viernes, 27 de marzo de 2026

Asumir responsabilidades, si las hubo

 

 

En un excelente ensayo publicado en la revista “República Ibérica de las Letras” José Antonio Yturriaga Barberán, bajo el epígrafe “¿Debe España pedir perdón por la conquista de Méjico?" (23/10/ 2021) éste señalaba que eso de pedir perdón España a Méjico partía de dos importantes centenarios: el V de la conquista de Tenochtitlán por Hernán Cortés y sus aliados indígenas y el comienzo de la colonización de la Nueva España, y el II de la independencia de la República. Ante la proximidad de esas dos efemérides, el presidente mejicano Andrés Manuel López Obrador (marzo de 2019), exigió a Felipe VI y al papa Francisco que pidieran perdón por aquella cruenta conquista. El rey ignoró esa petición. El papa Francisco, no. El enredo había comenzado el 13 de agosto de 1521, cuando Hernán Cortés al frente de unos 300 guerreros españoles y miles de indígenas conquistaron Tenochtitlán, capital del Imperio azteca, que había sometido a los demás pueblos mediante una opresión brutal y la práctica de sacrificios humanos y de antropofagia, que suponían la muerte anual de unas 30.000 personas  sobre una población de unos 5 millones de habitantes. Pero aquella conquista de Cortés sólo fue posible gracias a la ayuda de unos 200.000 indígenas oprimidos, que vieron en él a un libertador del yugo azteca, como describió en su “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España” Bernal Díaz del Castillo, testigo presencial de los hechos y activo participante en los mismos. Tres siglos más tarde, en 1810, tras el“grito de Dolores” del cura Hidalgo, los mejicanos rompieron las cadenas de la opresión de España, que le había dejado una herencia de exterminio y de muerte. Pues bien, ante la falta de respuesta de Felipe VI,  López Obrador no le invitó a los actos conmemorativos de la independencia.  Ahí quedó la cosa. Cierto es que España llevó a América toda una serie de enfermedades (gripe, viruela, difteria, sarampión, tifus y peste) y hasta la Santa Inquisición. Por si ello fuese poco, España mantuvo la esclavitud en América, que no fue abolida hasta 1837 y en Cuba hasta 1886. No hay que olvidar, por otro lado que, en 1511, fray Antonio de Montesinos defendió en un sermón la humanidad de los indígenas, y se trasladó a España para defender su tesis ante el Fernando II de Aragón,viudo de Isabel I de Castilla desde 1504 y marido de Germana de Foix desde finales de 1505 al casarse por poderes, que la aceptó y prohibió la esclavitud de los indios 40 años antes de que Bartolomé de las Casas, obispo de Chiapas, publicase su “Brevísima recopilación”, que sirvió de embrión al desarrollo de la Leyenda Negra por su crítica furibunda a la actuación de los conquistadores españoles. Hoy, en El Debate, leo un artículo de su director, Bieito Rubido, bajo el epígrafe “Yo no pediré perdón” donde, en referencia a los mejicanos. Nadie se lo ha pedido.  Escribe: “Ellos solitos han construido su actual realidad. Cuando se independizaron, perdieron gran parte de su territorio y pasaron de ser la zona más rica del continente, por delante de Estados Unidos, a generar el mayor número de ciudadanos pobres de toda América”. (…) “Deberíamos poner más en valor la extraordinaria obra de siglos que en tierras americanas ha hecho España. Es más, si tuviésemos un Gobierno sensato, deberíamos dotar de más medios a todos aquellos que se dedican a estudiar la herencia que dejamos allí y fomentar la cooperación”. (…)”En su día existió el Instituto de Cultura Hispánica y hoy sigue su trayectoria la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo), que en manos de Napoleonchu, ese gigante de la estulticia diplomática, está más orientada a denigrar a la nación española que a defenderla. No olviden que padecemos un Gobierno que actúa contra su propia ciudadanía”. Vamos, que Pedro Sánchez es un pariente de Tragantúa. Parece increíble que el director de ese medio aproveche cualquier motivo, el que sea, para señalar que “no tenemos un Gobierno sensato”, y por aquello de ir por atún y ver al duque, aprovecha el viaje para arremeter contra el actual ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares Bueno, motejándole como “Napoleonchu”,  un apodo que comenzó a divulgar el 2 de enero de 2022  Ramón  Pérez-Maura en ese mismo diario con su desafortunado artículo “Napoleonchu, decadencia y caída”. Hoy es Viernes de Dolores. Les deseo que tengan un buen fin de semana.

 

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