al Mérito Policial en su categoría de Bronce fue sustituida por la Cruz al Mérito Policial con distintivo rojo
o blanco. El funcionario que recibiese tales condecoraciones tendría, además un
aumento de sueldo de forma vitalicia: Medalla de Oro, 20%; de Plata, 15%; Cruz
con distintivo rojo, 10%; Cruz con distintivo blanco, sin pensión aneja. Ya el
colmo sería que la Medalla
de Oro al Mérito Policial que se concedió a la Virgen del Amor en 2014
fuese pensionada y se beneficiase a la Cofradía con una cantidad vitalicia que
desconozco y con cargo a los Presupuestos Generales del Estado. Sería una
manera de volver, aunque ahora por pasiva, a los “gloriosos” tiempos de la deuda perpetua de 1908, sin fecha de
reembolso ni fecha de vencimiento fijada, cuyos resguardos, como los aparecidos
en una vieja maleta de mi bisabuelo, quedan de buten para forrar biombos.
lunes, 9 de noviembre de 2015
Destitución de caca
Dice hoy en El País
Almudena Grandes: “Los políticos
españoles, ya se sabe, se dividen en dos clases. Los que sienten que este país
es suyo porque lo heredaron de sus abuelos, y los desaprensivos, advenedizos,
muertos de hambre, que tienen la osadía de aspirar a disputárselo”. Y hay
columnistas que de forma continuada (iba a decir de forma gratuita, pero mejor
no lo digo, ya que cobran por contentar
a los habituales lectores de esa prensa de butacón, o por dar por el saco)
escriben al goteo sobre la “gentuzocracia en que se está convirtiendo España”,
al hacer referencia a unos “podémicos
y asimilados que lo piden todo por lo civil”. Pues sí, claro, por lo civil,
como debe ser. El Gobierno no ha podido destituir al general Julio Rodríguez de nada, puesto que
estando en la Reserva
solicitó en tiempo y forma su pase al retiro para poder ir en las listas de una
formación política el próximo 20 de diciembre. Y como en su tremenda pataleta
infantiloide, el Gobierno que preside Rajoy
no ha podido mandarle a la sala de
banderas del ostracismo más ignominioso, “su destitución –como señala
textualmente Almudena Grandes- se limita
al cargo de vocal de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo,
una especie de comité de honor encargado de asignar condecoraciones”. Pero
al que fuera hasta hace sólo tres años jefe del Estado Mayor de la
Defensa, esa “destitución de caca”, equivalente a mandar
el sargento chusquero a cortarle el pelo al cero al recluta por llevar el paso
cambiado, supongo que le estará produciendo hilaridad al ilustre y demócrata
general de cuatro estrellas. “Nadie exige neutralidad, por ejemplo, –continúa
escribiendo Almudena Grandes- al ministro de Defensa, que favorece con
contratos millonarios a empresas de cuya dirección formó parte antes de aceptar
el cargo. Este caso ejemplar de puerta giratoria no inspira al Gobierno
desconfianza alguna, aunque el ministro no se haya dignado a informar de si
adjudicó esos contratos a dedo o a través de un concurso público”. Ignoro si los políticos que
nos gobiernan se consideran herederos de sus abuelos; es decir, de aquellos que
iniciaron una guerra civil para terminar con el Gobierno legítimo de la República. Pero sí
me consta [Infolibre, 10/12/14] que
“el PP rechazó en el Pleno del Senado una moción propuesta por el PNV y apoyada
por el resto de los partidos para reanudar la aplicación de la Ley de la Memoria Histórica,
tomar medidas para reconocer a las víctimas del franquismo y colaborar en la
recuperación de desaparecidos”. Vamos, verde y en botella.
