martes, 29 de septiembre de 2026

Traición o lealtad


 

Me alegra que se estén reconstruyendo tramos de la anciana muralla de Zamora, que a partir de 1868 perdió su condición de muralla defensiva de la ciudad y cuya construcción se inició en el año 893 durante el reinado de Alfonso III de Asturias. Con ese rey se inició, como digo, la repoblación del valle del Duero con gente procedente de León, con mozárabes de Toledo y foramontanos que desde Unquera y Santander partieron hacia Astorga y Toro, respectivamente, como bien señaló Víctor de la Serna en su libro “Nuevo viaje de España. La ruta de los foramontanos” (Ed. Prensa Española.- 1959).  De entonces a acá los avatares se sucedieron de forma casi ininterrumpida. Se sabe, por ejemplo, que en el año 980 las tropas de Almanzor lograron entrar Zamora invadiendo la ciudad hasta el año 1002 tras la batalla de Calatañazor (Soria), donde ‘Almanzor perdió el tambor’, según dejó plasmado el cronista Lucas de Tuy.  En esa histórica muralla todavía se encuentra la ‘Puerta de la traición’, que el Ayuntamiento de Zamora denomina ahora como el ‘Portillo de la Lealtad’. En 1072 Sancho II de Castilla sitió la ciudad para arrebatársela a su hermana Urraca. Mientras permanecía su ejército en la campa extramuros Bellido Dolfos pilló desprevenido al rey (mientras éste exoneraba el vientre) y le apuñaló con su propia daga. En su rápida huida fue perseguido por el Cid Campeador, provisto de lanza. Pero el regicida (ya no sé si traidor o leal) logró escabullirse como un galgo y penetrar por aquel portillo ileso. Al no poder alcanzar el Cid con su caballo a Dolfos por la falta de velocidad al ir sin espuelas, le arrojó su lanza alcanzando solo al caballo y fue cuando dicen que pronunció con rabia la famosa maldición: “¡Malhaya sea el caballero que sin espuelas cabalga!”. Sobre aquel episodio se construyó el anónimo “Romance del rey don Sancho”: “Guarte, guarte, rey don Sancho/ no digas que no te aviso/ que de dentro de Zamora/ un alevoso ha salido: / Llámase Bellido Dolfos/ hijo de Dolfos Bellido…”. Aclaro que “guarte” es una voz en desuso que funciona como interjección para avisar a alguien que se aparte de un peligro.Es una contracción popular de la expresión "guárdate". Paradójicamente Bellido Dolfos pasó de ser un traidor a ser un héroe, de pacotilla, pero un héroe. En 2009 hasta hubo una propuesta para que el Ayuntamiento de León denominase a una de sus calles como "Héroe Bellido Dolfos". No sé si prosperó aquella iniciativa. Ya lo dijo Ramón de Campoamor en "Las dos linternas" (1846): "En este mundo traidor, nada es verdad o mentira: todo es según el color del cristal con qué se mira".

 

 

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