lunes, 30 de marzo de 2026

La 'petalá'

 

Ayer, Domingo de Ramos, viendo la televisión de Aragón observé a una procesión, “la procesión de la petalá’ y creí estar en Sevilla, aunque con más viento y menos vencejos. La talla de una virgen era procesionada con baile de costaleros en honor de ‘Nuestro Señor Jesús de la Humildad Entregado por el Sanedrín y de María Santísima del Dulce Nombre’, perteneciente a la Cofradía de la Humildad. Desde balcones de calles estrechas del barrio de la Magdalena lanzaban pétalos de rosas blancas a aquellas imágenes (en la actualidad son dos) alzadas sobre sendas peanas como si fuesen copos de nieve. Y en un balcón aledaño pude observar a un hombre entonando una saeta. Se trata de una cofradía fundada en 1981 por un grupo de jóvenes amantes de la estética andaluza. La cofradía cuenta con dos pasos: el primero de ellos representa al Mesías siendo conducido ante Caifás, jefe del Sanedrín, donde es condenado a muerte. La talla policromada es obra del imaginero Francisco Berlanga de Ávila (Sevilla,1958). En el segundo paso, la Virgen procesiona bajo palio y es obra del mismo imaginero. En el techo del palio de la Virgen hay un medallón, obra de la pintora zaragozana Rosa Álvarez Halcón, donde se representa la tradicional venida de la Virgen a Zaragoza. La primera cuadrilla de costaleros de ambas peanas data de 1998. En principio hubo 18 costaleros sin relevo y al año siguiente se formó la primera cuadrilla de costaleros del paso de palio, con 29 costaleros. A día de hoy el número de costaleros pasan del centenar para transportar los dos pasos. El recorrido de la procesión con redobles de tambores y sonidos de trompetas parte de la calle doctor Palomar y termina en la Seo. El imaginero nació en la sevillana calle Feria  el 28 de mayo 1958. Es hijo de carpintero y estudió en la Escuela de Artes y Oficios, especializándose en modelado, tallado en piedra y madera y dibujo estatuario. Durante 18 años mantuvo taller en la calle de Castellar nº 52 (barrio del Arenal) de donde salieron infinidad de obras. Fue discípulo del gran imaginero Fancisco Buiza Fernández (1922-1983), uno de los mayores exponentes del arte religioso español de la segunda mitad del siglo pasado. Representó, junto a Luis Ortega Bru (1916-1982), la máxima exacerbación de las fórmulas escultóricas del neobarroco sevillano. Francisco Berlanga actualmente posee taller propio en la localidad de Bormujos. Quiero pensar que, al truncar la última sílaba, a los cansados costaleros se les hará más llevadero el trayecto.

 

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