La prensa de papel sólo comenta el asunto griego y los
ahogamientos en piscinas. Lo segundo es fruto del verano. Lo primero es
consecuencia de la presión del Eurogrupo. Se habla de que “el rescate termina
esa noche” como si se tratase de un secuestro del FRAP. El ayuntamiento de Zaragoza, solidario con
Grecia, ha colocado la bandera de ese país en su fachada. Me descubro ante Pedro Santisteve Roche. Menos miedo. Si
hay que salir del euro, se sale. Grecia nunca debió entrar a formar parte de
ese club de mafiosos controlados por Merkel
y la troika. España tampoco. El resultado ha sido, al menos para los países
del Sur, empobrecimiento de casi todos los ciudadanos y enriquecimiento de unos
pocos. “La Unión Europea
–así lo cuenta El País- quiere que Alexis Tsipras caiga para que no haya
en Grecia un gobierno contrario a sus políticas”. Y en España, Rajoy, Aznar y el resto del combo ya empiezan a relacionar lo que sucede
en Grecia con lo que podría suceder en España de ganar Podemos. Por lo pronto, Carmena ha renunciado a asistir en
tribunas o palcos preferentes por ahorrar alrededor de 300.000 euros anuales,
cosa que nunca hizo Botella, y a
rebajarse el sueldo, cosa que tampoco hizo esa mujer. Ahora dice Rajoy –el
hombre que dice no tener enemigos internos en su partido político- que “nos ha
dañado más la crisis que la corrupción”. Pero si la crisis es consecuencia de
la corrupción en todos los órdenes. ¡Qué trae ahora este político a la violeta!
Eso que se lo pregunte a José Luis
Olivas, presunto responsable del saqueo de Bancaja, por ver qué le contesta. En este país ya no cabe un tonto
más. Ni un sinvergüenza más. Ahora, Rajoy, debería decir de una vez por todas que las
generales serán el 27 de septiembre. Si lo sabe, ¿por qué no lo dice? Pero
hombre, si esta al tanto hasta el tonto del paseo, el que recibe todas las
bofetadas. Y ahora que se bate en retirada saca su partido en el Congreso la “ley mordaza”, como si estuviéramos en
los tiempos de la dictadura de Primo. Menos mal que les queda poco tiempo a
unas leyes sacadas por mayoría absoluta, que son un absoluto disparate. Un
ejemplo: será delito que los partidos reciban de particulares o empresarios más
de 500.000 euros, salvo que tales guindaleras procedan del extranjero (y no
estoy pensando en Venezuela). Claro, en los papeles de Bárcenas no se llegan a esas cifras. En fin, espero que esas leyes sean
derogadas en menos de lo que a Rajoy le cuesta hacerse un tinte en el pelo. La
derechona se hunde como el “Titánic” pero sin orquesta en cubierta. La culpa es
el choque del partido que sustenta al Gobierno con el iceberg de la corrupción existente entre las filas de la casta,
los nietos del 18 de julio, causantes de la crisis y de la pobreza a la que nos han llevado ciertos
indeseables manejando el dinero ajeno. Y aquí ya se sabe: no hay botes salvavidas
para todos.¡Que se marche la derechona ya! No necesitamos de salvadores patrios ni de pisaverdes ni de políticos que mienten. Seguro que todo irá mejor sin ellos.
martes, 30 de junio de 2015
lunes, 29 de junio de 2015
Ni patología ni enfermedad
Al tiempo que está a punto de
celebrarse en Madrid la Semana del Orgullo Gay, que este año coincide
con el décimo aniversario del matrimonio entre personas del mismo sexo, y que
el barrio madrileño de Chueca está a punto de convertirse en un inmenso arco
iris, la parroquia sevillana Dulce Nombre
de María, en Bellavista, acaba de retirar de su página web la siguiente entrada: “Sanar la homosexualidad si es posible”,
firmada por el párroco Santiago González
Alba. En esa web el cura ecónomo
hacía la siguiente pregunta: ¿Es la homosexualidad una patología o una
enfermedad? Aquí lo que hay que hacer es matizar conceptos. Patología no es
sinónimo de enfermedad, de la misma manera que no es lo mismo síndrome que
trastorno. La enfermedad es la pérdida de la salud, el síndrome es el síntoma de la enfermedad.
La patología es el estudio de las enfermedades y la nosología es la parte de la Medicina que se dedica a
la clasificación sistemática de las enfermedades. Y una enfermedad ha de tener
una etiología (una causa), un diagnóstico, un pronóstico y un tratamiento.
Trastorno es, finalmente, una alteración leve de la salud. Dicho eso, hay que
señalar que la publicación de ese cura, que más tarde dijo que no era de él, es
del jueves 25 de junio; y que se hacía
eco de la noticia cuatro días más tarde, es decir, hoy, El Correo de Andalucía. También hoy
lunes, en los comentarios a la noticia en ese mismo diario, un lector de nombre
Francisco Manuel, se preguntaba: “Si
es una enfermedad, ¿se puede pedir la baja? Vamos, un cachondo. En la introducción se animaba a los feligreses a
compartir y difundir el artículo publicado en la página web de la parroquia para “hacer frente a la
ideología que destruye la familia cristiana”. La entrada más
tarde suprimida de la página web
incluía un trabajo del escritor Richard
Cohen, autor de libros como 'Comprender
y sanar la homosexualidad', 'Abriendo
las puertas del armario' y otros del
mismo estilo. Que yo sepa, salvo para
el psiquiatra Aquilino Polaino, que
considera la homosexualidad como una patología, y de un exsenador del PP, Agustín Conde, que en 2005 citó un estudio de Hazteoir.org que aseguraba que “el 29%
de los padres que ha violado a sus hijos son homosexuales”, deberemos hacer
caso a la OMS,
que dejó de considerarla como enfermedad en 1990. De la misma manera, Fernando Chacón, decano del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid,
declaró recientemente que “desde el punto de vista médico no existe ninguna diferencia entre los
homosexuales y los heterosexuales. Los gays y lesbianas –señalaba- pueden
sufrir más problemas psicológicos si no
aceptan su condición de homosexual, pero igual que le ocurre a cualquier
otra persona que se rechaza a sí misma, como pasa con algunos pacientes
obesos”. Así de claro.
