En el Museo del Prado se conserva un precioso retrato al oleo, pintado en 1892 por Francisco Masriera Manovens de Francisca Aparicio y Mérida (1858-1943) cuando esa dama contaba 34 años. Se casó con el entonces presidente de Guatemala, Justo Rufino Barrios y tras la muerte de éste en la batalla de Chalchuapa, se volvió a casar en Nueva York con José Martínez de Roda, primer marqués de Vistabella. En el cuadro al que hago referencia aparece Francisca de cuerpo entero, ataviada con un espléndido traje de soirée, apropiado para asistir a conciertos o a bailes de salón. Sobre el vestido de brocado y perlas, un sobrecuerpo de raso enmarca un talle encorsetado del que pende una larga cola que recoge y luce a su derecha. Francisca Aparicio nació en el seno de una familia adinerada de Quetzaltenando y siendo muy joven se casó con el general Rufino Barrios, de triste recuerdo por su tiranía para los guatemaltecos que lucharon con él en 1885 al frente del Ejército de la Unión Centroamericana en el intento frustrado de adhesión de Honduras y El Salvador. Fue fusilado y, según algunas crónicas, su corazón fue metido dentro de un frasco de cristal y entregado a su viuda, que obligada por las circunstancias, huyó a Estados Unidos. Pero, durante la travesía tiró el frasco con el corazón de su difunto marido al océano Pacífico. En 1888 se casó en segundas nupcias con el diplomático José Martínez de Roda, al que en 1898, siendo senador del Reino, le fue concedido por Alfonso XIII el Marquesado de Vistabella. Muerto el marqués al año siguiente, el título nobiliario pasó a su esposa y después a los hijos del primer matrimonio de ella, siendo la otorgante del legado María Barrios y Aparicio, cuarta marquesa de Vistabella y tercera hija del matrimonio guatemalteco. En el generoso legado se incluía también el retrato de idéntico formato del primer marqués de Vistabella realizado en 1895 por Salvador Martínez Cubells, y otro retrato de Francisca Aparicio realizado al pastel por el pintor Pablo Antonio Béjar, fechado en 1911. Existe en el Museo de Arte Moderno otro oleo sobre lienzo de Francisco Masriera hecho a Francisca Aparicio, fechado en 1889, y donado por María Josefa Barrios Aparicio, IV marquesa de Vistabella a ese Museo en 1953. El Museo del Prado, igualmente, conserva un busto en mármol de Francisca Aparicio. Francisco Masriera y Manovens (Barcelona, 21 de octubre de 1842- 15 de marzo de 1902) fue un pintor español, miembro de una importante saga de orfebres y artistas: hermano del pintor José Masriera y tío del pintor, orfebre y diseñador de joyas modernistas Luís Masriera. A Francisco Masriera se debe el retrato de la reina regente María Cristina de Habsburgo-Lorena con su hijo Alfonso XIII en 1892, que preside el Salón de la Reina Regente del Ayuntamiento de Barcelona. Pero no terminaré sin decir que me consta la existencia otro oleo de Francisca Aparicio, pintado por Francisco Masriera en 1896, en el que se representa a esa dama (Francisca Aparicio) sentada en un palco (¿del Liceo?) y donde se perciben reflejos de luz de bambalinas. Porta con un elegante traje negro escotado, y sujeta una careta de disfraz con su mano izquierda. La otra mano la tiene apoyada sobre un fino bastón. Aquí lo dejo. Hoy comienza el equinoccio de primavera a las 15 h. 46’ bajo el signo de Aries. Les deseo que tengan un buen fin de semana.
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