Hoy, la Archidiócesis de Madrid celebra la festividad de la Almudena, patrona de la capital de España desde 1908 por decreto del papa Pío X, según explica en un artículo de La Razón el meapilas oficial Jorge Fernández Díaz. Por ese exministro del Interior y forofo de Garabandal, también me entero (cito textual), de que “tiene su centro en el hecho histórico del descubrimiento de su imagen en el siglo XI, cuando Alfonso VI de León y Castilla [se le ha olvidado añadir Galicia] tras reconquistar Toledo el 6 de mayo de 1085, cumpliendo una promesa efectuada por él, vuelve a la Villa a intentar encontrar la talla oculta de la Virgen. Será el 9 de noviembre de 1085, apenas cinco meses después, cuando, al pasar ante un lugar de la muralla que rodeaba, como era habitual, a los recintos militares musulmanes, se desprenderán unos fragmentos del muro que protegían la talla policromada que había sido escondida tres siglos antes, al comienzo de la invasión musulmana, para evitar su destrucción. La denominación de Almudena procede de aquellos tiempos de dominio musulmán, pues “al-mudayna” es la denominación propia de los recintos protegidos por esas murallas”. Pues nada, no me acostaré sin saber una cosa más. Y como es típico en España que cada santo tenga su octava, pida su ermita y saborea su laminería, la tradición manda degustar ‘la corona’, de la misma manera que por san Isidro los escaparates de las pastelerías madrileñas se llenan de rosquillas y la Pradera de chulapos y de manolas. ‘La corona’ nació cuando el Gremio de Pasteleros de la Villa convocó un concurso en 1978 para crear un dulce en honor de Santa María la Mayor. También manda la tradición acercarse a la Catedral de la Almudena para dar culto de hiperdulía a esa talla, como digo, de estilo gótico tardío realizada en tiempos de Felipe IV (alias el Rey Planeta) donde se representa una imagen con una túnica rojiza sobre un trono de plata sosteniendo a su Hijo desnudo con ambas manos. La imagen viajó, como viaja la maleta del loco, por diversos templos. Primero fue trasladada a la iglesia de santa María, en la calle Mayor, demolida en 1865, después, a la Iglesia del Santísimo Sacramento, y en 1911 se trasladó a la cripta de la Catedral. No deseo terminar sin señalar que hoy la presidenta de esa Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, ha tenido que abandonar en ambulancia la misa patronal por una "leve indisposición". Al llegar, y poco antes del oficio religioso, hizo unas declaraciones a la prensa sobre aquello que iba a implorar a la imagen. No he llegado a saber qué, pero es fácil de intuir. Posiblemente se acatarrase, o hasta pudiera ser que le sentase mal alguna copa el pasado jueves en Las Ventas celebrando el X aniversario de OKDiario, donde dio la enhorabuena a Eduardo Inda y a su equipo "por -como dijo- hacer periodismo, por contar la verdad y por no arredrarse, por no permitir ser prensa del régimen, por no ser activismo, por preguntar, por exigir, por querer saber, por defender todo aquello que nos ha traído hasta aquí como democracia liberal”. También esa “leve indisposición” le impidió poder participar ayer sábado en el Congreso del PP andaluz, cuya asistencia había confirmado días antes y donde Moreno Bonilla cortó las dos orejas y el rabo, reelegido como líder del partido por la casi totalidad de los compromisarios asistentes. En el “Cantar de Mío Cid”, Alfonso VI de León, Castilla y Galicia (el rey que se encontró la talla policromada en la ‘al-mudayna’, cerca de la Cuesta de la Vega) fue el que le contestó a Rodrigo Díaz de Vivar: “Cosas tenedes, Cid, que farán fablar las piedras”.
---
P.D. - Después de haber dado fin a mi chat de hoy, me entero por los medios informativos de que la "leve indisposición" de Díaz Ayuso se ha traducido en unas cagaleras estivales en diferido que se han disipado tras exonerar el vientre,donde le han aconsejado tomar fruta en todas sus formas y recibiendo a continuación el alta por el equipo médico de la Fundación Jiménez Díaz. Vale.
No hay comentarios:
Publicar un comentario