domingo, 28 de junio de 2015
Rudi: último acto
Que se haya colocado una pequeña placa en el respaldo de un
banco público, en el lugar donde fue secuestrado Publio Cordón Munilla, me parece respetable. Es bueno que no
perdamos la memoria de las cosas. El señor Cordón ya tiene reciente homenaje, placa
y un camino peatonal que lleva su nombre. Pero me permitirá el lector que pida remembranzas
equivalentes para otras muchas personas que fueron víctimas de la represión y
que, por desgracia, permanecen en el anonimato y su recuerdo tan difuminado en la Memoria Histórica
como el polvillo de las mariposas. Es decir, no existen placas en los barrancos y en las
cunetas donde hubo fusilamientos masivos por defender la Libertad; ni en el punto
exacto donde un entrañable amigo se cayó de la moto y se dejó los sesos sobre
el asfalto; ni nadie tiene en su recuerdo a aquel albañil, posiblemente
subsahariano, que se fue al vacío desde el andamio y cuyos restos fueron a la
fosa común; etcétera. Durante los años 60 del siglo XX al ministro de Obras
Públicas de turno se le ocurrió la rara idea de señalar los puntos tétricos de
las carreteras donde había fallecido alguien: “Aquí un muerto”, “Aquí tres
muertos”, en un intento vano de concienciar a los conductores de la importancia
que tenía estar muy atentos a las curvas y a los cambios de rasante. Pero nunca
reconoció aquel Estado Español vencedor en cien batallas y manejado por el
dictador Franco que las carreteras
de entonces eran infames, parcheadas, con árboles pintados con una faja blanca
en su tronco, de un solo carril de circulación en cada sentido de la marcha y
en las que cada adelanto a un camión equivalía a jugarse el tipo por el alma de
la abuela. La culpa, siempre había culpa, era del ciudadano despistado. Jamás
de las infames infraestructuras viales. Eran los años en los que se pusieron de
moda los eslóganes “Papa, no corras” y “Papá, ven en tren”, aunque en el tren
se tardasen seis horas en hacer el recorrido Zaragoza-Madrid, o 36 horas en ir
desde Barcelona hasta La
Coruña. Otro eslogan famoso fue el de “Trabaja, pero seguro”,
animando a los obreros a que llevasen en la obra el casco protector, más por
evitar posibles absentismos que por la preocupación por la salud del productor.
Al menos, aquel Estado Español, aunque fuese por pasiva, era consciente de que
si al cabeza de familia le sucedía algo en un viaje o en la factoría su familia
se quedaba automáticamente en la peor de las ruinas posibles. Lo de Publio
Cordón es distinto. Tuvo la desgracia de toparse con unos miserables del GRAPO,
que le secuestraron. Se pagó un fuerte rescate, sin éxito. Silva Sande confesó años más tarde que el cadáver de Publio Cordón
fue enterrado en un paraje francés del Mount Ventoux, pero sus restos no han
sido encontrados pese a los importantes intentos de búsqueda. Es todo lo que
sabemos veinte años después. Y todos los ciudadanos de bien lo sentimos. Se da
la circunstancia de que el ministro de Interior y Justicia de entonces era Juan Alberto Belloch, actual alcalde
saliente del Ayuntamiento de Zaragoza. Mis respetos para Pilar Muro, viuda legalmente reconocida y actual presidenta del
Grupo Hospitalario Quirón. Por fortuna, a la señora Muro no le ha sucedido lo
que a la viuda del obrero muerto que antes comentaba, cuando se quedaba en la
miseria tanto ella como sus hijos pequeños. La señora Muro (primera accionista
de USP Grupo Hospitalario), Alfonso Soláns (dueño de Pikolín) y César Alierta (presidente de
Telefónica) son las personas más ricas de Aragón, según los Top 3 por Autonomías publicados por la
revista Forbes. Y “…los duelos, con
pan son menos; pero tal vez hay que se
nos pasa un día y dos sin desayunarnos…”. (El
Quijote, cap.XIII, 1ª parte).
sábado, 27 de junio de 2015
Vamos a la conga, ¡ay, Dios!
Se marcha Wert,
el ministro peor valorado entre los españoles, y aparece en escena Méndez de
Vigo, que no es de Vigo sino de Tetuán, aunque tenga apellido de Shangái Express, aquel convoy que tuvo
una categoría sobrevalorada ya que en realidad era un semidirecto por el que
había que pagar un suplemento de “exceso velocidad” y que tardaba 36 horas en
ir de Barcelona a Vigo y La
Coruña. El tren – ya lo he contado en alguna otra ocasión- salía
de la estación barcelonesa de Vilanova y llegaba a Zaragoza-Arrabal por vía
Manresa, la de la antigua compañía Norte. Desde Zaragoza pasaba a las líneas de
la antigua MZA (estación de Campo Sepulcro) hasta Ariza, en donde tomaba la
línea Ariza-Valladolid de la misma compañía. Desde Valladolid, de nuevo a las
líneas de la antigua Norte por Venta de Baños, León y Monforte de Lemos, en
donde se dividían las ramas, la de Vigo por Orense y la de La Coruña por Lugo. La
composición de los coches era de lo más variada: “verderones”, “cincomiles”
y algún “pullman” de los obsoletos
ferrocarriles andaluces. El nombre lo acuñó un ferroviario cachondo, Ángel Rodríguez López. Y aquí lo dejo. Aquel que esté interesado en
el tema, le recomiendo que lea el relato “El
Shangai Express”, de Toni Nieto.
