viernes, 21 de agosto de 2026

En torno a una leyenda

 Conoces la leyenda del pez de hierro situado a orillas del Duero? Esta es  la historia del milagro

 

Es sabido que existe un hermanamiento entre Toro (Zamora) y Magallón (Zaragoza)  que se selló oficialmente en el año 2018, al existir lazos históricos de ambos pueblos desde el siglo XV a raíz de la famosa batalla de Toro ocurrida en 1476 durante la Guerra de Sucesión Castellana, donde hubo una fuerte presencia de voluntarios magalloneros. Magallón fue un señorío, amurallado por Pedro IV por la amenaza castellana, ante la que sucumbió en 1366 cuando fue tomada por Bertrand du Guesclin y Guillaume Boitel a la cabeza del ejército francés en nombre de Enrique II de Castilla, para pasar posteriormente en el s. XIV a formar parte de la Corona de Aragón. Pues bien, de alguna manera también existen lazos de unión entre Zamora y Tarazona (Zaragoza). Para entender esa conexión es necesario conocer la ‘Leyenda del pez de hierro’ relacionada con el anillo pastoral del obispo Atilano, nacido en Tarazona (y convertido en patrón de esa ciudad aragonesa) y primer obispo de Zamora entre finales del s. XI y principios del  s. X. El escultor Gregorio Fagúndez se inspiró en la conocida leyenda para crear una singular escultura que representa a un pez a punto de ingerir un anillo, con el perfil de la Catedral al fondo. El material de la obra, de tres metros de altura, tiene como base principal las barandillas centenarias originales del Puente de Hierro, retiradas durante los últimos trabajos de restauración del viaducto. Esa leyenda cuenta, para el que no lo sepa, que Atilano peregrinó a Jerusalén en penitencia por algunos pecados de su juventud. Mientras cruzaba el puente romano, arrojó su anillo episcopal al río Duero con la esperanza de recuperarlo algún día como prenda segura del perdón obtenido. A los dos años, regresó de incógnito a Zamora y recibió hospedaje y comida en una posada ubicada en el actual cementerio. Al abrir el pez que la posadera le ofreció para cenar, se supone que un barbo, encontró dentro su anillo. Las campanas de la ciudad empezaron a repicar y los zamoranos acudieron a recibirle jubilosos por su regreso.  Atilano, estrecho colaborador de san Froilán. Ambos fundaron el Monasterio de Moreruela, en Tábara, donde  Froilán llegó a ser abad y Atilano, prior. Fue canonizado por el papa Urbano II en el año 1092 en Milán. Existe confusión con otro obispo zamorano denominado igualmente Atilano (que no fue canonizado)  y que estuvo en esa sede entre los años 990-1009.  Los restos de san Atilano reposan en Zamora, en la iglesia de san Pedro y san Ildefonso, custodiados por la Real Cofradía de Caballeros y Damas Cubicularios de Zamora. Sus miembros, de rancio abolengo, se reúnen en Capítulo varias veces al año, especialmente para celebrar sus fiestas el 23 de enero (san Ildefonso) y el 5 de octubre (san Atilano), y cuando sus reliquias pueden ser veneradas tras una liturgia en rito mozárabe. De forma extraordinaria, peregrinaron a Toledo en 2007 y a Tarazona en 2009. Les deseo un buen fin de semana.

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