sábado, 7 de noviembre de 2015
La tribu entera
El filósofo y catedrático de instituto José Antonio Marina será el encargado por el Gobierno de hacer un Libro Blanco sobre la profesión de
docente. Y Marina se ha venido arriba, como los toreros en La Maestranza, y señala
que “el profesor malo no debería cobrar igual que el profesor bueno”. Hombre,
ni el político ni el médico ni el guardiacivil ni el factor de circulación… Lo
que pasa es que estos son los bueyes. En este sentido, José Guerrero, en su artículo “Maestros
malos y buenos” publicado en El
Correo de Andalucía, pone el dedo en la llaga: “Conozco lo que supone enfrentarse a un alumnado todos los
días. En
otros tiempos, el maestro llamaba a los padres para advertirles sobre los malos
resultados de su hijo y los padres le daban un cate al niño. Los padres de hoy
le dan el cate al maestro”. (…) “Las
leyes del querer ser más modernos que nadie ha ido creando monstruos escolares,
niños que saben que pasarán de curso pese a suspender (para no crearles
traumas, pobrecitos) y no solo pasan de curso, sino que pasan del maestro. Y el
pobre docente tiene tres opciones: o pegarse un tiro, o fracasar en el intento
de formar a esos Gremlims o sumarse
al carro de la desidia y dejar pasar los cursos y las nóminas sin
complicaciones”. Casi al final de su artículo, Guerrero hace un amago de tirar
la toalla: “No se puede uno pelear contra la maquinaria del Estado en materia
de Educación. Pero no se equivoquen, que el fracaso escolar no es por culpa de
los malos maestros. Es por culpa de los malos políticos que hacen leyes para
que se estrellen los maestros. Y esos son lo que no deben cobrar más que los
maestros”. En resumidas cuentas, y así lo señala Marina en La
Universidad de
Padres on-line, utilizando un proverbio africano: “para educar a un niño,
hace falta la tribu entera”. “La propuesta de pagar parte del
salario del docente en función de su rendimiento pretende convertir
la escuela en una empresa y en un negocio”, comentaba Marina en una entrevista
de Agustín Moreno en Cuartopoder. Algo muy propio del
neoliberalismo del PP, que beneficia sistemáticamente a la enseñanza privada en
detrimento de la pública, ahora arracimada en “centros de difícil desempeño
para la función docente”, entre otras cosas por tener que incorporar alumnos con
necesidades específicas de apoyo educativo, alumnos de integración y
adolescentes recién llegados al país sin conocimiento del idioma.
jueves, 5 de noviembre de 2015
Sistema y antisistema
El ministro de Defensa, Pedro
Morenés está haciendo bueno algo que en su día dijera Groucho Marx: “Inteligencia militar son dos términos
contradictorios”. A Morenés, como al resto del Ejecutivo, le ha sentado como
pedrada en ojo de boticario el fichaje del exJEMAD José Julio Rodríguez por Podemos, y ha advertido en Onda Cero que “está sometido a la
disciplina militar”, para poco después aclarar que “el exjefe de Estado Mayor
de la Defensa
ya le ha solicitado su pase a
retiro y su cese en una conversación telefónica como vocal de las reales y
militares órdenes de San Fernando y San Hermenegildo, pero que no le contó los
motivos”. Un poco más adelante, en aquella entrevista, Morenés dijo una
perogrullada: “Los partidos hacen lo que pueden para tratar de conseguir votos
y gobernar el país”, para poco después
tachar a ese partido (Podemos) de “antisistema”.
¿Y cuál es para Morenés “sistema”?
¿El bipartidismo corrupto? Yo le recomendaría a Morenés que cuando quiera decir
algo en profundidad, simplemente diga una sola palabra: subsuelo. Todos le
entenderemos a la perfección. Morenés le debe la cartera al rey Juan Carlos. Él sabe que ese puesto de
ministro, el de Defensa, lo llevaba pensado Rajoy para que fuese ocupado por Alberto Ruiz-Gallardón, pero una “sugerencia” del entonces Jefe del Estado al pusilánime Rajoy
determinó que Gallardón pasase a Justicia. Y Gallardón, por aquel cambio de
escaque en el tablero, consiguió a pulso llegar a ser el peor ministro de
Justicia que ha tenido la Democracia. En
septiembre de 2014, Gallardón dejaba el Gobierno tras la decisión adoptada por
el Gobierno de dejar en el cajón de los olvidos el anteproyecto de su reforma
de la Ley del
Aborto. Dijo que se marchaba de la política, que abandonaba su escaño en el
Congreso de los Diputados y el Comité Ejecutivo del PP. Cuentos chinos.
Cuarenta y ocho horas más tarde de su renuncia solicitaba el ingreso en el Consejo Consultivo de la Comunidad de Madrid
con un sueldo vitalicio de 8.500 euros brutos mensuales, de acuerdo con el
artículo 7 de la Ley
6/2007. Ese, sin duda, es el “sistema”
que le gusta a Morenés, es decir, el bipartidismo crónico siempre en poder de
la cuerda de trenzado y el engrase y puesta a punto de la puerta giratoria.
Hace pocos días, el 20 de octubre pasado, la Asociación Unificada de Militares Españoles, mayoritaria en los ejércitos, pedía su
dimisión por varios motivos: el “obstruccionismo” al funcionamiento de las
asociaciones; su “falta de sensibilidad y empatía” hacia los problemas de los
uniformados; y la reforma del régimen transitorio de la Ley de la Carrera. En fin, le queda poco
tiempo de ministro de Defensa y hasta puede que, como los cínifes, “muera”
políticamente entre aplausos.