Pero bueno, a lo que iba, dentro de tres días comienza el veraneo de los
ministros, por lo que presumo que le queda a este advenedizo lo que va de aquí
a las catalanas, que coincidirán posiblemente con las generales (27 de
septiembre). A Rajoy le crecen los
enanos. Ahora resulta que el Tribunal de Cuentas (Línea 1 de metro, Plaza de
Castilla –Valdecarros, entre Gran Vía y Bilbao, ¿te sitúas, Rudi?) señala que la Diputación General
de Aragón dejó sin contabilizar 80 millones de euros en 2013. En este sentido,
hay un artículo hoy en El Periódico de
Aragón de José Luis Corral, “La contable que fracasó”, que pone el
dedo en la llaga: “La señora Rudi –señala Corral- abandona la presidencia con
una deuda enorme, muchísimas facturas sin pagar y gran malestar entre los
proveedores. Vamos, que su sucesor, supongo que el señor Lambán,
va a recibir una herencia de aúpa. Claro que, para enredar aún más, aparece el
señor Montoro y amenaza con cortar la financiación de
autonomías como la de Aragón, porque no ha cumplido --se refiere a su
conmilitona la señora Rudi, claro-- con la ley de estabilidad presupuestaria.
Con una economía tan endeudada y tantas facturas sin abonar, el nuevo gobierno
de Aragón tiene tajo por delante. Pero parte con una ventaja de salida: a poco
que haga ya habrá hecho más que el saliente”. Como decía al principio, se
marcha Wert y aparece en escena Íñigo Méndez de Vigo, barón de Claret, sobrino de Carmen Díaz de Rivera (la hija que tuvo
fuera del matrimonio Ramón Serrano Suñer,
cuñado de Franco) y nieto de Carmen de Icaza, en Educación, Cultura
y Deporte. La prensa señala de Íñigo
Méndez de Vigo Montojo y de los Grandes Expresos Europeos que es “alto, cordial
y afable en el trato corto”, como si ser
alto fuese garantía de saber hacer las cosas bien. Hay algún alto, muy alto, que los ciudadanos tenemos en observacion, conque... Juró el cargo de ministro
ayer viernes, día de san Pelayo.
Como curiosidad, señalaré que la boda de sus padres viene en los “ecos de sociedad” del diario ABC el jueves, 24 de marzo de 1955,
página 31. Entre los invitados, en San Jerónimo El Real, se encontraba Carmen Polo Valdés y, eso sí, niños y
niñas de los diferentes hogares de la
Obra del Auxilio Social, de Madrid. No me pregunten qué
pintaban allí aquellos niños, que no lo sé.”Vamos a la conga, ¡ay, Dios! /
Vamos que ya suena el bongó…”.
jueves, 25 de junio de 2015
Endosar el muerto
La Iglesia
católica se empeña en señalar en los púlpitos y en las homilías, siempre por
cuenta de clérigos que nunca han cimentado una familia ni saben lo que cuesta
llevar dinero a casa, la importancia que tiene la familia cristiana. Alrededor
de la alianza entre varón y mujer existe una gran variedad de valores, usos,
costumbres, normas y leyes que la configuran no sólo como un grupo social
característico, sino como una institución social fundamental. Y tales
funcionarios de un Cielo difícilmente azul hacen énfasis en la indisolubilidad
del matrimonio. Siempre terminan poniendo como ejemplo a Saulo, de nombre artístico san
Pablo, al que atribuyen que llega a comparar la unión entre los esposos a
la que existe entre Cristo y la Iglesia católica por ellos
manejada. Hasta que Juan Luis Ossorio, marqués de la Valdavia,
dio en la diana cuando afirmó que “la familia es una importante institución, de
muy difícil manejo”. Mas tarde, J.V.
Marqués, en su artículo “La insólita
modernidad de la familia”, publicado en un magacín semanal en los años 80,
se anticipó como un iluminado a lo que viene aconteciendo ahora, treinta y
tantos años más tarde. Decía entonces Marqués: “La exaltación actual de la
familia responde al propósito de liquidación del llamado Estado de bienestar.
¿Qué no se puede resolver el paro? Nada como la familia para alimentar y dar un
dinero de bolsillo a los jóvenes. ¿Qué la sanidad pública es deficiente? Nada
como la madre, la tradicional mujer abnegada, para atender a los enfermos. ¿Qué
no hay guarderías públicas? No importa, así se disfruta más del cariño de la
mamá. ¿Qué no hay dinero para asumir el apoyo al drogadicto y su eventual
desintoxicación? Aquí está la familia como supuesto arropamiento del afectado.
¿Qué los salarios no permiten contratar cuidadores o cuidadoras de niños? Aquí
están los abuelos, encantados de quedarse con los nietos…”. Nos han endosado el
muerto y no queda otra que aguantar lo que venga. Vale, pero que no adoctrinen
con éticas victorianas unos tipos que han optado por el celibato, que es lo
cómodo y lo que encaja con los intereses económicos de esa Iglesia, y cuya
única misión en este mundo consiste en vivir del cuento.
martes, 23 de junio de 2015
Las Corsarias versus Pedro Sánchez
España, que es tierra de descubridores (me refiero a Orellana, Cortés, Pizarro, Almagro y todos esos respetables
aventureros) tiene una bandera bicolor. Pues nada, ahora resulta que Pedro Sánchez Pérez-Castejón, imitando
a Obama, la acaba de descubrir
durante el acto de proclamación de su candidatura a La Moncloa y se tapa en ella
como si fuese en una manta de Palencia en pleno enero. Y Podemos, en boca de Errejón, pregunta al secretario general
del PSOE: “¿estás con el cambio o con la bandera?”, como si una cosa tuviese
que ver con la otra. Cosa distinta es que a Podemos no le haya gustado la
escenografía, con Sánchez besando a su mujer, de rojo integral, sobre la pista
de ese “circo americano” aunque sin leones
ni tragasables. A este paso, a no tardar veremos a Pedro Sánchez cantar la Marcha de Oriamendi con el arte de un
bersolari (recuerden que en vascuence no existe la uve): “Gora Jainko maite
maitea/ zagun denon jabe. / Gora Espania ta Euskalerria/ ta bidezko errege”.
