
Me entero de que el aguilucho cenizo
está en caída libe en España. Por estos pagos solo parece ir al alza la gaviota
patiamarilla del escudo del PP, ahora cruzada con el mochuelo llanero, también llamado
guarracuco, de Santiago Abascal. Las
razones de la caída en picado del aguilucho cenizo parecen ser varias. Según
los expertos, este aumento del fracaso reproductor podría estar relacionado con cambios
en las prácticas agrícolas, especialmente con cosechas cada vez más tempranas y
rápidas, que
destruyen nidos o dejan a los pollos expuestos a depredadores y a condiciones adversas.
Gran parte de la ciudadanía duda entre si se trata de un animal amigo o enemigo
del ser humano. Son osadas y capaces de atacar a ballenas vivas para poder
alimentarse. Suelen lanzarse sobre ellas cuando salen a respirar, atacándolas
para arrancarles trozos de carne del lomo. Pero en España las gaviotas
patiamarillas tienen la costumbre extendida de lanzarse sobre Pedro Sánchez
por ver la manera de desalojarle de la Moncloa. Las gaviotas patiamarillas también saben
llorar lágrimas, como los cocodrilos, por una simple razón: al beber agua dulce
y agua salada, para expulsar el exceso salino para eliminar el agua salada que
han ingerido lo hacen a través de las lágrimas. Gracias a las glándulas que
tienen ubicadas en la parte superior de cada ojo, se desprenden del exceso de sal en su organismo mediante lágrimas
blancas, como las puestas a las imágenes de las Dolorosas
andaluzas, o como las plañideras que conoce todos los
trucos. Eran mujeres profesionales del lamento, a las que se les pagaba por
llorar y gritar histéricas en los funerales en
función del estatus social del difunto. Más o menos lo que hace Núñez Feijóo. Donde hay una catástrofe,
enseguida aparece por el lugar, sin que alguien le haya llamado, para quejarse
del partido socialista y de los socios que sostienen el Gobierno, como pudimos
verle en Paiporta durante las riadas, o ahora en Ceuta, donde ya ha acudido dos
veces para echar gasolina a la crispación, tratar de consolar a Juan
Jesús Vivas como si fuese un educando con malas notas y, por aquello
de ir por atún y ver al duque, utilizar a las instituciones con fines partidistas que
nada tienen que ver con el interés común de los ceutíes. Algo que también ha hecho hoy Moreno Bonilla. Ambos,
Feijóo y Moreno, están de acuerdo en que sean devueltos todos, menores y
adultos, a sus lugares de origen. En el caso de los menores es ilegal tal como
lo plantean y ellos lo saben. Pero tiene que seguir las directrices de Vox, que
es el que corta el bacalao. Pues bien, ahora
arden Las Hurdes por los cuatro costados. No me extrañaría que en las
televisiones autonómicas manejadas por PP y Vox pusieran el documental “Las Hurdes, tierra sin pan”, de Luis Buñuel, donde en la parte inferior
de las imágenes pasaran un rótulo que dijese:“Mientras los jurdanos se achicharran en un infierno de llamaradas,
Sánchez se espatarra en su hamaca de la playa privada de La Mareta, o practica buceo y utiliza una embarcación
del Grupo de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil”. Deberían saber los de PP y Vox que más de ochenta cadáveres se pudren en territorio español porque Marruecos no quiere hacerse cargo de ellos. Por eso, sus ataques al Gobierno son picotazos
de gaviota patiamarilla sobre lomo de ballena, pellizquitos de novicia. Pero
Sánchez, y en eso no ha caído el sainetero de astracanada Núñez Feijóo, tiene
piel de elefante africano y sabe que solo pueden ganarle los de la derechona
más rancia en unos comicios con victoria aplastante. Y eso en democracia
solo puede decidirlo el pueblo soberano,
dueño de sus destinos. Mientras tanto, ajo y agua.
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