Yo no dudo que la Monarquía sea una
institución respetable, pero los datos aportados por los bancos al juez Castro
sobre los movimientos bancarios de los duques de Palma confirman la denuncia de
la Agencia
Tributaria de que los Duques de Palma desviaron fondos de
Aizoon para pagar sus abultados gastos personales, según cuenta hoy
“Vozpópuli”. Unos gastos en zapatería, Liceo Francés, Club de Tenis, luz,
seguros, el IBI de su residencia de Pedralbes, etcétera., que exceden en mucho
a sus respectivos ingresos. Y aquí no pasa nada. Luego dicen que la Justicia es igual para
todos. Eso ya no se lo cree ni el que asó la manteca. A la prensa de derechas
lo único que le interesa es un raro temor de que pueda fragmentarse ese
bipartidismo decimonónico instalado hoy en España, o sea PP y PSOE. Y, así, Felipe
González, por ejemplo, que utilizó la puerta giratoria para ser consejero de
Gas Natural, aunque diga que le aburre el cargo, ahora teme que este país se
pueda trocar en un Estado bolivariano por la pérdida de votos de su partido en
las europeas y el avance espectacular de Podemos. Que profundice en la causa de
tales resultados. A González, por lo que se desprende de sus recientes
palabras, le interesa una España parecida a la Cuba de
Fulgencio Batista, con una corrupción gigantesca (prefiero no hablar de
Filesa ni del Tío de la
Mariscada ni de los ERE en Andalucía) y unos poderes,
Legislativo y Judicial, dóciles al Gobierno de turno. Pero Felipe González no
debe temer el fin del bipartidismo, que hay para rato. Ni esto es Cuba ni aquí
tenemos Sierra Maestra. Sólo, si cabe, la libertad expresada en las urnas el
pasado 25 de mayo. Son, ahora los del PP y antes los del PSOE, los que deberían
hacer una reflexión de su trayectoria política, que es de pena. Y determinados
periodistas deberían dejar de ser plebeyos de una maldita vez. La macroeconomía
puede que empiece a ver brotes verdes, no lo sé; pero Cáritas, que es como una
mosca cojonera entre dos cristales que ve lo que hay arriba y abajo, tiene que
moverse en horizontal. Los miembros de la familia del Rey tampoco deben tener
privilegios ni aforamientos que valga en un Estado de Derecho. Ni este es un
país de gigantes y enanos ni los españoles merecemos esta situación vergonzosa.
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