Aquí da igual arre que so. En ese toreo de salón lo que importa es mirar al
tendido y quedar bonito. Ciento treinta años de historia y cuarenta de ellos de vacaciones han dado
mucho juego. Pero aquello era, escucha atento, como asistir a la humorada
cómico-satírica Las Corsarias, pero
sin la música del maestro Francisco
Alonso y sin fray Canuto, que en
realidad era Serafín, un hombre
casado y con siete hijos. Es difícil poder entender los bandazos de ese partido
del puño cerrado y la rosa mística, que sustituyó al yunque, la puma y el
tintero, fundado por Pablo Iglesias desde
los tiempos de Casa Labra (Tetuán,12)
cuando todavía no ofrecía a la distinguida clientela los sabrosos soldaditos de Pavía. En principio se
adoptó una postura anticlerical (léase su programa de 1918); convivió con la
dictadura de Miguel Primo de Rivera, que
toleró los movimientos de la UGT,
convirtiéndose en la primera central sindical de España. Esa dictadura promovió
también una extensa legislación social, parte de la cual se recogió en el Código
del Trabajo (1926), en cuyo éxito fue clave la colaboración entre el
régimen, el PSOE y la UGT. De
hecho, la propaganda de Primo de Rivera insistía en que el PSOE era el único
partido honesto de la etapa anterior, y llegó a afirmar que pretendía crear un
nuevo sistema turnista con el PSOE y la Unión Patriótica.
Y para muestra, un botón, es decir, que Francisco Largo
Caballero tomó posesión como consejero de Estado el 25 de octubre de 1924.
Y en 1929 el PSOE se declaraba favorable a la república. Dos años después se convirtió
en el partido mayoritario de las Cortes republicanas de 1931, con 131
diputados. Esa mayoría se vio mermada considerablemente en 1933, con la llegada
de la CEDA como
primera fuerza parlamentaria. Y en 1934, tras una escisión entre los sectores
más moderados (Indalecio Prieto y Julián Besteiro) y los más radicales,
liderados por Largo Caballero, derivó en
la Revolución
de Asturias, en 1934. Y en 1935 el PSOE participó en el llamado Frente Popular,
que ganó las elecciones de febrero de1936. Lo que llegó más tarde preferiría
que lo contase mi paisano Julián
Casanova, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de
Zaragoza y colaborador de El País,
ante cuya sapiencia me descubro.
lunes, 22 de junio de 2015
Leña al mono...
Cuando el Gobierno de turno cree necesaria cambiar la
ponderación impositiva quiere decir que nos va a subir el IVA; si habla de
flexibilidad laboral se refiere al abaratamiento del despido; cuando hace
referencia a gravamen a activos ocultos,
que se ha practicado una amnistía fiscal generalizada para delincuentes; cuando
informa de que hay hilillos de plastilina, que existe fuga masiva de fuel en el
mar, provocando un desastre ecológico; señalar que existe un impacto asimétrico
de la crisis significa que pagará más el que menos tiene; cuando algo es de
interés general, quiere decirse que es de interés para las entidades
financieras; ser liberal-conservador equivale a decir que se es de extrema
derecha; la libre competencia es la competencia desleal defendida por aquellos
que parten de mejor posición; línea de crédito para la banca en condiciones
preferentes se puede reducir a una sola palabra: rescate; medidas de
consolidación fiscal, no es leche sino caldo de teta, o sea, recortes; medidas
para incentivar la tributación de rentas no declaradas es equivalente a
amnistía fiscal para rentas elevadas; medidas para garantizar la sostenibilidad
del Sistema Nacional de Salud viene a
significar privatización de la sanidad pública; mejora de la competitividad es
otra forma de llamar a la congelación de salarios; prima de riesgo, según J.M Sánchez Gordillo, es un fantasma
para asustar a idiotas; vivir por encima de nuestras posibilidades es creerse
con derecho a una educación y una sanidad públicas y de calidad; etcétera.
Hasta ahora creíamos que existía una jerga que utilizaba la clase médica y otra
jerigonza entre la abogacía. Pero los políticos han descubierto otra manera de
llamar a las cosas. Recuerden, por ejemplo, a Sancho Rof, cuando declaró a los medios que el “bichito” que
producía la enfermedad causada por el aceite de colza desnaturalizado “si se
caía de una silla se mataba”. Y aquel síndrome tóxico –que no el bichito- dejó
un balance de 1.100 personas muertas y otras 60.000 envenenadas con secuelas
irreversibles. ¿Se depuraron responsabilidades? Muy pocas. Rajoy, siendo vicepresidente del Gobierno, definió el vertido de fuel del Prestige como “pequeños hilillos solidificados con aspecto de
plastilina en estiramiento vertical”. Y se quedó tan pancho ante el chapapote
causante de la una de las mayores catástrofes medioambientales de la historia
de España. Hay más: el accidente de Palomares, donde todavía quedan tierras
contaminadas; el escape radioactivo que contaminó el río Manzanares en 1970; la
rotura del oleoducto Rota-Zaragoza, cuyo vertido fue al río Genil en 1998; el
incendio en la central nuclear de Valdellós, en 1989; otra en Ascó, en 2007,
cuando un operario vertió un bidón con agua contaminada y hubo fugas de
partículas radioactivas; el accidente de Acerinox en 1998, cuando en el
tratamiento de chatarras una fuente de cesio 137 llegó al río Tinto; etcétera.
