Hoy domingo, la Iglesia católica celebra la festividad de la Ascensión del Señor, seis semanas después del Domingo de Pascua. En mi juventud, recuerdo, se decía que era uno de los tres jueves que relucían más que el sol. Los otros hacían referencia a Jueves Santo y el Corpus. Esta festividad, también el Corpus se trasladaron a domingo. Hoy coincide la Ascensión con otra fiesta que se celebra en muchos pueblos: san Pascual Baylón, fraile franciscano y patrono de los cocineros, nacido en Torrehermosa (Comunidad de Calatayud, en el límite con la provincia de Soria) en 1540. El viajero andariego que se anime a recorrer los cinco kilómetros que separan Santa María de Huerta con Torrehermosa se topará con cinco peirones, uno por cada kilómetro, a lo largo de ese trayecto casi estepario. El primero de ellos peirones, en tierras sorianas, presenta la imagen de san Saturio, donde está representado san Pascual y la virgen del Destierro, patrona de Santa María de Huerta. Al entrar en la provincia de Zaragoza se encuentra el segundo peirón, donde aparece san Pascual de fraile franciscano ejerciendo de pastor de ovejas, y una inscripción: “Le agrada a san Pascual que se rece el rosario durante el trayecto”. Un poco más tarde el viajero se topará con otro peirón, el tercero, donde aparece san Pascual, glorificado, con hábito y cayado. Sobre un altozano puede observarse una ermita dedicada a ese santo y a la virgen de la Sierra, datada en 1954. Pascual, segundo de cuatro hermanos e hijo de Martín Baylón e Isabel Yubero, recibió ese nombre en el bautismo por haber coincidido su nacimiento con el día de la Pascua de Pentecostés (50 días posteriores al Domingo de Resurrección). Más adelante aparecen el cuarto y el quinto peirón referenciados, donde no encuentro nada digno de ser resaltado. En el ‘Diccionario Etimológico Aragonés’ de José Pardo Asso, impreso el año 1938 en Zaragoza, peirón o pairón (de pagus: “aldea”), se referencia como columna u obelisco conteniendo alguna imagen y que se halla únicamente a la entrada de las aldeas. Solían ser columnas de piedra o de ladrillo, rematadas por una cruz metálica, que en lo antiguo era insignia de jurisdicción y que en muchos casos también servía de picota. Pascual Baylón murió en el Convento del Rosario, en Villarreal (Castellón) el 17 de mayo de 1592, justo el día que cumplió 52 años. Fue beatificado en 1618 por Paulo V y canonizado por Inocencio XII en 1897. De paso, deseo recordar al lector las tradicionales judías de san Pascual, en Terrer (Zaragoza), cocinadas y servidas al aire libre en la plaza Bajo el Olmo (aunque no exista árbol que dé sombra a un kilómetro a la redonda) por miembros de la cofradía. Se cuecen 17 marmitas cada mes de mayo (coincidiendo con el día 17 o el domingo más próximo), de judías con arroz, chorizo, morro y tocino de cerdo. Solo se exige a los participantes al acto que acudan con su propia cazuela para que más tarde puedan ser degustadas en cada domicilio particular. Se suelen bendecir y repartir 2.000 raciones a vecinos y foráneos. Esa costumbre comenzó con dos calderos (uno para los cofrades y otro para los indigentes) hasta llegar a convertirse en un acto de interés turístico aragonés que recomiendo. Ignoro si posteriormente habrá un concurso de pedorretas controlado, sin explayarse mucho, ya que el metano que produce el consumo de alubias tiene un potente efecto invernadero, causante del cambio climático.
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