
Leo que una heroína
toresana inauguró ayer, lunes, en la Ciudad
de Doña Elvira el curso académico de la Universidad
de la Experiencia, donde fue protagonista coincidiendo con el quingentésimo quincuagésimo
aniversario de la concesión por los Reyes
Católicos del 'Privilegio Grande' a
los descendientes de Antona García
en 1476, mujer ejecutada por las tropas portuguesas por su apoyo a Isabel I de Castilla, consistente en una exención de tributos transmitida en igualdad de
condiciones entre hombres y mujeres,
desafiando las normas de preferencia masculina habituales en las Partidas de la
época. Antona García, gaburonesa nacida en
Tagarabuena (municipio independiente denominado Tavarabuena en el 'Censo de la
Sal' de 1631 y desde 1970 pedanía de Toro) estuvo casada con Juan de Monroy, cazador de Juan II, hijo de Hernando de Monroy, alias El
Bezudo, señor de Monroy. Aclaro que en los textos históricos aparece
el apellido como “Monrroy”, una grafía menos común, que aparece en
registros antiguos o en ciertas familias. El 3
de marzo de 1476 Fernando II de Aragón
ganó la batalla de Toro, llevada a cabo en Peleagonzalo, quedando casi
totalmente deshecho el ejército portugués (defensor de Juana, hija de Enrique IV de
Castilla y legítima heredera al trono castellano) que solo retuvo algunos castillos y
ciudades muy fortificadas. Toro fue una de ellas y de la mayor importancia. Antona García, en
unión de otros partidarios de Isabel,
hermana de padre de Enrique IV, ayudó
como pudo a las tropas isabelinas que sitiaban Toro, urdiendo un plan para que
pudieran acceder a la población subiendo de noche por el llamado puerto de la
Magdalena. Enterado de esa treta el conde
de Marialba, que mandaba las fuerzas de Alfonso V de Portugal,
ordenó prenderla junto con Alonso Fernández
Botineti y Pedro Pañón y los
condenó a muerte de horca. Se les ejecutó el día 9 de agosto de 1476.
Aquella misma noche se enterró el cuerpo de Antona García en la iglesia mozárabe de San Julián de los
Caballeros, reconstruida en el silgo XVI, donde en la actualidad destacan los
retablos laterales y la portada principal trasladada en 1879 desde el antiguo
Real Monasterio de San Ildefonso, fundado en 1285 por María de Molina, mujer de Sancho
IV de Castilla sobre los restos de una
ermita dedicada a
santa María la Blanca, más tarde suprimido por la desamortización de1835. Perteneció a los frailes dominicos y allí se formaron los
cardenales Juan
Pardo Tavera, que llegó a ser primado de
España e inquisidor general. De él se conserva un retrato póstumo realizada por El Greco en 1610 con aprovechamiento de una máscara mortuoria hecha por Pedro Berruguete. Era sobrino de Diego
de Deza y Tavera (también inquisidor y principal apoyo de Cristóbal Colón ante
Isabel de Castilla). También se
formó, como decía, Pedro
Deza Guzmán. Fue una lástima que se perdiera
para siempre el retablo mayor, encargado en 1502 a Berruguete con la colaboración
de Juan de Borgoña. Las desamortizaciones, desde la primera, realizada por Godoy, hasta la última, la de Madoz, dieron lugar a grandes rapiñas.
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