La primera medida de ese “libro de estilo” político consiste en intentar
silenciar el problema causado por parte de las autoridades. Y cuando lo airea
la prensa, entonces no queda otra que buscar responsabilidades. Siempre
aparecerá un chivo expiatorio que cargue con el mochuelo: un obrero sin
cualificación, un maquinista de locomotora, un factor de circulación…, y se
zanjará el caso sin más trámites. Este es un país donde los políticos siempre
esquivan responsabilidades utilizando la coletilla “y tú más” y donde los
costes de sus derroches siempre van con cargo al maestro armero, es decir, a
los ciudadanos. Pero no pasa nada. Y si pasa, ¿qué pasa? ¡Leña al mono, que es
de goma!
domingo, 21 de junio de 2015
Esa chusma de la Castuza...

viernes, 19 de junio de 2015
Por Cádiz sí se puede

jueves, 18 de junio de 2015
Plebeyez insufrible
Cuenta Luis María
Anson hoy en el diario El Mundo
que “a Don Felipe le emocionó su
abuelo Juan III (sic) cuando, al
abdicar los derechos históricos de la
Corona, se cuadró ante su hijo Juan Carlos I y dijo: “Majestad, por España, todo por España”. A mí
alguien con capacidad bastante debería explicarme de una forma que pudiera
entender sin fisuras qué derechos históricos recaían en la persona de Juan de Borbón. El día que su padre Alfonso XIII tomó las de Villadiego, el
exrey de España dejaba de estar en condiciones para nombrar sucesor a título de
rey. Además de ello, lo único que Juan de Borbón hizo por España fue intentar
combatir al lado de los rebeldes en la Guerra
Civil sin éxito. Sería bueno que los españoles no perdiéramos
la memoria. Tanto Alfonso XIII como su hijo Juan dieron su apoyo desde el
exilio al golpe militar del 18 de julio de 1936. Y Juan de Borbón intentó, como
decía antes, ser voluntario. De hecho, entró por Dancharinea, el único paso
fronterizo abierto por los rebeldes. En Biarritz se les unieron el Fernando de Baviera y el conde de Mora,
Juan Manuel Mesía del Barco.
Transcribo parte de lo que cuenta en el capítulo "Juan López en Burgos"
dentro del libro "Momentos
estelares de la Guerra
de España" Carlos Rojas: “Llegados
a Pamplona, visten al príncipe (sic) con un mono de mecánico (el obligado
uniforme de los milicianos de ambos bandos) y le calan la boina roja carlista.
Don Juan pregunta a sus colaboradores qué harán las autoridades militares
cuando conozcan su regreso a España. Le contestan que lo echarán inmediatamente
pero que habrá probado, frente al país, su compromiso entusiasta con la
insurrección. Efectivamente cuando avisan al general Mola de la presencia de don Juan en Burgos con el nombre de Juan López y de su intención de unirse
a una columna en Somosierra, Mola monta en cólera. Ordena que el príncipe (sic)
abandone inmediatamente el país y ruge: "Díganle a esos imbéciles que han
acompañado al príncipe que no les hice matar de milagro". Por añadidura
promete que también "Juan López" será fusilado, con todos los honores
correspondientes a su cargo, si reincide en el intento. (…) De nuevo intenta
don Juan de Borbón ponerse a las ordenes de Franco. El 7 de diciembre de 1936 le escribe ofreciéndose como
marinero en el crucero Baleares
‘pronto listo para hacerse a la mar’. Le recuerda a Franco que hizo estudios en
la Escuela Naval
Británica, navegó dos años en el crucero Enterprise y siguió un curso especial como artillero. Se despide
con sus votos más fervientes para que "Dios le ayude en la noble empresa
de salvar a España". (…) Franco le responde el 12 de enero del año
siguiente. Agradece al príncipe de Asturias (sic) el intento de unirse a la
lucha que "trasciende lo nacional y es parte de la defensa de la civilización
cristiana de Occidente". Pero cree que el entusiasmo de unos y la
obsequiosidad de otros impedirían a don Juan servir de forma adecuada en el
[crucero] Baleares. Sin molestarse en
exponer razones más convincentes, concluye "contra los dictados de mi
corazón" por declinar la apreciadísima solicitud. (…) No obstante, en los
años de la guerra don Juan confía plena y rendidamente en Franco. El príncipe
vive entregado a consejeros tan reaccionarios como Francisco Bonmatí de Codecido (su primer biógrafo) quien lo lleva a
estudiar con la mayor entrega el fascismo y el nazismo, movimientos que
conducen a sus pueblos a "la felicidad, el bienestar, el progreso y la
potencia" según semejante mentor. (…) El 25 de
agosto de 1948 Franco y don Juan sostienen la primera de sus entrevistas en el
yate Azor del generalísimo. El
acuerdo más notorio salido de ese encuentro es la venida a España de los dos
infantes, don Juan Carlos y don Alfonso a cursar estudios. (…) “Al
día siguiente [de la muerte de Franco] don Juan Carlos juraba de nuevo los Principios del Movimiento Nacional ante
las Cortes” y era proclamado Jefe del Estado a título de Rey “desde la emoción
en el recuerdo de Franco”, como dijo aquel 22 de noviembre de 1975 Rodríguez
de Valcárcel, entonces presidente de las Cortes. Dicho eso, sería
conveniente que Felipe VI no sintiese tanta emoción, a juicio de Luis María
Anson, el día en el que su abuelo abdicó de unos derechos históricos de la Corona de los que carecía.