Todo, menos perder el tiempo
Convertir el aragonés, que proviene del latín vulgar, en
lengua vehicular en la enseñanza obligatoria,
como así parece que tiene intención de llevar a cabo el PSOE con el
apoyo de Podemos y Chunta Aragonesista, se me antoja como un disparate político
de primer orden y una pérdida de tiempo lamentable para los educandos. Esa
lengua romance, que sólo hablan alrededor de 10.000 ciudadanos en determinados
enclaves de la provincia de Huesca (ansotano, cheso, belsetán, panticuto, chistabín, patués y
ribagorzano o estadillano) y que “desapareció del Reino de Aragón a partir de
la castellanización a la que voluntariamente se acogieron los sectores nobles y
cultos con la llegada de la dinastía de los Trastámara en el siglo XV”, como bien
señala Cristian Marco Villanueva en
un trabajo de fin de carrera de su Licenciatura de Humanidades (junio de 2012),
intenta ahora renacer de sus propias cenizas en la futura Ley de Lenguas. Ya con Felipe II, al reformar los Fueros de Aragón a principios del siglo
XVI, la presencia del aragonés en los escritos oficiales quedó prácticamente
erradicada en favor del castellano. Como bien señala Marco en su excelente
trabajo, “las gentes de los valles donde sobrevivía el aragonés eran gentes que
prácticamente no se movían de su entorno más cercano. Los viajes a las ciudades
más próximas, como Huesca o Barbastro, podían suponer larguísimas jornadas en
burro y eran contadísimas las ocasiones en las que acometían esos viajes”. (…)
“Sí que hubo, a partir del siglo XVIII una tradición lexicográfica que quería
recoger las voces aragonesas para enriquecer la lengua castellana. Así, ya a
principios de aquel siglo, entre 1714 y 1715, el académico de la Lengua Española José Siesso de Bolea elaboró el
Borrador de un Diccionario de voces
aragonesas con el objetivo de incluirlas en el primer Diccionario de la Real Academia de la Lengua (Diccionario de
autoridades) que se publicó durante los años 1726- 1739. Y durante el siglo XIX
continuó esa tradición lexicográfica. Así en los primeros años del siglo
aparece un anónimo Diccionario de
aragonés, y en 1836 aparece el Ensayo
de un diccionario aragonés-castellano de Mariano Peralta, seguido en 1859 del Vocabulario de voces aragonesas de Jerónimo Borao”. En 1976 se crea en Zaragoza el Consello d’a fabla aragonesa, “una
asociación cultural, no legalizada hasta 1978, de defensa y promoción de la
lengua aragonesa en todas sus variedades dialectales. La asociación, presidida
por Francho Nagore, inició
rápidamente varias acciones de promoción y divulgación de la lengua en la
sociedad aragonesa, básicamente a través de la impartición de cursos de
aragonés, a la vez que intentó avanzar en el terreno de la unificación
lingüística con el objetivo de crear un aragonés supradialectal. En 1977 Andolz
finalizó su Diccionario Aragonés
y Francho Nagore publicó la Gramática de la lengua aragonesa, obra que
pretendían servir de base al intento del aragonés común. Al año siguiente se
publica la revista Fuellas d´informazión
d´o Consello d´a Fabla Aragonesa,, que recogía estudios, textos,
vocabularios y todo lo relacionado con el incipiente aragonés común o con
cualquiera de sus variedades. Ese mismo año (cuando Aragón entra ya en un
régimen preautonómico) se produjo la legalización de esa asociación y su
traslado de la sede de Zaragoza a Huesca, desde donde se inició una campaña de
charlas y actos en diversas poblaciones de la provincia para que se fuesen
estableciendo en ellas secciones comarcales llamadas roldes. Y así, durante los años posteriores, se desplegó una
intensa campaña en el territorio que incluía el desarrollo constante de ese
nuevo aragonés estandarizado que no llegaba a estabilizarse del todo, pero que
se vio refrendada en 1982 con la aprobación del Estatuto de Aragón, que dio paso a la Comunidad Autónoma de Aragón y que incluía en su artículo 7 una vaga referencia a la
protección de la lengua”. (…) “Pese a ese reconocimiento formal, el movimiento
aragonesista en general no se hizo demasiado eco de las demandas que se
promovían desde O Consello d’a fabla.
Para los intelectuales de Zaragoza, que incluía a cantautores como Labordeta o Carbonell o editores de revistas como Andalán, aquellas reivindicaciones sobre la nueva lengua o las
lenguas pirenaicas no pasaban de lo folclórico y aquella defensa de un nuevo
aragonés supradialectal quedó ligada a un grupo concreto de personas, que
patrimonializaban esa lengua en formación y a una ideología de izquierdas,
circunstancias que imposibilitaron un apoyo más amplio de otros sectores de la
sociedad y de la política”. En fin, por resumir: de poco servirá la voluntad
política de la Izquierda
en hacer vehicular en la enseñanza obligatoria ese dialecto, casi convertido en
reliquia, si falta el necesario consenso en las Cortes de Aragón. Cosa distinta
es que la fabla aragonesa siga interesando a los filólogos como fuente de
inspiración en el proceso de tesis doctorales y a un grupúsculo de nostálgicos
trasnochados que todavía ven futuro hasta en el esperanto, y que me perdone el
oftalmólogo polaco Zamenhof. Pero
esa es otra historia.
martes, 3 de noviembre de 2015
Manuel Azaña: in memoriam

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