Cuando Juan de Borbón se cuadró sin venir a cuento como si fuese actor de una
opereta y dijo aquello de “Majestad, por España, todo por España” ya sabíamos
muchos ciudadanos a qué modelo España se refería ese sainetesco señor, de
nombre artístico Juan III. Dicho de otra manera: Felipe VI merece todos mis
respetos como Rey de España; su abuelo, no. Y lamento si se ofenden los
monárquicos sobrevivientes que formaron parte de los “cuarenta de Ayete”. A Ansón, tan acostumbrado a dar jaboncillo a la Monarquía de una forma
tan vergonzosamente plebeya, le recuerdo que la soberanía reside en el pueblo,
dueño de sus destinos.
lunes, 15 de junio de 2015
Un chiste en El Progreso
Hoy lo más gracioso de la prensa gráfica es la viñeta de Santy Gutiérrez en El Progreso, de Lugo. En el vestíbulo de un Ayuntamiento hay dos
tipos de seguridad observando a un ciudadano que entra cartera en mano, con
vaqueros y la camisa por fuera del pantalón. Uno de los encargados de la
seguridad le llama la atención en gallego: “Eh, eh, oia, onde vai vostrede,
documentación por favor”. El otro encargado de seguridad le toma por el brazo a
su compañero mientras le recuerda: “Epa, tío! E a terceira vez esta semana quer
paras ao alcalde”. Y el compañero, dándose cuenta de su metedura de pata, dice:
“Cagonamar! Que lle costará poñer garabata”.
Me he tenido que acercar a la sabiduría de Eligio Rivas Quintas, (1978) “Frampas,
contribución al diccionario gallego”, CEME, Salamanca, para conocer a
ciencia cierta qué es eso de “garabata”.
Al fin, como ya suponía, hace referencia a “corbata” entre otras 14 acepciones:
trampa, enredo; angazo con dientes y mango largos; horca de hierro formada en
ángulo recto que se usa para escardar patatas; brezo pelado y quemado que se
utilizaba para alumbrar; etcétera. Desde luego, el alcalde de la viñeta no era Lara Méndez, que ha conseguido ser
alcaldesa con el apoyo de 13 votos (8 del PSOE, 3 de Lugo Novo y 2 del BNG) y a
la que le deseo suerte en su nueva gestión. Los ciudadanos, no queda otra,
deberán acostumbrarse a las nuevas cualidades y las nuevas maneras de muchos de
los alcaldes y ediles recién salidos de las listas electorales. Por ejemplo, Carmena, viajando en el metro de
Madrid; Colau, entre la gente de
Barcelona; Ribó, por Valencia
montado en bicicleta… Esas cosas jamás se le habrían pasado por la cabeza a Botella, Trías o Barberá. Los
alcaldes deben acercarse a la ciudadanía. Forman parte de ella. Doy por hecho
que Carmena una de las primeras cosas que cambiará, además de bajarse el sueldo
considerablemente, será deshacerse del sirviente que hasta ahora servía el café,
no sé si con leche, a Botella en el Palacio de Cibeles. ¿Cuánto ganaba ese
asistente? ¿A qué otras labores se dedicaba en su horario laboral? Botella,
allá donde se encuentre, debería explicarlo. En fín, todo es cuestión de
tiempo. Hay que levantar muchas alfombrar por ver qué hay debajo. Las sorpresas
pueden ser acojonantes.
sábado, 13 de junio de 2015
Hay que abrir las ventanas
Aquí hay de todo: desde el plumilla que llama “chusma” a los
votantes de la izquierda que ahora han conseguido cambiar el Ayuntamiento de
Sevilla y que compara lo que ahora acontece con la Revolución de Asturias
de 1934, hasta el que cuenta disparates
por no haber alcanzado la poltrona ( caso de Esperanza Aguirre), o haber salido tarifando después de mogollón de
años haciendo de la ciudad por ellos gobernada su particular cortijo;
verbigracia: Rita Barberá o Francisco Javier León de la Riva. Otros, que aparentaban ser más moderados, se han limitado
a dirigir una orquesta de periodistas del pesebre para que escribiesen mañana,
tarde y noche sobre la llegada del Frente Popular, como si Podemos, Ciudadanos
y Comprimís fuesen unos virus peligrosísimos sobre los que no existe vacuna
alguna disponible para evitar una posible pandemia. Son, todos ellos, como los
causantes de la gripe española de 1918 trasladada al siglo XXI. Lo que acontece
ahora le parece a la derechona de inusitada gravedad. El virus se ha trocado
mutante y virulento. Sí, hagamos memoria, como desean algunos miserables. Aquel
año, 1918, el año de la gripe española, hubo elecciones generales y fueron
elegidos 412 diputados. El partido más
votado fue el Liberal Conservador, de Eduardo Dato, pero dos
facciones del Partido Liberal (García
Prieto y Álvaro de Figueroa)
obtuvieron más votos. Hubo una Alianza de Izquierdas (Partido Reformista,
Federación Republicana, PSOE, Partit Republicà Català, Partido Republicano
Radical, PURA, Partido Republicano Democrático Federal y Republicanos Nacionalistas
Catalanes Independientes) que intentó presentar la alternativa de Melquíades Álvarez. Finalmente fue elegido
presidente del Congreso Miguel
Villanueva y presidente del Senado Alejandro Groizard. El nuevo presidente
del Consejo de Ministros, Antonio Maura,
dirigió un gabinete con mezcla de conservadores, liberales y de la Lliga, que duró lo que un
pirulí a la puerta de un colegio. El 9 de noviembre el Gobierno era sustituido
por liberales y designado presidente Manuel García Prieto, que dimitió 26
días más tarde. El 5 de diciembre era nombrado presidente Figueroa, aquel que dijo “¡joder, qué tropa!” cuando no le apoyaron
para ingresar en la Real Academia,
y que en enero de 1919 suspendió las garantías constitucionales. El 15 de abril
del año siguiente se convocaban nuevas elecciones. ¿Ese modelo queremos para
España? Hay hasta quien llama “horda de una vociferante chusma impresentable” a
aquellos ciudadanos que han conseguido, no sin esfuerzo y por medio de las
urnas, un cambio de modelo de política municipal. Si ese es el nuevo Frente
Popular, bienvenido sea. Y ya puestos, espero que esa “chusma impresentable”, a criterio de los hijos
y nietos de los que apoyaron a Franco con todas sus consecuencias,
ganen las próximas generales y hagan unas nuevas Cortes Constituyentes por mor
de la afición y por higiene política.
viernes, 12 de junio de 2015
A propósito de una revocación
El Rey ha revocado el título de duquesa de Palma de Mallorca a su hermana Cristina. A su marido no ha hecho falta, por ser consorte. De nada
sirve que la infanta pretenda “rebozarlo” con
una carta de fecha 1 de junio, que dice mandó a La Zarzuela para adelantarse
a los acontecimientos. Las mentiras tienen las patas muy cortas. Los derechos
dinásticos a la sucesión en el Trono de esa mujer están en séptima posición,
conque no hay “peligro” de que llegue a reinar en este país. Hay precedentes de
revocaciones de títulos nobiliarios. A
Enrique de Borbón y Borbón Dos Sicilias, hijo de Francisco
de Paula, vivo retrato de Godoy,
hermano de Francisco de Asís y nieto
de Carlos IV, le fue revocado el
título de duque de Sevilla (concedido en 1823 por Fernando VII) y el tratamiento de infante de España por su simpatía
con la causa republicana durante la Revolución de Francia de 1848 que acabó con el
reinado de Luis Felipe. Precisamente
un hijo de ese rey de Francia, Antonio
de Orleáns, casado con Luisa
Fernanda, hermana menor de Isabel II,
lo mató de tiro de pistola en duelo llevado a cabo en Leganés el 12 de marzo de
1870. Enrique de Borbón dejaba tras de sí tres hijos varones (un cuarto hijo
había muerto en la infancia, y su única hija, María del Olvido, estaba casada con un aristócrata). Durante el
reinado de Alfonso XII, los tres varones restantes se hicieron
un hueco entre las filas militares, y a pesar de no gozar del título ni de las
prerrogativas de infantes, sí tenían una relación cercana con su primo el rey.
Alfonso XII, generoso como su madre, repartió títulos a sus tres primos
huérfanos: Enrique Pío sería duque
de Sevilla (como lo había sido su padre), Francisco
de Paula no ostentó título nobiliario alguno y Alberto (1854-1939) fue marqués (y posteriormente duque) de Santa
Elena. Alberto se casó tres veces. Su segunda esposa, Clotilde de Gallo y Díez de Bustamante (casada en primeras nupcias
con el marqués de Viesca de la Sierra), fue asesinada
en Madrid en 1936. Tuvo tres hijos de su primer matrimonio: Isabel, Inmaculada y Alfonso, que sería duque de Santa Elena
a la muerte de su padre. Alfonso tendría a su vez un hijo que moriría en Lérida
luchando el día de Navidad de 1938; su temprana muerte le impidió heredar el
título paterno, que pasaría por lo tanto a su propio hijo, Alberto Enrique de Borbón y Pérez del Pulgar (1933-1995), padre del
actual duque, Francisco de Paula de
Borbón y Escasany (n. 1943), economista y empresario. Pero, desgraciadamente,
para Francisco de Paula (1853-1942) su
larga vida estaría repleta de infortunios. La Guerra Civil
española, que raras veces se asocia con la dinastía Borbón por encontrarse
entonces en el exilio el rey Alfonso XIII y su familia, diezmaría a su
familia Su hija mayor, Elena (1878-1936)
y sus dos hijos varones, nacidos de su segundo matrimonio, Enrique (1891-1936)
y Alfonso (1893-1936) serían fusilados por los republicanos en
los primeros meses de la guerra. También perdió a tres de sus nietos: Jaime
de Borbón y Esteban, que tenía sólo 14 años, fue fusilado junto a su
padre; y sus primos María Luisa González-Conde y Borbón, de 24
años, y José Luis de Borbón, teniente de infantería, que murió
luchando al lado de los rebeldes en Gerona, en 1938. Enrique Pío
(1848-1894), contrajo matrimonio con una francesa que le aportaría tres hijas,
herederas en un momento u otro del ducado paterno. La primera de ellas, María
Luisa, fue duquesa de Sevilla, pero al no tener descendencia el título
debería haber pasado a su siguiente hermana,
Marta, que cedió sus derechos en favor de la
menor, Enriqueta (1882-1968). Estaba entonces casada ya con su
primo carnal, Francisco, hijo de su
tío Francisco de Paula. Tuvieron dos hijos: Isabel, que se casaría con un noble italiano, y Francisco de Paula (1912-1995), que
heredaría el ducado de Sevilla de su madre, y contraería matrimonio dos veces;
primero con una de las hijas de los condes
de la Puebla
de Claramunt, y en segundas nupcias con otra dama que le daría su tercer
hijo. El actual duque de Sevilla, hijo del primero de esos dos matrimonios, está
casado en terceras nupcias y tiene varios hijos. El hermano del Duque de
Sevilla, Alfonso, está actualmente
casado con la también mediática Marisa
Yordi, alias Marisa de Borbón, y son padres de dos hijas,
la menor de las cuales está casada con un hijo de Alfonso Ussía. Pero las desgracias de esa familia no terminaron
ahí. En 2003 el capitán Iñaki López de Borbón perdió la vida
en el accidente del Yakovlev-42 que
se estrelló en Turquía. Su madre, Milagros
de Borbón, es biznieta de Francisco
de Paula de Borbón y Castellví. Y en 2005, Alfonso de Borbón y
Medina, primo carnal del actual duque de Santa Elena, murió en un
accidente de tráfico en Valladolid. Curiosamente, Blanca de Borbón y
León, hija menor de Francisco de Paula de Borbón y Castellví, se casó
con Álvaro de Figueroa Torres, conde
de Romanones, y fue la madre de Victoria
de Figueroa y Borbón, marquesa de Tamarit y madre de los hermanos Suelves, así como de Blanca de Figueroa y Borbón, mujer de Jaime Martínez de Irujo y Artazcoz, cuñado
de la duquesa de Alba. Otra nieta, Natalia Figueroa está casada con el
cantante Raphael, actual consuegro
de José Bono.
Hubo otro precedente
en revocaciones de títulos nobiliarios. Alfonso XIII revocó en 1924, por su
poco ejemplar comportamiento, el título de infante de España (que le había
concedido la reina regente María
Cristina) a Luis Fernando de Orleáns
(Madrid, 1888-París, 1945) hijo de la infanta Eulalia y de Antonio de
Orleans, nieto de Isabel II. Aquel año, Francia le había expulsado de su
territorio por un oscuro caso de drogas. Llegó a ser un destacado miembro de la Resistencia francesa.
Murió de un cáncer testicular. De cualquier manera, en 1984 se suprimió el
último privilegio legal que tenían los títulos considerados como Grandes de
España. Era el derecho a pasaporte diplomático. En el caso de la infanta, el
título era graciable. A su muerte debería revertir a la Corona. Tal fue el
caso de Alfonso de Borbón y Dampierre,
duque de Cádiz concedido por Franco
al estar vacante, o de Juan de Borbón, conde
de Barcelona. En la actualidad sólo quedan tres títulos graciables: Pilar de Borbón, duquesa de Badajoz; Margarita de Borbón, duquesa de Soria;
y Elena de Borbón, duquesa de Lugo.
Entre las funciones del Rey está la de conceder honores y distinciones con
arreglo a las leyes, y así se contempla en el artículo 62 de la Constitución
Española. Los títulos nobiliarios se transmiten por Real
Decreto firmado por el ministro de Justicia y se publican en el BOE. Juan Carlos I otorgó durante su reinado
55 títulos nobiliarios. En España hay en la actualidad, además de los duques, alrededor
de 1.300 marquesados; unos 1.000 condados; unos 150 vizcondados; sobre 170
baronías; y, que yo sepa, un señorío, el de Meirás.
martes, 9 de junio de 2015
La fosa 32 y Ana Botella
Yo aposté doble contra sencillo a que Ana Botella no dejaría la Alcaldía de Madrid sin dedicar un monumento a Miguel de Cervantes en las Trinitarias.
Y que aprovecharía tal ocasión, la ocasión la pintan calva, para colocar una placa
donde figurase su nombre y que lo vieran los turistas, como si esa señora que
ahora se larga de la Alcaldía
con más pena que gloria hubiese sido la descubridora de la vacuna contra el
sarampión. El acto será el próximo día 11, es decir, pasado mañana. Para ello se va a proceder a quitar una imagen
de san Antonio de Padua de un
altillo, con lo milagroso que es el lisboeta, para dejar sitio a
los huesos encontrados en la fosa
32 de la cripta, que no sabemos a ciencia cierta a quién pertenecen. Pero
el diario ABC acaba de anunciar que
la cosa no quedará ahí. Dice: “Cervantes recibirá una misa sencilla, pero
solemne. Será honrado como un hombre de armas, como soldado del Rey. El acto
contará con los honores de una banda militar, el toque de oración a los caídos
y el himno nacional”, no sabemos si con la letra compuesta en 1928 por José María Pemán, como sería lo
deseable para ese diario. Ya saben, aquello de “¡Viva España!, alzad la frente, hijos del pueblo español que vuelve a
resurgir…”. Hay que tener cuidado. Recuerden cuando al equipo español de Copa Davis le pusieron en Australia el Himno de Riego, o cuando Diego Valderas, de IU, siendo
vicepresidente de la Junta
de Andalucía fue recibido en el Centro Cultural Palestino Andaluz en Beit Sahur
con el himno nacional con letra del gaditano. De haber vivido hoy Cervantes se
partiría de risa con el toque de oración a los caídos y con un himno nacional
del que él nunca tuvo noticia. La Marcha
Granadera es himno de España desde Carlos III, con la excepción del Trienio Liberal, y las dos
Repúblicas. Además de ello, los derechos de autor no se adquirieron plenamente
hasta 1997. Su primera mención aparece
en 1761 en el Libro de la
Ordenanza de los Toques de Pífanos y Tambores que se tocan
nuevamente en la Ynfant°
Española, compuestos por Don Manuel de
Espinosa. Existe otras letras: una de ellas de Eduardo Marquina (1927); otra de
Jon
Juaristi, Luis Alberto de Cuenca, Abelardo Linares y Ramiro Fonte, a instancias del entonces presidente del Gobierno José María Aznar. Era aquella de “Canta, España, / y al viento de los
pueblos lanza tu cantar: / hora es de recordar. /Que alas de lino/ te abrieron
camino/ de un confín al otro del inmenso
mar. / Patria mía…”, etcétera. Vamos, más cursi que un ataúd con pegatinas.
Por fortuna, no cuajó. Hubo otras letras: una versión seleccionada por el
Comité Olímpico Español en 2007, obra de Paulino
Cubero; una versión de Joaquín
Sabina; y otra de autor desconocido aparecida en la Enciclopedia Álvarez.
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